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La travesía por el desierto de Maccabi y la llegada del nuevo mesías ¿Avdija?

  • Un juego vistoso y varios jóvenes jugadores hacen a Maccabi un equipo muy atractivo de ver
  • Tras 4 años, deben volver al top-8 Euroliga, siendo ahora mismo quintos
  • Deni Avdija comienza a mostrar el gran jugador que puede llegar a ser

Cualquier aficionado al baloncesto europeo sitúa a Maccabi entre los grandes conjuntos del continente.

Aunque si se le compara con sus rivales directos de las últimas dos décadas como Real Madrid, CSKA o Panathinaikos. Mientras éstos acumulaban presencias en Final Four o al menos llegando a los cruces de cuartos, los hebreos poco a poco han ido desapareciendo de los primeros puestos.

En las últimas cuatro temporadas no han sido capaces de llegar a los cruces de cuartos. Quedando ya lejos el campeonato obtenido en 2014 de manera sorprendente y con un sonoro batacazo del Real Madrid.

Highlights: Real Madrid-Maccabi Electra Tel Aviv

Por lo tanto podemos afirmar que el nuevo formato de la euroliga cuya exigencia es altísima no ha venido bien al equipo israelí. Las razones no están del todo claras, pues se trata de un conjunto que ha invertido siempre en jugadores de calidad contrastada y que estos últimos años ha tenido proyectos interesantes con jugadores de calidad como Pierre Jackson, Norris Cole, Tarick Black, Jordan Farmar, Sylven Landesberg, Andrew Goudelouck, Victor Ruud… y grandes entrenadores como David Blatt o Neven Spahija.

EL GRAN MACCABI RECIENTE

El pedigrí continental de Maccabi se lo deben en gran parte al equipo que conquistó 2 final four consecutivas en 2004 y 2005. Casi de carrerilla podemos decir el quinteto histórico de aquel equipo (Jasikevicius, Burstein, Parker, Baston y Vujcic) histórico equipo que desprendía magia en su juego y que tenía un halo de misticismo a su alrededor. La fórmula del éxito la completaban con los jugadores nacionales de mayor nivel con un rol secundario (Halperin, Shelef) y americanos nacionalizados por diferentes causas (Bluthental, Sharp, Thomas, Komatos,…) jugadores con un nivel claramente inferior a los titulares pero que se adaptaban a labores de intendencia de maravilla.

Son el único equipo que ha sabido reciclar estadounidenses sin un nivel top en labores de equipo, convirtiendo a alguno de ellos en auténticos referentes durante años, claro ejemplo Derrick Sharp o Devin Smith (este último no pasó de ser un buen jugador en un equipo de mitad tabla de ACB como era en su momento Guipuzkoa).

EL COMIENZO DE LA TRAVESÍA POR EL DESIERTO

Llegó un momento donde esta fórmula dejó de funcionar. Los rivales exigían cada vez más y no bastaba con un superquinteto para llegar a los primeros puestos.

Así que se apostó por americanos de gran calidad, unos más que otros, y se puso el equipo en manos de grandes entrenadores. Sin embargo era muy difícil cohesionar esos jugadores, máxime cuando de una temporada a la siguiente se cambiaba media plantilla.

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Maccabi 1617-Euroleague.net

Para colmo los nuevos valores israelís no alcanzaban el nivel esperado y los que lo hacían emigraban hacia retos más estimulantes y para evitar el tapón que hacía el overbooking de extranjeros.

Y de esta manera año a año comenzaron a ser un equipo talentoso, atractivo de ver por momentos pero con problemas para competir y donde difícilmente se encontraban cabezas visibles dentro del equipo que llevaran el peso del mismo.

Esta apuesta tocó techo, o fondo según se mire, en la temporada 2016-2017. Donde aglutinaron talento con Rudd, Goudelock, Colton Iverson, Miller, Joe Alexander, Devin Smith y DJ Seeley y buenos jugadores nacionales como Pnini, Ohayon o Mekel. Sobre el papel un equipo capaz al menos de llegar al top-8. Nada más lejos de la realidad, tan sólo ganaron 10 partidos en Euroliga y quedaron muy lejos de la clasificación.

Jugadores con calidad pero acostumbrados a ser el referente casi único de sus equipos, incapaces de aportar en equipo y de competir contra casi nadie.

7DAYS Play of the Night: Victor Rudd & Sonny Weems, Maccabi Fox Tel Aviv

Para colmo de sus desgracias entre 2014 y 2017 perdió tres años consecutivos su liga doméstica, algo que no ocurría desde los años sesenta. Se oyeron voces de que no podía competir en ambas competiciones y que iba a hacer un equipo para jugar en cada una de ellas. No sabemos lo que habría de cierto en esto, pero lo que estaba claro es que algo tenía que cambiar pues por presupuesto y nombres continuaban siendo un equipo top.

NUEVOS TIEMPOS, NUEVOS MÉTODOS

Estos años convulsos han tenido una lectura positiva y otra negativa para los jugadores locales. La negativa es que se ha perdido por el camino una buena generación de jugadores nacionales que podían rendir como secundarios de lujo en un equipo top, lo que siempre había ocurrido en Maccabi. Los Ohayon, Mekel y compañía tenían más baloncesto del que al final se vio.

La positiva es que la tormenta perfecta en que se ha ido convirtiendo el equipo (jugadores con bajo rendimiento, rescisiones de contratos, lesiones, banquillazos,…) han propiciado que fueran cogiendo minutos y responsabilidad jugadores que no tenían presión ni exigencia por rendir y ahora que el baloncesto vuelve a fluir están preparados para rendir. Hablamos de Jake Cohen, Zoosman e incluso algunos americanos que han crecido con el proyecto como DiBartolomeo o Caloiaro.

De esta manera Maccabi vuelve a ser competitivo con una apuesta radicalmente opuesta a lo que siempre habían sido. Presentan un bloque sólido y bien trabajado con una rotación amplia, donde destaca la calidad individual de Wilbekin pero donde su principal arma es el juego en equipo. No se centran en dos o tres americanos de mucha calidad y el resto acompañan.

Además los jugadores foráneos por los que han apostado son jugadores muy contrastados y grandes profesionales que ya lo han rubricado en equipos europeos, claro ejemplo de Hunter o Wilbekin.

Todo ello dirigido por Sfairopoulos, un técnico que dejó muy buen sabor de boca en Olympiakos y que en Tel Aviv ha demostrado que es capaz no solo de armar buenos equipos sino de adaptarse a las diferentes circunstancias del entorno.

ANTIGUOS VICIOS

La temporada europea de los hebreos, independientemente de como finalice, y viendo de donde venía el equipo los últimos años, ya puede considerarse un éxito. Se mantiene una cuarta o quinta plaza a menos de diez jornadas del final, se desplega un juego atractivo y su cancha vuelve a ser uno de los desplazamientos más complicados para los rivales.

Y todo pese a las lesiones que han sufrido a lo largo de la temporada que en otra temporada hubiera hecho saltar por los aires la planificación. En especial la del fichaje estrella y buque insignia del proyecto Omri Casspi.

El cuerpo técnico, tirando de fondo de armario y variando la propuesta inicial planteada, ha sabido paliar dicha ausencia de una manera más que correcta. Si bien es cierto que el equipo pierde potencial respecto a lo que se planteó a principio de temporada, han seguido siendo un bloque muy competitivo.

El problema es que llegados a este punto, el club ha decidido reforzar el equipo para darle un plus con jugadores que recuerdan sospechosamente a los fichajes realizados estos últimos años.

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Stoudamire Maccabi_Euroleague.net

Jackson, Reynolds y Stoudamire, tres estadounidenses con características y circunstancias muy diversas. Que los tres tienen una calidad tremenda es incuestionable, que sean capaces de adaptarse a un rol particular y rendir bien, salvo en el caso de Jackson, es una incógnita y además falta por ver el nivel físico en el que se encuentran dada la edad de varios de ellos.

En definitiva son fichajes que si se adaptan a lo que el equipo va a requerir de ellos, que no es un anotador ni un líder pues para eso ya tiene a Hunter, Wilbekin y Dorsey, pueden ser buenos fichajes. El problema es que recuerdan a una planificación de equipo que esta temporada parecía ya superada y que puede traer vicios del pasado que tanto han penalizado al conjunto de Tel Aviv.

EL NUEVO MESIAS

La religión judía narra una espera del mesías aún no llegado. Baloncestísticamente, parece que ocurre lo mismo. Son una afición volcada con el deporte de la canasta donde Maccabi es una religión en sí mismo, pero donde no acaba de llegar ese joven supertalentoso, implicado con el proyecto y que lidere a un Maccabi campeón e incluso a un equipo nacional ganador.

Durante muchos años pareció que ese hombre sería Casspi. Pero los años de declive mencionados así como su salto a la NBA, donde nunca acabó de explotar, han hecho que se diluyera el “efecto Casspi”. Ahora vuelve a casa pero un poco con la sensación de que lo mejor que tenía por mostrar haya pasado ya, aunque nadie duda de su calidad y de que aún tiene tardes de gran baloncesto en sus manos a los 31 años.

Sin embargo todos los ojos y todas las esperanzas hebreas se depositan sobre un joven que maravilló el pasado verano con las categorías inferiores de la selección israelí y que este año ya ha hecho su gran presentación ante el gran público continental. Deni Avdija ha llegado para quedarse y dejar su impronta.

Se trata de un jugador de 2.02 metros que algunos analistas sitúan como base. Tiene una gran movilidad, un muy buen tiro, un físico aún por madurar pero muy determinante y en definitiva un jugador de este siglo que demuestra una madurez, ambición y calidad que con un poco de suerte le han de hacer llegar muy lejos.

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Deni Avdija- Stat-Euroleague.net

Sus números no son escandalosos ni mucho menos, de hecho su compañero de equipo Zoosman siendo todavía un valor en alza tiene mejores números y está más asentado en la rotación. El hecho de fijar el foco en Avdija es por sus tan sólo 18 años, su verano pasado con la selección y con el hecho de que conforme avanza la temporada se va haciendo a la dinámica del equipo y de la competición y cada vez su tremenda calidad es más visible.

7DAYS Magic Moment of the Night: Deni Avdija, Maccabi FOX Tel Aviv

Comenzó la Euroliga jugando entre 10 y 15 minutos con aportaciones discretas de 2 ó 4 puntos, pero en las dos últimas jornadas se ha ido hasta los 11 y 13 puntos superando en ambos los 20 minutos de juego y dejando detalles de gran calidad.

La dinámica del equipo acompaña, la edad de algunos de los jugadores importantes es bastante baja y parece que este chico ha caído de pie nada más llegar. Por ello parece que el puesto de mesías del baloncesto israelí, que estaba reservado a Casspi, va a ser para este joven valor en alza.

Esperemos que desde el club sepan rodearle de jugadores con talento para competir en Europa y eviten su fuga prematura a la NBA, esto acompañado de un punto de suerte con las lesiones y podríamos estar hablando de uno de los dominadores del viejo continente en la próxima década. Pues se ha podido ver muy poco pero parece que tiene mucho baloncesto para enseñarnos. 

Deni Avdija 2018 U20 European Championship Highlights

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Comentarios

Zoosman y Avdija son una base de futuro fenomenal, pero el segundo a poco que mejore se va a la NBA. De todas maneras, uno de los equipos históricos y punteros de la competición, de los que siempre alegra ver en los puestos altos.

A ver si los italianos también recuperan su antigua gloria y los franceses y alemanes se consolidan y asi se genera una base estable de 6-8 países con equipos competitivos. A partir de ahí, crear equipos ad-hoc en las grandes ciudades restantes (Londres, Amsterdam), es un paso relativamente fácil.