La carrera de algunos jugadores se mide en estadísticas, títulos y partidos decisivos, pero otras veces los verdaderos giros se producen fuera de la cancha. Ese es el caso del flamante fichaje de Unicaja, que tras consolidarse en la Euroliga con Bayern Múnich sufrió una grave lesión de tendón de Aquiles que lo apartó de la élite europea. Lo que parecía un obstáculo insalvable se convirtió en una oportunidad para reinventarse: su destino fue Lituania, donde reconstruyó su juego y recuperó protagonismo en la cancha.
El tendón de Aquiles: Una lesión que cambió el rumbo
En 2023, Rubit sufrió una de las lesiones más temidas para un jugador de baloncesto: la rotura del tendón de Aquiles. En aquel momento, estaba en plena Euroliga, jugando un rol importante para Bayern Múnich tras un camino con entrenadores como Tirnchieri, que forjaron su gran nivel. La lesión lo obligó a abandonar temporalmente la competición y replantearse su futuro. La recuperación fue larga y exigente: no solo implicaba volver a tener fuerza y movilidad, sino también recuperar confianza en cada salto, cada giro y cada entrada al aro.
Más allá del aspecto físico, la lesión marcó su carrera en términos de proyección. Los clubes de primer nivel dudaban en ofrecerle un contrato inmediato, y la Euroliga parecía lejana. Rubit tuvo que aceptar que su siguiente paso debía ser un escenario donde pudiera volver a demostrar que su talento no se había visto mermado, y que podía seguir siendo un interior de referencia en Europa.
Lituania, una parada antes de Unicaja: un peaje para volver a la élite
El destino elegido fue Lietkabelis Panevezys, un club lituano donde Rubit encontró minutos, confianza y un rol protagonista. Allí, volvió a sentirse jugador completo: en la liga local promedió 14 puntos y 6,2 rebotes por partido, mientras que en Eurocup su rendimiento fue aún más destacado, rondando los 15 puntos por encuentro. Cada canasta, cada rebote y cada jugada se convirtieron en señales de que la lesión había quedado atrás y que su nivel competitivo seguía intacto.
Esta etapa en Lituania no solo le permitió recuperar ritmo y forma, sino que también le abrió nuevamente las puertas de las grandes ligas. Su fichaje por Unicaja Baloncesto para la temporada 2025‑26 es la prueba de que Rubit logró superar el golpe más duro de su carrera, y que todavía tiene capacidad de impactar en la élite europea, combinando experiencia, físico y versatilidad en la pintura.