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La magia de Huertas guía al Barça a tumbar la fortaleza del Canarias (81-89)

Todas las ciudades son las casas del Barça. Al menos de este Barcelona, que suma ya doce triunfos seguidos lejos de casa. El último le costó caro. Caro porque el Canarias es muy fuerte en su casa y caro porque sin Navarro todo se complica. Aún así, Huertas se erigió como la estrella de un equipo que cortó la racha de siete victorias consecutivas de los canarios. El Canarias va muy en serio cuando juega en casa; el Barcelona hace lo propio cuando es el inquilino de cualquier pabellón (81-89).

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POR KHALID
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Fue arrollador, sin más. El inicio del Barcelona en Tenerife fue arrollador: ritmo Huertas, jugadas para Tomic, Mickeal alardeando de clase y zona, sobre todo, defensa en zona. El Canarias ni lo esperaba, ni lo vio venir, y lo único que alcanzó a vislumbrar fue un comienzo demoledor: 0-8. Tiempo muerto.

Los locales empezaron a producir, pero el paisaje era el mismo: el Barca tiraba y el Canarias se estiraba. Trío de ases, triángulo mágico. Tomic, Mickeal y Huertas dominaban el partido hasta conseguir la decena de puntos como ventaja (8-18). Allí llegó Donaldson con una falta y una canasta, pero lo mejor llegó después. Sekulic, Sekulic y Sekulic elevado al cubo. Con 13 puntos en el primer cuarto, el montenegrino fue el salvador tinerfeño ante el primer cuchillazo blaugrana (23-25).

El segundo cuarto trajo el segundo tirón visitante. Abrines y Wallace, juntos y revueltos. Entre ambos estiraron de nuevo el marcador con un parcial de 4-9 (27-34). Sin embargo, los canarios volvieron a tener capacidad para responder y, con Saúl Blanco por bandera y estrella, el cuadro de Alejandro Martínez remontó (37-36).

Los canaristas se mantuvieron firmes y el culpable era el mismo Saúl Blanco de siempre, o el de nunca. Un triple suyo aniquiló un segundo cuarto que moría con el triunfo momentáneo de los locales (44-43).

Tercer cuarto y tercer intento. Los de Xavi Pascual volvían a por ello. Sin Navarro siempre es más difícil romper los partidos y el Canarias no se lo ponía fácil. No lo hacía por garra y coraje, porque en casa los tinerfeños son durísimos. Ante la creciente igualdad (57-60), Huertas y Lorbek volvieron a poner tierra de por medio (57-65), mas Blanco quiso que la esperanza fuese una constante para los suyos (60-65). ´

Mismo final y mismo comienzo. Blanco por aquí, Blanco por allá. El ovetense inauguraba los últimos minutos y comprimía el choque (62-65). No obstante, el Barcelona quería terminar el cuento de nunca acabar, al Canarias que nunca se despega, y Donaldson lo ayudó. Con 64-69 en el electrónico, Jawai fue al aro. En su camino casi siempre plácido hacia el mate se cruzó Donaldson. Los árbitros vieron falta y el jugador local un tapón magistral. La locura invadió su reacción y entre golpes, reclamos, técnica y tiros libres, los blaugranas se marcharon en el partido (64-75). Wallace ahondó en la herida con un triple que con la falta valió por cuatro (68-79).

Al Canarias le quedaba una última vida antes de morir y, con un parcial de 7-0, regresó a la lucha activa por la victoria (75-79). Pero Marcelinho vino con su descaro, vio que había peligro y venció con su calidad. Dos triples del base ahogaron a los locales, que ya no tuvieron ni tiempo, ni vidas, ni puntos, ni posibilidades para volver a reaccionar. Los catalanes derribaron el fortín canario (81-89). 

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