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Recordamos a tres leyendas que se retiran: Ginóbili, Navarro y Diaw

  • Recordamos la trayectoria de estos tres brillantes jugadores, que han anunciado su retirada este último verano.

 

Este año 2018 estamos asistiendo a un buen número de retiradas de grandes clásicos de los últimos lustros. Jugadores que han marcado una época en competiciones como la Euroliga, Mundiales, Juegos Olímpicos e incluso en la NBA. Si bien es cierto que, como ley de vida que es, todos los años hay jugadores que dicen adiós, y que la nostalgia por tratarse de jugadores de la  infancia (al menos, en el caso particular del que les escribe) puede distorsionar los recuerdos, lo cierto es que este verano han dicho adiós, en particular, tres de los mejores jugadores internacionales del siglo XXI, y que son los que vamos a recordar en este artículo.

Se trata de Manu Ginóbili, Juan Carlos Navarro y Boris Diaw. Tres históricos de las competiciones internacionales vistiendo las camisetas de las selecciones de Argentina, España y Francia, respectivamente, con una brillante carrera también en sus respectivos clubes y franquicias, que han colgado las botas tras la temporada 2017/18. Aunque se trata de jugadores que no necesitan de ninguna presentación, aquí repasaremos, a modo de homenaje, sus brillantes trayectorias.

MANU GINÓBILI

Hablar de Manu Ginóbili es hablar no solo del mejor jugador argentino de la historia, sino probablemente del mejor escolta de la historia nacido fuera de Estados Unidos. Puede que para algunos el genio de Sibenik, Drazen Petrovic, fuera un jugador más talentoso, pero la trágica muerte a los 29 años del maravilloso jugador croata nos dejó con el interrogante de hasta dónde podría haber llegado. En cualquier caso, no es descabellado decir que el abrumador palmarés de Ginóbili a nivel colectivo, tanto con la Virtus de Bolonia, los San Antonio Spurs y la Selección Argentina, y su extrema importancia en cada uno de ellos, siendo siempre, si no el jugador clave, uno de los más importantes, elevan al bahiense a una categoría no igualada por ningún otro jugador no estadounidense de su posición. Fantástico anotador con multitud de recursos para encontrar el aro, ya fuera en penetración con su fugaz primer paso, o con un triple con su mano zurda, Ginóbili siempre destacó también por su extraordinario conocimiento del juego, lo que le ayudó a ser un buen recuperador de balones y un jugador generoso. Nunca tuvo la fama del típico tirador egoísta que toma demasiados tiros.  

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Espectacular bandeja de Ginóbili ante Ben Wallace (Foto: El Mundo/AP)

Nacido en 1977 en Bahía Blanca, considerada la meca del baloncesto argentino, Ginóbili comenzó a jugar a nivel profesional en 1995, cuando se produjo su fichaje por el Andino Sport Club de la Primera División Argentina. Los técnicos del club de su ciudad, el Estudiantes de Bahía Blanca, no tardaron en echarle el ojo y le firmaron en 1996, como una de las grandes promesas de su país. Manu era un espigado jugador de gran verticalidad que encaraba el aro en cualquier situación, sin importar quien estuviera por delante. Su debut con la selección argentina absoluta se produciría en 1998, en el Mundial de Grecia. En aquel año también daría el salto a Europa; lo haría al Reggio Calabria, un modesto equipo recién descendido a la segunda división italiana. Eran otros tiempos, probablemente en la actualidad Manu habría dado el salto a uno de los cocos de la Euroliga, o incluso a la NBA.

En el año 2000, la Virtus de Bolonia ficha a Manu Ginóbili, consagrado como uno de los mejores jugadores en Italia, tras ascender a la Lega A1 al Reggio Calabria, y promediar casi 18 puntos por partido en la máxima categoría. El equipo de la Emilia Romagna era uno de los mejores del continente, y lo fue aún más con la figura del argentino. En sus dos temporadas en Bolonia, sumó para su palmarés 1 Liga, 2 Copas, 1 Euroliga y otro subcampeonato de Euroliga, y con Ginóbili como líder indiscutible del equipo. Los éxitos con Argentina (oro en el Torneo de las Américas 2001, y plata en el Mundial 2002), le terminaron de catapultar, en 2002, a su único destino posible: la NBA. En concreto, a los San Antonio Spurs, que le habían drafteado 3 años antes.

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Duncan, Parker, Ginóbili... historia viva de los Spurs (Foto: csnwashington.com)
Comenzaba así una impresionante trayectoria, de la mano de Gregg Popovich en el banquillo, y formando un tridente letal con Tim Duncan y Tony Parker en la cancha, que llevaría al bahiense a conquistar hasta 4 títulos de campeón NBA. Y si bien en el primero de ellos (conseguido en su primera temporada, en 2003), era un suplente más en la rotación, su concurso en el resto fue absolutamente decisivo. Para el recuerdo quedan sus míticas Finales del 2005, con casi 20 puntos de media y un recital de fundamentos en ataque para desarbolar la impenetrable defensa de los Detroit Pistons, el equipo más duro de la NBA de la época. Pese a que el MVP de las Finales fue para Tim Duncan, muchos consideraron, sin quitar méritos al astro de las Islas Vírgenes, que el argentino también era merecedor del premio. Además, para entonces Ginóbili ya había logrado la medalla de oro olímpica con Argentina en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Con todos estos éxitos, Manu ya estaba en la élite de los mejores jugadores del planeta, como lo demostró también su presencia en el Partido de las Estrellas del All Star de 2005.

Un nuevo anillo llegaría en 2007, en una plácida final ante los Cavaliers de LeBron James (4-0), que suponía el tercero en 5 años, y la constatación de que la terna formada por Parker, Ginóbili y Duncan era la mejor de la NBA. Los años pasaban, pero Manudona seguía a un nivel espectacular cada temporada, llegando a disputar de nuevo el Partido de las Estrellas en 2011 (en aquella temporada promedió 17,4 puntos y 4,9 asistencias a sus 34 años). Sin embargo, el equipo ya no avanzaba tan fácilmente en los playoff (cayó en primera ronda en 2011, por primera vez desde 2000) y la llegada al equipo de nuevos talentos, como Kawhi Leonard, hacía presagiar un declive para Ginóbili, que ya contaba 35 años.

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Ginobili sports illustrated
Todo lo contrario. Una espectacular actuación con Argentina en los Juegos de Londres de 2012 (alcanzaron las semifinales con casi 20 puntos de media del bahiense), fue el preludio de dos espectaculares temporadas de un Manu perfectamente adaptado a un nuevo rol en el equipo, el de sexto hombre. Ginóbili ya no tenía esa velocidad y ese primer paso que le caracterizaba en los inicios de su carrera, pero seguía siendo un jugador extremadamente inteligente a ambos lados de la pista, tomando siempre la decisión correcta, implicara ésta un tiro, un pase a un compañero mejor situado, o una ayuda defensiva. Como resultado, los Spurs practicaron un baloncesto virtuoso, y alcanzaron dos Finales de manera consecutiva, ante los Miami Heat de LeBron, Wade y Bosh. En la primera de ellas, solo un milagroso triple de Ray Allen en el sexto partido evitó el anillo spur. En la segunda, en 2014, los Spurs fueron imparables y derrotaron 4-1 a los Heat. Ginóbili promedió 14 puntos y 4 asistencias en los playoff a sus casi 37 años. Una locura.

Puede decirse que tras ese cuarto anillo empieza el tramo final de la carrera de Manu, que se ha retirado a los 41 años ofreciendo un rendimiento casi impensable para un jugador de su edad (9 puntos de media en 20 minutos de juego). Su primera despedida fue la de la Selección Argentina, en los Juegos de Río 2016, tras caer ante EE.UU. en cuartos. Su segunda despedida es la que ha acontecido hace escasas semanas. El tremendo reconocimiento que Enmanuel ha recibido de absolutamente todos los estamentos del baloncesto mundial refleja el legado que deja este jugador. El mejor escolta no-USA de la historia del basket mundial.

 

JUAN CARLOS NAVARRO

Siempre se ha dicho (erróneamente) que Juan Carlos Navarro no aparenta físicamente ser un jugador de baloncesto. Su físico menudo y no precisamente hercúleo no hacían presagiar, para algunos, una carrera de éxito. Pero lo cierto es que el inmenso talento para el baloncesto que atesora el de Sant Feliú le ha llevado a desarrollar una brillantísima trayectoria, para convertirse, en opinión de la mayoría, en el segundo mejor jugador español de la historia tras Pau Gasol (aunque puede que la genial trayectoria NBA de Marc pese más, pero eso es otro tema).

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Navarro lanza a canasta con la presión de Álex Urtasun
Navarro lanza a canasta con la presión de Álex Urtasun
En sus mejores tiempos, Navarro poseía (hablemos ya en pasado) una virtud poco habitual en la mayoría de jugadores españoles de hoy en día: su capacidad innata para generarse canastas prácticamente de la nada. Compensaba su escuálido físico con una velocidad de ejecución de movimientos que le hacía virtualmente indefendible en ataque. Poseedor de un letal primer paso que le permitía acomodarse para lanzar su característico tiro a una mano, la bomba, su rapidez le permitía, en cuestión de milésimas, rectificar, dar un paso atrás y castigar con un triple. Cuando entraba en racha, todas estas virtudes se multiplicaban. Si ha habido un jugador especialmente peligroso en plena racha anotadora, ese ha sido Juan Carlos Navarro.

En la cantera del Barcelona desde los 12 años, el debut de nuestro protagonista con el primer equipo culé en la Liga ACB fue toda una declaración de intenciones: en noviembre de 1997, con apenas 17 años, le metió 10 puntos al Granada. El menudo base-escolta de la cantera mostraba una progresión sin límites no solo en el Barça, donde ya formaba parte de la rotación del equipo, sino también con España, siendo el líder indiscutible de una selección junior que ganó el Europeo y el Mundial de la categoría en 1998 y 1999, respectivamente. Navarro era el líder de los Juniors de Oro, por encima de Raül López, Felipe Reyes o Pau Gasol.

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Juan Carlos Navarro en pleno calentamiento (Foto: Chema González)
Juan Carlos Navarro en pleno calentamiento (Foto: Chema González)
El año 2000 fue un año clave para la Bomba. El seleccionador absoluto, Lolo Sáinz, le eligió entre los 12 convocados para los Juegos de Sídney, comenzando así una exitosa trayectoria con la selección absoluta. Por otro lado, Aíto García Reneses, el técnico del Barcelona, le aumentó los galones, haciendo de Navarro el escolta titular del Barcelona con apenas 20 años. Como no podía ser de otra forma, la Bomba incrementó notablemente sus prestaciones, promediando en torno a 13 puntos por partido en ACB y Euroliga, y acabó siendo clave en uno de los mejores Barcelona que se recuerdan: campeón de Copa y de Liga (tras arrasar en playoff con un 9-0 de balance) y quedándose a las puertas de la Final Four de la Euroliga, cayendo ante el potente Benetton de Treviso. Fue el año de la explosión de Pau Gasol, que formó una pareja letal con Navarro que se trasladaría a la selección absoluta en el Eurobasket de Turquía 2001. En un histórico partido por el bronce, Juan Carlos aportó 27 puntos, por 31 de Pau, para derrotar a la Alemania de un Nowitzki que se había ido a los 43 puntos y 15 rebotes. Era la primera medalla con la selección absoluta de los Júniors de Oro: también estaban Raül López y Felipe Reyes en aquella selección.

Juan Carlos Navarro ya era por entonces uno de los mejores escoltas del continente europeo; sin embargo, aún le faltaba ese punto de liderazgo que acabó ganando con los años. Tanto en el Barça como en España, el catalán brillaba, pero siempre como segunda espada de otros cracks, como Jasikevicius y Bodiroga en el Barcelona, o Pau Gasol en la Selección. Con frecuencia, el técnico culé Svetislav Pesic comenzaba los partidos con De la Fuente y Bodiroga como aleros titulares, y Navarro salía para meter una marcha más al partido. Eso no le impidió, no obstante, promediar 14 puntos de media en ACB y 12 en Euroliga en el Barça que ganó el triplete en la 2002/03: Liga, Copa y Euroliga. Su inmenso talento ofensivo no entendía de titularidades o suplencias.

Como 5 años antes, el 2005 se convierte de nuevo en un año crucial en la carrera de Juan Carlos. El escolta se convertiría en actor principal, en el jugador referencia tanto en el Barcelona (con la marcha de Dejan Bodiroga) como en España, por la baja voluntaria de Pau Gasol de cara al Eurobasket 2005. Navarro recuperaba un rol de estrella que no tenía desde el Mundial de Junior del 99, y respondió con creces, registrando unos números de escándalo en el Europeo con más de 25 puntos de media. España, eso sí, se tendría que conformar con la cuarta plaza, pero se clasificaba para un Mundial de Japón 2006 que acabaría resultando mágico. De nuevo con Pau en la selección, los chicos de Pepu llegaron a la final, pero la lesión del pívot de los Grizzlies ante Argentina en semifinales lo apartaba de la final. Navarro debía ser de nuevo el referente ofensivo para guiar a España al título mundial. Y vaya si lo fue. 20 puntazos (más otros 20 de Garbajosa) y España era Campeona del Mundo.

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Los jugadores celebran el título conseguido en el Mundobasket Japon 2006
Los jugadores celebran el título conseguido en el Mundobasket Japon 2006

Navarro ya estaba consagrado como la estrella del Barcelona, pero lo cierto es que estaba demasiado solo en ataque y los éxitos colectivos apenas llegaban. En la 2006/07, como ejemplo, el escolta fue el máximo anotador de la ACB con 17,3 puntos, pero del resto de compañeros solo Jaka Lakovic superó la decena de media (10,7). Demasiado solo. Entre 2005 y 2007, los dos primeros años de Juan Carlos como jugador franquicia del Barça, solo pudo ganar la Copa del 2007. La NBA, además, seguía expectante desde hace años (fue drafteado por los Wizards en 2002) sus evoluciones en Europa. Navarro acabó firmando por los Memphis Grizzlies, donde coincidiría con Pau Gasol.

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Juan Carlos Navarro (Foto: José María Benito)
Juan Carlos Navarro (Foto: José María Benito)

Ha habido grandes jugadores europeos que fueron a la NBA y simplemente se estrellaron, como Djordjevic, Spanoulis o Jasikevicius. En el caso de Navarro, lo cierto es que en su primera temporada promedió más de 10 puntos por partido, batiendo el récord de triples anotados por un rookie. No es descabellado pensar que Navarro podría haber tenido una buena carrera NBA, pero todo quedará en condicional, porque en el verano de 2008 la Bomba decidió volver al Barcelona tras aceptar una mejor oferta económica. Navarro volvía para ser de nuevo la estrella del equipo, pero en esta ocasión con una plantilla acorde para pelear por todos los títulos. Con la ayuda de Ilyasova, Fran Vázquez y David Andersen, Navarro lideró al Barça a la Liga de 2009, la primera desde 2004. Aquel verano, además, tuvo una destacada actuación con la selección, alzándose con la medalla de oro en el Eurobasket de Polonia. Pero el culmen llegaría en la temporada 2009/10, cuando el Barça de Navarro, Ricky Rubio, Pete Mickael y Erazem Lorbek conquistaba la Euroliga. El crack de Sant Feliu era el jugador franquicia de un auténtico equipazo. Era indudablemente el mejor escolta de Europa. Su sitio estaba aquí.

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Juan Carlos Navarro. Foto: Ekaitz Otxoa
En 2010 Navarro, con 30 años, se encontraba en el momento culmen de su carrera, y lo alargó durante un par de años, aproximadamente. Fue decisivo en dos nuevas ligas del Barça (2011 y 2012), y entre medio, fue coronado MVP de un Eurobasket de 2011 en el que se convirtió en un jugador prácticamente indefendible. 18,7 puntos de media, incluyendo los 35 a Macedonia en la semifinal y los 27 a Francia en la final. Y compartiendo equipo con Pau Gasol. Pero a partir de 2012 comenzó el declive en su rendimiento, tanto en el Barça como en la selección. Una fascitis plantar comenzó a lastrar su velocidad y primer paso en carrera, y sus medias anotadoras comenzaron a menguar. Conservando aún algunos destellos (impresionante aquel Clásico de la 2012/13 en el que clavó 33 puntos al Madrid), la Final de la ACB de 2014, en la que el Barça derrotó contra pronóstico al Madrid, fue posiblemente el último gran momento de Navarro en ACB, siendo nombrado MVP de la misma tras promediar 15,5 puntos, y lograr su octavo (y último) título de Liga.

Los últimos años hemos visto a un Navarro muy inferior en su rendimiento al de sus mejores años, tanto en su club como en una Selección en la que tuvo un papel muy testimonial en sus dos últimos torneos (los Juegos de Río 2016 y el Eurobasket 2017). El auge del Real Madrid en los últimos años ha dejado sin apenas títulos a su eterno rival (la Supercopa de 2015 y la Copa de 2018 son los últimos títulos blaugrana). Y ni siquiera su despedida fue brillante (jugó su último partido, sin saberlo, en la eliminatoria del Playoff 2018 ante el Baskonia).  De todas formas, este gris final nunca borrará la historia del que ha sido el mejor jugador exterior español de todos los tiempos.

BORIS DIAW

No resulta raro ver hoy en día a los Warriors, el mejor equipo del planeta con 3 anillos NBA en los últimos 4 años, jugar en el puesto de pívot con Draymond Green, un ala-pívot de apenas 2,01 m que tiene en el pase y el tiro exterior sus mayores virtudes. Es el paradigma del baloncesto moderno. Pues hace 12 años Boris Diaw ya hacía lo propio en los Phoenix Suns de Mike D’Antoni.

Considerado uno de los mejores jugadores franceses de todos los tiempos (posiblemente solo Tony Parker se le pueda considerar claramente por encima), Diaw ha sido un jugador especial, extravagante en su juego, aposicional. Durante su carrera ha llegado a jugar en cada una de las cinco posiciones de la pista, y es que estamos ante un ejemplo extremo de jugador que sin ser sobresaliente en nada, era notable en todo. Capaz de usar su cuerpo para postear y anotar cerca del aro, con buena mano para los triples, excelente lector de juego (uno de los mejores jugadores del mundo a la hora de ejecutar el extra pass), gran reboteador… nuestro protagonista consiguió labrarse una gran carrera tanto en la NBA como en la selección.

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Boris Diaw ante Australia (Foto: FIBA.com)

De madre francesa y padre senegalés, Diaw pertenece a la exitosa generación francesa de 1982/83, la misma de Tony Parker, Turiaf, Gélabale, los hermanos Pietrus… Una generación que ganó, con la selección junior, el Europeo de la categoría en el 2000. El debut de Diaw en la liga francesa se produjo en la temporada 2001/02, con el Pau Orthez, con el que también disputó la Euroliga. Ya entonces, nuestro protagonista actuaba como un base-escolta a pesar de sus 2,03 de estatura, mostrándose como un jugador no muy anotador, pero que aportaba en muchísimos aspectos del juego. La NBA le seguía la pista desde hace tiempo, y tras debutar con la absoluta francesa en su primer gran torneo (el Eurobasket 2003, con un cuarto puesto), puso rumbo a los Atlanta Hawks. Diaw cruzaba el Atlántico con apenas 21 años, y sin ser aún una estrella europea, en un movimiento más similar a los que se producen en la actualidad.

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Boris Diaw y Tony Parker, en el entrenamiento de Les Bleus (Foto: Álvaro Jimena)
Tras dos primeros años de aprendizaje en la franquicia de Georgia, jugando de escolta casi a tiempo completo y sin demasiados minutos, nuestro protagonista explotó en la temporada 2005/06. Primero, en el Eurobasket 2005, en el que mostró su versión más total (13,7 puntos, 5,3 rebotes y 3,4 asistencias) para liderar a Francia a la medalla de bronce (integró el Quinteto Ideal del torneo). Y luego, en la NBA con los Phoenix Suns, equipo que le fichó en verano. Diaw hizo literalmente de  todo en la franquicia de Arizona: jugó de alero tirador; después, de base suplente de Steve Nash; y ya al final de temporada, acabó siendo el pívot del equipo ante la grave lesión de Amare Stoudamire. Diaw multiplicó sus números, pasando a promediar más de 13 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias, y siendo premiado como el Jugador Más Mejorado de la NBA. El francés era un jugador fundamental en uno de los mejores equipos de la Liga, que encaraba los playoff como candidato al título. Los Suns llegaron a la Final de la Conferencia Oeste, pero allí fueron frenados por los Mavericks de Nowitzki. Los números de Diaw en los playoff fueron los de una auténtica estrella: 18,7 puntos, 6,7 rebotes y 5,2 asistencias.

El ex del Pau Orthez se había establecido como un buen jugador para equipos de nivel medio alto, si bien su protagonismo en Phoenix menguó en los siguientes años. A mitad de la campaña 2008/09, Diaw firma por una franquicia algo menos competitiva, Charlotte Bobcats, donde firma sus mejores números en ataque (15,1 puntos por partido en la 2008/09), pero solo consigue meterla en playoff en una temporada (2009/10) de las tres que juega allí. El francés prefería formar parte de un equipo con más aspiraciones, y acabó en el que posiblemente más encajaba. Sí, los San Antonio Spurs de Popovich, Duncan, Ginóbili y su amigo Tony Parker. El traspaso se produjo en plena campaña 2011/12, y Diaw, que en el verano anterior había conseguido su segunda medalla con Francia (plata en el Eurobasket 2011), estaba en el preludio de su segunda gran época, tras su primera etapa en los Suns. Un jugador de equipo como él no quería tantos minutos o tiros, quería luchar por el anillo.

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Boris Diaw (Foto fiba.com).
Boris Diaw (Foto fiba.com).
Boris Diaw actuó como ala-pívot suplente en la franquicia tejana, teniendo al brasileño Tiago Splitter por delante en la rotación. Su conexión con Ginóbili, Duncan y Parker fue inmediata desde el principio y, como ya explicamos en el apartado del argentino, los Spurs desplegaron un baloncesto antológico en las campañas 2012/13 y 2013/14, llegando en ambas a las Finales, y consiguiendo el anillo en la segunda de ellas. Diaw aportó más de 9 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias de media saliendo desde el banquillo en esa temporada 2013/14. Y justo en el verano anterior, su mayor éxito con la selección francesa: el oro en el Eurobasket 2013, con una aportación decisiva de Diaw. El momento de gracia del ala-pívot seguiría en el Mundial de España 2014, en el que Francia conseguiría una histórica medalla de bronce con un sensacional torneo del todoterreno Diaw: 9,2 puntos, 4,6 rebotes y 4 asistencias.

Ya con 32 años, Diaw siguió siendo un suplente de lujo en los Spurs, y un jugador importante con la selección francesa, con la que consiguió una nueva medalla (bronce en el Eurobasket 2015) que le permitió disputar los Juegos de Río 2016. Su rendimiento, no obstante, ya no era el mismo, disputando una última temporada (2016/17) en la NBA con los Utah Jazz, y volviendo a Francia para retirarse en el Paris Levallois, disputando la liga francesa y la Eurocup. Hace apenas dos semanas anunció su retirada a los 36 años. Sin duda, uno de los jugadores más especiales del basket FIBA en este siglo XXI.

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Boris Diaw ante Australia (Foto: FIBA.com)

No han sido estos tres, por supuesto, los únicos en decir adiós al baloncesto este año 2018. A principios de año lo hizo un histórico del Baskonia como Tiago Splitter, que al igual que Ginóbili o Diaw formó parte de la plantilla de los Spurs en el anillo de 2014. También lo han dejado históricos de la ACB como Álex Mumbrú (tras 9 temporadas en Bilbao, ahora es el entrenador de los Hombres de Negro en su búsqueda del ascenso a la ACB) o Pancho Jasen (tras 6 años jugando en el Estudiantes de Bahía Blanca). Desde aquí, nuestro homenaje a todos ellos.

 

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