El All Star de la NBA vuelve a estar en el centro de mira del baloncesto planetario, pero esta vez no por un mate espectacular ni por un récord anotador, sino por unas duras declaraciones de Kevin Durant, una de las voces más autorizadas de la liga. La estrella no se anduvo con rodeos al referirse al nivel de implicación de algunos jugadores durante el fin de semana de las estrellas. Según su punto de vista, la intensidad defensiva es prácticamente inexistente y el compromiso colectivo dista mucho del que se vive en temporada regular o en playoffs. Una realidad más que evidente en los últimos años: marcadores desorbitados y partidos sin tensión real.

¿Se ha perdido el espíritu competitivo del All Star?

La respuesta es sí. El All Star siempre ha sido un escaparate global, pero durante décadas mantuvo cierto orgullo competitivo entre las conferencias. Sin embargo, en las últimas ediciones la sensación es distinta: más show, menos baloncesto, un circo con balón que nos deja situaciones bochornosas para aquellos que entendemos el baloncesto con un espíritu competitivo.

Las palabras de Kevin Durant no son una simple crítica aislada. Son el reflejo de una inquietud creciente dentro y fuera de la liga. ¿Debe el All Star priorizar el entretenimiento absoluto o recuperar parte de su esencia competitiva? Para mí la respuesta es clara, y es otro sí rotundo.

Un debate que va más allá

Lo interesante no es solo lo que se dijo, sino cómo se dijo. Kevin Durant fue mucho más explícito de lo habitual y dejó frases que han generado ruido dentro y fuera de la NBA. “No todo el mundo se toma esto en serio” y “hay jugadores que parecen más preocupados por el show que por competir” fueron algunas de sus palabras más comentadas.

Puso el foco en dos nombres concretos: Luka Doncic y Nikola Jokic. Ambos, referentes internacionales y caras visibles de la globalización de la liga, que fueron señalados por su aparente falta de intensidad en el evento. El matiz no es nimio, ninguno de los dos es norteamericano. En una NBA cada vez más internacional, que sus dos grandes figuras europeas estén en el centro de la crítica añade una dimensión extra al debate. ¿Está herido el orgullo yankie?