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Aquellos maravillosos 90 (VI): ¿Quién fue... Derrick Coleman?

  • Repasamos la trayectoria de uno de los mejores interiores de la época
Foto de portada: nba.com
 
Derrick Coleman y Drazen Petrovic. La suya era una de las parejas más prometedoras de principios de los 90, y que aspiraba en aquel momento, a llevar a los New Jersey Nets a lo más alto de la NBA. La relación de este prometedor pero fugaz dúo fue más allá de la cancha, y Coleman se convirtió, de hecho, en el mejor amigo de Petrovic en la NBA.
 
DC tuvo que lidiar durante esos años con el creciente protagonismo del genio de Sibenik, que reclamaba su lugar entre los más grandes. La sombra de Drazen era alargada, pero Derrick, consciente a lo largo de su vida de las dificultades que supone llegar a la cima, supo hacerse su sitio en la élite a base de puntos, rebotes y asistencias
 
Cuando pensamos en los mejores ala-pívots de la NBA, nos vienen a la mente algunos nombres ilustres, tales como los de Karl Malone, Charles Barkley, Kevin Garnett, Tim Duncan y seguramente, algunos más. Pero un hubo un momento en el que se esperaba que el nombre de Derrick Coleman se asociara al del mejor Power Forward de la competición; un jugador llamado a hacer cosas extraordinarias en el marco de la mejor liga del mundo. 
 

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Coleman y Petrovic un prometedor y fugaz dúo en la NBA (Gigantes)
 
Cabe preguntarse entonces: ¿por qué el nombre de Derrick Coleman no resulte quizá tan conocido para los jóvenes aficionados a la NBA? La respuesta que se me ocurre al respecto es una frase de Lorenzo (Robert de Niro) en la película "Una historia del Bronx", con la que pretendía aleccionar a su hijo Calogero: "No hay cosa peor en la vida que el talento malgastado".
 
La opinión generalizada en torno a Coleman es que pudo ser más de lo que fue. A lo largo de su carrera, a DC le persiguió el estigma de su falta de ética de trabajo, un jugador al que parecía molestarle el hecho de tener que ponerse todos los días la camiseta para cumplir su trabajo, que solía realizar de manera muy efectiva, por cierto. Una prima donna. A lo mejor podríamos darle la vuelta a la tortilla y decir que DC empleó su talento para llegar hasta donde llegó, que no fue poco. 
 
La revista Sport Illustrated escribió sobre él: "Pudo haber sido el mejor interior de la liga, pero en lugar de ello, empleó su talento para asegurarse tan solo su próximo sueldo".Un carácter difícil, peleas con compañeros y entrenadores, reiteradas lesiones que no le permitirían gozar de la continuidad que tuvo en sus primeros años, episodios extradeportivos, su adicción al alcohol, detenciones varias... factores diversos que le impidieron desarrollar todo su potencial.
 
En la biblioteca de delitos de la NBA, DC llegó a tener el dudoso honor de encabezar la lista con siete "arrestos profesionales", que incluían desde detenciones por asalto, en su época en New Jersey en 1994, hasta condenas varias por conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias.
 

TRAYECTORIA

Criado en un gueto de Detroit, donde el simple hecho de sobrevivir supone el pan de cada día, el baloncesto fue para DC una válvula de escape a la violencia y pobreza que asolaban por aquella epoca las calles de la Motor City.
 
Sus primeros pasos en el mundo del baloncesto los daría en el Northern High School. La fuerza física que le caracterizó durante su carrera profesional era entonces tan solo una ilusión, de ahí que le apodaran "palillo", debido a su endeblez física.Pero su creciente poderío bajo los tableros llamaría la atención de toda una leyenda de la NBA como Dave Bing, padrino del jugador hasta su ingreso en la Universidad de Syracuse, su alma mater, a la que en 1987, llevaría a las puertas de un campeonato nacional que les arrebató Indiana.
 
 
Tan cerca estaría del título que, a falta de 28 segundos y con 73-72 a favor de Syracuse, Derrick Coleman, que llevaba 8 puntos y 19 rebotes, acudió a la línea para un 1+1, pero falló el primer lanzamiento, y Keith Smart, con una canasta en el último segundo, daría finalmente la gloria a Indiana. Uno de esos momentos que pueden martirizar constantemente la mente de un jugador. A pesar de ello, dejó una profunda huella en su etapa universitaria, siendo el primer jugador de la historia de la NCAA en sobrepasar los 2000 puntos, 1400 rebotes y 300 tapones. También consiguió un título académico, que emplearía, después de su retirada, para convertirse en uno de los empresarios con más éxito de la minoría afro-americana.
 
Coleman también fue una figura muy querida en su ciudad adoptiva Detroit, incluso en una época en la que su reputación cayó por los suelos. Regresó al final de cada temporada, invirtiendo millones de dólares en centros deportivos, campamentos de baloncesto y negocios, intentando revitalizar los bolsillos de una ciudad en apuros.
Con tales credenciales, los premios y reconocimientos no tardaron en llegar: Mejor Jugador Universitario en 1990 y número 1 del Draft de aquel año, en una promoción en la que también estuvo presente un miembro del Hall of Fame como Gary Payton.
 

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DC en su etapa en los Nets (spox.com)
Su historia en la NBA no sería la de un jugador perseguido por la maldición del número 1. En su primera temporada, Coleman promedió 18.4 ppp y 10.3 ppg con un 46% en tiros, y fue nombrado Rookie del Año. Al año siguiente, los Nets ficharon al mítico Kenny Anderson, mientras que Drazen Petrovic se había convertido en una estrella reconocida en el universo NBA, y el equipo, que mezclaba la frescura de estos jóvenes con veteranos como Sam Bowie o Bernard King,  parecía estar en la cúspide de su grandeza.
 
No iba a ser así. Anderson se rompió la muñeca y los Nets lucharon durante el último tercio de la 92/93 sin él, y finalmente perdieron en la primera ronda de una emocionante serie a cinco partidos contra los Cavs, y que vio a Petrovic, arrastrando una pierna coja, caer tras él. Coleman empataría inicialmente la serie con uno de los mejores partidos de su vida, en el que consiguió 21 puntos, 14 rebotes, 8 asistencias y 7 tapones, y muchos le consideraron en ese momento el mejor power forward de la Liga, tras dominar a Daugherty, Larry Nance y John Williams.
 
 
Ese mismo verano, Petrovic murió en un accidente automovilístico mientras estaba en Alemania, y un año después, los Nets dejaron que el entrenador Chuck Daly se fuera, por lo que se resquebrajaron los cimientos del proyecto. DC todavía promediaría incluso mejores números, llegando a rozar los 21 puntos y 11 rebotes por partido, pero se enfrentó al nuevo entrenador, Butch Beard, y finalmente sería traspasado a los Sixers al término de la temporada.
 
"Una de las cosas que habría cambiado ...  el ser reclutado por New Jersey, y ser la elección número uno para un equipo con dificultades. Pienso que el mayor problema para mí fue que nunca tuve un mentor allí, alguien que me tomara bajo su protección y me enseñara a moverme en el ring ... Y entonces, eres como la cara de una franquicia. Estás solo en ese papel y se supone que debes ser el salvador de una franquicia que no había estado en los playoffs en probablemente siete u ocho años. Desearía haber tenido un mentor conmigo para decirme: 'Oye Derrick no digas esto, dilo de esta manera. Haz esto, no hagas eso. Y eso por desgracia no lo tuve".
 
Había promediado 19.9 puntos y 10.6 rebotes en cinco años con los Nets, cifras que nunca más superaría. Desencantado con una franquicia que no pudo reemplazar a Petrovic, la mejor solución para Coleman pasaba por buscar una salida. Cansados de sus episodios extradeportivos, los Nets pusieron sus ojos en el gigante de 2,26m Shawn Bradley, (número 2 del Draft de 1993 por detrás de Chris Webber) - quien tristemente es noticia de actualidad por su estado paralítico tras haber sufrido un atropello de coche en verano- un proyecto a largo plazo de pívot dominante.
 
Resulta curioso que los Nets veían en Bradley a un animal de gimnasio, con movimientos interiores comparables a los de Moses Malone, mientras que los Sixers veían en Coleman un jugador trabajador que cumplía con eficacia, con el hándicap de que había llegado muy temprano a la élite. Hay veces en las que uno ve solamente lo que quiere ver. ¿Que tenía fama de conflictivo? qué más da, a fin de cuentas se trataba de los 76ers, franquicia que ha cobijado a algunos de los jugadores más talentosos y díscolos al mismo tiempo: Wilt Chamberlain, Allan Iverson o Charles Barkley. Además, Philadelphia en aquellos momentos era un equipo que tenía muy poco que perder.
 
Lo cierto y verdad es que los Sixers estaban tan dispuestos a renunciar a Bradley y los Nets tan hartos de su relación amor-odio con Coleman que, cada equipo esperó ansiosamente el momento del intercambio, creyendo haber robado al otro una pieza determinante.
 
Con todo ello, en dos temporadas con los Sixers, promediaría unos buenos 17,8 puntos y 10 rebotes por partido. Luego se marcharía a Charlotte, donde su participación se vería ya sensiblemente reducida, para volver a firmar dos años después con los Sixers. Allí pasaría tres temporadas más antes de poner fin a su carrera en su amada Detroit, después de quince temporadas en la élite, en las que promedió 16,5 puntos, 9,3 rebotes y 2,5 asistencias por partido.
 
Entre sus otros méritos, fue All-Star en 1994, tres veces elegido en el tercer mejor quinteto de la NBA, y también formó parte de la selección de EEUU que se colgó el oro en el Campeonato Mundial FIBA 1994 de Canadá: El denominado Dream Team II, un equipo con talento a raudales, quizá de los mayores que hayan existido, pero con etiqueta de prepotente, arrogante y bullicioso. Un equipo en ocasiones olvidado, en otras muchas ninguneado, y en el mayor de los casos, enterrado en la memoria bajo la sombra de su insuperable predecesor.
 
De aquella selección, que se paseó por el torneo derrotando en la final a Rusia 137-91, y frente a la que España hizo un más que digno partido, además de DC, formaban parte jugadores de la talla de Dominique Wilkins, Joe Dumars, Reggie Miller, Shawn Kemp, Larry Johnson, Alonzo Mourning o un joven Shaquille O'NealMVP del Campeonato, dirigidos todos ellos por Don Nelson.
 

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Plantilla USA Team Campeonato Mundial FIBA 1994 (usab.com)
 

¿CÓMO JUGABA?

A principios de la década de los 90, Derrick Coleman era considerado el mejor 4 de la NBA que no se llamara Karl Malone o Charles Barkley. A pesar de que mostraba todo su esplendor bajo los tableros, donde era una verdadera fuerza de la naturaleza, su ámbito de acción no se limitaba a la pintura, como sucedía con la mayor parte de interiores de la época. DC era un muy buen reboteador, tenía la ventaja de ser zurdo y además, podía lanzar con efectividad desde más allá de la línea de tres puntos.
 
Con sus 2,10m de altura, tenía un conjunto bastante completo de habilidades que la mayoría de jugadores de su tamaño no poseía en ese momento. Podía anotar desde el perímetro, terminar las jugadas cerca de canasta con bandeja, machacando o a aro pasado, subir y manejar la pelota, dotado además de una gran visión de juego.
 
Especialmente efectivo en el poste bajo, donde desplegaba sus típicas fintas que daban buena muestra de su elasticidad. Podríamos decir entonces que fue un Power Forward adelantado a su tiempo, un jugador que abrazaba tres o cuatro posiciones antes de que la versatilidad se convirtiera en una característica del baloncesto moderno.
 
 

ANECTODARIO

LA LEYENDA DEL NBA JAM

En una época en la que predominaban los grandes duetos en la Liga, la pareja formada por Derrick Coleman y Drazen Petrovic fue una de las preferidas por los chavales noventeros que jugaban al arcade NBA Jam, un videojuego lanzado al mercado por la compañía Midway, que dejaba de lado la simulación y apostaba por el espectáculo y la diversión, explotando la modalidad del 2x2. Una de las curiosidades de este juego, cuyo diseñador y creador fue Mark Turmell, seguidor confeso de los Pistons, era el hecho de que el propio Turmell, en la versión original del juego, amañó el partido entre Detroit y los Bulls de Jordan, grandes dominadores del momento. De manera que su pareja en el juego, el bueno de Scottie Pippen, se convertía sistemáticamente en un paquete cuando le tocaba enfrentarse a los Pistons. 
 
Otra leyenda en torno al juego tiene que ver con su pareja, Drazen Petrovic, y tuvo lugar en las oficinas de Midway, como recuerda el propio Turmell: "Ya habíamos terminado NBA Jam cuando Drazen Petrovic murió. El juego ya se había distribuido y él estaba en los Nets. Así que teníamos todas esas recreativas de NBA Jam por aquí y una noche nos pusimos a jugar a Mortal Kombat, que estaba al lado de una de las máquinas de NBA Jam. De repente, de sus altavoces se empezó a oir: ¡Petrovic!, ¡Petrovic!, y eso solamente sucedió después de su muerte. Todo el mundo empezó a asustarse. Algo raro pasaba con el software, y hasta el día de hoy, si tienes una máquina original de NBA Jam, de vez en cuando se pone a gritar ¡Petrovic!. Es una cosa de locos”. Quizá el espíritu del jugador se resistía a abandonar la cancha, aunque fuera una digital.
 
 

BANCARROTA Y REDENCIÓN

Tras haber ganado en su carrera más de 87 millones de dólares solamente en contratos, DC vino a engrosar la lista de ex jugadores NBA que se declararon en bancarrota. La crisis económica dio al traste con sus proyectos para crear empleo y revitalizar la economía de Detroit, y se estima que llegó a deber 4,7 millones a sus acreedores, bancos y empresas, entre 50 y 99 personas en total. En esa lista se encontraban su mentor David Bing o el alcalde de la ciudad de Detroit, por ejemplo.
 
En 2016 empezaría a ver la luz al final del tunel y, una vez recuperado de su mala situación, utilizó su propia experiencia personal para ayudar a los más necesitados, por ejemplo, recorriendo diariamente 65 millas para entregar agua a las personas que vivían en Flint, Michigan, que carecían de agua potable. "¿Cómo puede ser posible que esto suceda en 2016 en EEUU, el país más grande del mundo?
 
Consciente de no haber desarrollado nunca todo su potencial, Coleman no se detiene en lo que pudo haber sido y en todas esas pérdidas que sufrió. En cambio, su voluntad es la de mejorar cada día. Es cierto que ha vivido muchos altibajos a lo largo de su vida y que ha tocado fondo en más de una ocasión, pero ahora puede usar su fama y posición para encauzar su vida ayudando a los demás.
 
Puede ser que a los ojos de algunos críticos Derrick Coleman haya sido un fracasado. Es cierto que nunca fue un Karl Malone o un Charles Barkley. Tal vez se podría haber esperado un poco más de todo un número 1 del Draft como él. Pero por encima de todo, DC fue una estrella de la NBA en su tiempo, alguien que contribuyó a la evolución del juego, y a pesar de que los medios convencionales traten en ocasiones de distorsionar la narrativa, Derrick Coleman  no fue, ni mucho menos, un fracaso. 

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