La llegada de la línea de tres puntos y su inclusión como arma ofensiva ha conseguido que la estructura del baloncesto haya cambiado de forma considerable. El juego ya no es el mismo que en los años ochenta, pero también es distinto al de los noventa y al de principios de siglo, algo que se ha notado en la evolución de los jugadores y su cada vez más arraigado alejamiento de la canasta. De esa manera, cada vez es más común la aparición de pívots de más de 2.13 capaces de tirar con cierta regularidad y acierto desde la larga distancia, una cuestión que a mediados de la primera década del siglo XXI ya se podía comprobar en perfiles como el de Andrea Bargnani o Dirk Nowitzki y, anteriormente, en Arvydas Sabonis.
Sin embargo, aún no se ha encontrado un espécimen de especialista al cien por cien en el tiro exterior con esa altura aunque es presumible que acabe apareciendo, pero lo que sí está empezando a inundar el baloncesto son los pívots ágiles y móviles con gran capacidad para lanzar. Esta fisionomía de jugador tan futurista ya está comenzando a germinar en nombres como Karl Anthony-Towns o Kristaps Porzingis, dos auténticos prodigios de la naturaleza con un talento descomunal. La aparición en el panorama profesional de ambos es sólo el comienzo de lo que puede empezar a ocurrir en un futuro no muy lejano.
Eso sí, la evolución física también ha tenido mucho que ver para que esto ocurra, aunque quizás la implantación de la canasta de tres puntos sea su claro punto de origen.
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En España es probable que haya un jugador con unas características y unas cualidades que pueden convertirle en uno de los siguientes exponentes de este perfil de hombre grande en la figura de Anzejs Pasecniks (20 años/2.16). El letón llegó al Herbalife Gran Canaria la temporada pasada sin hacer mucho ruido y bajo una contratación cuyo sitio, en primer lugar, iba a ser el equipo filial del conjunto amarillo. No obstante, la suerte acompañó al gigante báltico prácticamente desde el primer día que piso la isla, ya que no sólo se encontró con la desgraciada lesión de un compañero, sino que uno de los entrenadores con más olfato para el trabajo con los jóvenes como Aíto García Reneses quedó prendado de sus habilidades.
Los problemas físicos de Ovidijus Galdikas durante la pretemporada de la 2015/2016 y su posterior no adaptación a lo que Aíto requería consiguieron que Pasecniks se hiciera un hueco en la primera plantilla. El técnico madrileño había encontrado algo especial en el letón y no lo iba a soltar así como así, tenía que aprovechar tiempo con el joven para empezar a cocinar el potencial que atesoraba con la paciencia que acompaña a García Reneses allá donde va. El maestro ya tenía su mirlo particular y sólo tocaba empezar a trabajar.
Y no fue fácil. El chico aterrizó en la isla con un poco de alergia a la zona y con una masa muscular a la que había que echarle horas. Su juego era más exterior que interior y sus flacos brazos le iban a impedir pelearse por un hueco debajo de la canasta, pero nada de eso importó. Con el paso de los partidos, Pasecniks se fue haciendo un hueco en la rotación por poco que jugase, sus apariciones en los partidos fueron convirtiéndose en algo cada vez más normal y el curro tanto en los entrenamientos como en el gimnasio comenzaron a surtir efectos. Aíto no quería cambiar la manera de jugar de su pupilo, simplemente quería enseñarle un camino alternativo donde, al añadir un juego en la zona más poderoso, sería capaz de llegar mucho más lejos, sería capaz de ser mejor jugador.
La progresión de Pasecniks sigue un camino más que interesante
Pasecniks aprovechó la oportunidad con creces, cogiendo experiencia y sumado minutos más que interesantes en Liga Endesa, Eurocup y hasta en la Copa del Rey, donde salió como titular en toda una final ante el Real Madrid. Eso le llevó a ser convocado con la selección de Letonia para disputar el Preolímpico del pasado verano, torneo en el que destacó tanto en sensaciones como en números, promediando unos 8 puntos, 5.7 rebotes y 1.3 tapones en 18.5 minutos de juego que daban por terminada la temporada más importante de su carrera.
Aún con la salida de Aíto, Pasecniks se hizo un hueco en la planificación deportiva del Gran Canaria por méritos propios. Sin uno de sus grandes valedores en el equipo, parecía que el letón tenía que empezar a volar solo, pero Luis Casimiro también ha visto el mismo potencial en el pívot que su antecesor en el banquillo. Anzejs aprovechó el verano para trabajar más, algo que se puedo comprobar desde el primer día de pretemporada, demostrando que estaba mucho más fuerte físicamente. El nuevo entrenador entendió que el báltico estaba preparado para competir en minutos con Richard Hendrix y Darko Planinic, dando rienda suelta al talento del chico sin demasiadas ataduras.
Su aportación al equipo durante los primeros partidos fue bastante regular, exprimiendo sus minutos en pista de forma considerable. A pesar de ello, la lesión de Planinic en su rodilla derecha le ha abierto las puertas a más tiempo sobre la cancha y más protagonismo a un Pasecniks que no está desentonando para nada. Su papel dentro de la rotación amarilla es notable, siendo capaz de anotar y rebotear desde el banquillo con la suficiente solvencia como para ayudar al equipo a ganar partidos. Poco a poco, el pívot se ha ido soltando más, y eso le está llevando a subir escalones a una velocidad de crucero interesante, consiguiendo mantener su progresión a buen ritmo.
Un futuro prometedor pero todavía lejano
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A pesar de ello, el de Riga está todavía lejos de explotar del todo y el camino que le queda por recorrer es bastante largo. Su paciencia y sus elecciones a corto plazo marcarán la línea que quiera recorrer en su futuro más cercano, pero es evidente que su potencial está llamado a cosas importantes. Pasecniks va camino de convertirse en un jugador de enorme peso en Europa y que, además, puede encontrar un hueco más que aceptable en una NBA donde los hombres de su perfil están cada vez más cotizados.
En apenas una temporada, el báltico ha evolucionado mucho tanto desde el punto de vista físico como el técnico. Ha sido capaz de ganar masa muscular y ya no pierde tanto el equilibrio cuando se faja en la zona o salta a por un rebote con un contrario, un aspecto donde Juanjo Falcón, preparador físico del club amarillo, ha sido clave. Sus movimientos e influencia en la zona tienen un poco más de peso, consiguiendo aumentar un arsenal ofensivo donde el tiro sigue siendo su gran virtud. Y es que su mecánica es muy efectiva y su porcentaje de acierto es muy aceptable para un pívot de 2.16, algo en lo que tiene mucho que ver la altura a la que lanza la pelota.
Otra de sus grandes aptitudes es la velocidad, ya que el letón es capaz de mover su cuerpo con gran rapidez, siendo sencillo verle correr y finalizar contraataques sin demasiado esfuerzo dejando atrás a sus defensores. Asimismo, a la hora de botar, es un jugador que no tiene problemas si tiene echar la pelota al suelo para encarar el aro, aunque no es algo por lo que destaque en demasía ni es una de las acciones en las que más se prodiga.
Por otro lado, sus enormes brazos le convierten en un gran intimidador, pero todavía le falta algo más de astucia para leer distintas situaciones defensivas. Es precisamente en el apartado defensivo donde más verde se le ve a Pasecniks, una cuestión que le lleva a cargarse de faltas con facilidad y que le acarrea algún quebradero de cabeza.
Sin embargo, el jugador amarillo tiene que mejorar en todas las facetas del juego sin desmerecer ninguna por otra y tiene que seguir cogiendo experiencia sobre la pista. En ese sentido, su grado de madurez también está en fase de crecimiento, aunque Pasecniks posee algunas cosas que no se entrenan, se tienen o no, destacando entre ellas un gran carácter competitivo.
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Evidentemente, es complicado que Anzejs Pasecniks mantenga una evolución parecida a la que Anthony-Towns y Porzingis están predestinados. Tanto el dominicano como el jugador de los Knicks van camino de convertirse en superestrellas de la NBA y son dos extraterrestres dentro de un deporte de hombres, pero Pachi, como le conocen cariñosamente en Gran Canaria, podría ser una versión más terrenal y también determinante.
El techo de Pasecniks ahora mismo está muy alto y sus archivos ya no están tan clasificados. La bestia está empezando a aparecer y a asomarse por los grandes focos, así que el secreto de los amarillos ya no está tan bien guardado. Y ojo, porque Aíto pocas veces se equivoca.