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El juego interior del Real Madrid: un bloque que asusta

  • Hasta siete jugadores acumula Pablo Laso en una potente rotación interior

No están todos, pero a todos se les espera. Asustan, cada vez que juegan. Rotan, con la paciencia de las largas temporadas, con la mejor de las gestiones ya demostradas. Ellos solos podrían formar un equipo de esos de élite, de especialistas, cual paracaidista. Entre lesiones, fichas y cupos aún se acumulan las sillas sueltas en esa esquina que, como en una novela de Kafka, doblan el banquillo. En cualquier caso, es una nómina que asusta. ¿La mejor de toda Europa? Categórico axioma que dejaremos para los comentarios y las tertulias, para las pláticas de altura. No queda duda, eso sí, de que es uno de los bloques interiores más largos y potentes aquí, en el ala este del baloncesto.

Ahora que se cumplen treinta años de la pérdida del referente más icónico del juego interior blanco, Pablo Laso, Juan Carlos Sánchez, Alberto Ángulo y los dineros rinden sentido homenaje a Fernando Martín con una terna de hasta siete jugadores que no tiene fin.

Un bloque casi sin límite, tanto en centímetros como en calidad, en talento e intimidación; en el arrebato de iniciar, en la vuelta a empezar, en ser emblema y en un buen culminar. En, por fin, triunfar, en explotar, en quitarse de encima perennes sambenitos y también algunos kilitos…A saber: 

Walter Tavares: sus 221 centímetros de altura y 240 de envergadura lo dicen casi todo. Si además es capaz de mover semejante construcción con la sinfonía de la coordinación bien hecha, Edy no tiene rival en lo que a intimidación se refiere en Europa. Recién renovado hasta 2024, se asienta el caboverdiano en el cinco titular blanco, viviendo por encima del aro, abusando de cualquiera que se acerque a su radio. Mientras todos los equipos confeccionan sus plantillas buscándole antídoto y ahora que cambia el baloncesto, nada cambia por ahora para Walter Tavares.

Jordan Mickey: fichaje de verano a la sombra de lo que pudo haber sido y al eterno rival se fue. Funciona por ahora en el cinco, eso sí, más al principio que después. La irrupción del fichaje de invierno Thompkins, le ha relegado en los últimos partidos a las sillas unipersonales que doblan el banquillo. Brillan eso sí, la madera de sus tapones, su movilidad por la línea de fondo y claro, su fotogénico mate desde el tiro libre. Veremos cómo se maneja esta combinación de emblemáticos nombre y apellido en la rotación interior madridista. Que no entre en pánico: partidos hay de sobra para ello. Nada puede salir mal en un tipo que se llama como el mejor jugador de la historia y se apellida como el mejor dibujo animado.

Mate desde el tiro libre de Jordan... Mickey | Liga Endesa 2019-20

Anthony Randolph: ahora mismo, el mejor jugador del equipo en Euroliga. Ni más ni menos, ni todo lo contrario. El rendimiento del esloveno se ha multiplicado hasta el 52% de acierto en triples que ostenta ahora mismo y que tira por tierra la teoría de los cables pelados. Al menos, por ahora. Quizás algo que ver tenga también su renovación hasta 2023, que con ella, seguro que duerme mucho mejor por las noches el bueno de Anthony. A éste le toca rotar ahora, que a partir de febrero, jueves sí y domingo también tendrá que partirse la pana con el puro talento que atesora. Y cuidarse de los cables, claro.

Usman Garuba: de esa máquina de crear jugadores interiores que son Paco Redondo y Javi Juárez llega para quedarse la pantera del Henares. Todavía hay quien lo descalifica como bajito. Él en cada partido, casi que en cada acción cuando está sobre la cancha, les desacredita con sus rebotes, con sus transiciones, poniendo el balón en el suelo, jugando los roles a la velocidad del rayo. Este menor de edad ya asombra también en Europa, batiendo records de precocidad de antiguos compañeros de vestuario que triunfan ya en el otro lado. ¿Su tope dónde está? Seguramente, ni él lo sabe.

Felipe Reyes: perfecto espejo en el que mirarse tiene Usman. Felipe es ya emblema, estirando una generación que se resiste a abandonar. Quince años de blanco le contemplan. Primero el hombro y ahora el bíceps femoral amenazan una temporada que pasa por ser la última de su carrera profesional. Los aplausos del otro día en el Wizink retirándose cojo al vestuario son toda una señal. Pero que nadie dude de que en algún tramo de la temporada, volverá a ser fundamental. Y es que él es Felipe Reyes, el eterno capitán.

Salah Mejri: una sorpresa forjada en los despachos cuando todo apuntaba a ver, por fin, a Luis Scola en la capital. Y visto lo visto en las escasas cinco derrotas hasta la fecha, hará mucha más falta que el argentino inmortal. Aún sin debutar con una de esas lesiones de estrés tan difíciles de curar y con pasaporte comunitario (Cotonou) será el relevo natural de Tavares, para mantener y si cabe, aumentar, los cerrojos en su canasta y tirar todas las llaves al mar. Madurado a base de viajes, banquillos y minutos de NBA, sus roles y finalizaciones volverán a sobrevolar Goya para uso y disfrute de la parroquia local.

Trey Thompkins: es, sin duda, el fichaje de invierno del equipo. Su “pesada” pretemporada le ha pasado factura, hasta el punto de verse más fuera que dentro. Acostumbrado a ocupar aquellas dichosas sillas, las ensaladas han hecho su efecto y el fino y mañoso Trey saca toda su clase para hacer topes de puntos en liga doméstica (27) y ser inmaculado en la competición europea (14 puntos y 4-4 ante Valencia Basket). Más talento que añadir a la batería, ahora que los kilos ya no son un problema.

Y por si todo esto fuera poco, Laso cuenta con un arma más, la del multiusos Deck, capaz de jugar en el tres o de brillar en el cuatro, como en el Mundial. Casi nada. Esto sí que es un juego interior de durabilidad.

Y después está el que decide, el que los sienta en el banquillo cada domingo y cada jueves. El que los manda a currar sobre el parqué. La gestión del gurú Laso hace tiempo que dejó de cuestionarse. Desde los tiempos del impuesto Ante Tomic, pasaron por las posiciones más cercanas al aro registros de todos los tipos. Desde el especialista Slaughter al titán de titanes. Del mayor de los Hernangómez al cazador Hunter. Toda una ristra de nombres ilustres que ha manejado con extremado tino el de Vitoria-Gasteiz, evitando las majaderías de para adentro de las cabinas. Una trayectoria que ha dejado una impronta de calidad y solidez que ahora se amplía si cabe con esta línea interior, que más que línea es bloque. Y del que todos se estremecen. Al menos, en el ala este del basket.

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