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Phoenix Suns, el finalista más inesperado

  • Chris Paul anotó 31 puntos en la segunda parte para ganar a los Clippers con holgura
  • Segunda participación de los Suns en unas Finales de la NBA

Anoche se confirmó una de las mayores sorpresas de la historia reciente de la NBA. Phoenix Suns es el campeón de la Conferencia Oeste y jugará las Finales de la NBA. El equipo de Arizona consiguió derrotar a los Clippers en las Finales de Conferencia por 4-2.

El triunfo de los Suns no está recibiendo el reconocimiento que merece. En una temporada muy rara, con un calendario muy apretado y múltiples bajas por lesiones y protocolos sanitarios, Phoenix ha tenido bastante suerte en ese sentido, ya que ha podido contar con la totalidad de la plantilla en la mayor parte de la temporada. Sin embargo, en todas las rondas de playoffs sus rivales han tenido sensibles bajas que han condicionado las eliminatorias. Anthony Davis cayó en el cuarto partido de la primera ronda, con 2-1 a favor de Lakers; Jamal Murray no pudo jugar en segunda ronda y Kawhi Leonard no saltó a la cancha en ningún partido de las Finales de Conferencia. A decir verdad, Phoenix no contó con Paul en los dos primeros partidos de la última serie y tuvo a Devin Booker afectado por un golpe de Patrick Beverley, que le obligó a usar mascarilla durante varios partidos. Aun así, hay que reconocer el mérito de los Suns y este artículo va dedicado a ello.

Un contrato tóxico de 36 años marca la diferencia

Phoenix Suns no tiene la mejor plantilla de la NBA, eso es una obviedad. El año pasado, con un roster muy similar al actual, los Suns no lograron meterse en playoffs, aunque sí tuvieron un rendimiento muy bueno en la burbuja de Orlando, donde ganaron los 8 partidos que disputaron.

Solo llegaron Jae Crowder y Chris Paul durante el verano. Desde luego, no parecían dos piezas que pudieran aupar a un equipo que se quedó fuera de playoffs al título en una sola temporada, pero han demostrado ser los dos jugadores que han cubierto las necesidades que imperiosamente solicitaban los Suns en verano. Crowder ha aportado esa chispa de dureza, liderazgo y amenaza exterior, básico si compartes equipo con Paul y Booker, una pareja exterior que genera muchas ventajas a sus compañeros.

En cuanto al base, nadie ha discutido nunca la calidad de Chris Paul, uno de los mejores bases de la NBA desde que llegó a ella, allá por 2005. Pero siempre ha carecido de carisma, su antipatía le ha generado muchos detractores y la falta de éxito colectivo le perseguía desde que ni en Clippers ni en Rockets lograra llevar a excelentes equipos a lo más alto. Su popularidad tocó fondo cuando firmó, en 2018 con los Rockets, un contrato de 160 millones por 4 años. Con 33 años, la otrora gran estrella de la NBA pasaba a ser un jugador con un contrato tóxico que casi nadie quería tener en sus filas.

La 2018-19 fue una pesadilla para Chris Paul. Con un claro rol de complemento de Harden, su rendimiento descendía al mismo ritmo que su reputación. Otra eliminación contra los de siempre, Golden State Warriors, le ponía en el mercado con escasas posibilidades de recalar en algún contender al anillo. Además, si su contrato echaba para atrás a los general managers, su tirante relación con Harden ensuciaba aún más su popularidad. Pero Sam Presti lo reculó para unos Thunder en reconstrucción, que liderados por Paul se metieron, contra todo pronóstico, en playoffs.

Tras una exitosa temporada en Oklahoma, el base llegaba a Phoenix para dar ese pequeño salto que permitiera a los de Arizona llegar a playoffs y competir en los mismos. Con la temporada a punto de acabar, Chris Paul es el nombre del año.

Devin Booker y la explosión definitiva

La explosión de la estadística avanzada ha provocado un descenso de la importancia de las estadísticas tradicionales. Desde hace años, hay un término cada vez más usado, el de “estadísticas vacías”. Los elevados números ya no son objeto de halago por sí mismos, dado que la estadística avanzada pone la lupa siempre en el contexto. Jugadores como Westbrook, Harden o Antetokounmpo han sido los principales “sospechosos” de engordar estadísticas que los lleven a conseguir premios individuales, pero a la hora de la verdad estos jugadores siempre han estado por debajo de los que ganaban los anillos. LeBron, Curry, Leonard o Durant tenían peores promedios y no ganaban tantos MVP, pero eran los que levantaban el trofeo Larry O´Brien al final de la temporada. Sin aspirar a eso, otro jugador que firmaba “estadísticas vacías” era Devin Booker.

Del mismo modo que se compañero de backcourt, Devin Booker es un gran talento individual que no transformaba sus grandes números en victorias para su equipo. Para muestra, su famoso partido de los 70 puntos en el Boston Garden en el que su equipo perdió de manera clara. Booker era una estrella en un equipo perdedor, el cual si no mejoraba podía acabar perdiéndolo.

Y ha sido esta temporada en la que Booker ha terminado con todos los fantasmas. Los números los ha mantenido, pero las sensaciones las ha mejorado. Llegó a la NBA como un tirador, pero ha demostrado ser un jugador multidimensional. Siempre amenaza con el tiro tras bote, es capaz de anotar desde cualquier posición y ha desarrollado una visión de juego que le hace muy peligroso.

DeAndre Ayton, el número 1 en entredicho

Y si de jugadores bajo sospecha escribía antes, DeAndre Ayton completa el trío de estrellas de los Suns que salen muy reforzadas tras esta temporada, que puede terminar con un anillo entre sus dedos. Nadie dudaba de Ayton en la universidad, ya que parecía el siguiente pívot dominante, pero la NBA no era la NCAA y, además, el bahameño tuvo por detrás de su draft a varias grandes estrellas que ya despuntaron desde su primera temporada: Luka Doncic y Trae Young.

Ayton tiene un gran físico, pero su falta de talento e inteligencia en pista le condenaban. La inestabilidad de los Suns tampoco ayudaba, pero la llegada de Chris Paul lo ha cambiado todo. Si bien anteriormente tenía dificultades en la comprensión del juego, los entrenamientos con el veterano base lo han cambiado todo. Ayton se ha convertido en un gran defensor en la zona y en ataque es un maestro del pick&roll en recepción, jugada que da muchos puntos a los Suns.

Con un equipo de jugadores que siempre han estado en la diana de los críticos, no falta la motivación en los Phoenix Suns. Con unos automatismos muy creados y una dirección excelente desde el banquillo, la temporada más extraña de la historia puede acabar coronando a la mayor sorpresa de la historia.

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Comentarios

Me estoy cansando de la versión macho alfa lebroninspiradora que domina la NBA. Trae Young reapareció y fue un lastre para su equipo que hizo poco menos que el ridículo. Veo a Kawhi, de quien nada sabemos, apartarse a un lado pensando en el equipo y en que no hay nadie insustituible, y me reafirno aún más en la afirmación. Aunque algunos estos casos lo asimilen a borrarse o no hacer un esfuerzo extraordinario por ayudar cojo.

Supongo que apostar por los Suns finalistas se pagaría bien pero es merecido. Segundos del oeste, 51-21, a un partido de Utah y 12-4 en playoffs contra Lakers, Denver y Clippers, 3 favoritos. Tienen muy claro a que jugar y parece sencillo .... pero igual esa es la clave. C.Paul debería aprender a saber ganar! .

Lo de Paul en Houston fue canela en rama. En serio después de aquello no entiendo que Morey y la Barba no dejaran el baloncesto.