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Monbus Obradoiro se sobrepone al fantasma de las navidades pasadas

Una confluencia de acontecimientos provocaron que no pudiese acudir al partido debido al cambio de horario por los positivos en Covid19, por lo que me he permitido realizar un artículo diferente añadiendo al análisis deportivo una pequeña historia personal que habla de temas que no son solo basket.

SI HUBIERA VISTO EL PARTIDO...

Tocaría hablar de que los infortunios para el equipo local invitaban al pesimismo. Laurynas Beliauskas no podía ser de la partida por estar contagiado y Álex Suárez, que ya no podía jugar por su lesión, también estaba entre las preocupaciones que rondaban de la cabeza de sus compañeros del Obra al ser también positivo. Laurynas Birutis dio negativo en todos los análisis posibles, pero la fiebre dejó a Moncho Fernández sin su mejor jugador en este inicio de temporada. Como si no bastara, la “pandemia” más habitual en el deporte profesional hizo acto de presencia con la lesión temprana de Álvaro Muñoz. Así que todo pintaba mal para los gallegos en un día en el que, al igual que en este artículo, costaba mucho centrarse solo en el baloncesto.

También si lo hubiera visto y a raíz de lo leído, de las estadística y de seguir el partido por la jornada virtual, estaría hablando de una victoria épica, loando a esos jugadores que han hecho justicia a lo primero que les dice Moncho cuando llegan a Santiago: “Obradoiro significa lugar donde se trabaja”. Analizaría que se sigue cumpliendo a rajatabla lo de que cada vez que Braydon Hobbs valora por encima de la decena el Obra gana, como ya comentaba en este artículo. O me centraría en la capacidad de sumar puntos de Henry Ellenson (23) a pesar que aún no ha conseguido afinar su puntería desde la larga distancia (1 de 8 hoy en triples con un 23’5% en este inicio de liga).

Aunque las opciones más claras serían hablar del partidazo de Thomas Scrubb, centrándolo en la excepcionalidad de jugar los 40 minutos, o en el que ha sido uno de los mejores debuts de un temporero con el impresionante trabajo de Edgar Vicedo, que tuvo que jugar hasta de pívot. O quizás lo centraría en el colectivo hablando de como hasta seis de los tan solo ocho jugadores que jugaron más de diez minutos atraparon dos o más rebotes ofensivos para conseguir esos 21 totales que fueron la clave de la victoria.

Si me hubiera centrado en el duro rival tocaría hablar de como Julian Gamble se ha convertido en “enemigo público” del Fonte do Sar al martillear el aro santiagués como lo hizo cuando visitó Compostela con el Lenovo Tenerife esta misma temporada o de como el equipo de Salva Maldonado no claudicó hasta el último momento a pesar de la sangría en el rebote que sufrió. Una noche para el recuerdo necesita de un gran rival y Hereda San Pablo Burgos lo fue, aunque poco consuelo sería para esos aficionados que llegarían cansados y derrotados a su casa a altas horas de la madrugada.

Pero como no pude ver el partido tengo que hablar de como Monbus Obradoiro se sobrepuso a esa visita del fantasma de las navidades pasadas, cuando los gallegos sufrieron uno de los peores brotes de Covid de la ACB y las canchas de la Liga Endesa vivían la tristeza de jugar sin público. Y los santiagueses lo hicieron con una gran victoria que ha hecho que todos los obradoiristas estén como Moncho Fernández: “Muy, muy, muy, muy orgulloso de estos chicos”.

Aunque en mi opinión personal no son tiempo para hablar de ejemplos para la sociedad en el ámbito del deporte profesional, ya que todos estamos viviendo nuestra lucha particular en esta dura época, sin duda el Obra mostró uno de los mejores caminos, el que viene marcado por el trabajo, la solidaridad y el esfuerzo colectivo para superar las trabas que esta maldita enfermedad sigue poniendo en nuestro camino día tras día.

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La alegría obradoirista se desbordó con esta épica victoria (acb Photo / A. Baúlde)

una pequeña historia que no es solo basket

(Aviso para los que solo quieran leer sobre baloncesto: hoy en esta parte me permito hablar de otras cosas)

Sábado 18 de diciembre. Día soleado en Santiago. Por primera vez desde que comenzó la pandemia, mi visita no se reduce al Fontes do Sar. La mala suerte de un pequeño accidente que manda el coche al taller se convierte en buena con la frase de un amigo: “te llevo yo de mañana y comemos por Compostela”. Pasear por la zona vieja de la capital gallega, que aumenta su magia por el buen tiempo y se empapa de vinos y tapas matinales, reconforta el alma en estos tiempos complicados. Y más cuando uno lo hace con alguien que, si hiciéramos un símil baloncestístico estaría en el Top de los mejores, compitiendo con fuerza por ser el GOAT de los colegas si es que no lo es ya. Una de esas personas en las que uno se apoya en tiempos complicados como cada jugador del Obra hace con sus compañeros.

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Por primera vez hubó que mostrar el certificado de vacunación o un test en Sar (acb Photo / A. Baúlde)

Nos cruzamos con representantes de la fantástica afición burgalesa, que muestra sus colores de “guerra” con camisetas y bufandas. Las mascarillas y el hecho de que es el primer día que habrá que exhibir el certificado de vacunación te recuerda una pandemia que ya el gran número de contagios mantiene en tu mente constantemente. A pesar de todo eso, con precaución, es un buen día.

Las risas son la estadística que domina el partido cuando mi amigo y su novia, otra de esas personas que alegra el día con su presencia, nos sentamos a comer y ganamos posiciones en la zona para ejercer de carpantas con la primera tapa de pulpo “a feira”, hasta que llega el “pincho de merluza” que te devuelve a la realidad de esta pandemia. El grupo de whassap de prensa del Obra echa humo: el partido no será a las 18.00 si no a las 20.45 por un positivo en antígenos que traslada el partido a los laboratorios. Los primeros pensamientos son de preocupación por los jugadores propios: quién será el contagiado, estará bien, habrá más positivos… Luego viene el pensar en uno mismo, ya que tengo el billete de tren a las 21.47, haciendo imposible acudir a la Caldeira ya que no hay ninguno más tarde y a esas horas aún no se sabe si habrá o no partido a la espera de los resultados de las nuevas pcr.

 A pesar de la inmejorable compañía, el Covid está en el aire y en la mente, por lo que las miradas al whassap son contínuas para saber si hay novedades y estas tardan en llegar. La jefa de prensa del Obra, tan amable y pendiente de nosotros como siempre, pide disculpas por algo en lo que ella ni nadie del clbu tiene culpa ninguna. Formas de ser y de actuar como la de ella y otros muchos trabajadores del club santiagués son también factores para que uno se sienta orgulloso de ser, no solo redactor que cubre al equipo, si no aficionado para siempre. Finalmente se confirma que hay partido, pero por lo comentado será imposible asistir. se intuía como uno de esos que uno quiere vivir pero no podrá ser.

Hablando en plata es una “putada” pero es lo que hay. Igual que también es lo que hay para esos aficionados de Burgos. ¿Vendrían en coche y podrán ir igualmente aunque implique volver de madrugada para su ciudad? ¿O sería en bus contratado con el que haya que negociar la vuelta tres horas más tarde? ¿Tendrá que alargar su jornada ese conductor de autobús sin comerlo ni beberlo? Además tendrán que esperar ya que la duda sobre si habrá suspensión o no está ahí. Y la gran afición obradoirista tampoco podrá estar toda. Un cambio de horario de este tipo provoca incompatibilidades claras con otros compromisos de todo tipo.

Obviamente ninguna de estas posibilidades e inconvenientes es un drama en estos tiempos de desgracias personales y sociales, ya que estamos hablando del baloncesto, la cosa más importante de las menos importantes, y pero si que nos reiteramos en que es una “putada” para los que vivimos el baloncesto como la mejor de nuestras aficiones, volviéndose un apoyo y distracción importante en esta complicada época.

Y no dejo de pensar en como serían las pequeñas o grandes historias de esos aficionados de Burgos que se desplazaron o de esos obradoiristas que se quedaron sin ir. También las de los que si pudieron ir a disfrutar de un partidazo que le ganó la partida al Covid. Si queréis contárnoslas estamos aquí para leerlas.

 

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Comentarios

Xan, entiendo que para apuntar lo de Vicedo de alguna manera verias el partido.

Buenos refuerzos Scrubb y Hobbs muy importantes para descargar a Robertson de la tarea de asistir, aun así éste sigue siendo el generador primario en los ataques de Obra. El que está por carburar es Filipovity.

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