Cambio en el guión: Dos equipos entrenados para anotar se fajaron en una lucha sin cuartel, en una primera mitad de corte defensivo. El Madrid perdió doce balones en la primera parte e hizo un 4 de 12 en triples. El Granca estuvo peor en el triple, con 2 de 11 y estuvo muy activo en defensa, presionando las líneas de pase del rival. Entre los dos equipos solo dieron nueve asistencias en la primera mitad. Cambio radical en los segundos veinte minutos, en los que el Real Madrid reaccionó, cuando se vio con diez puntos de desventaja y empezó a atacar con más paciencia y efectividad, cometiendo solo una pérdida.

Diferencias: El Granca no pudo aguantar el ritmo del Madrid, que fue de menos a más en el partido. Los amarillos mantuvieron un nivel muy alto durante todo el encuentro y solo en los minutos finales el Madrid pudo demostrar las diferencias que hay entre ambas plantillas. El conjunto blanco llegó más fresco al final del partido y demostró, una vez más su capacidad para dosificarse y para recortar diferencias en corto espacio de tiempo.

Detalles: En un partido tan igualado son los pequeños detalles los que marcan la diferencia, en forma de victoria. En este partido, los dos triples finales de Rudy Fernández, fueron decisivos. El Granca tuvo muchas dificultades para anotar en el cuarto parcial, frente a la capacidad defensiva de los blancos y su entrega en la pelea por el rebote. Cuando más complicado es anotar, en un partido con defensas muy intensas y bajos porcentajes en tiros de tres, la aparición de Rudy fue la chispa adecuada para el Real Madrid.

El Real Madrid, con sus errores en el pase, dio vida al Herbalife, que aprovechó los regalos para crecer y jugar con mayor desparpajo y comodidad. Después de que el Madrid golpeara primero, los amarillos, liderados por su capitán, desplegaron un gran juego durante unos minutos. Llull decidió que esto no acabaría con el Madrid por detrás y se lanzó a anotar sin dar tiempo a nadie para frenarle (15 a 16).

La anotación se estancó, con los dos equipos cometiendo errores, el Madrid con las pérdidas y el Granca con bajos porcentajes de tiro. El Herbalife anotó su primer triple del partido pasado el ecuador del segundo parcial, por mediación de un gris Eriksson. El juego del Madrid estaba muy lejos de lo habitual, sin fluidez y muy molestos con la defensa local, aunque se las ingeniaban para mantener el choque igualado. Un genial Oliver lideró un arreón final del Granca (34 a 27).

Con Paulí y Oliver omnipresentes, el Granca empezó mejor, llevó la renta a los dobles dígitos y activó la alarma blanca, que hizo reaccionar al quinteto de Laso. Dos triples no habituales, de Paulí y Pasecniks, complicaron la reacción del rival, que mostraba mejoría, pero no se vio reflejada en el marcador por tener enfrente a un Granca más anotador, con Paulí desatado. Llull, Ayón y Campazzo minimizaron la diferencia (56 a 52).

El Madrid se aferró a la pintura para ponerse por delante, aprovechando la velocidad de Capazzo ante Magette y la altura de Tavares. Con la igualdad el el marcador, el partido se volvió a espesar y las defensas dieron otro paso adelante. Tras varios minutos en los que los puntos llegaron solo a través de un intercambio de tiros libres y con mucha pelea por cada balón, dos triples de Rudy Fernández pusieron a su equipo con seis de ventaja a dos minutos del final, irrecuperable para el Granca.