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Stephen Jackson (Foto: NBA)

Castigo para las salidas de tono de Jackson y el silencio de Arenas

  • Bien sea por hablar más de la cuenta o por callar más de lo debido, dos de los jugadores más carismáticos de la NBA se enfrentan a duras sanciones económicas. Toca medir las palabras

Ya en el siglo IV antes de nuestra era, el filósofo griego Aristóteles proclamaba las excelencias de actuar de un modo prudente, sin pecar por exceso ni por defecto. Llamó a ese proceder el "término medio", y su uso puede aplicarse a todos los ámbitos de la vida, incluido el deportivo. En una liga tan sumamente profesional como es la NBA las salidas de tono (sean en el sentido que sean) se castigan de forma implacable, y esto es lo que le ha sucedido a dos jugadores con una personalidad muy marcada que en ocasiones les ha jugado malas pasadas.

El caso de Stephen Jackson está adquiriendo tintes de telenovela de roces y desencuentros. Este verano el jugador declaró de forma pública en una revista su deseo de salir traspasado de los Golden State Warriors. Incluso sugirió los equipos a los que le gustaría ir: Cleveland Cavaliers o cualquiera de las franquicias de Texas. El motivo de tanta urgencia por abandonar California lo achaca Jackson al hecho de que desde que los Warriors alcanzaran las semifinales de conferencia en 2007 (no lo hacían desde 1991) han dejado escapar a sus mejores jugadores (Baron Davis y Al Harrington) hasta conformar una plantilla que hoy en día no aspira más que a pasar sin pena ni gloria por las canchas de la NBA. En este sentido, el enfado de Jackson podría estar justificado, pero tampoco cabría olvidar que el pasado mes de noviembre de 2008 el jugador firmaba una ampliación de contrato por tres temporadas y 28 millones de dólares, ya con Davis fuera del equipo. "That was about money. I couldn't turn it down", declara ahora. No hace falta saber mucho inglés para entender lo que significa.

La NBA no permite que sus jugadores proclamen en público que quieren salir traspasados de sus equipos, por lo que multó a Jackson con 25.000 dólares este verano. Lejos de arrepentirse, el jugador se reafirmó en sus palabras en el Media Day del equipo a finales del mes de septiembre, y sigue manifestando su parecer en cuanto puede. Lo único que tiene a su favor es que cuenta con la total confianza de su entrenador Don Nelson, que lo considera una pieza fundamental (fue el máximo anotador de los Warriors la temporada pasada con 20.7 puntos por partido) y su titular indiscutible en el puesto de tres. Pero todo tiene un límite, incluida la paciencia del abuelo Nelson. Una paciencia que se acabó el pasado de 9 de octubre en un partido contra los Lakers. Jackson cometió cinco faltas personales y recibió una técnica en diez minutos de juego. Harto de su actitud provocadora, Nelson lo sentó con la intención de que "descansara" el resto del partido. Lo que hizo Jackson fue abandonar la cancha sin permiso e irse con su mujer a visitar el zoo de Los Angeles. Ver a los elefantes y los gorilas le ha costado 139.000 dólares.

La relación entre Jackson y Nelson está más tocada que nunca, hasta el punto de que la semana pasada el jugador renunció a la capitanía de su equipo, y sigue proclamando su deseo de marcharse. No hace falta recordar el currículum de salidas de tono de Stephen Jackson, encabezado con letras de oro por su papel estelar en la vergonzosa pelea del Palace de Detroit en 2004. Él siempre se ha considerado un jugador "que no se muerde la lengua", pero a veces peca de exceso de efusividad en sus declaraciones. Veremos qué salida encuentran los Warriors para solucionar este espinoso asunto.

 El voto de silencio de Gilbert Arenas

 En el punto diametralmente opuesto a la incontinencia verbal de Stephen Jackson está Gilbert Arenas. Resulta sorprendente que un jugador que había acostumbrado a los fans a sus bravuconerías y que incluso publicaba sus impresiones casi a diario en un blog enlazado en la página oficial de la NBA, de repente se haya convertido en poco menos que un asceta que sólo se dedica a jugar y no a hablar.

En unos meses, Arenas ha pasado de ser uno de los jugadores que más titulares ofrecía con sus declaraciones a negarse en rotundo a hablar con la prensa ni antes ni después de los entrenamientos y los partidos. Ya en el Media Day de los Washington Wizards del pasado 28 de septiembre se notó este cambio de actitud. Arenas era el centro de atención de todos los medios, ya que está al parecer recuperado totalmente de su lesión en la rodilla que le ha hecho pasar tres veces por el quirófano en dos años y que sólo le ha permitido jugar 15 partidos sumando las dos últimas campañas. "No tengo ganas de hablar nunca más. Sólo quiero salir a la cancha y jugar" o "cuando era un showman, todos os centrábais en mis palabras, ahora sólo os centraréis en mi juego" son dos de las pocas frases que dejó ese día. Desde ese momento, Arenas sólo se ha dedicado a jugar (bastante bien, por cierto) y a acoplarse a un equipo que gana muchísimos enteros con Agent Zero en su quinteto titular, y al parecer concentrado única y exclusivamente en el baloncesto.

Por cierto, la NBA ha castigado el silencio de Arenas con 25.000 dólares de multa para él y otros tantos para su equipo. También en las declaraciones públicas habrá que seguir el ejemplo de Aristóteles.

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Comentarios

pues el Arenas que siga concentrándose solo en el juego porque vaya partido de presentación que se cascó. Fino, fino, fino ha empezado la temporada

Lo de Jackson es lo menos que pueden hacer con él, lo veo justo y si la sancion economica fuera mas dura y ademas se añadiera algun partido, pues mejor.

Pero lo de Arenas me parece absurdo, multar a un jugador por no querer hablar con la prensa. En la NBA hay unas normas entre las que se incluye atender a la prensa, porque sinceramente, es mas un negocio que un deporte y la imagen (en algunas ocasiones) cuenta mas que el partido en si. Pero creo que deberian cambiar y no multar a los jugadores que solo se quieran dedicar a jugar, aunque hasta hace poco hablase hasta por los codos.