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Khalid El-Amin, un jugador peculiar donde los haya (fibaeurope.com)

Khalid El-Amin, un ganador... en varios sentidos

  • Viéndolo jugar lo primero que llama la atención es su oronda figura, pero la calidad de este base que no llega al 1,80 pronto aflora y se transforma en un caudal anotador que bien le han valido al Azovmash Mariupol para llegar a la Final Four de Girona
Khalid fue uno de esos niños dotados de un talento especial para colar la pelota por el aro, hadiendo honor a su nombre, que significa "La espada de Dios" y "Digno de confianza". Quizás por eso pudo mejorar jugando siempre en equipos de chicos que eran dos años mayores que él. Su padre era aficionado al baloncesto y llegó a entrenarlo algún año en el colegio. Pronto consiguió sus primeros éxitos colectivos en su Minneapolis natal.

En esas canchas y con esos valores se forjó el carácter "típico americano" de Khalid El-Amin, que se define a sí mismo como un "winner", coincidiendo con el estereotipo estadounidense del triunfador, aquel que consigue lo que se propone.

No es casualidad, por lo tanto, que su entrenador en la Universidad de Connecticut lo definiera como "uno de los mayores ganadores de la historia del baloncesto universitario".

Y es que la Universidad de Connecticut logró un maravilloso hito en el año 1999, cuando derrotaron a la prestigiosa Duke en el último partido de la Final Four, haciéndose con el Título Nacional Universitario.

El mejor jugador de aquel partido era un Rip Hamilton (27 puntos) al que todavía se le discutía su capacidad para jugar en la NBA debido a su delgadez. El juego de Duke estaba protagonizado por los conocidísimos Battier, Avery, Maggette, Langdon y la superestrella Elton Brand.

En UConn también jugaba el hoy ‘Bobcat’ Jake Voskuhl, que conformaba una pareja un tanto extraña junto a Khalid. Ambos eran víctimas de las bromas de sus compañeros y la afición -el peinado de Jake causaba sensación-, pero El-Amin ("quien afirmaba: me encanta comer, hasta cuando no tengo hambre") siempre se tomó las referencias a su cuerpo como un estímulo:

Y es que gracias a Khalid los Huskies de Connecticut se ganaron el respeto en todo el país. Sus triples y récords (ha tenido partidos de hasta 9 triples) pronto fueron conocidos y codiciados por los equipos de la NBA.

Tras su tercer año, El-Amin decidió dejar la Universidad. Aparte de ganador en la cancha quería ser ganador de dinero, y siempre mantuvo la teoría de que los jugadores universitarios de alto nivel deberían percibir algún tipo de salario. No en vano, Khalid se casó a los 16 años, fue padre a los 17 y tuvo que hacerse cargo de una familia desde tan temprana edad.

Además, tras ser rookie del año de su conferencia el primer año y ganar el título el segundo, la NCAA no parecía ofrecer muchos retos nuevosal base.

Los Chicago Bulls lo draftearon en el pick número 34 del Draft de 2000 y le dieron la oportunidad de debutar en la NBA. No lo hizo mal en sus inicios y fue convocado par al All-Star de Rookies y Sophomores, donde anotó 18 puntos. Sin embargo, a pesar de promediar más de 6 puntos por partido y tener algún partido brillante, los Bulls decidieron cortarlo en el mes de Marzo.

Intentó mantenerse en su país pero un año después de ser drafteado sólo la CBA le ofrecía un sitio, y al final acabó saltando el charco como tantos otros y recalando en Europa. Su primer equipo fue el Estrasburgo francés, con el que promedió casi 13 puntos y 5 asistencias por partido, No fue un mal aterrizaje, pero la posibilidad de hacer la pretemporada con los Heat fue tentadora y volvió a América al terminar la temporada. Mala suerte, antes de que la temporada comenzara el equipo de Florida lo cortó y Khalid tuvo que volver a coger un vuelo intercontinental.

En la temporada 2002-2003 jugó con el Ironi Ramat Gan israelí. Con el equipo hebreo brilló, llegando a semifinales de la Copa y anotando casi 20 puntos por partido, pero la supremacía del Maccabi era demasiado evidente para poder optar a retos mayores, así que un año después dio el salto desde el escaparate israelí a Turquía para jugar en el Besiktas.

En el país otomano fue semifinalista de Liga en su primer año y MVP del All-Star en el segundo, demostrando que los partidos de exhibición se le dan de perlas –en algunos torneos informales de verano en Estados Unidos ha tenido actuaciones superlativas-. Además, también fue convocado para el All Star de la FIBA EuroCup, al que lleva asistiendo tres años seguidos.

Dos temporadas después de llegar a Turquía una oferta procedente de Ucrania le hizo cambiar de aires. No hay tapujos cuando se le pregunta por qué decidió irse a jugar a la otrora república soviética: "Era demasiado dinero como para rechazarlo". En el Azovmash Mariupol dispone de casa, coche y cobra "más dinero que algunos jugadores de la NBA".

En su segunda temporada con los ucranianos, Khalid ha alcanzado la Final Four de la FIBA EuroCup tras una eliminatoria igualada en la que tuvieron que pasar por el infierno chipriota en el que se convirtió la cancha del DTL EKA AEL. Un año después de ganar Liga y Copa ucranianas El-Amin se enfrenta a la oportunidad de brillar en Europa y reverdecer los laureles que hace ocho años consiguió como Universitario. El ganador querrá volver a demostrar su casta.

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