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Durant y Westbrook contra la máquina de baloncesto perfecta

  • Los Spurs son favoritos tras la lesión de Ibaka, pero quizás no tanto como nos pensamos

La lesión de Serge Ibaka sitúa la final del Oeste entre San Antonio y Oklahoma City en territorio inexplorado. Adaptando un símil de un contexto totalmente distinto, analizar el enfrentamiento es como comprar en un Mercadona que no es el tuyo. Todas las cosas siguen ahí, pero no en el sitio donde estabas acostumbrado. En este sentido, la ausencia de Ibaka cambia el rol que deberán jugar en esta eliminatoria una enorme cantidad de jugadores, y los ajustes que veamos según avance la serie pueden ser cruciales.

Algo que no cambia es el contraste de estilos a nivel ofensivo, probablemente uno de los más pronunciados entre los equipos NBA de élite. El ataque de Oklahoma es incisivo, directo y de una simpleza tal que únicamente la brillantez individual de Durant y Westbrook permite justificarlo. Por su parte, los Spurs realizan un ataque abierto de manual, donde reina el movimiento de balón, los cortes a canasta de los jugadores y los tiros abiertos.

Serge Ibaka's Career Night vs. San Antonio

Si uno quiere encontrar datos que magnifiquen la ausencia de Ibaka, no hay que rascar demasiado. Los Spurs anotaron 120 puntos por cada 100 posesiones en las que Serge estaba en el banquillo, y tan solo 93 con Ibaka en pista. Una de las claves del ataque de San Antonio es la capacidad de Parker y Ginobili de dividir la defensa y doblar el balón, y cuando Ibaka defiende el aro las bandejas son más complicadas y los defensores exteriores no necesitan ayudar tan fuerte en las penetraciones. En el otro aro, Popovich todavía se acuerda del Game 4 de la serie de 2012, donde Ibaka anotó los 11 tiros de campo que intentó para mandar la eliminatoria igualada de vuelta a San Antonio.

No obstante, hay motivos para la esperanza desde la perspectiva Thunder pese a la baja de Ibaka. Para empezar, la estadística anterior también indica que los Thunder han anotado 30 puntos más por cada 100 posesiones con Ibaka en el banquillo. No es razonable hacer caso a una estadística e ignorar la otra, por lo que quizás ninguna de ellas sea en realidad significativa. Además, los Thunder han ganado a San Antonio 10 de sus últimos 12 enfrentamientos, y tienen una habilidad especial para hacerlo cuando mejor vienen jugando los Spurs. En 2012, Durant y compañía llegaron a las Finales NBA porque consiguieron ganar 4 veces seguidas a unos Spurs que llevaban 20 victorias consecutivas (10 de ellas en Playoffs, y 2 contra los mismos Thunder). Este año, OKC ha cortado las dos mayores rachas de victorias del equipo de Popovich: 11 seguidas en diciembre y 19 seguidas ya en abril.

Los Spurs vienen justo en esa situación, esto es, realizando el mejor baloncesto actual del mundo. Tras sufrir para sortear la trampa táctica de Rick Carlisle en su serie contra Dallas, han colocado 4 palizas en 5 partidos a unos Blazers que venían lanzados, dando la sensación de que si hubiesen necesitado barrerlos, lo hubiesen hecho.

Si San Antonio desarrolla la máxima expresión de su juego, los Thunder son historia. No obstante, la capacidad atlética de OKC ha impedido en los últimos años que dicha máxima expresión aparezca por periodos continuados de tiempo. Incluso sin Ibaka, los Thunder tienen las herramientas necesarias para hacer de estas Finales de Conferencia una serie competida. Quizás, incluso, para cargarse de nuevo a los de Popovich.

Estas son tres preguntas críticas cuyas respuestas pueden determinar quién representará al Oeste en las Finales NBA.

1) ¿Cómo puede Popovich parar a Russell Westbrook?

Tras una serie tranquilita contra unos Clippers que no tenían nada que echarle en defensa a Durant más allá de Matt Barnes, al MVP le toca de nuevo bailar con un defensor de élite. Y es que Kawhi Leonard parece diseñado como antídoto perfecto para Durant: tiene la fuerza para dificultarle recibir, las manos rápidas para molestar su bote y la envergadura para puntear sus tiros. A la vista de esto, las miradas deben centrarse necesariamente en Westbrook.

Russell Westbrook Drops 38 Against the Clippers in Game 5

El base de Oklahoma está haciendo unos Playoffs devastadores, pese a tener que enfrentarse a dos de los mejores bases defensores NBA como Mike Conley y Chris Paul. San Antonio es un equipo enormemente versátil para casi todas las situaciones del juego, pero no tiene a nadie que pueda emparejarse con Westbrook y ralentizarlo. Ni Tony Parker ni Patty Mills tienen la fortaleza física suficiente, y Manu, Belinelli o Danny Green son demasiado lentos para Russ.

La estrategia que le queda a Pop es “Grizzlizarse”, esto es, ignorar a los tiradores exteriores de Oklahoma y centrarse en impedir que Westbrook encuentre caminos hacia la canasta. Porque el Westbrook que consigue pisar la zona es infinitamente más demoledor que el Westbrook tirador, pese a que Russ ha desarrollado un tiro a media distancia muy fiable.

La defensa de San Antonio es mucho más pegajosa que la de los Clippers, y el poco espaciado ofensivo de Oklahoma debido a la escasez de tiradores de élite en su plantilla empieza a ser ya un problema crónico. Esto no es una cuestión menor, y tanto Westbrook como un Reggie Jackson que lleva fundiendo a los Spurs toda la temporada son sus dos válvulas de escape más seguras antes los colapsos que el ataque Thunder casi seguro que sufrirá.

Westbrook necesitará jugar a un nivel brutal si OKC quiere volver a las Finales NBA.

2) ¿Nos hincharemos de ver a los Thunder jugando smallball?

No es que les queden demasiadas otras opciones. Salvo que a Brooks le dé por desenterrar a Hasheem Thabeet, la rotación interior Thunder se ha quedado en Perkins, Collison y Adams. Los tres son una ametralladora haciendo faltas al rival. Por 36 minutos, Adams promedia 6.1 personales, Perkins promedia 5.3 y Collison 5. Un aumento en los minutos de los tres jugadores probablemente llevará consigo un poco más de cuidado a la hora de no cargarse con personales, pero eso también podría resultar en una merma de su rendimiento, tanto en ataque (bloqueos, rebotes ofensivos) como en defensa.

El caso de Collison es especialmente interesante, pues tiene el mejor +/- de toda la plantilla Thunder, tanto en ataque como en defensa. Collison es un jugador capaz de hacer muchas pequeñas cosas, y con quien es muy fácil entenderse a nivel ofensivo. Sin embargo, un Collison que juegue entre 30 y 35 minutos bien podría ser un jugador distinto.

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durant westbrook

Un descubrimiento interesante cuando se analizan los partidos previos entre San Antonio y Oklahoma es que Scott Brooks ya ha empleado con asiduidad formatos smallball en ellos, pese a tener a toda su rotación interior disponible. Consideremos por ejemplo su último duelo, en abril. Oklahoma se encontraba luchando con los Clippers por el 2º puesto de la liga, mientras que San Antonio llevaba 19 victorias seguidas y probablemente quería demostrar que pueden ganar a los Thunder tras haber perdido los 3 enfrentamientos anteriores. En resumen, era un partido relevante. Los minutos entre Perkins, Ibaka, Collison y Adams no llegaron a 78, lo que deja al menos 18 minutos de smallball. De hecho, el quinteto titular Thunder en ese partido fue Westbrook-Jackson-Butler-Durant-Ibaka.

Como suele ocurrir con estos Thunder, el smallball es una herramienta de ataque, pues les proporciona un espaciado ofensivo del que no suelen disponer jugando con dos interiores. No obstante, poner a Durant como falso interior plantea un problema grande ante el tipo de ataque de San Antonio: la defensa del pick&roll. Cuando los Thunder propongan una alineación pequeña, para Popovich no hay nada más fácil que involucrar a Durant como defensor de Diaw o Splitter en tantos bloqueos directos altos como pueda. El MVP regente simplemente no tiene los automatismos defensivos asociados a dicha posición, y suele cometer errores de posicionamiento que podrían ser mortales ante jugadores tan peligrosos en esas situaciones como Parker o Ginobili (e incluso Mills).

Una analogía clara viene a la mente: el modelo smallball de Miami que ha sido unánimemente aclamado por crítica, público y anillos tuvo su origen en la lesión de Chris Bosh durante los Playoffs de 2012. Es en este tipo de situaciones críticas cuando a menudo surgen las revoluciones conceptuales del juego, y quizás veamos a los Thunder seguir un modelo totalmente imprevisto. En este sentido, existe la posibilidad de que Scott Brooks (sí, ese Scott Brooks) pueda ser uno de los triunfadores de esta serie. Tiene mucho que ganar y –a estas alturas– poco que perder a nivel de reconocimiento público.

3) ¿Puede Oklahoma ralentizar la aportación del banquillo de San Antonio?

El banquillo de San Antonio lleva toda la temporada destrozando los partidos. La producción ofensiva de San Antonio se dispara en cuanto Ginobili, Mills, Belinelli, Diaw y compañía pisan la pista, y aunque el nivel defensivo no sea el que ofrecen Leonard, Duncan o Splitter, los equipos rivales simplemente no tienen el fondo de armario suficiente para hacerles frente. Esto fue especialmente claro en la serie de San Antonio contra Portland, donde el mermado banquillo Blazer no tuvo ninguna opción contra ellos. Suele ser en esos minutos de reservas cuando San Antonio encuentra una mayor cantidad de triples abiertos, y los Thunder están entre los peores equipos NBA a la hora de puntear triples.

Esto es preocupante para Oklahoma. La baja de Ibaka básicamente significa unos 30-35 minutos por partido más para unos reservas cuyo nivel tanto de talento como de compenetración es bastante menor que el de la máquina Popovich. Para poner aún peor las cosas, los Thunder tienen varios jugadores (Butler, Sefolosha, Fisher) donde San Antonio puede “esconder” malos defensores. En particular, es posible que veamos más minutos de Matt Bonner de los que solemos, principalmente en los minutos en los que Westbrook esté descansando. Sin el base en pista, los Thunder simplemente no tienen modo de hacer pagar a los Spurs en defensa que Popovich ponga en pista a una de sus armas ofensivas predilectas.

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Manu Ginobili

El banquillo de San Antonio también puede ser clave para otro aspecto que quizás pueda determinar la serie: el estado físico de Tony Parker y sus isquiotibiales. Uno de los grandes logros de Popovich es que los Spurs han logrado hacer frente con solvencia a las bajas que su estrella ha tenido en el pasado, a base de repartir responsabilidades ofensivas y de dirección entre Mills, Ginobili, Belinelli o incluso Corey Joseph. San Antonio es un equipo preparado para suplir una posible baja de Parker. Que Oklahoma pueda decir lo mismo de Ibaka es una incógnita.

En resumen. Los Spurs son favoritos. Ningún equipo del mundo juega mejor que ellos en la actualidad, y la baja de Ibaka les quita del camino un pedrusco de enorme tamaño. No obstante, si algo hemos visto de Oklahoma a lo largo de las dos primeras rondas de Playoffs es su fuego competitivo. Consiguieron salir del laberinto mental y táctico en el que les metieron los Grizzlies, se recuperaron de una paliza ante los Clippers en el Game 1, y de dejarse remontar 16 puntos en los últimos 9 minutos del Game 4, para acto seguido ser ellos los protagonistas de una remontada aún más increíble y acabar cerrando la serie a domicilio.

Ah, y tienen a uno de los dos mejores jugadores del mundo, y a un compañero suyo que en estos Playoffs está jugando a su mismo nivel. Eso a menudo es definitivo.

Los Spurs a veces torturan a Popovich a base de recrearse en su ejecución ofensiva mientras olvidan otros detalles fundamentales menos vistosos como cerrar el rebote, hacer buenas transiciones defensivas o luchar por las bolas divididas. Esa es, quizás, su principal debilidad contra un equipo Thunder fantástico en esos aspectos.

Si Popovich consigue que los engranajes de su maravillosa máquina de crear tiros fáciles sean además los “Nasty Spurs”, Oklahoma lo tiene chunguérrimo. Si no es así, no descarten nada.

 

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Comentarios

No creo que OKC eche a los Spurs. El juego interior es muy lamentable y sin Ibaka es restar muchísimo. La final, salvo machada de Indiana, será la misma del año anterior. Y este año Miami no esta igual en conjunto..la cosa es ver si Lebron se pone el traje de MVP y decide.

Bueno, esto es ya opinar con ventaja al saber el resultado del primer partido, pero añadiendo al excepcional análisis aquí detallado diría que Oklahoma depende de los secundarios para tener alguna esperanza contra SAS.
Todos sabemos que Perkins no suma en ataque y solo estorba al rival en defensa, Collison y Adams, si bien son correctos en defensa, no tienen el nivel para minimizar la producción de Duncan, ni siquiera la de los secundarios Diaw, Splitter, Matt Bonner o Aaron Baynes.
En cuanto a los pequeños, si tienen nivel de ataque Lamb, Jackson, Fisher o Butler pero todos ellos son bastante mediocres defensivamente hablando, y eso a SAS no se lo puedes permitir, con jugadores de la calidad en el tiro (aunque sean "viejos") de Manu, Leonard, Green, Mills...
Y el problema es que, a todo esto, hay que sumar a Parker, cuya incidencia en el juego sería pareja aunque de diferente manera con la que produce Westbrook.
En mi opinión, igual que dice este artículo, OKL es un equipo por y para sus dos estrellas, y aunque estas dan el nivel, no hay alternativas claras que tomen el relevo, ni un trabajo de equipo alternativo para suplirlo. Un mal día de uno de ellos lleva a derrota segura, y aún teniendo un buen día, no te garantiza la victoria contra el mejor equipo de la liga.

San Antonio sigue siendo favorito en cuanto a que tiene el factor cancha a favor y ha sido primero de toda la liga. Sin embargo, al igual que antes de que se lesionara Serge, todos sabemos que Durant y Westbrook son jugadorazos, y que no es tan fácil como ser primero de la NBA. Normalmente se llevan la liga estos equipos con dos estrellas muy, muy buenas. Ya veremos, veo igualdad máxima, como siempre. Lo que me da miedo es que los Spurs salgan algo flojos por ir con tantos días de descanso.