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Kirk Penney Maccabi 1 (hamaccabi.com)

El asombroso fenómeno Kirk Penney

  • El ex-jugador del Gran Canaria se ha convertido en uno de los más queridos por la afición del Maccabi a pesar de ser uno de los que peor rendimiento han ofrecido a lo largo de la temporada
A veces sucede que una afición de un equipo de Baloncesto se vuelca con un jugador que no está destinado a ser el líder del equipo, ni tan siquiera tiene por qué jugar minutos importantes, ni es un gran defensor, a veces hay personas con carisma suficiente para poder encandilar a las masas sólo por su forma de ser.

En España hemos visto varios ejemplos de esto, concretamente la afición baskonista nos ha proporcionado dos ejemplos relativamente recientes:

  • En diciembre de 2002 Tierry Gadou firmó por el TAU ante la avalancha de lesiones que estaba sufriendo el equipo de Dusko Ivanovic. Inmediatamente su entrega, a pesar de sus malos números y de su carencia de talento respecto a los jugadores que no podían jugar provocaron que los aficionados vitorianos le cogieran un cariño que pronto se vio recompensado. Dos auténticos partidazos en la Copa del Rey de Valencia, con minutos en los que llegó a jugar de base y providenciales robos (tiene el record de balones robados en un partido de Copa) llevaron al Baskonia a la final y lo convirtieron en un jugador mítico que todo baskonista recuerda con nostalgia.


  • Este mismo año podemos apreciar otro caso aunque no sea tan unánime como con Gadou: Predrag Drobnjak está experimentando un fenómeno de este tipo. El jugador mejor pagado de la plantilla baskonista, que vino con la vitola de ser un pívot importante en la rotación de equipos NBA y tener un pasado repleto de triunfos con la selección Serbia, no cuenta con minutos. A pesar de ello, aproximadamente la mitad del Buesa Arena aprovecha cada segundo en pista del balcánico para animarle y jalearle como si de un sub-21 se tratara. El descubrimiento de una persona que ha sido rival en torneos internacionales y aparentaba ser un "coco" puede ser una de las causas, pero sin duda, la esperanza de que algún día despierte y pueda ayudar más al equipo es otra de las principales razones para que este hecho se produzca.

Pero el caso de Predrag no será el único que se podrá vivir en Praga. Quizás es más representativo el de Kirk Penney, escolta suplente del Maccabi de Tel-Aviv. El ex-jugador del Gran Canaria no ha pasado por su mejor año en cuanto a lo deportivo, pero sin embargo la marea amarilla del Maccabi se ha portado bien con él.

Penney llegó al Maccabi después de que Dan Shamir, el segundo entrenador del Maccabi, se quedara prendado de sus cualidades tras verlo jugar en una liga de verano. Nadie en Tel-Aviv conocía su estilo de juego, y Gershon fue convencido por su asistente para fichar al neozelandés. En un notable error, la prensa publicó que venía como base suplente, y quizás por eso defraudó algo durante la pretemporada.

Sin embargo, la afición pronto comprendió que Penney era un tirador, y su primer partido de Euroliga fue crucial para marcar su relación con los "yellow fans". Kirk anotó 17 puntos en este partido y el público se volvió loco, una locura colectiva que perduró a pesar de que tras este partido sus tiros comenzaron a no entrar (tuvo una racha de 14 partidos en los que sólo anotó un total de 12 puntos).

El Maccabi ha tenido esta temporada un problema notable con su número de extranjeros. En la Premier, la liga doméstica, no pueden ser convocados más de cuatro extranjeros, y el Maccabi tenía seis: Parker, Baston, Vujcic, Solomon, y los que siempre se quedaban fuera, los ex-ACB Penney y Arnold. De este modo, estos dos últimos jugadores no conseguían entrar en el ritmo de juego de la rotación habitual.

Gershon se dio cuenta de esto y empezó a dar más minutos a sus jugadores de recambio. Arnold cambió el chip y se convirtió en una referencia, pero Penney se convirtió en uno de los fracasos de la planificación hebrea: "Los periodistas piensan que Penney es una decepción, él no puede conducir el balón, no tiene nada especial salvo su buen tiro", comenta para Solobasket un compañero israelí que trabaja para el diario deportivo Walla.

Aun así, el hecho de que este extracomunitario de 25 años y 1,95 no esté aportando un gran nivel al Maccabi no es óbice para que la afición siga adorándolo: "Cada punto de Kirk en el Nokia Arena es una celebración para sus fans". Quién sabe, quizás en esta Final Four Penney se convierta en el factor X del Maccabi como lo fue Gadou en aquella Copa de Valencia.

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