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Adiós a Mark McNamara, un jugador de una galaxia muy muy lejana

Mark McNamara, para los chavales ochentenos como yo, era uno de esos mitos “guays” del deporte, no sólo fue campeón de la NBA, salía en los cromos de las colecciones que comenzaban a llegar a España, sino que además ¡ERA CHEWBACCA! Ese gigante de la zona era también el doble de acción para el Wookie más famoso de la galaxia, cuando hacía falta que el peludo compañero de Han Solo se pusiera a dar mamporros o hacer algo más ágil en EL IMPERIO CONTRAATACA, todos sabíamos que era McNamara el que estaba bajo todo ese pelo. Encarnaba “el sueño americano” de toda una generación amante del baloncesto y el cine de ciencia ficción, aunque con el tiempo supimos que todo era producto de nuestra imaginación, desde su papel en la canchas como su papel en la gran pantalla sólo fue anecdótico, fue contratado por George Lucas porque Peter Mayhew sufrió una lesión y el rodaje no podía esperar a que se recuperara. Su interpretación nunca fue incluida en la película porque a Lucas no le convenció la forma de moverse de McNamara y finalmente decidió esperar a que el ya también desaparecido Mayhew se recuperase.

Querido lector, imagínate el shock que produjo (llamado ahora “hype” en las redes sociales) cuando el Real Madrid hizo oficial su fichaje. La liga española se acercaba a las estrellas en la figura de un jugador mítico al que logró George Karl recuperó para un gran equipo tras “cruzar el charco” en funciones “menores”. Fue clave en el ascenso del Caja de Ronda a la ACB, hizo un buen papel en el Juver Murcia para cerrar su aventura europea en todo un Real Madrid (algún día habría que hacer un artículo sobre la función de Karl como puente hacia Europa). Claro está, todo esto desde la perspectiva de adolescente ya en los noventa, sólo con la información que los periódicos y revistas especializadas nos querían contar, no quiero que pierdas esa perspectiva.

 

 

Esta semana se conocía la noticia de su fallecimiento, venia conviviendo con una afección cardiaca desde hacía años, pero oficialmente ha fallecido debido a una complicación respiratoria, sin más detalles, todo apunta a que el bueno de Mark englosa la larga lista de víctimas del Covid-19. Decimos adiós a un tipo simpático en el trato, profesional en la cancha pero que nunca tuvo suerte, adiós a un jugador que pasó a ser mítico en la cabeza de toda una generación pero que en realidad pasó sabiendo su lugar, secundario, en una cancha de baloncesto.

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Mark McNamara in memoriam

Un 2.11 sin demasiado impacto en la NBA

Fue elegido en la vigésimo segunda posición de la primera ronda del Draft de la NBA de 1982 por Philadelphia 76ers, donde tuvo un papel muy secundario como suplente de Moses Malone, acabando el año con unos promedios de 2,2 puntos y 2,1 rebotes por partido, lo que no le impidieron proclamarse campeón de la NBA, tras derrotar a los Lakers en la final.
Al año siguiente fue traspasado a San Antonio Spurs a cambio de una futura segunda ronda del draft. Tras una temporada y media que pasó sin pena ni gloria, fue de nuevo traspasado, esta vez a Kansas City Kings, a cambio de Billy Knight. No contó con la confianza de su entrenador, por lo que fue traspasado a Milwaukee Bucks, quienes lo despidieron antes del comienzo de la liga. Tras un fugaz paso por el Caja de Ronda de la Primera B,  con el que consiguió el ascenso a la ACB, siendo una pieza importante, regresó a los Sixers, fichando como agente libre, para dar minutos de descanso a Tim McCormick, función que repetiría dos años más tarde en Los Angeles Lakers con Kareem Abdul Jabbar. Antes del comienzo de la temporada 1990-91 fue traspasado a Orlando Magic a cambio de Sidney Green, pero solo llegó a jugar dos partidos antes de ser cortado.


Probó de nuevo la aventura europea, fichando por el Jure Murcia, donde jugó 7 partidos, además de otros 4 de play-offs, promediando más de 20 puntos y 12 rebotes por partido, fue la primera vez que pudo demostrar su capacidad para ser un pívot dominante que podía marcar diferencias, fue el momento en el que se fijó en él  el Real Madrid, jugando la temporada 1991-92 durante 10 partidos en un equipo dirigido por George Karl, y después por Clifford Luyk.
Al año siguiente regresaría a Estados Unidos, jugando 5 partidos con los Rapid City Thrillers de la CBA, tras los cuales se retiraría definitivamente.


 

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