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De Australia a la NBA: Ben Simmons ya es una estrella

  • Se ha confirmado como una de las sensaciones de la temporada
  • La larga lesión del año pasado le ha hecho mejor
  • Su carrera deportiva se ha basado en ganar
  • El Proceso ya es algo real

*Nota de autor: Artículo cerrado el día 29/11 antes del partido entre Sixers y Wizards en el que Simmons ha firmado 31 puntos, 18 rebotes y 4 asistencias. 

Tras unos 20 partidos disputados todos tenemos claro quién se va a llevar el Rookie Of The Year. Salvo hecatombe en forma de lesión, la emoción para el premio estará en ver quién acompaña a Ben Simmons en el All-Rookie Team. De hecho, no sería sorpresa que el Aussie jugara el All Star Game de los mayores, pues su rendimiento es ya de superestrella. Simmons ha dominado desde el primer día y, junto a Embiid, han confirmado que el Trust the Process es algo tangible, algo real.

Desde Blake Griffin (que curiosamente también se perdió su primer año), servidor no recuerda un rookie que transmita tal sensación de superioridad. Quizás haya influido el hecho de perderse un año entero y poder ver y entender el juego NBA. También que contaron con un año más para prepararse física y mentalmente. Sea por el motivo que sea, el australiano ha venido para marcar una época, porque eso es lo que viene haciendo desde sus días en instituto. 

primeros años en australia

Simmons nació en Melbourne, Australia. Hijo de padre americano y madre australiana, cuenta con doble nacionalidad, aunque lo veremos como Aussie en los torneos internacionales. Poco tardó el pequeño Ben en ligarse de pies y manos al mundo del deporte: jugó al footy (una modalidad del fútbol americano y rugby practicada en la isla) y a baloncesto. Gracias a su físico y lectura, Ben destacó enseguida en ambos deportes, siendo la estrella tanto en baloncesto como en fútbol. “Podía patear, podía correr, lo hacía todo. Era un monstruo. Si hubiera seguido jugando a fútbol sería una estrella de la AFL”, decía su amigo de infancia y compañero de equipo Christian Petracca en el SMH. Porque a Simmons el fútbol australiano se le daba de fábula, pero también el baloncesto y esto lo llevaba en los genes. Su padre jugó en la Universidad de Oklahoma City e hizo parte de su etapa de profesional en Melbourne, donde contrajo matrimonio con Julie, la madre de Ben. Con 10 años, Simmons contaba ya con varios premios colectivos e individuales en fútbol y un MVP en un torneo de baloncesto. 
 

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Simmons y su compañero Petracca
 
 
A los 14 años tuvo que decidirse entre un deporte u otro, y fue el baloncesto el que decantó la balanza. Su entrenador de fútbol tuvo algo que ver al querer hacerlo jugar en la posición de ruckman, cosa que por lo visto no fue muy del agrado de Simmons: “El ruckman suele ser el más grande y tenía que correr todo el campo, no era algo que me gustara mucho hacer y me sentí mucho más cerca del baloncesto”. Ahora sí, Ben tenía el camino despejado para iniciar su carrera baloncestística.
 
Con 15 años se matriculó en el Instituto Nacional de Deporte (grandes deportistas australianos como Luc Longley o la leyenda Lauren Jackson se formaron ahí) y meses después hizo su primer viaje a Estados Unidos en el Pangos All-American Camp, donde compiten los mejores prospects del mundo del baloncesto. Nadie lo conocía así que Simmons tuvo que demostrar por qué había acudido a tal cita. A pesar de su corta edad, ese mismo año participó con la Selección Sub-17 de Australia ayudando a los aussies de Dante Exum hasta la final, donde perdieron contra los Estados Unidos. Pese a ser más joven que el resto de jugadores, Ben promedió 9 puntos, y 5.4 rebotes dejando grandes destellos como el partido contra la República Checa (26 puntos y 10 rebotes).

el cambio: estados unidos

Ya en 2013, Simmons voló medio mundo para proseguir su camino en el baloncesto. Dejó su Australia natal para aterrizar en Montverde Academy, Florida. Cosas del destino, mismo instituto al que Joel Embiid fue unos años antes. Estaban predestinados. Además, compartió vestuario en Montverde con D'Angelo Russell y entre ambos lideraron al equipo de Florida. Nada más llegar ayudó a los suyos a remontar 16 puntos en la Final contra New Jersey St. Benedict para acabarse llevando el partido y su primer título nacional.  Pero se tuvo que adaptar al baloncesto norteamericano. Necesitaba ser más agresivo de cara al aro, anotar y desarrollar un insinto de asesino. Su entrenador, Kevin Boyle, así se lo dijo: “Necesito que anotes, no que solo crees. Despega tu juego”. Zurdo para lanzar, pero prácticamente ambidiestro en las demás situaciones de juego. El Aussie era capaz de machacar, penetrar y pasar con facilidad utilizando las dos manos.

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Líder Montverde, ganó 3 títulos nacionales consecutivos.| AP Photo

En su segundo año, lideró a los de Florida a un 28-0 de récord ganando a la prestigiosa OAK Hill Academy en la final disputada en el Madison Square Garden. Simmons acabó como MVP con 24 puntos y 12 rebotes. El australiano ya era una sensación y antes de iniciar su última temporada en Montverde eligió universidad. LSU tendría el honor de reclutar al mejor jugador joven de la nación, gracias al trabajo del asistente David Patrick quién conocía a Simmons y a su padre.  Pero todavía le quedaba un año en Florida y Ben quería aprovecharlo. Arrasó contra todo lo que tenía delante, ganó numerosos premios como el Gatorade Player of the Year o el Naismith Prep Player of the Year28 puntos, 11.9 rebotes, 4 asistencias y 2.6 recuperaciones fueron razones más que de sobra para todos sus reconocimientos. Y nuevamente, Montverde levantaba el título nacional. Tres años ahí y tres títulos nacionales de instituto para el equipo de Florida. Simmons ya era un líder y una estrella

siguiente paso: la ncaa

Empezaba su periplo universitario con los Tigers de LSU, que tenían el mayor proyecto de mega-estrella en su programa desde un tal Shaquille O'Neal. “Su juego es completamente aposicional, puede jugar donde quiera  y es capaz de involucrar al resto de compañeros con facilidad. Es como LeBron en este sentido”, rezaban los informes y los scouts sobre el joven australiano. Muy bueno tienes que ser para que salga el nombre del Rey en tu tipología de juego. 
 
Los Tigers, además, reclutaban a Antonio Blakeney, top15 de la nación, para acompañar a su nueva estrella. Había esperanza en Louisiana y la temporada empezó bien. 11 puntos,13 rebotes, 5 asistencias y victoria para Simmons en su debut oficial como college player. En su segundo partido ya superó los 20 puntos y unos días más tarde contra Marquette firmaba un 21-20-7 en la que sería la primera derrota de la temporada. En poco menos de un mes, el australiano explotaba contra North Florida con 43 puntos, 14 rebotes, 7 asistencias, 5 recuperaciones y 3 tapones. Ben empezó, pues, a poner los fundamentos para ser el número 1 del Draft.
 

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Simmons brilló en la NCAA, pero LSU fue un fracaso
 
Pero estaba muy solo. Blakeney no destacaba como deseaban los Tigers y los partidos de LSU se convirtieron en un Simmons contra el mundo. Empezaban y morían allí donde lo hacía su mega-estrella. Siguió dejando partidos para el recuerdo, como el 36-14 contra Vanderbilt o el 28-17 contra Florida. Cada encuentro era una exhibición del australiano, pero no siempre se saldaba con victoria de sus Tigers. La prueba de ello fue que ni siquiera llegaron a clasificarse para el March Madness. A nivel colectivo la temporada fue un desastre, pero Simmons dejó su sello en la NCAA con 19.2 puntos, 11.8 rebotes y 4.8 asistencias de promedio. Tocaba otro reto y otro salto cualitativo en su carrera como jugador de baloncesto, así que Ben se declaró elegible para el Draft de 2016 donde todas las quinielas lo apuntaban como número 1 a pesar de no haber jugado el Madness. Dicho y hecho, los Sixers lo eligieron en la primera posición para seguir con su proceso de reconstrucción.

la nba

Simmons sufrió el gafe de vivir la experiencia rookie siendo un Sixer. Tras demostrar en la Summer League de lo que era capaz con sus potentes penetraciones y su espléndida visión de juego, se rompió el quinto metatarsiano del pie a tres semanas de empezar la temporada regular. Tuvo que pasar por quirófano y se confirmaron unos tres meses de baja. Cuando parecía que iba a volver para disputar la segunda mitad de su año rookie, se detectó que el hueso no estaba bien soldado retrasando su vuelta. Ya en el mes de febrero, los Sixers anunciaron que el flamante número 1 del Draft no jugaría en lo que quedaba de temporada. La prioridad era conseguir una perfecta recuperación y estar al 100% para la 2017-18. En Philadelphia se ponían las manos en la cabeza. No querían imaginar otro caso como el de Embiid, al que tuvieron que esperar más de dos años para verlo vestido de corto. Pero Ben era paciente, sabía que su momento iba a llegar. Igual que llegó el de Embiid.

 

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Elegido como número 1 del Draft por los Sixers
 
 
“Esto es como cuando vine a Estados Unidos por primera vez. Tengo que demostrar lo que valgo porque todavía no me conocen. Quiero liderar a este equipo porque sé que puedo hacerlo”, decía Simmons al principio de esta temporada en relación a su ausencia durante toda la 2016-17.  Y vaya si lo ha hecho.
 
18.1 puntos, 9.1 rebotes y 7.4 asistencias en 18 partidos para el aussie. Promedios solo conseguidos por unos pocos elegidos a lo largo de la historia de la NBA: Oscar Robertson (en 4 ocasiones), Wilt Chamberlain (2), John Havlicek, Magic Johnson, Larry Bird (2), Fat Lever, Grant Hill, Russell Westbrook y, de seguir así, Ben Simmons.
 

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Ben quiere llevar a los Sixers hasta lo más alto.
 
 
"Quiero ganar la NBA. Y en más de una ocasión. Ser Rookie del Año no me importa", decía Simmons recientemente en una entrevista post-partido. Los números no parecen importarle demasiado si no se consigue su objetivo, pero es que sus estadísticas asustan. Y más si tenemos en cuenta que estamos hablando de un rookie de 21 años. 
 
Sus datos en el On/Off Court demuestran la importancia que tiene en los sistemas de Philly y como cambia el equipo dependiendo de si Ben está o no en pista. Con Simmons en pista, los Sixers tienen un Offensive Rating de 105 y un +3,3 de Net Rating. Cuando el australiano se sienta, el Offensive Rating desciende hasta el 101.3 y el Net Rating pasa a ser un -4,5. En los 632 minutos que Simmons ha estado en pista, los Sixers han registrado un +47, que contrarresta con el -30 en los 280 minutos en los que Simmons está en el banquillo. 
 

Best of Ben Simmons From the First 3 Weeks of the Season

 
Simmons es el segundo jugador que más penetraciones realiza por partido (18.7 drives per game), solo un maestro escurridizo como Dennis Schroder penetra más que él. Ben supera así a jugadores como Wall, DeRozan o Harden en esta categoría. Y en contraposición a ellos, Simmons apenas pierde balones en ese tipo de situaciones. Teniendo en cuenta el inmenso volumen de conducciones que realiza por partido, el Aussie solo pierde 0,9 balones en esos intentos de entrada a canasta. Westbrook, Harden o Cousins pierden más balones penetrando menos veces. Y de los 18.1 puntos por partido que anota Simmons; 8.7 provienen de drives aprovechando su combinación de fuerza, velocidad y habilidad con las dos manos.  
 

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Futuro dorado en Philadelphia. #TrustTheProcess
Futuro dorado en Philadelphia. #TrustTheProcess
 
 
Ben también lidera la liga en pases realizados con 74.7 por partido. Cinco más que el segundo, Marc Gasol. Grandes pasadores de la liga como Westbrook, LeBron, Harden, Ricky, Jokic o Green se mueven sobre los 60, muy lejos de los casi 75 de Simmons. El Aussie además, es el tercero que más pases recibe con 78.6 por partido. ¿Qué significa todo esto? El inmenso peso que tiene Simmons en el ataque de Philadelphia. No importa si no acaba en asistencia suya, los Sixers necesitan que él cree juegue y que le llegue el balón para empezar a circular y crear posteriores ventajas. Por eso es, con diferencia, el jugador que más balones toca por encuentro con 99.7. Marc es segundo también aquí con 92. 7, y luego la lista se aprieta dejando diferencias de décimas entre Schroder, Russ o Harden. A pesar de estos apabullantes datos de la importancia e influencia de Simmons en el juego de Philly, su porcentaje de uso es bajo. No figura ni entre los 50 primeros de la NBA. Porque Ben no necesita dar el pase clave para que le compute la asistencia, él crea y distribuye todo el ataque coral de los Sixers (tercer equipo que más asistencias reparte). 
 
¿Cuál es el gran problema de Simmons? El tiro. En plena era del tiro de tres, ha lanzado 7 triples en 18 partidos y no ha anotado ninguno. Su cuadro de tiro concentra todos sus puntos en la zona y algún tiro de 4 metros, pero verle lanzar de 6 metros es un rara avis. Es consciente de su limitación en el tiro y por ello apenas lo usa. Si no puede ganar espacios por fuerza y habilidad, asiste a su compañero antes de lanzar un tiro que sabe que es probable que no entre. 

la relación con lebron 

No a todo el mundo lo comparan con LeBron James ni cuentan con el beneplácito del Rey, al que Simmons lo define como un ídolo, un espejo y un hermano: “Admiro su juego, estudio su forma de leer las jugadas y atacar el aro. Nos hemos visto en más de una ocasión y además de ser mi ídolo tenemos una bonita relación. Es una gran persona”. La amistad entre el australiano y LeBron no es reciente. Se conocieron en 2015, antes que Ben iniciara la temporada en LSU en un campus organizado por Nike con varias estrellas de la NBA. Ahí entablaron una amistad de la que Simmons se siente muy orgulloso: “Cualquier duda que tengo siempre está ahí para ayudarme y cuidarme. Es un honor que mi mentor sea uno de los mejores jugadores del mundo”. Por si fuera poco, en 2016, Simmons firmó con la agencia Klutch Sports, agencia que tiene como primer cliente a LeBron James con su amigo de negocios Rich Paul a la cabeza. 
 
Simmons entrenó con LeBron, Wade y Richard Jefferson durante el verano de 2016, justo después de ser seleccionado como pick 1. No es muy habitual ver a un rookie entrenando junto a jugadores más que consagrados en la mejor liga del mundo. Una prueba más que su amistad es real y que realmente James considera a Simmons como su pupilo. 
 

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Workout con LeBron, Wade, Jefferson y McRae después de ser elegido #1
 
 
Otro ejemplo del respeto y el rol que desempeña LeBron ante el joven australiano se vio cuando se conoció que Simmons se había roto el quinto metatarsiano del pie. “Es un chico joven, tiene que ser paciente y no obsesionarse en volver antes de tiempo. Una vez esté curado completamente saldrá a la pista y demostrará por qué fue elegido número 1”, dijo el Rey.
 
Sin embargo, justo antes del Sixers-Cavs de hace tres noches se le preguntó a James sobre la comparación de su juego con el de Simmons, y James fue tajante: “Yo soy quién soy. La comparación es cosa vuestra, de la prensa, de los medios. Ben tiene su combinación de fuerza, velocidad, competitividad y entendimiento del juego y por eso es un jugador especial. Pero Ben es Ben y yo soy yo”.  
 
Este es Ben Simmons. Nos costó un año verlo jugar, pero la espera ha merecido la pena. Junto a Embiid pueden formar una de las parejas del futuro (y presente) de esta liga. Habrá que seguir de cerca este Process, que tiene muy buena pinta. 

 

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