El Roig Arena ha revolucionado el panorama deportivo y cultural de Valencia y de la ACB. Más que un pabellón para el Valencia Basket, se ha convertido en un espacio multifuncional capaz de acoger conciertos, eventos corporativos y grandes espectáculos, generando empleo, turismo y un importante impacto económico en la ciudad. Su apertura marca un antes y un después en la forma de concebir recintos deportivos en España.

El impacto económico del Roig Arena va más allá del Valencia Basket

El Roig Arena se ha convertido en un motor económico para la ciudad de Valencia, no solo por el deporte –albergando tres años consecutivos la Copa del Rey– sino por la actividad que genera a su alrededor. La inversión inicial de 300 millones de euros se disparó hasta los 400 millones, un aumento del 33 % que se ha destinado a construcción, tecnología y mejoras en las infraestructuras del entorno. Además, el recinto ha creado empleo directo: una plantilla fija de unas 100 personas que puede crecer hasta 500 durante los días de eventos, dinamizando sectores como hostelería, transporte y servicios.

El efecto económico del Roig Arena supera con creces a la antigua Fonteta o a cualquier otro recinto antiguo de algún equipo ACB. Con conciertos, eventos corporativos y los partidos del Valencia Basket masculino y femenino, se espera que el impacto en la ciudad supere los 150 millones de euros. Este flujo de público incrementa el gasto en hoteles, restaurantes y comercios, reforzando el turismo urbano y generando un efecto multiplicador que beneficia al conjunto de la economía valenciana.

La experiencia del aficionado se transforma

Para los seguidores del Valencia Basket, el salto desde la histórica Fonteta al Roig Arena ha sido un cambio radical. Mientras el antiguo pabellón presentaba limitaciones de capacidad y visibilidad, el nuevo recinto ofrece tecnología audiovisual de última generación, mayor comodidad y una experiencia mucho más inmersiva.

Pantallas LED gigantes, videomarcadores regulables y sistemas de sonido avanzados convierten cada partido o concierto en un espectáculo visual como si de un encuentro de NBA se tratara. A esto se suman mejoras en accesos, servicios VIP, digitalización y confort general, colocando al espectador en el centro del espectáculo y situando al Roig Arena entre los recintos deportivos más avanzados de Europa.

El Roig Arena obliga a la Euroliga a modernizarse

La inauguración del Roig Arena también ha puesto presión sobre otros clubes de la Euroliga. Por primera vez en España, un pabellón se ha diseñado desde cero para combinar deporte y grandes espectáculos, con capacidad para 20.000 personas, dejando en evidencia las limitaciones de recintos históricos como el Movistar Arena de Madrid o el Palau Sant Jordi de Barcelona, concebidos solo para deporte.

El impacto valenciano ha llevado a la Comunidad de Madrid a planificar la ampliación del Movistar Arena y a modernizar sus instalaciones para poder acoger conciertos y partidos con mayor confort y aforo, intentando competir incluso con el Roig Arena. La evolución tecnológica y funcional del recinto valenciano marca ahora un nuevo estándar en España y obliga a otros a reinventarse.

Arenas privadas vs. pabellones municipales: ¿es viable el modelo en España?

El Roig Arena plantea un debate sobre el futuro de los recintos en España. Las arenas privadas destacan por inversión tecnológica, capacidad para grandes eventos y gestión eficiente, atrayendo conciertos internacionales y competiciones de élite. Sin embargo, su alto coste, su concentración en grandes ciudades y su dependencia de la demanda limitan su accesibilidad y sostenibilidad en algunos casos.

Por el contrario, los pabellones municipales garantizan el acceso al deporte y la cultura en toda la población, incluyendo ciudades y municipios más pequeños, aunque suelen contar con instalaciones más antiguas, menos tecnología y menor rentabilidad. La combinación de ambos modelos podría ofrecer lo mejor de los dos mundos: recintos de primer nivel para grandes eventos, sin perder la función social y deportiva de los espacios públicos.