Tan sólo queda un torneo por empezar en este completo verano de baloncesto de categorías de formación: el campeonato de Europa junior (sub18) que se celebrará entre Lituania y Letonia (ciudades de Liepaja y Vilnius), que dará comienzo el jueves 9 de agosto y finalizará el día 19 del mismo mes. Es un campeonato especial para todas las selecciones, evidentemente, pero para el cuadro español debe ser el punto de confirmación de una grandísima generación de jugadores. La generación del año 1994 (e Ilimane Diop, del 95), ya fue campeona del prestigioso torneo de Männheim y los chicos entrenados por Jesús Sala quieren, ahora, ser el mejor combinado nacional de Europa. Pero no les será nada fácil. Rivales como la temible Croacia de Dario Saric (’94), la Serbia subcampeona de Mannheim, con Dusan Ristic (’95) y Nikola Radicevic (’94) como estrellas o la anfitriona Lituania serán auténticas piedras enormes en el camino de una selección ilusionante y más que ambiciosa.
De la mano del compañero Bàsquetmaniatic y del mismo seleccionador, Jesús Sala, conocimos a los integrantes de la selección española: los Pérez, Hernangómez, Homs y compañía y en este artículo os presentaremos a los rivales de este ilusionante combinado nacional.
GRUPO A: Alemania, Serbia y Ucrania, primeros rivales de España
El sorteo para la primera fase no fue nada halagüeño para nuestros chicos. Encuadrados con dos muy buenas potencias como Alemania y Serbia, el equipo de Jesús Sala deberá hacer su mejor baloncesto desde el primer día para no quedar fuera en la primera fase. Y Ucrania, además, se presenta como un lobo con piel de cordero.
Alemania llegará al torneo con, prácticamente, el mismo equipo que fue tercero en Mannheim. Con el polivalente alero Paul Zipser (capaz de jugar de uno, dos, tres e incluso de cuatro) como una de sus mejores bazas, Alemania intentará llevar el juego a un ritmo más pausado y físico. Por ello, necesita una buena actuación de su pareja de bases, Ismet Akpinar (’95) y David Taylor (’95). El primero, más cerebral, es una de las grandes esperanzas de futuro de la selección germana. La anotación, aparte de Zipser, debe llegar desde el exterior con Mälik Müller (’94, participante en un Jordan Brand Classic) y Mauricio Marin (’94). Descarados, con buen tiro y muy hábiles en penetración, su irregularidad puede ser el punto más preocupante. Y, desde el puesto de alero hasta el de cinco, Alemania cuenta con un conjunto muy atlético. Con un único pívot puro en Daniel Mayr (’95, 2’16), la importancia del trabajo del completo Gavin Schilling (’94) en el rebote y del versátil alero Dominic Lockhart (’94) deben darle a los germanos un punto más respecto a otras selecciones. Talentosos, altos y fuertes. La nueva generación alemana.
Serbia también es un conocido para nuestra selección junior, ya que fue el derrotado en la gran final de Mannheim. Pese a que no llegarán en su mejor momento de forma, especialmente dos de sus referentes, Nikola Radicevic (’94) y Nikola Milutinov (’94), que se han perdido la preparación por lesión, Serbia llegará con todo el arsenal posible (exceptuando a Vasilije Micic (’94), lesionado de larga duración). El pívot Dusan Ristic (’95) será su gran referente en la pintura y, posiblemente, en anotación. Un cinco puro, muy móvil, con tiro exterior y un gran repertorio de movimientos cerca del aro. Radicevic (’94) ya demostró su calidad en Mannheim como un base anotador más que completo y que se complementa a la perfección con el joven y prometedor Nikola Rebic (’95), más organizador. Y en el exterior no hay que perder ojo a la gran muñeca de Luka Andusic (’94), el especialista en triples del equipo. Por dentro, los serbios se asemejan mucho al anteriomente nombrado conjunto alemán. Jugadores muy versátiles, rápidos y móviles desde el puesto de alero al de cinco, capaces de sumar en muchas posiciones. Nombres como Mihajlo Andric (’94) o el excelso reboteador Nikola Jankovic (’94) deben aportar el oficio al equipo. Con la ausencia final de Milutinov (’94), que no irá al campeonato por un virus infeccioso, el pívot del KK Spars Doko Salic (’95) cerrará la rotación interior
Ucrania se presentaba como un equipo claramente tapado, pero las ausencias de su mejor jugador, el cuatro Volodymyr Gerun (’94) y de uno de sus mejores escuderos, el escolta Danylo Zuikov (’94), le dejarán muy mermada y limitarán su pase a la siguiente fase. Todo quedará en manos del joven base Stanislav Kudrya (’95) y de ser, más que nunca, un equipo. Los centímetros del pívot Sergiy Zagreba (2’13, ’94) serán también una faceta importante del equipo. Pero el que debe tirar del carro en cuanto a anotación será el alero Volodymyr Pischikov (’94) por fuera y el ala-pívot Yevgen Sakhniuk en la pintura (’95).
GRUPO B: Mucha competencia, con los anfitriones como teóricos favoritos
Lituania, Grecia, Italia y Dinamarca son las cuatro selecciones que forman el Grupo B en el Europeo Sub18. Un grupo repleto de talento, trabajo y con los anfitriones como el principal favorito para liderar la clasificación. Los bálticos llegan con una generación potente, muy completa y con mucha hambre de hacer algo grande. Pero los transalpinos nunca han dejado de ser una amenaza y, con uno de los mejores interiores de Europa, Amedeo Tessitori (’94), pueden ser un enorme escollo a superar para los bálticos. Tampoco nos olvidamos de Grecia, que, aunque no pasa por uno de sus mejores momentos en baloncesto de formación, siempre es un equipo muy rocoso. Y Dinamarca es la teórica cenicienta, si es que se le puede llamar así a un equipo con dos promesas como Rasmus Larsen (’94) y el excelso anotador Peter Möller (’94). Los pronósticos, más complicados que nunca.
Lituania, equipo anfitrión del torneo, llega con una generación muy trabajada y trabajadora. Sin una referencia clara por encima de todos, el conjunto báltico es puramente un equipo. Bases de la calidad de Tomas Galeckas (’94) o el intenso Lukas Lekavicius (’94) deberán dirigir la nave lituana. El primero es un cerebro puro, con una muñeca prodigiosa y una cabeza capaz de hacer funcionar la más compleja estructura. Por el exterior, muñecas preparadas para tirar, tirar y tirar. Pese a la baja por lesión de Tomas Dimsa (’94), perimetrales como Jokubas Gintvainis (’94), Justas Tamulis (’94) o Marius Grigonis (’94) están preparados para responder. Atención al primero y al último, referentes de Lietuvos Rytas y Zalgiris esta pasada campaña. Por dentro, movilidad absoluta con dos ala-pívots completísimos como Augustinas Jankaitis (’94) y Denis Krestinin (’94), la pareja de Vilnius. El techo del equipo será el "americano" (está en un High School) Benas Griciunas, con su 2’10. Su gran ausencia será la del prometedor alero de primer año Edvinas Seskus (’95), al que no han convocado tras su presencia en el pasado Mundial Sub17
Italia arranca este año una nueva etapa post-Della Valle. El ya jugador de la universidad de Ohio State fue el gran referente del equipo italiano en el último europeo y llega el tiempo del relevo. Uno de sus compañeros en ese campeonato será el gran referente de esta selección azzurra en este Europeo: Matteo Imbrò (’94). Un combo guard con gran manejo de balón, capacidad de tiro exterior y liderazgo. Aparte de Imbrò, debemos fijarnos en la buena pareja interior de los transalpinos. Con el dominador Amedeo Tessitori (’94) como cinco puro, el espigado Francesco Candussi (’94) parte como su principal compañero cerca del aro. Tessitori es pura fuerza bajo aros, pero eso no le impide anotar también desde el exterior. Candussi, en cambio, recuerda más a ala-pívots más técnicos cerca del aro, pese a su 2’11. Y, además, una serie de jugadores de calidad como Mirco Turel (’94) o de trabajo como Simone Fontecchio (’95) completarán el equipo. Peligro absoluto.
Grecia llega como un equipo muy desconocido y que ha completado una fase de preparación algo dudosa, pero, sin duda, guerra va a dar. Jugadores poco conocidos y más con la no participación de Ioannis Papapetrou, que jugará en la universidad de Texas la próxima temporada. Por el exterior, mucho trabajo en una serie de jugadores modestos pero que se implican al máximo por el equipo. El alero Dimitrios Agravanis (’94) será una de las referencias, aprovechando su 2’01 para anotar al poste, aunque no faltado de tiro exterior. Precisamente el punto fuerte del escolta Eleftherios Bochoridis (’94), un jugador de rachas pero capaz de sumar con facilidad. Por dentro, los centímetros y rudeza de Ioannis Dimakopoulos (’94), un 2’10 lento pero duro bajo aros, se deberán combinar con la mayor calidad y versatilidad del cuatro Konstantinos Gontikas (’94)
Dinamarca parte con dos jugadores realmente excelsos. Un exterior y un interior. El combo guard Peter Möller (’94), un excelente anotador tanto en tiro desde el perímetro como en penetración, será su gran arma en el perimetral. Pero no será el único referente, ya que el talentoso ala-pívot Rasmus Larsen (’94), nuevo fichaje del Assignia Manresa, partirá como la gran arma de los escandinavos. Un 4 más que completo, con gran facilidad para el tiro exterior y una serie de repertorio técnico interior que le hacen ser el mejor interior de Europa de su generación. Con estas dos perlas, Dinamarca puede dar la sorpresa.
GRUPO C: TURQUÍA Y FRANCIA, FAVORITOS. BULGARIA Y LETONIA, LOS TAPADOS
Dos equipos parten como favoritos en este tercer grupo, al menos, a priori. Turquía, con una generación más que interesante y la siempre atlética y talentosa Francia del pívot Mouhammadou Jaiteh (’94) deberían ocupar los dos primeros puestos de este grupo C. La calidad de Kenan Sipahi (’95) es la gran baza del conjunto otomano, que llegará a Lituania y Letonia con un equipo muy completo. Pero ojo, que Letonia juega en casa y ya sabemos de lo que son capaces los equipos bálticos. Mucho tiro exterior, muy batalladores y con muchas ganas de dar la sorpresa. En Bulgaria, la mejor baza es la de un excelso anotador, Alexander Vezenkov (’95), aunque puede no ser suficiente
Turquía llega con todo su arsenal, formando el equipo con lo mejor del país, indistintivamente de si de primer o segundo año. Dirigirá la nave otomana una de sus mayores perlas en el puesto de base, Kenan Sipahi (’95). Un base especial, con ese toque que únicamente tienen los mejores jugadores y con una inteligencia en pista impropia de su edad. La promesa más interesante de la cantera de Fenerbahce, Metecan Birsen (’95) será, posiblemente, la gran referencia de los turcos. Un 3 muy móvil, con tiro de tres y una capacidad letal en penetración. Su facilidad para asistir y rebotear le hacen un jugador más que completo. Tampoco le pierdan ojo a Tayfun Erülku (’94), el shooter del equipo. Una muñeca prodigiosa desde el triple. Por dentro, Talat Altunbey (’94) y Burak Can Yildizli (’94) formarán un juego interior de mucha calidad individual, gran anotación y muchísima movilidad. El segundo fue uno de los mejores del pasado campeonato en Männheim, mientras que el primero destaca por su gran versatilidad y tiro exterior. En el banquillo, además, esperarán su turno el revulsivo Cedi Osman (’95), Kartal Ozmizrak (’95) o la gran torre, Yigit Mirza (’94, 2’07). Candidato a todo
Francia, por su parte, llega con dudas y varias ausencias. La decisión de no llevar a su mejor promesa, Damien Inglis (’95), puede mermar las opciones del equipo galo, que tampoco contará con la presencia de otros exteriores como Anthony Racine (’94) o Paul Rigot (’95). Todo un equipo de segundo año y con la gran referencia interior del potentísimo cinco Mouhammadou Jaiteh (’94) y del completo exterior, aunque algo irregular, Boris Dallo (’94). Repite también presencia en este equipo el base Benjamin Sene (’94) o el completo ala-pívot Alexandre Chassang (’94). Por fuera, atención a la muñeca de Kevin Harley (’94) y a la versatilidad que ofrecerá Louison Thomas (’94), un 3-4 muy completo al puro estilo francés. Aunque con bajas, el trabajo francés y contar con Jaiteh, significado de competitividad
Letonia, en condiciones normales, no debería traer demasiados problemas a estos dos equipos, pero el buen trabajo desde la cantera que se está efectuando en el país báltico le hará, una vez más, un equipo muy peligroso. Un conjunto muy completo, con la referencia interior de Rolands Smits (’95), un cinco bajo pero muy completo en repertorio ofensivo y duro bajo aros, pero que no podrá contar con el base de la CBA, Oskars Reinfelds (’94). Los centímetros los dará Ilja Gromovs (’94), su techo con 2’07, pero si alguien más del juego interior merece mención este es el trabajador Ceslavs Mateikovics (’94). Por fuera, dos líderes de primer año: Ivars Zvigurs (’95) y Davis Geks (’95). Este segundo debe ser el gran anotador del equipo. Un magnífico tirador de tres, pero hábil también en penetración. La guerra está prometida, darán que hablar
Y en Bulgaria, la gran referencia anotadora de todo el grupo, y, quizás, de todo el torneo. Apunten su nombre porque sería realmente extraño no verle copar la clasificación de máximo anotador del torneo. Él es Alexander Vezenkov (’95) y llega con un cartel de auténtico killer. Un anotador voraz, que no deja rival vivo y al que le cuesta muy poco irse por encima de los 25 puntos por partido. Fue la gran referencia en el pasado Europeo Sub16 y, ahora, pese a ser de primer año (y el único del equipo), será también la gran referencia de los búlgaros en este campeonato junior. Le rodearán un equipo muy trabajador aunque no mancado de calidad, con el interior Angel Angelov (’94) como su gran escudero. La dirección del ilusionante base Deyan Karamfilov (’94) y el tiro abierto del shooter Vassil Mihaylov (’94), otras bazas con las que contar
GRUPO D: ¿QUIÉN SERÁ CAPAZ DE BATIR A DARIO SARIC?
Un nombre por encima de todos. Un chico para dominar el campeonato a su gusto y hacer campeona a su selección. Tras firmar con el Gescrap Bizkaia su salida de Zagreb, el talentosísimo Dario Saric (’94) quiere levantar el título europeo de su categoría y, sólo por su presencia, Croacia llega como máxima favorita al título, pese a la ausencia del azulgrana Mario Hezonja (’95). Sin embargo, Rusia también será un rival a tener en cuenta. Guerreros y luchadores, los rusos llegan al torneo con un equipo muy sólido, trabajador en defensa y no faltado de anotación. Un par de escalones por debajo estarán los dos otros competidores de este cuarto y último grupo. Polonia llega con una generación de menor calidad que la del 93 y con una baja importante en Daniel Szymkevicz, su mejor jugador, pero intentará ser un equipo competitivo. Y en Eslovenia, más de lo mismo. Echarán de menos a referencias como el ya senior Matej Rojc (’93) o Luka Rupnik (’93), aunque Matic Rebec (’95) y Aleksej Nikolic (’95) pueden relevarles. En definitiva, todos contra Saric. Todos contra Croacia.
Dario Saric. Sólo con leer esto uno ya sabe qué es lo que va a encontrar en la Croacia que llega a este Europeo Sub18. Un jugador superlativo, que domina el baloncesto de principio a fin y con una capacidad de determinación e importancia en los partidos realmente única. Saric es la gran referencia del equipo y la gran atracción del torneo. Pero no es la única baza que podrá jugar el equipo croata en Letonia y Lituania. Pese a las importantes bajas del base Martin Junakovic (’94) y, sobretodo, de la gran estrella de primer año, Mario Hezonja (’95), Croacia llegará suficientemente cubierta por calidad y trabajo para hacer algo grande. Recuperan de los EEUU (está en un HS) a Mislav Brzoja (’94), un completísimo alero que ocupará el rol de Hezonja como escudero. Y sí estará el tercero en discordia, un Dominik Mavra (’94) con ganas de hacer historia, una vez más, y el saltarín Karlo Lebo (’94). Por dentro, trabajo y más trabajo ayudando a Saric en las figuras de Karlo Zganec (’95), Marin Maric (’94) y Daniel Zovko (’94). Reboteadores puros que pelearán todo balón bajo aros. Todo para liberar a su placer al gran Dario. Santo y seña, calidad suprema.
Sorprender a Saric, el objetivo de Rusia. El primero objetivo del equipo ruso, la primera meta. Y para ello, un equipo físico, duro, guerrero, aunque no faltado de calidad. Con el excelente base Serdar Annaev (’94) como cerebro de todas las operaciones y Mikhail Kulagin (’94) como ejecutor exterior, el perimetral ruso será una buena faceta para sorprender a los croatas. Y, por dentro, calidad y trabajo a partes iguales. Stanislav Ilnitskiy (’94) ya demostró su versatilidad y potencial interior en Mannheim, de la misma forma que su compañero de zona Igor Kanygin (’94), el techo del equipo. El único jugador de primer año con el que contarán será el móvil ala-pívot Alexander Gankevich (’95), así que, finalmente, Pavel Sizov (’95) no estará con el equipo junior. Una baja importante, más teniendo en cuenta los más de 20 puntos que firmó en el pasado Europeo Sub16. ¿Suficiente para frenar al gran Dario?
Polonia, por su parte, llega a aprender. Una generación diferente y, además, con las bajas de sus mejor jugadores, ya que ni Daniel Szymkiewicz (’94) ni Jan Grzelinski (’94) estarán en este campeonato. Su gran referencia será Mikolaj Witlinski (’95), un interior de mucha calidad y futuro que puede jugar tanto de cuatro como de cinco. El juego interior será su punto fuerte, sin duda, ya que también estará en el torneo el duro Kasper Borowski (’94). Por fuera, la importancia anotadora recaerá en Jakub Garbacz (’94) y el base Jakub Schenk (’94), que, además, deberá dirigir toda la nave polaca. Pocos jugadores conocidos, pero competitivdad asegurada.
Y, finalmente, Eslovenia. Un equipo que, como Polonia, mira con lágrimas en los ojos al paso de su mejor generación, la del 93, aunque, en diferencia de estos, mantiene un equipo junior más que interesante. Con muchos integrantes de primer año en su columna vertebral, el base Matic Rebec (’95) será su principal referencia. Después de hacer campeona del Europeo Sub16 División B a su equipo, llega su turno en junior para este base con gran capacidad anotadora. Tan sólo repetirá presencia (tras hacerlo en el pasado año) el alero Jakob Strazar (’94), un jugador muy trabajador, así que Rebec se verá escudado por sus compañeros de toda la vida. Y eso implica al excelso anotador Aleksej Nikolic (’95), un jugador con una muñeca prodigiosa. La referencia interior será el completo ala-pívot Jure Ritlop (’95), un cuatro con buen tiro exterior, pero, sobretodo, un muy buen reboteador. La falta de centímetros de los eslovenos, dónde únicamente cuentan con el 2’06 Tomaz Bolcina (’94), uno de sus mayores problemas.