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Aquellos maravillosos 90 (V): ¿Quién fue... Detlef Schrempf?

Los Estados Unidos, tal y como los conocemos en la actualidad, no habrían existido sin tener en cuenta los flujos migratorios que llegaron al continente americano antes de que la nación existiera como tal.
 
A pesar de que la inmigración es un tema controvertido en el país, especialmente en los debates sobre las políticas actuales, es un rasgo inherente a su historia, desde los albores mismos de la nación. Desde aquellos primeros colonos ingleses del Mayflower a la posterior oleada europea, pasando por el efecto llamada provocado por la fiebre del oro, sin olvidar a quienes fueron traídos a la fuerza para ser vendidos posteriormente como esclavos o aquellos que buscaron cobijo en la nueva nación, empujados por la coyuntura del momento, bajo la promesa de trabajo y prosperidad, soñando con alcanzar algún día el Sueño Americano. En resumidas cuentas, el concepto emigración está inevitablemente ligado al país norteamericano, pese a quien le pese.
 
En el caso del baloncesto, la colonización también fue empresa europea, tras décadas durante las cuales la NBA no quiso mirar más allá de sus fronteras. Quizá el puritanismo de aquellos Padres Fundadores tuviera su reflejo en el baloncesto, o quizá fuera la Doctrina Monroe que profesaba aquello de: "América para los americanos". Lo cierto y verdad es que, se puede decir que la NBA fue un territorio inexplorado por los europeos hasta la década de los 80.
 
Los inicios, al igual que para aquellos primeros colonos, fueron difíciles. El  europeo, en líneas generales, era considerado como un jugador de escasa movilidad e incapacitado para adaptarse al nivel físico que requería el estilo de juego americano. Por ello, los primeros foráneos en llegar a la liga sufrieron en sus carnes la dura experiencia de abrir camino, como si se trataran de los herederos del capitán John Smith, aquel que las pasó canutas en la colonia de Plymouth. 
 
Podríamos decir, que la "conquista" llegaría en el Draft de 1985, cuando fueron incluidos hasta cinco jugadores procedentes del Viejo Continente: Detlef Schrempf (Alemania) jugador con formación americana, primero en el High School y posteriormente en la NCAA, Fernando Martín, Arvydas Sabonis (URSS), Gunther Behnke (Alemania) y Georgi Glouchkov (Bulgaria).
 

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En el Draft de 1985 donde coincidió con una gran generación
Poniendo las cosas en contexto, la Guerra Fría estaba dando sus últimos coletazos, aunque el mundo permanecía dividido en dos bloques: el capitalista, bajo el liderazgo de los EEUU y el comunista, con países satélites que orbitaban alrededor de la U.R.R.S, y el deporte, como el resto de aspectos de la sociedad, no fue ajeno al conflicto. Para los soviéticos, derrotar a EEUU en un deporte de cuño americano como el baloncesto, se había convertido en la década anterior en una cuestión de estado, y los JJOO fueron el escenario elegido para tal demostración de fuerza ante los ojos del mundo. Por desgracia, son muchos los casos en los que el deporte se ha empleado como propaganda estatal.  Además, cabe recordar la prohibición por parte de la FIBA a que los jugadores NBA participaran en los campeonatos organizados por su estamento, y en el caso de Sabonis por ejemplo, aún no recibiría el permiso para jugar en el baloncesto americano. 
 
Por su parte, Fernando Martín decidiría esperar un año más antes de hacer las Américas. De esta manera, el pionero no sería nuestro añorado Fernando, recayendo tal honor en el búlgaro Glouchkov, primer jugador reclutado (1985-86 Phoenix Suns) sin paso previo por el baloncesto universitario americano, lo cual fue celebrado en aquellos momentos como una auténtica proeza. 
 
Sin embargo, hoy no toca hablar de Glouchkov, sino de otro jugador de aquella quinta: concretamente, del alemán Detlef Schrempf.
 

QUIÉN FUE y cómo jugaba

Tratando de esquivar el debate si realmente fue él o Glouchkov el auténtico pionero, sí que podemos afirmar que se convirtió en el primer jugador europeo en disputar un All-Star - en los años dorados del certamen - (llegó a jugarlo en tres ocasiones, 1993, 1995 y 1997) y en alcanzar los 15000 puntos en la liga, además de disfrutar de una carrera fructífera y muy completa en la NBA, siendo nombrado en dos ocasiones Mejor Sexto Hombre de la competición e incluído en una ocasión en el Tercer Quinteto ideal (1995). 
 
Pese a todos estos datos, no sería de extrañar encontrar a Schrempf encuadrado en otro serial, por ejemplo, dentro de los jugadores más infravalorados en la historia de la NBA. 
 
Si el baloncesto es un deporte que puede presumir de que los números no mienten, tendríamos entonces que echar mano de la estadística para saber el número exacto de jugadores que han promediado en una temporada al menos 19.0 puntos, 9,0 rebotes y 6,0 asistencias por partido. O cuántos han llegado a promediar un 51,4% en triples. Mas bien cabría preguntarse: ¿qué no podía hacer este hombre?
 
Detlef Schrempf podría responder al perfil de jugador moderno actual. Se trataba de un alero alto (2,06 m), extraordinario tirador desde todas las posiciones de perímetro, especialmente en el lanzamiento de tres puntos, faceta que pulió en su época en Seattle, llegando a convertirse en uno de los tiradores más letales de la liga, y con el transcurso de las temporadas, se fue ganando a pulso el apelativo de "asesino silencioso". Sin embargo, Schrempf escapaba de la etiqueta exclusiva de "raza blanca, tirador", ya que además, era capaz de aportar en otras facetas del juego: de hecho, se trataba de un gran reboteador, además de un buen pasador, dotado de una buena visión y conocimiento del juego. Sus estadísticas hablan por sí solas al respecto. Su estilo era tranquilo, pausado, incluso en las retrasmisiones televisivas parecía en ocasiones que ejecutara las acciones a una marcha menos. 
 

Detlef Schrempf Skill Highlights

 
Cuando pregunto a mis convecinos alemanes quien fue la primera estrella de su país en triunfar en la NBA, la respuesta suele ser clara y sin vacilaciones: Dirk Werner Nowitzki. La gran mayoría ignora u olvida que, incluso antes que Nowitzki, el nativo de Leverkusen (República Federal Alemana) al que nos referimos, fue un jugador destacado en la mejor liga del mundo.
 
Detlef Schrempf (Leverkusen, 1963) comenzó su andadura en el deporte de la canasta en la sección juvenil del TSV 04 Leverkusen. Fue el comienzo de una carrera sobresaliente. Al cabo de poco tiempo, se hizo más que evidente para los expertos, que el chico estaba destinado a cotas mayores, por lo que se trasladó a EEUU junto a su familia en 1980.
 
En la temporada 1980-81, asistió en Washington a la escuela secundaria como estudiante de intercambio, e impresionó por sus habilidades en la cancha. Al terminar el curso académico, quedaba claro que no debía regresar a Alemania para convertirse en jugador profesional de baloncesto, sino que debía continuar su formación en la NCAA.
 
De este modo, el joven de 18 años comenzó sus estudios en la Universidad de Washington en Seattle, ciudad en la que aún vive a día de hoy junto a su familia. Durante los cuatro años que jugó para los Huskies, al margen de licenciarse en Negocios Internacionales, promedió 11, 9 puntos por partido, y con  trabajo duro y serio, señas de identidad alemanas, sentó las bases para su posterior carrera en la NBA.
 

trayectoria en la nba

El futuro del primer buque insignia germano en la NBA solo conocía una dirección, por lo que el siguiente paso lógico sería su inscripción para el citado Draft de 1985.
 
No tuvo que esperar mucho tiempo antes de escuchar su nombre, elegido en el puesto número 8 por Dallas Mavericks, casualidades de la vida, lugar donde 15 años después su compatriota y sucesor escribiría en letras de oro su historia junto a la de la franquicia. Yendo aún más lejos, Nowitzki jugará su primer partido contra Schrempf, al igual que años más tarde Schröder lo haría frente a Nowitzki, como si de una cadena evolutiva se tratase. El destino parece regalar muchas veces este tipo de guiños.
 

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En su época en Dallas, luciendo una estética típica ochentera
Durante los casi cuatro años que vistió la camiseta tejana,  Schrempf promediaría 8,3 puntos, 3,6 rebotes y 1,9 asistencias por encuentro. Sus números no fueron ni mucho menos malos, pero en aquel equipo no era indiscutible, y es que tenía por delante a jugadores de la talla de Rolando Blackman, Derek Harper, Roy Tarpley y el gran Mark Aguirre, o Mark "Aguarr" como lo pronunciaba el inolvidable Ramón Trecet, del mismo modo que hacían los americanos. También coincidiría con el muniqués Uwe Blab (17ª elección del Draft). Pero la simbiosis con el club nunca llegaría a ser la misma, ni de lejos, de la que gozó su predecesor. Esto provocó que llegara a plantearse incluso su regreso a Alemania, pero entonces, en febrero de 1989, hubo un intercambio entre los Mavericks y los Pacers que llevó a Schrempf a Indiana, donde le prometieron que sería fundamental aportando desde el banquillo, y efectivamente, así fue.
 
Con los Pacers daría un paso más en su carrera, pasando de ser un jugador de rotación a ganarse un puesto en los quintetos del equipo, y su trabajo en las temporadas 1990-91 (16,1 puntos, 8,0 rebotes y 3,7 asistencias) y 1991-92 (17,3, 9,6 y 3,9) fue recompensado mediante la concesión de premios individuales: en esas dos temporadas fue galardonado como mejor Sexto Hombre de la liga, imponiéndose curiosamente a otro europeo, el lituano Sarunas Marciulionis. La temporada 1992-93, sería su mejor año a nivel estadístico: 19, 1 puntos, 9,5 rebotes y 6,0 asistencias, único jugador de la NBA dentro del Top 25 en destacar en estos tres apartados
 
En consecuencia, el alemán sería elegido para disputar el All-Star de 1993. El primer europeo de la historia en jugarlo, nada más y nada menos. Repasando la lista de jugadores con los que compartió cancha en aquel partido, la gesta adquiere incluso mayor dimensión: Jordan, Shaquille ONeal (rookie), Olajuwon, Isiah Thomas, Barkley, Malone, Drexler, Robinson, Stockton, Pippen, Ewing, Shawn Kemp, Wilkins... Casi nada. En aquella constelación de estrellas tan solo faltaban Larry Bird y Magic Johnson, por desgracia, recién retirados. Sería la primera de sus tres participaciones en el Partido de las Estrellas.
 

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Plantilla del East All Star 1993 (sporcle.com)
No cabe duda de que dejó una profunda huella en Indiana, de hecho, los aficionados Pacers lo consideran como el mejor alero que vistió la camiseta de la franquicia durante la década de los 90'.
 
Al año siguiente, y convertido en un jugador consagrado, nuevo giro en su carrera que llevaría a "Det the Threat"de vuelta a su hogar. "Seattle ha sido mi casa durante mucho tiempo. Incluso cuando jugué en Dallas e Indiana, nunca vendí mi casa y siempre volvía allí en verano".
 

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Uno de los jugadores más queridos de aquellos míticos Sonics (sport.yahoo.com)
 
En su etapa con los Supersonics, el alero agregó otro componente a su juego, convirtiéndose en un tirador mortal de tres puntos. En la temporada 1994-95, anotó el 51,4% de sus intentos desde el triple, lo que le llevó a convertirse en el segundo mejor tirador de toda la liga. En 1995 participaría en su segundo All-Star y fue elegido en el Tercer Equipo de la NBA. "El Alemán" seguía sumando méritos y reconocimientos.
 
En la siguiente temporada, Schrempf llegaría a la cima de su carrera. Aquellos míticos Seattle Supersonics se habían convertido en uno de los mejores equipos de la liga. Además de Schrempf, el equipo contaba con estrellas de la talla de Gary Payton, Shawn Kemp, Nate McMillan, Sam Perkins o Hersey Hawkins, y solamente los Chicago Bulls del récord del 72-10, frenaron la conquista del segundo título de la franquicia. En aquellas Finales de 1996 los Bulls de Jordan se impusieron 4-2, como recientemente hemos podido ver en la maravillosa serie "The last dance". "Teníamos un equipo maravilloso", recuerda Schrempf, "pero nos topamos contra el mejor equipo de todos los tiempos. Peleamos hasta el final, pero después de siete partidos contra los Jazz faltaron las fuerzas al final". 
 

Detlef Schrempf highlights vs Bulls, 1996 Finals, G3, 4, 5

En las siguientes cinco temporadas, Seattle nunca bajó de las 57 victorias en temporada regular, superando las 60 en tres ocasiones. Es uno de los equipos más venerados en la historia reciente de la liga, clasificándose dos veces para los playoffs como el mejor equipo del Oeste, pero ya no sería suficiente para intentar asaltar el trono. 
 
Después del cierre patronal en 1999, el equipo se estrelló, quedando fuera de los playoffs, su hábitat natural durante los últimos años y se anunciaba reconstrucción. A Schrempf, con 36 años, a pesar de promediar todavía más de 15 puntos y 7 rebotes por encuentro, le tocaba hacer las maletas. 
 

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Su última etapa en los conflictivos Blazers (espn.com)
No tendría un retiro dorado el bueno de Detlef, ya que los Portland Trail Blazers se aseguraron sus derechos por dos años, una época que no le gusta recordar especialmente. Porque los "Jail Blazers" son un auténtico horror para un trabajador duro y honesto como él, aunque convertido ya en un jugador de rotación y de experiencia con una incidencia menor en el juego. "Me estaba volviendo cada vez más loco. Los jugadores se volvieron contra el entrenador: Oye, vete de aquí, mostrándoles el dedo de una manera desafiante: aquí hago lo que quiero", comentaba el jugador en una entrevista para el medio alemán Tagesspiegel.
 
Drogas, alcohol, procesos judiciales, agresiones, clínicas de desintoxicación, malas compañías, cabezas poco amuebladas... el caos absoluto. El equipo es muy talentoso, de hecho, es una de las plantillas más completas que se recuerdan, hombre por hombre: Scottie Pippen, Steve Smith, Rasheed Wallace, Damon Stoudamire, Bonzi Wells, Sabonis, Jermaine O'Neal... pero el funcionamiento interno no es, ni de lejos, el más adecuado. "Desde una actitud hacia el baloncesto y el deporte profesional, no fue lo que imaginé ni hacia donde quería continuar. Podría haber jugado un par de años más, pero decidí dejarlo ahí". Schrempf terminó su carrera a los 38 años, y aún con toda aquella losa a sus espaldas, aquellos Trail Blazers rozaron la gloria en el año 2000, en las Finales de Conferencia frente a los futuros campeones, Los Ángeles Lakers de Kobe y Shaq, en una serie para la eternidad. En el séptimo partido, Portland llegaba con una ventaja de 13 puntos al último cuarto, pero en el momento decisivo, el castillo de naipes se derrumba. Aunque eso sería ya otra historia digna de contar.
 

anecdotario

Retirado en 2001, comenzó a trabajar en la Fundación que creó en 1996, cuando todavía era jugador en Seattle, dedicada a ayudar a los más desfavorecidos, y que a día de hoy ha logrado recaudar más de 15 millones de dólares destinados a organizaciones de ayuda infantil. "Cuando la vida te da algo, tienes que intentar devolverlo a la sociedad". 
 
En la actualidad sigue afincado en Seattle, dedicado al sector financiero, poniendo su trabajo al servicio de una compañía de inversión multimillonaria. Se ha labrado una segunda carrera, al margen del baloncesto.
 
Schrempf es realmente un personaje conocido para la gran mayoría del noroeste norteamericano, fanático seguidor de los Seattle Seahawks. Como curiosidad, el grupo indie de Seattle "Band of horses" publicó en su honor una canción titulada "Detlef Schrempf", una prueba más del cariño que profesan hacia su persona los aficionados en Seattle.
 

Band of Horses - Detlef Schrempf (live)

 
Sus apariciones en la serie de comedia Parks and Recreations son de culto, además de ser una persona muy activa en Twitter. Aún se le recuerda por el anuncio de "Inside" NBA en el que decía: "¿Estoy en el camino? Lo siento, es mi trabajo".
 

John Kelly Visuals Adidas Schrempf

Detlef Schrempf stuffs Jean Ralphio

 
De alguna manera, continúa ligado al baloncesto. Schrempf organiza su propio campamento y viaja frecuentemente, representando a la NBA junto a algunos compañeros de su generación, como Muggsy Bogues. Especialmente, con el programa NBA Cares, destinado a acercar el baloncesto a los niños.
 
Entre 2006 y 2008 fue entrenador asistente en sus amados Sonics, hasta que la franquicia se mudó a Oklahoma. "No creo que hayan robado el equipo. Más bien, lo dimos de nuestras propias manos. Nuestros dirigentes, nuestros políticos, todos nos equivocamos. Nunca pude adoptar a los Thunder como hicieron tantos aficionados de los Sonics. No tiene nada que ver con Seattle y allí no hay tradición."
 
En el año 2007 el por aquel entonces seleccionador alemán Dirk Bauermann quería a Schrempf a su lado como entrenador asistente, pero finalmente el ex NBA rechazó la oferta. Sin embargo, permaneció conectado con el baloncesto alemán, como miembro activo de la junta asesora de la Bundesliga.
 
Pero lo que parece claro es que su ciudad es Seattle, y su hogar, desde hace ya mucho tiempo, Estados Unidos. "Después de solicitar el pasaporte estadounidense, cortaron el alemán delante de mis ojos. Se puede decir que mi alemán no está libre de acento desde hace ya muchos años". Después de 71 partidos internacionales y dos JJOO (1984 y 1992), parece haberse alejado mucho más de su tierra natal de lo que Nowitzki parece será capaz de hacer en el futuro.
 

1984 Los Angeles Olympics - USA vs. West Germany - Detlef Schrempf Highlights

Precisamente, entregaría a Nowitzki el testigo de atleta alemán en la NBA. Según se dice, las generaciones se superan, es una cuestión de genética, y Dirk finalmente alcanzó la gloria que Schrempf solo pudo mirar de reojo. Parece algo poético que Nowitzki debutara en la NBA un 5 de febrero de 1999 precisamente frente a los Seattle Supersonics. Y contra Schrempf, quien recuerda todavía el talento su "sucesor" desde sus primeros pasos en la NBA: "Puede hacer lo que quiera en el campo. Desde el primer momento, tuvo pista libre por parte de sus entrenadores para lanzar cuando y donde quiera".
 
Tal vez en las palabras de Schrempf se desprende un poco de melancolía. En su época, el juego era diferente, más estructurado, ordenado, con posiciones más marcadas... Sin embargo, después de 16 años de carrera, 15761 puntos  y más de 7000 rebotes capturados, Schrempf está satisfecho y en paz consigo mismo. Su transición a la vida después del baloncesto fue natural, tranquila, como solía moverse de hecho en su época de jugador, y mostró a la generación venidera, tanto europea como alemana, el camino para llegar a triunfar en la NBA.
 

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Junto a Schröeder y Nowitzki, celebrando los 30000 puntos en la carrera de éste último

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Comentarios

Interesante artículo pero un par de detalles (pequeños)..Y tanto que sin los flujos migratorios no existirian los Estados Unidos como los conocemos en la actualidad. Precisamente fueron los inmigrantes europeos los que los crearon (añádansele los matices..) ...... Por otro lado, cuando el Mayflower arribó a aquellas costas era finales de 1620..ya llevaban 100 años, un siglo, dando vueltas por allí españoles, franceses y hasta británicos : el primer envío comercial de tabaco desde el "continente" ( si, el desayuno continental de los ingleses no se refiere al continente europeo..sino al de "los continentales"..de sus colonias ) a la Isla se realizó en 1614, desde Jamestown, colonia de Virginia , mismo año en que se casaron Pocahontas y John Rolfe, seis antes de lo del Myflower... La ciudad más antigua fundada por europeos y ocupada permanentemente hasta hoy en los USA es San Agustín, en Florida - sin contar San Juan de Puerto Rico.. estado asociado..- que lo fue en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés
Y respecto a la estancia de Schrempf en Dallas, su "simbiósis con el club nunca llegaría a ser la misma, ni de lejos, de la que gozó su predecesor" ..se te escapa ese predecesor.

Detlef era el comodín perfecto, no es moco de pavo esa presencia entre estrellas, de lo mejorcito en décadas. Me gustó el desglose del texto, aunque echo en falta al holandés Rick Smits -pick 2 solo 3 años después- como compañero en Indiana . Curioso lo del debut entre alemanes que comentas.

Como siempre interesado en la intrahistoria, cabe preguntarse qué movió a Indiana para traspasarlo por McKey. Mítica serie esa ante Utah como la del año siguiente ante Houston decantada también en el séptimo. Creo que les pesó ser un equipo veterano (6 jugadores mayores de 32 años). Cummings y Ehlo -llegaron como agentes libres- bastante testimoniales, y Perkins de capa caída (con solo un par de partidos salvables en esa serie). Unos Rockets no menos veteranos, por cierto.

Los Sonics del 87 con Dale Ellis, X-Man o Chambers, eran también canela en rama.