El baloncesto español despide a la figura que transformó su estructura para siempre. Eduardo Portela ha fallecido este jueves a los 91 años, dejando un legado indisociable de la historia de la Asociación de Clubes de Baloncesto, organismo que presidió entre 1990 y 2013 y del que ejercía como presidente de honor. Con su pérdida desaparece el gran arquitecto de la profesionalización y modernización de la canasta en España y una de las mentes más influyentes en el desarrollo del deporte europeo en las últimas cuatro décadas.

De los banquillos a los despachos de la liga moderna

Nacido en Barcelona el 30 de agosto de 1934, Portela dedicó más de seis décadas de su trayectoria vital al baloncesto, iniciando su camino en la pista antes de convertirse en un gestor legendario. Dirigió desde el banquillo a equipos históricos como el Montgat, el Sant Josep de Badalona y el FC Barcelona, club este último en el que también ejerció durante nueve años las funciones de director deportivo. Sin embargo, su verdadera revolución se fraguó lejos de la pista, cuando entendió que el modelo del baloncesto de clubes necesitaba una emancipación estructural para poder sobrevivir y competir en la élite.

Portela se convirtió en una pieza fundamental para la fundación de la ACB en 1982, asumiendo la gerencia de la nueva organización apenas un día después de desvincularse de la disciplina azulgrana. Su visión pasaba por romper la dependencia federativa tradicional y erradicar el viejo sistema de mecenazgo que abocaba a las entidades a cubrir déficits crónicos de forma precaria. Con Portela la ACB arrancó oficialmente el 10 de septiembre de 1983, instaurando un modelo de gestión autónomo y sostenible que sirvió de espejo para el resto de competiciones del continente.

El impulso organizativo que revolucionó el espectáculo

Bajo su liderazgo se introdujeron las grandes innovaciones que hoy definen la identidad de Liga Endesa, orientadas siempre a potenciar el producto televisivo y comercial sin adulterar la esencia deportiva. Portela fue el gran valedor de los Playoffs modernos, del ya desaparecido All Star y, muy especialmente, de la transformación radical de la Copa del Rey. En 1983 apostó por la fórmula de sede única y en 1986 creó la Final a Ocho, un formato revolucionario y dinámico que no tardó en convertirse en un modelo de referencia para eventos deportivos de todo el planeta.

Esa misma mentalidad vanguardista volvió a manifestarse dos décadas después, cuando en 2004 reformuló la Supercopa Endesa con el actual formato de Final Four, una estructura compacta de semifinales y final de alta intensidad que posteriormente replicaron numerosas disciplinas. Asimismo, lideró medidas de vanguardia como la implantación de los tres árbitros por partido, la conversión de los clubes en Sociedades Anónimas Deportivas y la exigencia de un aforo mínimo de 5.000 espectadores en los pabellones; una decisión inicialmente muy discutida que acabó forzando una modernización sin precedentes en las infraestructuras públicas españolas.

La dimensión internacional y el nacimiento de la Euroliga

La influencia de Portela desbordó pronto las fronteras españolas para reconfigurar el mapa del baloncesto continental. Fue uno de los padres fundadores de la Unión de Ligas Europeas de Baloncesto (ULEB), organismo que presidió entre 1998 y 2016 y desde el que batalló para otorgar un mayor peso ejecutivo a los propios clubes. Su gestión fue absolutamente determinante en el nacimiento de la Euroliga moderna, trasladando a nivel europeo los mismos principios de independencia y solvencia económica que ya habían consolidado el éxito de la ACB.

Su reputación le llevó a formar parte de diversas comisiones de la FIBA durante décadas, erigiéndose en una de las voces más respetadas del panorama internacional por su capacidad de consenso. En los últimos años de su vida, la comunidad del baloncesto se volcó en reconocer su aportación con emotivos homenajes. En 2024 recibió una gran distinción institucional arropado por la plana mayor del deporte español en Barcelona, poco antes de que el Roig Arena de Valencia le tributara una de sus últimas grandes ovaciones durante la Copa del Rey, certificando el respeto unánime hacia el dirigente que cambió el rumbo de este deporte.

Hoy el baloncesto español despide al dirigente que cambió su historia para siempre. Hay presidentes que gestionan competiciones, y hay quienes las construyen. Eduardo Portela fue uno de ellos.

Descanse en paz.