La importancia de actuar con libertad, historia de la lucha contra el racismo

Solapas principales

 

El 14 de enero de 1964, la NBA dio un giro de 180º en el rumbo que estaba tomando, y cambió por completo su destino, y el sentido del baloncesto. Lo que siguió fueron 50 años de concesiones, de rifirrafes que no llevaban a ningún sitio, y que tenían como único trasfondo el dinero. La economía. Lo que todo lo mueve. Y hoy, 20680 días después del primer paso del proceso, ha vuelto a suceder lo mismo.

Es indudable que la historia no para de repetirse. Cambia la superficie, pero el fondo se mantiene. La pelea por los derechos. Por poder expresar las inquietudes y perturbaciones del ánimo sin reprimendas a tu persona. La igualdad entre todos. Hay cosas que no cambian. Y no porque no se intente, porque mira que se lleva tiempo luchando por la igualdad en cuanto a los colectivos oprimidos de la sociedad, de todas las sociedades del mundo, desde el LGBTI hasta las mujeres pasando por las diferentes razas -un concepto manido que se tendrá que analizar en otro momento-. No cambian porque hay gente que, porque no les interesa, no permite que cambie.

Cuando el 14 de enero de 1964 22 de los 24 jugadores que iban a disputar el primer partido del All-Star televisado de manera nacional se negaron, a cambio de que les reconocieran como legítima la unión de jugadores, y muchas peticiones que iban de la mano, se causó tal revuelo que no les quedó otra a los propietarios que ceder. Aceptar darles una pensión tras finalizar su carrera, evitar que se jugaran partidos por la mañana el día siguiente de haber jugado un partido la noche anterior, y que se les reconociera como un ente unido, y no jugadores que pertenecían -una palabra importante- a los propietarios de los equipos para los que jugaban.

En estos años, la NBA ha cambiado mucho. Se consiguió echar a Donald Sterling, una de las personas más racistas que ha pasado por la NBA en toda su historia, tras años y años de bajar la cabeza. Y hoy en día la National Basketball Players Association tiene mucho más poder que cualquier otra institución dentro de la liga, y así lo han hecho notar esta misma noche, cuando los Bucks han decidido no salir a disputar el partido a modo de protesta -o boicot, aunque no sea el término más adecuado- por lo sucedido en Wisconsin esta misma semana. Y el resto de equipos que debían disputar un partido de PlayOffs esta noche -Blazers, Lakers, Rockets y Thunder- han decidido seguir sus pasos, para protestar contra lo sucedido en Estados Unidos estos últimos meses. O estos últimos años. O estos últimos siglos.

Pues el racismo, una pandemia que ha conseguido algo que el coronavirus no ha logrado -parar la burbuja de la NBA-, es un mal endémico de cualquier sociedad que lleva años persiguiéndonos, y que debe ser erradicado de raíz, pues las malas hierbas nunca mueren si no es las arranca de cuajo. Es cierto que, porque los aficionados de sus equipos dejen de ver partidos NBA, de la noche a la mañana las cosas no van a cambiar, a solucionarse. Pero un parón así, y más si acaba influyendo en el final de la temporada, que la dejaría como la primera desértica en la historia de la NBA, nada más y nada menos que 82 años, puede ser un primer paso muy importante. Porque los jugadores han tomado el control, han puesto el fuego bajo el asiento de propietarios, de patrocinadores, de políticos, de gobernantes, que dependen -porque hay mucho dinero en juego- de lo que sucede en la NBA, y deberán mojarse. Y los cambios no empiezan con pequeños gestos, aunque útiles, como ponerse un lema "pre-fabricado" por la liga en la camiseta, o utilizar un logo en el parqué. Los cambios empiezan con medidas drásticas, y en momentos en que pensar no vale tanto como actuar.

Y hay muchas cosas que se han dicho, se dicen y se dirán de Jacob Blake. También se dijeron de George Floyd. De Breonna Taylor. Y de tantos y tantos casos que se han ido ocultando y enterrando con el paso del tiempo. Lo importante es que, por mucho tiempo que pase, no se ponga la otra mejilla y se acepte lo que sucede como una característica más de la vida, porque la vida es un ciclo que requiere evolución, cambio, deconstrucción y mejoría. Y si esas cuatro cosas no se persiguen, la vida deja de considerarse como tal.

Esta noche se ha vivido un hito histórico para nuestro deporte. Por primera vez en la historia un partido -tres, en realidad-, ha dejado de disputarse por iniciativa de los jugadores. Probablemente, mañana se anuncie que la serie de los Raptors y los Celtics se aplaza, o directamente cancela. Que los jugadores deciden dejar la burbuja, volver a sus hogares, y pelear en la calle. Una decisión, afecte como afecte a lo económico, que si no la apoyas, tienes que replantearte tus ideales. Tu forma de pensamiento. Tus creencias. Y tu educación. Porque contra el racismo no puede existir un más mínimo ápice de duda, un titubeo, porque está en tantos estamentos de nuestra sociedad, en tantos momentos de nuestro mundo, que si no le presentas un frente unido, no tendrá problemas en pasarte por encima. Y porque las vidas negras importan, suceda lo que suceda.

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