Solapas principales

Benite, la intensidad y los pitos en el Coliseum

  • Los burgaleses atraviesan una crisis de juego
  • La afición pitó por primera vez a los suyos
  • Foto: María González / SPB

Al final del partido contra Baxi Manresa se vivió algo que no había ocurrido hasta ahora en la (corta) historia de Hereda San Pablo Burgos. La afición del Coliseum Burgos pitó a sus jugadores y a su entrenador al terminar el partido, con victoria para los de Pedro Martínez por 82-90. Todas las personalidades del baloncesto, propias y extrañas, destacan lo mismo de la cancha burgalesa: nunca se rinde y siempre apoya a los suyos. Pero en el partido de la novena jornada de Liga Endesa, ocurrió al final de la primera mitad y al acabar el encuentro.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué la afición se ha puesto en contra del equipo cuando hace sólo unos meses sería impensable? Vamos a tratar de alejarnos de las polémicas y los análisis en caliente para obtener una fotografía algo más lejana.

En primer lugar, la historia, por irónico que parezca para un equipo tan pequeño, le pesa al equipo burgalés.  La salida de Joan Peñarroya y de buena parte de la plantilla que cosechó los éxitos en la Baskteball Champions League auguraba un cambio de ciclo, quizá no del todo reconocido en el club de cara al público, pero evidente para todo conocedor de nuestro deporte. Aún más, este fin de ciclo sirvió para explicar los retrasos a la hora de confeccionar el banquillo y la plantilla. E, inmediatamente, surgió el rumor de que Zan Tabak no era la primera opción para el banquillo. Sea cierto o no, lo cierto es que esos rumores condicionaron la acogida a un entrenador que acumulaba varios hándicaps, aunque el principal es que no era Joan Peñarroya, ídolo local y aclamado en su vuelta con Valencia Basket en el banquillo visitante.

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Peña Andrés Montes | María González / SPB

Además, el inicio de la temporada no ayudó. Los retrasos en la llegada de varios jugadores que apuraban los descansos tras un verano largo de selecciones junto a dos partidos muy complicados para comenzar (Real Madrid y Río Breogán) sin un Alex Renfroe que se incorporaría después, no auguraba nada bueno para la conexión entre la cancha y la grada.

Los resultados no son desesperados en este momento de la temporada (tampoco buenos, no nos engañemos) y el equipo ha llegado a mostrar buenos momentos de juego. Sin embargo, el estilo defensivo implantado por Tabak, la falta de talento (y de acierto) en ataque y los problemas con las lesiones (Marc García apenas ha podido participar) han llevado a un momento muy bajo de juego.

No obstante, el mal juego o los resultados no son el factor que ha desencadenado los pitos en el Coliseum Burgos. Ha sido la actitud mostrada por el equipo. No realizamos este análisis para cargar las tintas ni buscar culpables. No es nuestro papel, igual que tampoco lo es interpretar la voluntad de 9.000 personas como si fueran una sola. Pero los momentos de desconexión del equipo son dolorosos. Cortocircuitos, faltas de intensidad o concentración, pérdidas absurdas, bajar los brazos en defensa y excesivas individualidades en ataque son algunos de los síntomas.

Sólo Vítor Benite y Xavi Rabaseda tienen crédito para gastar. El primero, porque se lo ha ganado a pulso durante toda su estancia en el Hereda San Pablo Burgos, y porque su rostro refleja una frustración que sus palabras no dicen. El segundo porque se ha ganado, a base de entrega y sudor, el cariño de todos y el puesto de intocable en la rotación. Otros, como Alex Renfroe o Dejan Kravic, dejan momentos de optimismo mezclados con otros de peor rendimiento, pero gozan de cierto margen aún.

La realidad es que la plantilla ha sufrido muchos cambios, que muchos jugadores aún no se han acostumbrado a la Liga Endesa y que, por ejemplo, Ty McGee y Suleiman Braimoh deben tener un peso en el equipo y una responsabilidad mucho mayor a la que están asumiendo. Ambos han dejado pequeñas muestras de lo que son capaces, pero son jugadores que, por currículum y cualidades, deben dar un paso adelante.

El capitán, Vítor Benite, destacaba al terminar el partido que todos deben dar un esfuerzo extra y todos pueden aportar más al equipo, insistiendo en el proceso de adaptación, a la liga y a los compañeros, que todos deben realizar. Y remarca un punto clave: el resto de equipos ya no los ven de la misma manera. Ya lo decíamos nosotros al comenzar la temporada: Hereda San Pablo Burgos ha dejado de ser un equipo simpático, alegre y con muy buena afición para comenzar a ser un rival a batir en Europa y un serio contendiente a los playoffs de Liga Endesa. Nos quedamos con una frase de Benite: “¿Tenemos que estar desesperados? No lo sé. ¿Tenemos que mejorar? Seguro.”

El baloncesto es un deporte particular. Uno en el que el esfuerzo y la técnica no siempre tienen recompensa. En el partido anterior, contra Baskets Oldenburg en BCL, el equipo conectó de pronto en el tercer cuarto. De pronto, era otro baloncesto, aguerrido, con confianza, buscando las penetraciones y encontrando tiros liberados. ¿Qué había cambiado? Nada. Bueno, algo cambió: dos buenas acciones defensivas de Xavi Rabaseda y Suleiman Braimoh que subieron los ánimos. Puro estado mental.

¿Cuál es la hoja de ruta para el Hereda San Pablo Burgos? ¿Fichajes, cambio de entrenador…? En cualquier caso, lo primordial es conseguir reconectar con la grada y volver a remar en la misma dirección.

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