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Jonathan Isaac

Cuando bajar la rodilla es una opción

  • Jonathan Isaac, Gregg Popovich, Becky Hammon y Meyers Leonard son por ahora los que han decidido no arrodillarse durante el himno. ¿Los motivos? Desde religión hasta pasado militar.

Con la vuelta del baloncesto NBA, llegaba la mayor de las dudas. ¿Cómo tenían pensado los jugadores seguir con el movimiento Black Lives Matter? Desde el inicio de las negociaciones, la Asociación de Jugadores dejó claro que poder mantener viva la protesta era una de las condiciones para volver a jugar. Y por ahora, la NBA ha permitido casi todo. Hemos visto docenas de camisetas con mensajes, nombres e imágenes, la propia ha formado parte con vídeos y ha permitido a cada miembro que está en Disney hablar abiertamente del tema, en rueda de prensa o en sus redes sociales. Pero ninguna imagen, ninguna, como ver a dos equipos, rivales, luchando por un mismo objetivo, unidos por uno mucho mayor.  

Antes de cada partido disputado en Disney, jugadores, entrenadores y árbitros unidos han decidido poner la rodilla al suelo y, como hizo Colin Kaepernick hace ya cinco años, protestar. O mucho antes, parecido a lo que Mahmoud Abdul-Rauf inició en la liga: protestar durante el himno de Estados Unidos. Aprovechar la música del Star Spangled Banner para lanzar un mensaje al mundo con la bandera de fondo. Y todos, o casi todos los integrantes de la burbuja, han decidido poner la rodilla en el suelo. Pero los que no lo han hecho, que los ha habido, tienen sus motivos para ello y ante la libertad de expresión, han sido respetados

El primero fue Jonathan Isaac, que por desgracia ha tenido que despedirse de la burbuja por una rotura de ligamento cruzado anterior. El jugador de los Magic optó por no arrodillarse ni usar la camiseta de BLM, una decisión que sorprendió pero que pudo explicar en rueda de prensa post-partido: “arrodillarme o vestir la camiseta no es la respuesta. Para mí, las vidas de las personas negras tienen apoyo en la palabra de Dios”, decía Isaac. El forward de los Magic es una persona de fuertes convicciones religiosas. Y hay dos detalles más sobre su decisión. Antes de hacerlo, en el vestuario, explicó a sus compañeros que no lo haría y todos decidieron apoyarlo. La segunda, Isaac siempre ha sido distinto. En su momento, pidió una mayor educación sexual basada en la abstinencia. Una estrella NBA diferente. 

No hubo que esperar mucho más para ver a los siguientes miembros de la liga no arrodillarse. Fueron Gregg Popovich y Becky Hammon, head coach y asistente de los Spurs. A diferencia de Isaac, ambos vestían la camiseta de BLM que jugadores y staff han usado durante pre-partido. Nadie pondrá una duda sobre la figura de Pops, una de las figuras más críticas de la NBA con cualquier problemática social.  “Prefiero guardarlo para mí”, decía al ser preguntado por el motivo. “Todos tienen que tomar una decisión personal y la liga ha estado genial al respecto, todos hemos tenido libertad de decisión”. Popovich tiene pasado militar tras cursar cinco años en la US Air Force Academy además de ser seleccionador de Estados Unidos. En el caso de Becky Hammon, siempre ha sido una pionera y ha luchado por los derechos de los menos favorables, desde la mujer al colectivo LGTB. El único asterisco en su historia, cuando en 2008 decidió nacionalizarse rusa y fue tildada de traidora a la patria, solo para poder disputar los Juegos Olímpicos. 

El último hasta la fecha ha sido Meyers Leonard. El alero de los Heat, que como hicieron Pops o Hammon, sí vistió la camiseta negra. El hermano de Leonard, Bailey, sirvió en Afganistán y ese fue el motivo por el que decidió no bajar la rodilla. “Mi hermano y muchos amigos han jurado proteger este país y eso significa algo para mí, al igual que la bandera. El movimiento BLM también significa mucho. Lo que está pasando en nuestro país es inexcusable y está mal, y continuaré usando mi voz y la de mi familia para conseguir un cambio”. Las declaraciones enteras las recogía Chris Baynes. 

Pero por ahora, la protesta más potente — y que ha pasado prácticamente desapercibida — ha sido la de Jaylen Brown. Tras ser el mejor jugador de los Celtics en la victoria ante los Blazers, el guard de Atlanta salió en rueda de prensa con un mensaje claro: el himno de Estados Unidos es parte del racismo arraigado en el país. Brown criticó parte del tercer verso, donde se habla de hireling and slaves. Parece bastante claro, cuando además, Francis Scott Key, quien escribió la letra del himno nacional, fue dueño de esclavos. Hay diferentes interpretaciones del himno (aquí se puede entender más) pero lo que es seguro, es que Jaylen tiene un objetivo y va mucho más allá del baloncesto. 

Y cuando decimos que la NBA ha permitido casi todo, ¿a qué nos referimos? Jugadores como LeBron James o Jimmy Butler intentaron llegar a la burbuja y vestir una camiseta sin nombre ni mensaje social, de los 27 que la NBA había ofrecido a los jugadores. Ninguno era lo suficientemente atractivo para algunos jugadores, y Butler de hecho intentó salir a pista el primer día sin nombre o mensaje en la camiseta. Los colegiados no lo permitieron y tuvo que buscar una nueva camiseta. 

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Comentarios

Siguiendo la agenda política demócrata, ya está, no hay que darle más vueltas, 155.000 muertes por covid pero ahora toca lo que toca. Y los que no, con el cerebro lavado por religión o ejercito.... menuda distopía USA....

Muy poca credibilidad tiene éste movimiento si son unas estrellas archimillonarias y sin tener los pies en el suelo las que lideran y exigen justicia social.

En general es la nueva moda en éste mundo.