Un nuevo Brand en la vida de Philly

  • Su firme compromiso es el de hacer mejorar a sus jóvenes interiores, un lujo del que no muchas franquicias pueden disfrutar.

Los cambios de rol no son fáciles de llevar. No siempre caen bien al que le tocan. En los últimos años Elton Brand se ha subido a esa olas, ha surfeado en esa playa y acepta que quiere seguir en la cresta un tiempo más hasta que el mar o él mismo digan “basta”.

El bueno de Elton olvida así sus momentos de dudas, de apagón. En 2014, cuando ya tenía un papel verdaderamente residual en Atlanta Hawks, su madre murió. Su progenitora Daisy había sido partícipe de algunos proyectos solidarios de Elton más allá de su carrera como profesional del baloncesto, y fue en uno de esos actos donde ya en 2015 anunció que lo dejaba. “Es hora de dedicarle tiempo a la familia”, se autoconvenció. Anunció que dejaba las canchas, aunque no le duró mucho. Medio año después ya había vuelto para volver a pelear, a disfrutar.

El objetivo era claro: ser el profesor que manejara a los alumnos aventajados. Los 76ers se han metido estos años en una vorágine bastante compleja de entender/explicar -ya se lo pueden decir al incomprendido Sam Hinkie- y las piezas que lo mueven son los jóvenes que llegan directos desde el draft. Ahí es donde Elton Brand se vio necesario para aceptar volver con un rol igual de apartado de las largas minutadas de juego que el que tenía en Atlanta pero más necesario para el desarrollo de toda una idea.

Poco importan esos 13’2 minutos de media, los 4’1 puntos y 3’7 rebotes en su segunda etapa como sixer. Ha vuelto para otra cosa, para tareas que no aparecen en la tabla de estadísticas. Ese poder pseudo-altruista se focaliza en lo que el domina: los hombres altos. Son la joya de la corona de este proyecto de Philadelphia.

Elton Brand

Tiene varios ítems en los que trabajar:

- Dario Saric. Un recién llegado a la liga. Todo corazón y calidad a raudales, pero falto de adaptación y una guía que haga que ese potencial sea exprimido de la mejor manera.

- Robert Covington. Ya lleva varios años en la élite y debe dar el siguiente paso para no estancarse. Le llega una competencia importante, por lo que se verá si está preparado o no a las primeras de cambio.

- Nerlens Noel. Ha cuajado campañas muy positivas desde que está en la liga pese a su historial irregular en materia de salud. La química con otro tipo de jugadores en su posición, algo a corregir.

- Ben Simmons. La nueva estrella. ‘The next big thing’, que dicen allí. Alguien a quien poder modelar desde el principio. Lo puede ser todo.

- Joel Embiid. El africano, salvo susto final, debutará por fin esta temporada tras dos años en el dique seco. Personalidad peculiar, mucha calidad, un pívot que recuerda a otra época. Un caramelito para él.

Tras pasar el verano como agente libre, Brand renovó con los Sixers para hacer valer su marca. Además de ser un juego de palabras, es algo real: el neoyorquino se ha establecido como un peón valioso, un arma silenciosa con quien poder construir la casa de abajo hacia arriba y no al revés.

Cada vez que veas a los nuevos Sixers, que encaran una nueva temporada con esperanzas realmente renovadas por detalles como éste, acuérdate de que hay alguien ejerciendo de líder. No de estrella, de líder, que es casi más importante.

Ese papel, el de enforcer que sabe que va a sacrificar más de lo que le va a llegar, el de sparring de lujo, no lo puede desempeñar cualquiera. Los egos son incontrolables en una liga con un impacto como es la NBA, y que un All-Star, jugador-franquicia en dos equipos diferentes, nº1 de su promoción (1999) y un largo etcétera de reconocimientos, acepte hacer ese trabajo de campo una vez ya había tomado la determinación de dejar el deporte que ama es precisamente por eso, porque lo ama mucho.

Prepárense para (ahora sí) las últimas pinceladas de Elton Brand.

 

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