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Beatriz González, víctima de la normativa portuguesa
  • En la semana en que los cupos vuelven a ser tema de debate en España, Solobasket descubrió en Portugal una jugadora española que no puede competir por ser extranjera.

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Beatriz González, víctima de la normativa portuguesa
Beatriz González estuvo relacionada con el Baloncesto desde niña, iniciando su carrera en Valladolid cuando tenía solo 7 años. Completó su formación en el Universidad de Valladolid, llegando a competir en los Campeonatos de España de Cadetes Femeninos. Tras trasladarse para Segovia a estudiar Publicidad, Beatriz jugó en Unami Caja Segovia, trabajando también con las categorías inferiores del equipo segoviano. Llegado al final de su formación, Beatriz aterrizó en Lisboa para trabajar, buscando en el Carnide Clube, un club donde poder continuar jugando a baloncesto. Ahí comenzó su pesadilla.

El Carnide es un equipo tradicional de Lisboa, con un importante trabajo en la formación de jóvenes. En 2008 volvió a tener un equipo de senior femenino, “que pudiese servir como referencia para la formación”, nos dice Eduardo Cruz, actual entrenador. Para ello, “Beatriz es una jugadora de un nivel técnico superior, y nos ayudaría mucho en el cinco inicial”. Pero el reglamento de la Federación impide la inscripción de jugadoras no nacionales en la 2ª División Femenina. Eduardo Cruz nos dice que el “reglamento es de una total injusticia”. “Esperar que un jugador complete 6 años de estancia en Portugal, lo obliga a perder su momento de plenitud física”. Para el entrenador, “el reglamento pone en cuestión la participación deportiva de una cantidad de ciudadanos que elige la movilidad como medio de tener una carrera profesional. Lo ideal sería que la Federación permitiese que jugadores y jugadoras que prueben que van a trabajar o estudiar en suelo nacional fuesen inscritos con los mismos derechos que los jugadores nacionales”.

El resultado es que en Portugal casi no hay jugadores comunitarios en las competiciones. En la LPB, los equipos pueden inscribir tres extranjeros, funcionando un acuerdo entre clubes para no buscar comunitarios. Lo mismo para la Proliga y para la Liga Femenina, donde sólo el MCell-Algés cuenta con una jugadora croata en una de las plazas para extranjeras. Para los que lo deseasen, la inscripción de un jugador comunitario tiene el mismo precio que la inscripción de un jugador extranjero, lo que está en clara violación del derecho comunitario.

La Federación Portuguesa argumenta con el carácter amateur de las competiciones nacionales. La UE no parece interesada en intervenir. Hasta que algo cambie, casos como lo de Beatriz González tendrán que continuar entrenando sin poder competir.

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