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Utilitarismo consecuencialista en el Carpena

  • La aportación de Mahalbasic no bastó a los lucenses

A finales del siglo XVIII, Jeremy Bentham enunció los principios del utilitarismo, una teoría consecuencialista que propugnaba que las mejores acciones eran las que conseguían el mayor bien, es decir, las que maximizaban la utilidad. Según el filósofo inglés, una acción, un principio moral o una ley, por cuestionables que pudieran parecer, no podían ser malos si proporcionaban los mejores resultados para un mayor número de personas.

Desde que comenzó la temporada, el ataque de Unicaja ha sido cuestionado por algunos medios por su aparente carencia de juego colectivo. Se le achacaba un hipotético exceso de individualismo y falta de juego en equipo. Resulta innegable que la plantilla de Unicaja reúne una notable cantidad de jugadores de talento en el perímetro, capaces de protagonizar un delirio anotador en cualquier momento. Así, Jaime Fernández o Axel Bouteille han aparecido en partidos anteriores de la Liga Endesa para llevar a su equipo a la victoria gracias a brillantes actuaciones.

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Dzanan Musa lanza ante Axel Bouteille (ACB Photo/ G. Pozo)

En el partido que enfrentó a Unicaja con Río Breogán, la pasada jornada, en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena, el ataque malagueño volvió a sufrir etapas de atasco ofensivo ante la defensa del conjunto lucense. En esas situaciones, el recurso más utilizado por los jugadores verdimorados es el aclarado para una jugada individual que acaba con penetración o tiro exterior en los últimos segundos del ataque.

Estos ataques, que no suelen ser los preferidos en la pizarra táctica de los entrenadores, a menudo generan situaciones de precipitación y malos tiros. Pero en ocasiones, el utilitarismo aparece para recordarnos que el objetivo de un equipo es conseguir la victoria a toda costa. Aunque eso suponga supeditar el planteamiento estratégico a la actuación destacada de alguien que se erige como referente y demanda protagonismo para pedir la pelota y lanzar una y otra vez. Tiros, como reconocía en la rueda de prensa posterior al partido, el técnico de Río Breogán, Paco Olmos, “fuera de sistema”.

Norris Cole, que llegaba tras un partido discreto en Murcia, se convirtió en el perfecto líder, logrando 26 puntos y consiguiendo un 5/8 en triples. Fue su aportación la que permitió a Unicaja recuperarse del parcial de 2-20 que le endosó el Río Breogán en los primeros minutos y que le permitió irse por quince puntos de ventaja en los instantes iniciales. En un partido en el que se enfrentaban el primer (Breogán) y el cuarto equipo que más anotaban de la liga, las defensas marcaron la dinámica, pero Cole (y Mahalbasic por los gallegos) se convirtió en el referente anotador con suspensiones y canastas de jugón de playground.  

Y si Norris Cole fue el perfecto ejemplo del utilitarismo, habría que recurrir a otra analogía parecida para destacar el papel de Alberto Díaz, modelo de jugador con mente teleológica. Porque teleología viene del griego τέλος (fin), y el base malagueño no es un gran anotador como los ejemplos precedentes, pero sabe perfectamente cuál es la finalidad de su juego durante el tiempo que está en pista, explotando de manera extraordinaria sus virtudes para lograr el fin deseado. Su influencia en el juego la explica un apartado estadístico que no suele resultar engañoso, el +/-. Aunque solo anotara 3 puntos y no tuviera un buen día en el lanzamiento a canasta (1/7), su +16 en los minutos que disputó son la segunda mejor marca del partido, solo superado en un punto por su compañero Abromaitis.  Otro aspecto determinante fue su defensa sobre Dzanan Musa, una de las sensaciones de este inicio de liga, al que negó la recepción de la pelota (Musa realizó solo dos tiros a canasta y se quedó en dos puntos de tiros libres en todo el segundo tiempo).

El protagonismo de Norris Cole no debe ensombrecer el sensacional estado de forma de Jaime Fernández (14 puntos, 4 asistencias y 18 de valoración), asumiendo galones con penetraciones y asistencias en momentos clave del encuentro. Ni tampoco las grandes actuaciones en el lado lucense, donde destacó una vez más Iván Cruz en el apartado reboteador (10 rebotes, de los que ya había capturado 9 al descanso); Sergi Quintela, que fue una pesadilla para los bases locales (4 recuperaciones), y Rasid Mahalbasic, dueño y señor de la pintura de Unicaja gracias a su juego de pies, pero fallón en los instantes finales, lo que permitió a los de Katsikaris ampliar su ventaja para jugar con comodidad en los últimos minutos.  

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Comentarios

@OfaGra Yo también soy muy fan de la película de José Luis Cuerda xD

@uriz Durante buena parte del partido, Mahalbasic parecía Olajuwon, con su movimientos en la pintura. Luego tuvo algunos fallos que fácilmente podría haber metido y que seguro que hubieran provocado un final distinto.

Gracias a ambos por comentar.

En resumen, podemos decir que lo necesario es todo aquello que permanece y lo contingente es aquello que podría no permanecer.

Ya lo decían en "Amanece que no es poco",
- "¡Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario!