Solapas principales

Ahogados en la misma orilla, más hundidos en el mismo pozo

  • El Betis perdía de 20 y llegó a ponerse a uno, pero hincó la rodilla con sus rivales directos ganando

Comenzaba el último cuarto en San Pablo y Baskonia poseía una renta cómoda sobre el Betis. Un parcial de 2-8 colocaba el +20 para los vitorianos (55-75) con acciones ofensivas visitantes donde el amor propio de los verdiblancos brilló por su ausencia, especialmente en el cierre del rebote. Se jugaban mucho los hispalenses tras las victorias de sus rivales directos, así que no estaba el horno para bollos. Esa dejadez en el parqué desquició a Luis Casimiro, que pidió tiempo muerto con un cabreo morrocotudo en el que pegó una patada a su silla para tirarla al suelo. En el minuto de descanso, el cabreo del técnico bético no cesó, golpeando la pizarra y abroncando a sus jugadores.

Antes de todo eso, el guion de tantos partidos vistos en San Pablo este año se repitió. Baskonia se hizo con una renta holgada entre los 10 y 15 puntos de ventaja. Esta vez el cuarto diferencial fue el segundo y no el tercero. En cualquier caso, los baskonistas alargaban la diferencia a base de triples. Al final de los primeros diez minutos, el balance en tiros de tres era un excelente 5/7. Y a  la conclusión de la segunda manga el vendaval era de 10/17. Simone Fontecchio era un torbellino y el Betis hacía aguas por las esquinas. Tampoco le ayudaba a recortar distancia el intercambio de disparos. Le tocaba otra vez al conjunto bético intentar una remontada a la heroica.

El derrotismo y quién sabe si los resultados de sus rivales directos, llevó a los béticos bajar los brazos. Volvió a desconectarse del partido, un diagnóstico muy repetido desde el primer encuentro liguero. Queda mucha tela por cortar pero la diferencia con el antepenúltimo es importante para un equipo en inercia perdedora. En la grada sonó algún tímido pito. Ni así despertaban los verdiblancos. Ahí entró en acción el cabreo con el que arranca este texto. El tiempo muerto reactivó a los suyos. Baskonia se dejó ir –“disciplina de juego”, lo llamó Neven Spahija- y el Betis volvió a creer. De 55-75 a 78-79, con Andrez Pasecniks (18 puntos y 3 rebotes) ofreciendo la mejor imagen desde su llegada a Sevilla.

 

Otra diferencia con otros días es que no fue una única ocasión la que tuvo el Betis para ponerse por delante a poco del final. Tres veces estuvieron los verdiblancos a un solo punto de su rival. Los andaluces no consiguieron culminar la remontada  y volvieron a ahogarse en la orilla, pero más hundidos en el mismo pozo. En un clima cada vez más desolador, donde la crítica al rumbo deportivo y extradeportivo del club es mucho mayor en redes sociales que en el pabellón, es el propio Luis Casimiro el que intenta transmitir más optimismo: “Si ganas tres de cuatro cuartos, significa que el equipo está haciendo un buen trabajo”, “tiene mucho mérito estar veinte abajo con Baskonia y volver así”, o “hacemos muchas cosas bien, estamos en buena línea, compitiendo contra grandes equipos como Unicaja, Joventut y Baskonia”, llegó a afirmar el entrenador de Ciudad Real en sala de prensa.

Como Casimiro reconoció, no debe el Betis desechar ningún partido: “tenemos que competir independientemente del rival que esté delante y tenemos que pensar más en nosotros mismos que en el rival”. Y aunque esté en lo cierto, el Betis cierra 2021 y abre 2022 con una particular Final Four por el descenso. Un tramo para el que la plantilla contará con un miembro más, el exterior Travis Leslie, con un perfil claramente anotador. El colista concluye el año en Burgos y recibe en San Pablo a Bilbao Basket y Fuenlabrada la primera semana de enero. Tres encuentros en los que el equipo se juega muchas de sus opciones de permanecer en ACB la temporada que viene.

 

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