Un primer partido de Playoffs que contó con las bajas de última hora de Rodrigo San Miguel, que se estuvo probando en los minutos previos, y de Fabien Causeur, por fiebre. Tras un inicio renqueante por parte de los dos equipos, el Real Madrid dio el primer golpe a base de triples, para colocar el 11-0 inicial tras poco más de tres minutos de juego. Pero los tinerfeños, a base de carácter, consiguieron devolver el golpe en forma de 0-9 bajo la buena dirección de Ferrán Bassas y un genial Vasileiadis. Si el Madrid se encomendaba al lanzamiento exterior (5/11 en el primer cuarto) para mantener la ventaja, enfrente, Iberostar Tenerife se apoyaba principalmente en la contundencia de Mike Tobey, que anotó más de la mitad (8) de los puntos de su equipo en el primer cuarto (21-15).
Las defensas cortocircuitaban el ritmo del partido, en el que al Madrid le costó entrar. A pesar de tener maniatado el ataque de los tinerfeños, no encontraban la frescura atrás para aumentar la distancia en el marcador. Cuando parecía que la salida de Beirán, con cinco puntos consecutivos, podía cambiar las tornas, apareció la figura de Jaycee Carroll para comandar un miniparcial de 7-0 con el que el Madrid alcanzaba la máxima hasta el momento (40-27, min. 17). El desequilibro, además de los 12 puntos del de Wyoming, lo ponía el tándem Randolph-Tavares, que marcaba las diferencias desde la defensa. Pese a todo, de nuevo, Iberostar Tenerife replicó el golpe con otro exactamente igual, aprovechando la falta de constancia de los blancos y sus problemas con las pérdidas (7). Al Madrid le bastaron un puñado de destellos a ambos lados para marcharse con una cómoda renta al descanso (42-33).
Los balones perdidos seguían siendo un lastre para los blancos e Iberostar que no podía desaprovechar las oportunidades para tratar de volver al partido. La tercera pérdida en apenas tres minutos de cuarto fue castigada con un triple de Vasileiadis con el que se intentaba la enésima remontada aurinegra (46-40).
Pero no era capaz de avanzar más allá Tenerife, con Mateusz Ponitka completamente anulado por Taylor (2 puntos con 1/6 en el tiro) y sin una alternativa sólida en la ofensiva, más constante que las apariciones del escolta griego. El limbo de los 6-11 puntos de diferencia pareció un laberinto del que ninguno de los dos equipos consiguió salir durante el tercer cuarto (58-48).
El golpe definitivo fue llegando poco a poco. El 4/18 en triples y 0/3 en tiros libres empezaban a dejar de ser pequeños detalles conforme el Madrid aumentaba la diferencia gota a gota. Un triple de Llull tras el 0/4 colocaba un 64-50 a falta de 9 minutos que sonaba a sentencia. Tenerife seguía, sin embargo, empeñado en agotar todas sus balas y lograba acercarse hasta el 74-69 a falta dos minutos y medio tras un triple de Abromaitis y un matazo de Tobey. De muertos a subirse al carro de los blancos en un último intento de ganar el partido, a pesar de no haberse visto por delante ni un segundo. En ese momento, dos claves: un triple de Doncic que dio tranquilidad y tres rebotes ofensivos consecutivos que acabó moralmente con los aurinegros.