Solapas principales

El Barça tumba a Panathinaikos al ritmo de Delaney (98-86)

  • Mirotic y Davies fueron imprescindibles
  • Calathes ejerció de director de orquesta

Factor Mirotic:

El primer cuarto de Nikola fue una demostración más de lo que es él como jugador. Ocho puntos casi consecutivos con un acierto espectacular para acabar con diez el primer período. Esto facilitó la ofensiva de un Barça que encontró en Hanga al director perfecto. La sola presencia del montenegrino condicionó la defensa de los griegos, tuviera o no la bola, y facilitó espacios a sus compañeros.

 

Este año hay talento en el Panathinaikos:

Si bien la anterior etapa de Pitino en el conjunto griego no fue desastrosa, claramente no cumplió con las expectativas. La gran diferencia con esta segunda etapa es que esta vez el equipo tiene algo de lo que antes carecía: jugadores con talento. El peso ya no cae todo sobre Calathes que ahora comparte responsabilidades con Fredette, Rice y compañía.

 

La plantilla más larga de Europa:

Una tónica que se repite mucho pero que debe ser así. A pesar del gran partido de Mirotic y de las facilidades que otorgó a los demás, todos los demás actores de la película van aprendiendo poco a poco su guión. Recuperar a los lesionados es importante, pero lo es aún más seguir demostrando ser uno de los mejores equipos del continente con todas las bajas que padece el conjunto blaugrana.

Si algo tiene de especial la competición europea es que -casi- todos los partidos son igualados hasta el final. En un mundo donde todo tiende a polarizarse, la Euroliga cada vez nos regala mejores partidos. Los finales ajustados son una droga de la que nadie habla, pero a la que todos somos adictos. Ni siquiera uno de los mejores partidos de Panathinaikos fue suficiente para tumbar a un Barça que cada vez luce más reconocible.

 

El encuentro de hoy estuvo firmado por dos nombres: Pesic y Pitino. En el caso del serbio ya todos sabemos lo que busca, aunque a veces no lo consiga. Defensa dura, contraataque, control del rebote y eliminar las canastas fáciles. Pitino es un poco más táctico (23-16 min. 7).

 

Ante la titularidad de Hanga como base, Pitino puso a Calathes a presionarlo toda la pista, aunque Pesic jugó la misma carta con el húngaro. También fue el griego el que se encargó de ajustar en defensa cada vez que Davies recibió en el poste bajo, tal y como suele hacer Abrines en el Barça.

 

Dentro de todos los esquemas, lo que no se puede contrarrestar es el talento. A pesar de que Deshaun Thomas intentara ahogar a Mirotic, este supo rebuscarselas para anotar y, sobre todo, ser el centro de gravedad de un equipo que aprovechó los espacios liberados por el montenegrino (41-35 min. 15).

 

 

Encontró en Tomic a un buen socio. Dos jugadores inteligentes que están predestinados a entenderse en la pista. El punto débil de ambos fue la defensa, donde sufrieron al propio Thomas y a los 218 centímetros de Papagiannis. El primero, desacertado desde el triple, fue fiel a su estilo y ejerció de perro de presa. El griego aportó intangibles, como la intimidación de un jugador que cuando levanta los brazos parece apagar las luces de todo un pabellón.

 

Hanga ejerció de base cuando menos parecía que pudiera hacerlo, y con uno de los mejores defensores de la Euroliga delante suyo. Acabó el encuentro con seis asistencias, de las cuales cinco las repartió en el primer cuarto. Kuric, que salió en el quinteto inicial en lugar de Higgins, fue uno de los beneficiados del gran partido del húngaro (63-60 min. 27).

 

En el Panathinaikos las cosas cambiaron mucho desde la anterior etapa de Pitino. Ahora el equipo tiene mucho más talento que antes y sobre todo más variantes tácticas. Calathes sigue siendo el eje, aunque ahora Fredette y Rice comparten responsabilidades con el griego.

 

Uno de los termómetros del equipo fue, una vez más, Brandon Davies. No por sus 12 puntos, sino por todo lo que aporta a nivel emocional. Salta, gesticula, se tira, grita. Hace todo lo necesario para que el resto se active, y para que el público se rompa las manos aplaudiendo (81-73 min. 33).

 

 

Como si esto fuera poco, el mejor del partido hoy fue Delaney. A pesar de un comienzo irregular y desacertado, con fallos defensivos que lo mandaron otra vez a la banqueta, el estadounidense se redimió con una segunda parte estilo cuento de Disney. Todos los problemas se solucionaron casi con magia, o con triples, que es similar. Fue capaz de meter todos los tiros que antes había desperdiciado y no sufrió tanto en defensa cuando se emparejó con Fredette. Cinco triples en ocho intentos para hacer delirar a la gente que estaba en la cancha y decantar la balanza para el lado blaugrana (98-86 min. 40).

 

Al Barça le siguen faltando muchas cosas y tiene aún muchos aspectos en los que mejorar, pero el talento les da para esto y bastante más. Con el correr de los ensayos, los jugadores van sintiéndose más cómodos con el guión de esta película. Aún falta mucho para el estreno, pero le quedan varios ensayos generales por el camino.

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Estadísticas Barça. Via: Euroleague

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Estadísticas Panathinaikos. Vía: Euroleague.

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