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Diego Armando Maradona, el palmeo que no fue canasta

  • Kobe Bryant y Diego Armando Maradona, ejemplo de deportistas que trascienden más allá de sus disciplinas
 
Parece ser que este aciago 2020 se resiste a abandonarnos sin dejar de darnos malas noticias con el transcurso de sus días. Si hace tan solo unos meses se producía el trágico fallecimiento de la estrella de los Lakers Kobe Bryant, este miércoles, 25 de noviembre, el mundo del deporte volvía a estremecerse por la muerte del astro argentino del fútbol Diego Armando Maradona, una de esas figuras que van más allá del ámbito de lo deportivo. Una noticia que, pese a lo impactante, el jugador había regateado en anteriores ocasiones, al igual que tantas veces hizo a lo largo de su carrera.
 
Con su muerte, el mito se convierte en leyenda, una categoria que trasciende el tiempo y el espacio. Su pérdida, y las múltiples reacciones públicas a la noticia, nos demuestra, una vez más, que el deporte está muy presente tanto en la vida como en la muerte.
 
Criado en Italia, donde su padre se dedicó profesionalmente al baloncesto, Kobe Bryant creció admirando a Maradona, su ídolo futbolístico, como reconoció en más de una ocasión. En unas declaraciones para una cadena de televisión argentina, la leyenda angelina expresaba en español: "Maradona, ídolo mío. Me encanta Maradona. Cuando era pequeño, siempre miraba sus partidos cuando jugaba para el Nápoles". El destino ha querido que dos de las mayores leyendas del deporte de nuestro tiempo, compartan fecha de defunción en sus lápidas con apenas diez meses de diferencia. 
 
Tratándose de dos disciplinas diametralmente opuestas como el fútbol y el baloncesto; de hecho, uno se juega con las manos y el otro con los pies, a excepción de ese elemento un tanto extraño que representa el portero, resulta difícil establecer algún tipo de paralelismo entre ambas figuras que, sin embargo, cuentan con un denominador común: su presencia, carisma y aportación engrandecieron a sus respectivas disciplinas. Esta quizá sería la excusa que he estado buscando para tratar de justificar el escribir un artículo sobre un futbolista en un medio como el nuestro que se dedica plenamente al baloncesto. Seguramente también sería un error considerar que el Diego se trataba solamente de un futbolista, y como decía su compatriota, el cantante Andrés Calamaro: "Maradona no es una persona cualquiera...es un ángel y se le ven las alas heridas".
 
Según una definición técnica, el palmeo es el tipo de tiro más corto en el baloncesto. Es una acción que se realiza principalmente en un rebote ofensivo y consiste en tocar ligeramente el balón con la punta de los dedos, de tal forma que éste se dirige hacia el aro. Un movimiento difícil de defender, puesto que los defensores están acostumbrados a que el reboteador rival coja el balón.
 
Resulta cuanto menos paradójico que, dentro de toda una carrera plagada de imágenes brillantes, el gol más icónico de Maradona -junto al segundo gol en aquel partido, calificado como el más bello en la historia de los Mundiales- sea aquel palmeo histórico frente a Inglaterra en México 86' . Solamente un genio como él podía anotar uno de los goles más importantes de la historia y encima, hacerlo de manera ilegal. Hoy (por ayer), prácticamente el mundo entero llora la muerte de Diego, que deja un tanto huérfano al deporte de uno de sus grandes referentes .
 
Como no podía ser de otra manera, el mundo del baloncesto reaccionó de inmediato a la triste noticia. Luis Scola, el último superviviente de la gloriosa Generación Dorada de Argentina, escribía en redes sociales: "Creo que nunca hemos visto a nadie como él, fue algo grande y especial para todos los argentinos y no creo que volvamos a ver a alguien como Diego. Y aunque se supiera que su salud no era buena, enterarse de su muerte es un golpe terrible: para toda Argentina es un día verdaderamente triste".
 
Por su parte, Pau Gasol fue breve y preciso en su cuenta de Twitter: "DEP, Diego Armando Maradona", incluyendo en su mensaje de apoyo a la familia, una foto del ex futbolísta luciendo la camiseta del F.C.Barcelona. Pau Gasol ha sido tan solo una de las tantas figuras que han mostrado su pésame ante la triste noticia, que a buen seguro repercutirá por mucho tiempo dentro del deporte y más allá de él, puesto que la figura de Maradona era universal.
 

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Pau Gasol (Twitter)
 
En la historia del deporte, hay una serie de deportistas que trascienden a su equipo y a su deporte, por su capacidad de trasmitir algo diferente y al mismo tiempo extraordinario al aficionado, y acaban convirtiéndose en Patrimonio de la Humanidad. El cinco veces campeón de la NBA Magic Johnson bien podría ser un buen ejemplo de ello.
 
El ex base de los Lakers quiso unirse en Twitter a las condolencias por la pérdida del Diez: "El mundo deportivo perdió a uno de los mejores futbolístas que jamás haya vivido, Diego Maradona. Fue una de las emociones más grandes de mi vida cuando llegué a conocerlo. Descansa en paz, amigo mío. Mis oraciones están con tu familia".
 
El momento al que hace referencia Magic se produjo, curiosamente en una pista de baloncesto, en 1994. Una vez retirado, Magic pasó por varias ciudades argentinas para acercar su magia a un país emergente en el panorama baloncestístico como era Argentina, que venía de organizar el Mundobasket de 1990. Una de esas paradas fue en la ciudad de Rosario, donde disputaría un partido de exhibición entre ex jugadores estadounidenses frente a un equipo formado por jugadores del Olimpia de Venado Tuerto y el Sport Club Cañada de Gómez, que tenían como entrenadores a Julio Lamas y Sergio Hernández, hoy en día entrenador del Casademont Zaragoza. Tal encuentro tuvo lugar en el estadio cubierto de Newell's Old Boys, club en el que militaba en aquel año un Maradona que se encontraba en el cénit de su carrera. Allí, los dos magos se fundieron en un abrazo, como si fueran amigos de toda la vida, dando lugar a una de las fotos más icónicas que pueden existir en el deporte.
 

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Earvin Magic Johnson (Twitter)
 
En lo que nos atañe, la única relación que podemos encontrar entre Maradona y nuestro deporte, es el hecho de que, el considerado por muchos como el mejor futbolista de todos los tiempos, siempre se declaró fan de la pelota naranja, además de otros deportes. En diversos medios de comunicación, destacó su fanatismo por el baloncesto, teniendo a Michael Jordan, otra deidad del deporte, como referente: "Una de las celebridades que me hubiera gustado conocer. Tanto a Jordan como a Tiger Woods, que aunque sean (norte)americanos, ellos no tienen la culpa". Ya se sabe que el argentino siempre se ha caracterizado por no tener pelos en la lengua.
 
En más de una ocasión, Maradona se declaró seguidor de la NBA: "Me divierto con Lebron James y Curry. Cuando los Warriors le ganan la final (2017) a los Cavaliers, me quedó grabado el abrazo que el Rey le dio a Durant. Perdió el anillo y fue como un caballero a darle un abrazo como si fueran hermanos. La gente pensará que sigo a los Spurs por Ginobili, pero la verdad es que fui fan de los Spurs antes de Manu, cuando estaban las Torres Gemelas, Tim Duncan y El Almirante Robinson", dijo sobre el equipo que tomó el testigo de los Bulls de Jordan en 1999.
 
A lo largo de su vida, a Maradona se le relacionó con muchos jugadores de baloncesto, entre ellos Cándido "Chicho" Sibilio y Juan "Lagarto" de la Cruz, míticos jugadores de nuestro baloncesto que defendieron los colores del Barcelona durante más de una década, y con los que Maradona coincidió durante su época como miembro del club blaugrana, entre 1982 y 1984.
 

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Maradona junto a Chicho Sibilio y Juan Domingo de la Cruz
 
Más allá de esto, durante los años en los que jugó en el Napoli, lugar que lo encumbró como el mejor jugador del momento, Maradona solía ir a menudo a animar a otro gran campeón latinoamericano, Oscar Schmidt, que en aquel momento era el ídolo indiscutible en la vecina localidad de Caserta. Tanto es así que, entre 1987 y 1988, el argentino estuvo presente en el Palamaggió en varias ocasiones para animar a la squadra de la Juventus de su amigo Oscar, curiosamente apodado "Mano Santa", y que en su momento, era considerado como el "Maradona del Baloncesto". "En mi opinión, es el mejor jugador del mundo. Espero que la Juvecaserta gane el Scudetto tras la derrota ante el Real Madrid, partido que les han robado. Hoy más que nunca soy hincha de Caserta", comentaba en su día el argentino, refiriéndose a una hipotética falta no pitada en los últimos segundos de la Final de la Recopa que iría a parar a las vitrinas del club merengue. Una amistad forjada en Caserta y un Scudetto que, sin embargo, acabaría llegando a la Reggia algunos años más tarde, cuando Oscar ya había abandonado la ciudad de Caserta.
 
Tratando de huir, nuevamente, de establecer paralelismos, quizá lo más similar entre ambos genios, sea el hecho de que encarnaron la figura de Robin Hood, poniendo su talento al servicio de los "pobres", situando a Nápoles y Caserta, ciudades de la región de la Campania, en el mapa deportivo europeo. Una región la Campania, al igual que el resto del sur de Italia, históricamente marginada por el Gran Norte (rico e industrial). Oscar y Diego convirtieron a sus respectivos equipos en una alternativa real a los clubes tradicionales del Norte de la Península y de la capital, como Varese, Milan o Cantú en baloncesto, y Milan, Inter, Juventus, Lazio o Roma, en el caso del fútbol.
 

Maradona a Caserta vendo Oscar Schmidt

 
Otro de los hechos recordados de Maradona en relación con el basket fue el sucedido en enero de 1994 en Mar del Plata, cuando fue a ver jugar al Peñarol de su amigo Néstor "el Che" García (ex entrenador de Fuenlabrada), equipo que en aquellos momentos acumulaba una racha de diecisiete partidos consecutivos sin conocer la derrota. Fue tal la conmoción que produjo la presencia del Pelusa, quien llegó al gimnasio Superdomo en el descanso del partido, que resultó realmente difícil que el encuentro se reanudase con normalidad. Para colmo, Peñarol acabaría perdiendo aquel partido, que supuso el fin de su racha victoriosa, lo que dio origen a una leyenda popular que señalaba al Diego y el revuelo que produjo su visita, como la causa de la derrota.
 

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En su visita al Peñarol del "Che" García
 
Maradona además, se mostró siempre muy atraído por la Generación Dorada del básquetbol argentino, a la que no dudaba en elogiar públicamente cada vez que tenía ocasión. No escatimó en elogios sobre todo con Ginobili, apododado Manudona por su habilidad similar con el balón en la mano, a quien consideraba, ni más ni menos, como el mejor deportista de la historia de Argentina
 
"A Manu no lo contemos, no lo podemos poner en comparación con el resto, es un fenómeno total. Es el mejor de la historia, se lo merece", comentaba Maradona en otro momento muy recordado, cuando condujo su propio programa de televisión, "La Noche del Diez", y uno de sus primeros invitados fue el propio Ginobili, quien se había proclamado por segunda vez en su carrera campeón de la NBA. Además, afirmó que "sumados a Scola y Nocioni, son los mejores ejemplos que hay en el país. Manu es como Lionel (Messi) y Cristiano en fútbol. Es el mejor de la historia en Argentina, aunque hay otro que jugaba de 10 que le pisa los talones...". De ídolo a ídolo.
 

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Maradona y Ginobili, una admiración mútua
 
El último recuerdo a la figura del Diez nos retrotae al concurso de mates de la ACB, celebrado el 4 de abril de 2003. Los participantes de aquel certamen serían Fran Vázquez, Lou Roe, Tyrone Ellis, Jerod Ward... y el argentino Walter Hermmann (Federico Kammerichs también fue invitado, pero declinó el ofrecimiento). Tras una primera ronda con votaciones igualadas, Hermmann, que algo sabía de qué iba esto del show, trató de dar un golpe de efecto a su favor cuando apareció disfrazado de Diego Armando Maradona, su ídolo deportivo, como para tantos otros argentinos, peluca incluída, para sorpresa y regocijo del público presente en las gradas.
 

MARADONA: el homenaje de Walter Herrmann

 
Acto seguido, se puso a dar pataditas con el balón, golpeó de cabeza la pelota contra el tablero para acabar machacando a una mano. La grada se vino abajo, y los jueces, entre los que se incluía su compatriota Julio Lamas, ex seleccionador argentino y por aquel entonces entrenador ACB, se vieron obligados a votar unánimemente con un diez la acción. Finalmente Walter Hermmann no sería el ganador de aquel concurso, pero nos dejó una imagen que forma aparte de los anales de la ACB, y que nos sirve para concluir este pequeño homenaje a aquel genio del balón que los tifosi napolitanos cantaban:
 
"Oh mamma, mamma, mamma,
 oh mamma, mamma, mamma,
 sai, perché mi batte il corazón?
 ho visto Maradona, ho visto Maradona,
 eh mammá, inamorato son"
 
Buen viaje, Diego

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Comentarios

El padre de Kobe nunca jugó en Milan. Rieti, Reggio Calabria, Pistoia y Reggio Emília fueron sus cuatro equipos en Italia. La única afinidad de Kobe con Milan era su afición al equipo de fútbol que dominaba en esa época con Van Basten, Gullit y compañía. Saludos.

Exacto, nunca jugo en Milan ni siquiera cerca.
Sobre los equipos parecen muy de segunda fila pero recordemos que en aquel tiempo la lira abundaba en el basket.
Por ejemplo Rieti que no deja de ser una ciudad provincial montó un equipo bastante sólido justo antes de la llegada de Bryant. Incluso ganando una Korac ante la Cibona de Asa Petrovic y Knego, recuerdo que eliminaron en la fase de grupos de cuartos a la Penya de forma clara.
La estrella en aquel año era Lee Johnson - el que fuera luego pivot del Maccabi varios años - junto con un jovencísimo Roberto Brunamonti que ya era un base consagrado.
Ese Lee Johnson tiene un nivel en aquella epoca de otra galaxia respecto a ligas como la española. Sólo hay que pensar que los extranjeros de Madrid y Barça eran si no me equivoco Randy Meister o Bob Guyette, mientras que la estrella de la liga en cuanto a "americanos" era Larry Gibson, el que luego llegó a Huesca para salvar los "magos" del descenso junto al sensacional Wallace Bryant.
Pero ninguno de ellos daba el nivel de Johnson en aquellos lejanos años 70-80.