Solapas principales

Americanos de VALENCIA BASKET, cap. 3: La era Vukovic

 

1996/97

Los regresos a la plantilla de Eric Johnson y Johnny Rogers, este último ya como jugador español, serían las primeras novedades que traería el mercado para la temporada 96/97 pero no las únicas. Esta temporada el mercado extranjero se iba a mover más de lo habitual.

El pivot canadiense aunque jamaicano de nacimiento Martin Keane, de 2'06, empezó la temporada. Se trataba de un jugador de equipo, bueno en defensa y excelente reboteador que aportaba más en esas facetas que en ataque. Ya jugaba en España aunque lo hacía en Liga EBA, por lo que su temporada anterior en Tenerife como rival del club en la categoría le hacía ser bien conocido por los gestores del Valencia BC a la hora de incorporarlo siendo, por tanto, la valenciana su primera experiencia ACB. Se trataba de un jugador contrastado a nivel internacional, habitual de la selección canadiense con la que había jugado los dos Mundiales anteriores y volvería a jugar también el siguiente, el del 98. Se lesionó un par de veces durante la temporada, no regresando al equipo después de la segunda. Su carrera continuó alrededor del mundo en destinos tan pintorescos como Argentina, Portugal o Japón, alguna incursión temporal en ACB y ligas LEB hasta su retirada. Durante 5 partidos que duró la primera ausencia por lesión de Martin Keane el club recurrió a Marques Bragg como sustituto temporal. Bragg era un alero fuerte de 2'03 con pasado NBA y gran facilidad anotadora en posiciones cercanas al aro, cosa que demostró en su corto recorrido valenciano.

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Clifford Rozier en un cromo que inmortaliza su paso por la NBA
Clifford Rozier en un cromo que inmortaliza su paso por la NBA
La segunda lesión de Keane trajo a uno de esos jugadores “malditos” como sustituto, Clifford Rozier, pivot de 2'11. Un año infructuoso en North Carolina le condujo a Louisville donde su legendario coach Denny Crum dio con la tecla y después de dos años promediando dobles figuras en puntos y rebotes (el propio Crum declararía años más tarde que fue el mejor reboteador que jamás había entrenado aunque un número 1 del Draft como Pervis Ellison había jugado 4 años para él) fue seleccionado por los Warriors en primera ronda, con los que jugaría dos temporadas con un rendimiento decreciente, lo que conllevó un traspaso a Orlando Magic con los que pasaría media temporada sin ni siquiera llegar a debutar. En esas estaba cuando le llegó la llamada de Valencia. Aceptó en la que sería su primera y única experiencia europea. Al llegar hizo aquellas declaraciones en las que aseguraba que con él Valencia iba a ganar la liga, eso fue poco antes de debutar con 2 puntos y 5 rebotes en casa ante Cáceres y mejorar sus números en su visita al Olimpic de Badalona donde al finalizar el partido sus problemas psíquicos (sería diagnosticado años más tarde con esquizofrenia y trastorno bipolar) le llevaron a enfrentarse muy seriamente con varios compañeros en el vestuario, en especial con Aaron Swinson. Las voces que oía en su cabeza y los demonios que veía ya empezaban a hacer acto de presencia y el club decidió prescindir de sus servicios. Intentó de nuevo entrar en NBA cosa que consiguió en Toronto y Minnesota pero con poco éxito. Problemas de drogas unidos a los ya mencionados le hizo ser un habitual de las comisarías y finalmente su corazón dijo basta en julio del pasado año.

Terrell Bell fue su sustituto. Un pivot de 2'08 que jugó 8 partidos con Valencia pero cuya presencia fue puramente testimonial pues poco o nada es lo que aportó a nivel estadístico.

Me dejo para el final al mejor americano que vendría esa temporada y cuya presencia fue vital para alcanzar un inesperado éxito en la temporada siguiente. Aaron Swinson llegaba a cubrir la posición de alero. Se trataba de un jugador de gran capacidad atlética, de lo mejorcito que ha pasado por Valencia en ese aspecto, 1'95 de pura fibra. Un físico típico en los forwards de Auburn, universidad para la que había jugado 4 años, antes de enrolarse en Phoenix Suns donde disputaría un puñado de partidos como paso previo a su marcha a Italia donde en Montecatini tendría su primera experiencia europea, paso previo a su fichaje por Valencia. Con Swinson nos encontramos a un atleta de gran capacidad anotadora que sin poseer un gran tiro exterior consigue sus puntos a base de exuberancia física, penetraciones, uno contra uno y tiros a  media distancia. Ese capacidad física le permitía ayudar por dentro en el rebote y jugar ocasionalmente al 4. Fue sin duda un gran fichaje que dio un rendimiento excepcional. Dos años en Valencia hasta que salió en dirección Badalona, luego al PAU Orthez, liga argentina, de nuevo ACB en Ourense, Italia y tres años en LEB hasta poner punto y final a su carrera.

No se consiguió la clasificación para play off al acabar undécimos pero las sensaciones eran buenas, aunque no tanto como para prever lo que estaba por venir a la vuelta de la esquina.

 

 

1997/98

La temporada 97/98 empezaba con varios cambios en el grupo de americanos y la continuidad de Aaron Swinson. Eric Johnson cerraba su penúltima etapa en Valencia y para reemplazarlo se apostó por un jugador bastante parecido en muchos aspectos.

Reggie Fox vino por Johnson. Un escolta de 1'90 que en momentos puntuales podía hacer las dos posiciones exteriores pero rendía mucho mejor al 2 que al 1. Jugador de equipo con muy buena actitud atrás que le hacía ser un gran defensor, tenía capacidad anotadora cuando se requería pero siempre con la cabeza puesta en lo colectivo antes que en lo personal. Venía de jugar 8 temporadas en diferentes equipos de la CBA americana donde había llegado después de completar el ciclo de 4 años en la Universidad de Wyoming donde jugando al lado de gente con cierta fama como el alero Fennis Dembo o el center Eric Leckner alcanzaron una temporada la final del NIT, donde serían derrotados por la Ohio State de Brad Sellers y Dennis Hopson. Se trataba pues de su primera experiencia lejos de su país y no le fue nada mal. Solo estuvo una temporada en Valencia y siguió su camino en Gran Canaria donde acudió a cubrir la plaza que dejaba libre John Morton, otro escolta bajito pero con características de juego bien diferentes. Al siguiente año fichó por Alicante en un proyecto que buscaba el ascenso a ACB, lo que acabaría logrando y valiéndole la renovación por otra temporada. Italia y Argentina fueron sus últimos destinos antes de retirarse a punto de cumplir los 37. Su alergia al marisco estuvo a punto de provocar una tragedia durante una cena en fechas navideñas que tuvo lugar en casa del médico del club. No hizo falta que lo probara, tan solo con el vapor de la cocción se puso malísimo y hubo que llevarlo a Urgencias.

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Tim Perry (ACB Photo)
La otra gran novedad extranjera fue Tim Perry, americano de gran fama puesto que estamos hablando de un número 7 del Draft. Jugador con gran capacidad de salto, fibroso y de largos brazos que le permitían ser un maravilloso taponador pese a sus 2'06 oficiosos. Aun poseyendo ese curriculum no era el típico americano divo que venía a acaparar el juego, no era un gran jugador de ataque y él lo tenía muy claro. Mates, canastas tras rebote ofensivo y tiros cortos fueron su arsenal durante su estancia en Valencia. Aquí resultó ser un excelente profesional que cumplió con creces con el rol que Vukovic definió para él, más importante detrás que delante. Un jugador comprometido que jugó la Copa del Rey con un dedo roto. Durante su etapa en la Universidad de Temple formó una de las parejas interiores más temibles de la liga junto al portorriqueño Ramón Rivas, lo que conllevó tan alta selección en el Draft. 4 años en Phoenix, equipo que lo seleccionó, 3 en Philadelphia y 1 en New Jersey fueron su recorrido NBA hasta que vino a España para ayudar a Ourense en el play out de la temporada anterior. Un año en Valencia y 3 más siempre incompletos repartidos entre León, Manresa y Cáceres hasta su retirada. Un día sus compañeros le escondieron una riñonera de la que casi nunca se separaba y lo pasó realmente mal hasta que apareció por fin. El color de su piel es algo más pálido desde ese día.

La liga terminó con la eliminación del equipo en primera ronda de play off ante el Real Madrid, alcanzando un séptimo puesto final aunque lo bueno había llegado unos meses atrás. En la Copa del Rey de Valladolid el club conseguía su primer título nacional al derrotar al Joventut de Alfred Julbe (qué mal lo encajó) en la final. Valencia BC se clasificaba para competición europea por primera vez en su historia.


 

1998/99

Temporada 98/99, la del debut europeo. Se cambió a los jugadores americanos en su totalidad siendo Bill Varner, de 1'98 y formado en Pittsburg, el elegido como anotador exterior. Llegó con la condición de que pronto conseguiría un pasaporte belga que le haría ocupar plaza de jugador comunitario, pasaporte que no llegaría hasta marzo de 2000 con el jugador ya militando en otro club. Una dilatada y muy variada carrera que le llevó a la CBA, Grecia, Francia, la 1ª B española donde en Tenerife haría una gran pareja con el interior Wally West, 6 temporadas en el Malinas belga y 3 en Ourense fueron su recorrido previo antes de llegar a Valencia donde demostró de manera intermitente la buena fama de gran tirador con la que vino hasta que fue sustituido durante los últimos 6 partidos de liga por un Eric Johnson que esta vez sí con la tercera etapa en el club cumplía la que a la postre sería la última. Posteriormente Varner seguiría jugando 3 temporadas más en Francia, Bélgica y en ACB con Cantabria, club para el que ya jugó como comunitario.

Para la posición de ala-pivot se firmó al que para muchos ha sido el mejor americano que ha vestido la camiseta de Valencia BC. Un jugador que había causado buena impresión la temporada anterior durante su estancia en Gran Canaria, Bernard Hopkins, un cuatro bajo para su posición pues no pasaba del 1'98 que tampoco era el típico interior rocoso cargado de músculos lo que le había hecho pasar desapercibido en el Draft de su promoción al finalizar ciclo en Virginia Commonwealth. Su fuerte estaba en su cabeza, tenía una mente privilegiada para este juego y un carácter de líder que mostró desde el primer momento, lo que le hizo conectar con una grada muy receptiva a este tipo de jugador como es la de La Fonteta. Sacrificado atrás y con gran actitud de cara al rebote suplía su falta de centímetros con habilidad y perfecto uso del cuerpo para salir triunfante en la mayoría de sus duelos cuando de capturar el rechace se trataba. En ataque el repertorio era amplio. Buen tirador de media distancia que no se prodigaba desde el triple, gran variedad de recursos en el juego al poste pudiendo finalizar con reversos, ganchos, ganando línea de fondo para atacar el aro apoyándose en tabla... Muy bueno en el poste alto desde donde anotaba en suspensión o distribuía juego, también era un buen manejador de balón. Un compendio de talento y actitud como pocas veces se ve. Valencia lo disfrutó durante 5 temporadas en las que logró situarse en los primeros puestos históricos del club en puntos, rebotes o partidos disputados por un jugador extranjero. De aquí se marchó con 4 subcampeonatos (ACB, Copa del Rey y 2 Copas Saportas) y un título de Copa ULEB. Tenerife y Valladolid, 2 temporadas en cada club, serían sus siguientes destinos seguidos de 3 temporadas en San Sebastián donde a partir de su segundo año, 2008/09, jugaría con la nacionalidad española coincidiendo con el ascenso a ACB. Dos temporadas completas en Obradoiro y un puñado de partidos al principio de la tercera respondiendo a la llamada del club para sustituir temporalmete a Robbie Hummel que se había lesionado en pretemporada pondrían el punto final a su carrera como jugador en noviembre de 2012, a poco más de un mes de cumplir los 40.

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Rod Sellers estirando antes de un partido
Rod Sellers estirando antes de un partido
Si Hopkins puso la clase en Valencia el músculo lo puso Rod Sellers. Completado un exitoso ciclo a nivel estadístico en Connecticut, donde sigue siendo Top 10 histórico en rebotes, a las órdenes de Jim Calhoun. La NBA no confió en sus posibilidades ya que sus 2'05 se antojaban cortos para su posición de center y como en otros casos parecidos tuvo que venir a Europa para empezar la que sería una larga y fructífera carrera profesional tras unos pocos partidos en la CBA. 2 años en Grecia y 3 en Cáceres, donde sigue siendo considerado uno de los mejores americanos que han pasado por allí, le abrieron las puertas de un grande turco como el EFES Pilsen desde el que daría el salto a Valencia. Tan solo jugó esta temporada en La Fonteta donde siguió aportando lucha, fuerza, defensa, rebote y anotación en posiciones cercanas cuando se precisaba. Muy bueno poniendo bloqueos para sus tiradores y un carácter fuerte en pista que poco tenía que ver con el tipo sonriente que te encontrabas vestido de calle. A pesar de lo justos de centímetros que iban tanto Hopkins como Sellers formaron una pareja interior tremenda y equilibrada puesto que sus características de juego se complementaban a la perfección. De Valencia se marchó de nuevo a Grecia, de allí a Italia y Francia, donde en el Pau Orthez estaría 2 temporadas en las que dominarían el campeonato francés. De nuevo Italia y una etapa final en LEB acabada en Murcia como cierre de su carrera fueron todo su recorrido profesional. Su difícil carácter en la pista le puso en problemas alguna que otra vez como en el partido de la Selección Española contra la Asociación de Jugadores en el que tuvo algo más que palabras con Orenga pero la sangre no llegó al río, al contrario que cuando se las tuvo con Christian Laettner en un partido contra Duke en su época universitaria en Connecticut donde la sangre ahí sí llegó. Fuera de la cancha era otra cosa, valga como ejemplo el vídeo que le envió desde Atlanta, donde reside en la actualidad, a una aficionada del Cáceres felicitándole por su cumpleaños en un más que decente castellano.

Durante la temporada tuvo que ser sustituido durante 3 partidos por el nigeriano Ime Uduok (no confundir con el actual asistente de Popovich en San Antonio). Se trataba de un pívot de 2 metros justos cuya aportación fue testimonial. De esos jugadores con más equipos que años de carrera.

Para el club fue una gran temporada aunque el Caja San Fernando de Andre Turner eliminara a Valencia en el primer cruce de la Copa del Rey disputada en La Fonteta, cosa que repetiría meses más tarde en primera ronda de play off ACB. Lo mejor vino en Europa donde tan solo se perdieron un par de partidos en toda la temporada siendo uno de ellos el de la final ante la Benetton Treviso de Tomás Jofresa y Zeljko Rebraca entrenada por Zeljko Obradovic. El club confirmaba que lo del triunfo en Copa del Rey de la temporada anterior no había sido flor de un día. Valencia BC no solo estaba en la élite sino que se había consolidado en ella.


 

 

1999/00

En la última temporada del milenio se apostó por darle continuidad al proyecto. El ejercicio 99/00 trajo una importante novedad, ACB reducía a 2 las fichas de extracomunitarios lo que obligó a traer un anotador exterior como Nenad Markovic, bosnio nacionalizado español, para ese rol. Se le recordaba por aquí de su paso por Llíria temporadas atrás donde sustituyó a Dan Bingenheimer, miembro de aquel Santa Coloma contra el que Valencia conquistó su primer ascenso a ACB. La otra incorporación llegó para reforzar el juego interior.

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Tanoka Beard en medio del huracán de su ira destroza su camiseta (Foto: Joventut)
En busca de una pieza que mantuviera el nivel reboteador de Sellers pero que pudiera aportar más cosas en ataque para no depender tanto de Hopkins en ese aspecto se firmó al hombre del pañuelo en la cabeza, Tanoka Beard. Aunque Dusty Springfield no la cantara para él The son of a preacher man pudo haber sido dedicada a Tanoka, pues era hijo de predicador. Un pívot de físico descomunal que ya era una estrella a nivel nacional pues en su recorrido profesional figuraban equipos como Breogán, Joventut (al que regresaría con posterioridad) y Real Madrid, de donde procedía. Si bien no mediría más de 2'05 siendo generosos su fuerza, intensidad y recursos técnicos variados le convertían en indefendible la mayoría de los días. Arrasaba a sus defensores con mates espectaculares o de manera más sutil con tiro exterior de media y hasta larga distancia pues no tenía mala mano. Al poste bajo era literalmente imparable. Buen tipo fuera de la cancha que durante los partidos se transformaba llegando en alguna ocasión a que los cables se le pelaran. Hizo una gran pareja con Hopkins. Tuvo sus más y sus menos con la paella, como aquella vez en un conocido restaurante valenciano que se pilló un buen cabreo al ver caracoles entre sus ingredientes. Se levantó de la silla maldiciendo a todo el mundo y pidió que le sirvieran un solomillo de ternera muy hecho que salió de cocina más crudo de lo que él pensaba. Ordenó que se lo pasaran más y lo que volvió a la mesa no era distinto a simple vista de un pedazo de carbón chamuscado. Solo entonces el gigante se dio por satisfecho. Ni qué decir tiene que el cachondeo fue generalizado, lo cuál le enfureció todavía más. No drafteado en su día por aquello de la relación puesto / estatura y en su caso también jugó en contra proceder de una universidad pequeña del estado de Idaho como Boise State, donde aún conserva todos los récords habidos y por haber. Aparte de los clubes españoles antes mencionados pasó por Roma, de aquí salió a Fenerbahçe, otra etapa en Badalona, también Zalgiris Kaunas donde permaneció 4 temporadas llegando a formar pareja interior con un Arvydas Sabonis ya en los últimos coletazos de su carrera y en donde aprovechando la ausencia del gigante lituano en un partido se fue hasta los 63 créditos de valoración en un encuentro de Euroliga, récord que todavía perdura. Una temporada más en Israel y otra cuyo comienzo se repartió en dos clubes centroamericanos y finalizó en Estonia pondría fin a su carrera profesional.

Para el club la temporada no fue mala. Subcampeones de Copa ante Estudiantes, que también los eliminaría en primera ronda de play off ACB y un recorrido exitoso por Europa que concluyó en cuartos de final ante la todopoderosa Kinder Bologna de Rigaudeau, Abbio o Danilovic perdiendo de 24 en la ida disputada en Italia pero rozando el milagro en La Fonteta al ganar por 19 puntos. Miki Vukovic ponía fin a su etapa como entrenador de Valencia BC, club al que regresaría años más tarde en funciones ya de Secretario Técnico y Director Deportivo.

 

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Me encanta el recorrido que haces por la historia del club, anécdotas incluidas y la forma en que amplías el historial de los jugadores antes y después de su paso por Valencia.