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Crónicas navideñas: el Torneo de Navidad de 1988

  • Recordando la última edición que disputaron Fernando Martín y Drazen Petrovic
En la previa del clásico de hoy domingo tarde que cerrará un intenso año baloncestístico, recuerdo con añoranza, en las largas sobremesas típicas de estas fechas, las charlas frente al televisor, esperando con ansias el comienzo del Torneo de Navidad. Y reunido con los miembros más antiguos de la familia, aficionados ellos también al baloncesto, escuchar anécdotas e historietas sobre antiguas ediciones del mismo.
 
Aquel torneo navideño, calificado como "el mejor torneo amistoso del mundo", era además de lo más interesante de aquellos días,junto al tradicional Concierto de Año Nuevo en Viena, los saltos de esquí en la estación alemana de Garmisch-Partenkirchen, el estreno de alguna película de éxito del momento o los especiales de Martes y 13, dentro de una escueta programación televisiva, en una época en la que no teníamos ordenadores, móviles ni tablets. 
 
En aquellas reuniones familiares aprendí que el jugador que marcaba diferencias antaño recibía el nombre de  Emiliano y jugaba en el Real Madrid. También lo que significaba realmente enfrentarse a una squadra italiana en aquellos años, dígase Ignis Varese, Simmenthal Milano o Scavolini Pesaro y qué buenos eran Dino Meneghin, Manuel Raga u Oscar Schmidt. Como a su vez lo eran el Lolo Sainz jugador, Wayne Brabender, Clifford Luyk, Juan Antonio Corbalán o Vicente Paniagua. O lo especial que era recibir la visita de las mejores universidades norteamericanas; como la de North Carolina en 1971, que contaba en sus filas con George Karl, posterior entrenador del Real Madrid y de la NBA, y con un indefendible Bob McAdoo, quien más tarde ganaría dos anillos con los Lakers del showtime, o la Universidad de Tennessee, con un Bernard King que asombró al público con su clase y su técnica.
 

Sabonis breaks the backboard in 1984 (20 years old)

 
Y cómo no, recurrente era la anécdota de aquel mate de un jóven Arvydas Sabonis de apenas 20 años que rompió el tablero en 1984 (se cumplen 35 años de aquel episodio) y su célebre: "Sabonis rompe tablero, pero tablero de Real Madrid lo paga Real Madrid", cuando fue entrevistado de manera un tanto clandestina en la habitación del hotel por su compatriota Biriukov, que le preguntaba por los cánticos de la afición "Que lo pague, que lo pague" al respecto.
 

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Belostenny, Biriukov y Sabonis posan en la habitación del hotel (Fernando Laura)
 
En definitiva, por aquel torneo desfilaba lo mejor de lo mejor fuera del universo desconocido que era la NBA en aquellos tiempos, tanto a nivel de combinados nacionales: URSS, Yugoslavia, Argentina, Grecia, Israel, Uruguay, Puerto Rico... como de clubes: Maccabi, Aris, Estudiantes, Joventut, Limoges, equipos argentinos, brasileños, la Jugoplastika... creo que a los niños de la época los asustaban con el "que viene la Jugoplastika", en lugar del coco.
 
El Torneo de Navidad era tan especial por varios motivos: el impulso económico que le daba el patrocinio de Philips primero o el Corte Inglés después, el apoyo que recibía de parte de Televisión Española y el consiguiente contrato en exclusividad por los derechos televisivos que el Real Madrid recibía, y que le hacía marcar diferencias con respecto a sus rivales, con la consiguiente queja de estos, seguramente con razón. Pero sobre todo, era sumamente especial por las fechas en las que se disputaba, entre el 23 y el 25 de diciembre, o entre el 24 y el 26, y por su carácter internacional, en la España en blanco y negro de la dictadura, hermética y aislada de los organismos internacionales por la naturaleza de su régimen.
 
Por mi edad, tengo la suerte de haber presenciado alguna de las últimas ediciones de la considerada edad de oro del formato, a finales de los años ochenta, cuando la presencia de los mejores equipos del mundo ya no era suficiente para atrapar la atención del público, y se optó por traer a las mejores selecciones del continente, esto es, la URSS y Yugoslavia, además de Grecia, con todo lo que ello significaba: Sabonis, Tikhonenko, Volkov, Tkachenko, Kurtinaitis, Petrovic, Kukoc, Divac, Radja, Paspalj, Gallis y un largo etcétera. 
 
Con el paso del tiempo, todo aquello parece ahora mágico y mítico al mismo tiempo: la estética ochentera con sus pantalones ceñidos y calcetines largos, los cortes de pelo y bigotes que los jugadores lucían, esas cortinas de humo que se formaban en el pabellón, donde se podía fumar, y según testimonios de jugadores en aquellos partidos la visibilidad se hacía incluso difícil. Y qué decir de esas vallas publicitarias de Gin Larios, Winston o Brandy Soberano, algo que hoy en día nos parecería impensable. En definitiva, eran otros tiempos.
 
El objetivo de los partidos de la NBA programados para las fiestas navideñas, o el Boxing Day en la Premier League inglesa de fútbol, es el de clavar al espectador delante de la televisión u otros dispositivos, en presencia de familiares y amigos, creando una atmósfera positiva de recuerdos en unas fechas entrañables.
 
Estas Navidades hemos tenido la ocasión de disfrutar del derby de Los Ángeles, partidos interesantes de Euroliga o incluso, de un clásico Barcelona-Real Madrid antes de despedir el año, grandes partidos todos ellos, sin duda, pero que sin embargo, no tendrán la magia de aquellos de antaño.
 

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Partido Real Madrid contra North Carolina en 1971 (as.com)
 
Tal vez sea cierto aquello de que cualquier tiempo pasado nos parece mejor, o quizá sean cosas de la edad, pero da la impresión que toda esa estrategia de marketing ya estaba inventada mucho tiempo antes por el visionario Raimundo Saporta y su Torneo Internacional de Navidad, apoyándose en la recién llegada televisión a nuestro país para generar ingresos extras. Saporta, hombre pragmático y de números, fue la mano derecha de Santiago Bernabeu, y formando singular pareja con el presidente, elevaron al club a lo más alto del panorama europeo e internacional.
 
Supongo que para los adultos, es inevitable recordar en Navidad a aquellos que ya no están, uno de los principales motivos por los que mucha gente no disfruta plenamente de estas fiestas. Rendir homenaje a los fallecidos, es una forma de tenerlos presentes y aprender a vivir con su recuerdo, y ese es el principal motivo de este artículo: recordar la figura de Fernando Martín y la de Drazen Petrovic, jugadores que me hicieron amar este deporte, y el pretexto es el último Torneo de Navidad que ambos disputarían, el de 1988. Fernando moriría el 3 de diciembre del año siguiente, poco antes de las fiestas navideñas, pasando el torneo a llamarse a partir de ese año "Memorial Fernando Martín", mientras que Drazen Petrovic disputaría esta edición vestido ya con la camiseta blanca, tras haberlo jugado anteriormente como odiado rival con su selección.
 

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Partido entre el Real Madrid y la Unión Soviética (rtve.es)
 
Yugoslavia se proclamó campeona del XXVII Torneo de Navidad, la octava edición patrocinada por el Corte Inglés, en el que, junto al anfitrión Real Madrid, participaron la propia Yugoslavia, la URSS (los dos países habían disputado en verano la final de los JJOO) y el Monte Líbano brasileño, convidado de piedra para la ocasión.
 
Los balcánicos levantaron aquel trofeo gracias a una carambola, ya que se produjo un triple empate a victorias, dentro del sistema de liguilla todos contra todos, entre Yugoslavia, Real Madrid y URSS, pero fueron reconocidos como justos vencedores por el mejor juego desplegado a lo largo del torneo. 
 
Al Real Madrid se le escapó el trofeo en el partido que perdió contra Yugoslavia, 93-100, según los rotativos, en una mala segunda mitad de su estrella Drazen Petrovic. Su posterior victoria sobre la URSS, 87-78, en el último día de competición, sería insuficiente. Por diferencia de puntos, el Real Madrid se quedó a solo tres para proclamarse campeón, ya que debía vencer a los soviéticos por doce puntos de diferencia. Aquel día estuvieron especialmente fallones desde la línea de personal, y es que el conjunto blanco desaprovechó hasta diez tiros libres (27/37), especialmente Fernando Martín con un 50% (7/14).
 
En el partido inaugural, Petrovic fue el verdugo de los brasileños del Monte Líbano, la Cenicienta del torneo. El genio de Sibenik destrozó a su rival desde la línea del 6,25 (8/9) y los 28 minutos que estuvo aquel día en pista fueron suficientes para que su equipo apalizara al débil conjunto carioca, 123-86, que no tenía ningún jugador de renombre entre sus filas.
 
Monte Líbano aguantó 10 minutos, 29-28, pero un parcial de 15-2 dejó finiquitado el encuentro, ya que al descanso la ventaja madridista era bastante cómoda, 64-47.
 
En la segunda mitad, el entrenador Lolo Sainz dio descanso a los jugadores importantes, y aprovechó para hacer pruebas en un entrenamiento con público (la entrada aquel día fue bastante pobre, solo 4000 espectadores). De esta manera, Quique Villalobos, con 15 puntos, se convirtió en el gran animador de la tarde. Otra de las buenas noticias fue la reaparición de Antonio Martín tras más de dos meses de baja y que pudo disfrutar de 16 minutos en pista, durante los cuales anotó 9 puntos. En Monte Líbano, destacó el charrúa Tato López, quien practicamente monopolizó el ataque de los suyos.
 
REAL MADRID: Llorente (6), Petrovic (36), Biriukov (13), Cargol (17), Rogers (21), Fernando Martín (4), Antonio Martín (9), Villalobos (15), Pérez (2) y Cabral.
 
MONTE LIBANO: Danilo (9), Wagner (14), Tato López (28), Evaristo (4), Pitoca (18), Walter (4), André (7) y Donizeti (2)
 

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Noticia publicada en el periódico ABC el 26 de diciembre de 1988
 
Al día siguiente, llegaba el primer plato fuerte, Yugoslavia. En un Madrid "yugoslavizado" con Petrovic y que tenía un acuerdo firmado con Stojan Vrankovic para la próxima temporada, sí, aquel Vrankovic que taponó ilegalmente no solo a Montero, sino a todo el barcelonismo su ilusión europea, y cuyo fichaje (posteriormente frustrado) levantó un gran revuelo en el vestuario blanco y recelos entre sus propios compañeros de selección. Aunque sería otro pívot, Vlade Divac, quien amargara la cena de Nochebuena a la afición blanca.
 
En el primer tiempo, el Real Madrid no aprovechó la dejadez de la selección plavi, y dejó escapar la ocasión de encarrilar el encuentro, lo que acabaría por pasarle factura en la segunda mitad. A pesar de ello, el Madrid se fue con una amplia ventaja al descanso 54-42.
 
Tras la pausa, los yugoslavos recordaron el motivo de su visita a Madrid, y consiguieron remontar el encuentro hasta el definitivo 93-100. Para ello se dieron dos circunstancias: la quinta falta personal de Vrankovic, torpe en ataque y maleducado como en él era habitual, y la entrada en pista de Divac, que mejoró a su equipo, dando un recital tanto en ataque como en defensa. Los focos estaban centrados en el futuro jugador madridista Vrankovic y éste se "lució": una técnica le mandó al banquillo minutos después de ser castigado con una falta intencionada.
 
Aunque Lolo Sainz recurrió a Fernando Romay, los pívots blancos se vieron desbordados a ambos lados de la cancha, y Divac redondeó su actuación con dos triples, demostrando su calidad por encima del citado Vrankovic e incluso de Radja, a pesar de que el futuro pívot de los Celtics anotó 25 puntos. Los periódicos destacaron que si el Madrid tenía que fichar a alguien, debía ser a Divac.
 
Por otra parte, Petrovic se mostró demasiado individualista ante sus compatriotas, y a pesar de sus 32 puntos y jugadas individuales de gran calidad, estuvo demasiado fallón en los lanzamientos exteriores. Cargol fue probablemente quien mejor parado salió del encuentro, ya que tuvo que defender a jugadores más altos que él y con mayor experiencia internacional, como Paspalj y Kukoc, y cumplió bien en su labor.
 

Baloncesto torneo Navidad Real Madrid 1988

 
REAL MADRID: Llorente (6), Petrovic (32), Biriukov (10), Romay (3), Fernando Martín (13), Cargol (12), Rogers (11) y Antonio Martín (6).
 
YUGOSLAVIA: Komazec (3), Radulovic (22), Cutura (2), Kukoc (3), Paspalj (13), Zdov (6), Vrankovic (6), Divac (20) y Radja (25)
 
En el tercer y último partido del Torneo de Navidad, el Real Madrid logró la proeza de vencer a la todopoderosa URSS, medalla de oro en los JJOO de Seúl 88, que viajó sin Sabonis, Marciulionis ni Kurtinaitis, gracias a una gran segunda mitad de los hombres de Lolo Sainz.
 
Comenzó mandando el Real Madrid, con un gran Fernando Martín, dominante en el juego interior y que sostuvo a los suyos durante los primeros veinte minutos. Tras la pausa, se vio al Real Madrid de las grandes noches, con garra y fuerza en defensa y efectivo en ataque. A Fernando Martín se le unió Petrovic en el papel de líder.
 
Tras unos escarceos con Homicius, el estelar Petrovic entró en trance y empezó a jugar a un nivel superior, al igual que Biriukov, determinante desde el tiro exterior frente a sus paisanos. Sin embargo, fue una victoria pírrica, ya que la diferencia final no permitió al Real Madrid llevarse a sus vitrinas el trofeo. Aún así, se despidió con un buen sabor boca, ya que no todos los días tienes la ocasión de doblegar a una selección campeona olímpica como la URSS.
 

24 segundos vintage #03 Real Madrid vs URSS (Torneo de Navidad 1988-89)

 
REAL MADRID: Llorente (0), Petrovic (22), Biriukov (16), Cargol (9), Rogers (15), Fernando Martín (25), Romay (0) y Villalobos (0).
 
URSS: Sokk (7), Homicius (17), Tikhonenko (18), Volkov (13), Goborov (0), Tarakanov (9), Beresnoi (11), Gorin (3) y Prankaskin (0).
 

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