Arrancó el partido con un triple de Eulis Báez, que trataba de recuperar sensaciones tras el 14% desde la larga distancia que arrastraba en los Playoffs hasta la fecha. El Real Madrid no permitía la comodidad inicial del primer partido y eran esta vez los canarios quienes comenzaban a remolque del ritmo marcado por Campazzo. Cinco puntos consecutivos de Jeff Taylor solo eran respondidos por un Báez que anotaba 7 de los primeros 9 puntos de su equipo. La puesta en escena de Radicevic dio una marcha más a los amarillos y dos lanzamientos suyos ponían a Herbalife Gran Canaria por delante en el ecuador del primer cuarto (13-15). Poco a poco, el partido iba pareciéndose más al inicio del primero y a pesar de que los blancos encontraban con facilidad a Ayón en la pintura (6 puntos), la locura de las pérdidas (4 de los blancos, 6 de los amarillos) favorecía a los grancanarios, más cómodos en el desmadre. Una canasta de Gal Mekel, casi sobre la bocina, ponía, otra vez, a Herbalife Gran Canaria por delante al final del primer cuarto (19-21).
Esta vez los amarillos tenían más gasolina y conseguían mantener la energía en los primeros compases, aunque volvían para ellos los problemas en el interior con las dos faltas de Ondrej Balvin. La clarísima superioridad de Tavares sobre Pasecnicks desequilibró por un momento al “Granca”, que además veía perder la ventaja tras un canastón de Luka Doncic (30-28). Respondieron los amarillos con orgullo y acierto, anotando tres triples consecutivos que avisaban de que esta vez no pondrían las cosas tan sencillas. El parcial aumentaría hasta el 3-13 con un Herbalife Gran Canaria desatado en ataque (33-41). El Real Madrid aceptó el reto de Eriksson (12 puntos) y compañía) obligado a ofrecer el máximo de su repertorio ofensivo. Ahí, fue Doncic, con dos triples y una asistencia para otro de Llull, quien tomó las riendas y puso a los blancos por delante al descanso tras un segundo cuarto frenético (33-29 para el 52-50).
Al triple de Carroll, respondió el Granca con un 0-9 que volvía a ponerle por delante (55-59). Ambos equipos subían el tono defensivo y se encontraban con problemas de faltas de sus hombres interiores; de Báez y Ayón concretamente. Eran los blancos quienes estaban sufriendo en estos minutos tan físicos, aunque encontraban de nuevo a Doncic como referente para mantenerse en la estela amarilla (61-63). Pero el Granca no estaba dispuesto a dejarse intimidar: Balvin dejaba uno de los mates del Playoff sobre Tavares y Radicevic seguía asesinando desde la media distancia para poner el 63-68 que provocaba el tiempo muerto de Laso. Al Madrid le salió bien la jugada, consiguiendo, bajo una grandísima dirección de Doncic, empatar el partido antes de empezar el último periodo (70-70).
Trey Thompkins y Doncic ampliaban, con dos triples, la ventaja hasta un 76-70 inimaginable unos minutos antes. Siguiendo la inercia, Causeur se apuntaba el tercer triple madridista en menos de dos minutos que ponía el primer jaque del partido tras un parcial de 18-2 (81-72, min. 37). Los tiros libres acercaban a los insulares y una bomba de Paulí mantenía la esperanza de su equipo, pero el Madrid estaba más sólido que nunca. La sexta asistencia de Doncic servía a Ayón una bandeja sencilla con la que ponía al Madrid en su máxima ventaja del partido a 3 minutos para el final (87-77). Una ventaja que ya no perdonó y que le sirvió para ganar un partido en el que, durante los tres primeros cuartos, estuvo más tiempo a remolque de su rival que por delante. El Gran Canaria Arena será quien decida si la serie volverá a Madrid.