Solapas principales

El drama de un jugador bajo un Two-Way Contract

  • La NBA está dejando de lado a los jugadores con two-way contracts
  • Ni minutos, ni oportunidades... ni dinero
  • Dentro de todos los jugadores, son los que más sufren esta crisis

En un momento donde cada día aparecen nuevas conversaciones respecto a cómo reanudar la temporada, que involucran tanto a jugadores como propietarios, parece que muy pocos recuerdan que la NBA es mucho más que las grandes estrellas con contratos que los transforman automáticamente en millonarios. Dentro de las miles de personas que trabajan para que la gran liga de baloncesto salga adelante, los jugadores con contratos two-way han sido completamente olvidados.

El salario mínimo que un jugador puede firmar con un contrato NBA es de 898.310 dólares. Restando en torno a un 25-50% en impuestos (dependiendo del Estado en el que se encuentre) lo cierto es que queda un salario de alrededor del medio millón de dólares, una cifra considerable y que permite llevar una buena vida al menos ese año. Quizá ese jugador no pueda comprar todavía el coche de sus sueños, pero tampoco es pobre.

Luego aparecen los contratos two-way, que vinculan al jugador con el equipo afiliado de la G-League. Cada franquicia NBA tiene dos espacios en su roster para un candidato a firmar por alrededor de 200.000$ al año. Además del dinero, pueden pasar hasta 45 días durante la temporada con el primer equipo (siendo especialmente importantes los que tienen “libres” tras acabar la temporada de la G-League) tratando de aprender y hacerse un hueco en la plantilla que le garantice una estabilidad económica mayor y asentarse en la NBA.

Estos contratos son una oportunidad perfecta para ambas partes. La franquicia, por un lado, puede testear a ciertos jugadores que quizá no están listos para dar el salto a la NBA, pero con tiempo, y trabajando mucho, podrán poco a poco abrirse paso en la plantilla. Para el jugador este contrato se transforma en una ocasión idónea para entrar en la rueda de la gran liga. Además de dar un empujón a su cuenta bancaria (supone ganar casi el triple que con un contrato de la G-League), los días compartidos con entrenadores y estrellas de la liga suponen tiempo para aprender de los mejores.

Además, quien tiene la cabeza en el Draft puede permitirse dar minutos a jugadores menos buenos, porque total, ganar tampoco importaba mucho, y con suerte aparecía un jugador interesante. Los equipos ya clasificados para Playoffs tienen la oportunidad de dosificar mejor los minutos de sus jugadores, y seguir haciendo pruebas con otros nombres que quizá podrían formar parte de la rotación en un futuro. Todos ganan.

Todo ha terminado con el coronavirus

Tras acabar sus cuatro años de universidad y no ser drafteado, Paul Watson pasó por Alemania, Westchester Knicks, Raptors 905, Atlanta Hawks (contrato de 10 días) y finalmente alcanzó un acuerdo con los Toronto Raptors para estar dos años bajo un two-way contract. Un largo camino recorrido para por fin tener la oportunidad de trabajar con un equipo NBA que iba a contar con él. Quizá la apuesta saliese mejor o peor, pero iba a tener su dosis de protagonismo.

Sin embargo, ahora mismo se encuentra en Arizona, en casa de su madre, entrenando con una canasta que había en el barrio, y controlando más que nunca sus gastos. En lugar de pasar varias semanas con Nick Nurse, y aprendiendo de estrellas como Lowry o VanVleet, da gracias por poder mantenerse en forma y tener el suficiente dinero para seguir adelante unos meses.

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Paul Watson con los Raptors [Foto: Associated Press]

Como él, otros 55 jugadores que firmaron un contrato de dos vías han visto como la oportunidad de pasar tiempo rodeados de jugadores NBA se esfumaba. Además, franquicia y jugador solían acordar que acumularían los días especialmente en marzo y abril. Las fechas eran clave para poder viajar con el equipo sin preocuparse por la G-League (temporada finalizada) y las franquicias pasaban a tener pleno control del tiempo y entrenamientos de estos, al margen de incluirlos con diferentes fines en la rotación.

En el plano económico también ha sido un duro golpe para este grupo de jugadores. Que una estrella NBA vea reducida una parte de su sueldo se traduce en que a lo mejor no puede comprarse un Lamborghini nuevo, algo frustrante para ellos, pero un drama ridículo si se compara a que, con estos contratos, si no juegas no cobras. Sencillo y directo. Al moverse en cifras mucho más bajas, perder ese dinero se transforma en un problema real.

¿Cuál ha sido la respuesta de la NBA ante esta situación? Ninguna. Hoy, estos jugadores siguen sin saber qué sucederá con ellos. No tienen minutos prometidos para cuando se retome la actividad si finalmente así sucede. No tienen cheques pendientes. No saben si se les ayudará si lo piden. Si ya estaban desprotegidos, siendo los que menos cobraban y con diferencia, ahora tienen todavía menos garantías.

Posibles soluciones para los jugadores con contrato two-way

No obstante, sí que hay varias respuestas posibles a este problema. Si la NBA logra volver, aunque sea en el complejo Disney y dentro de una burbuja, permitir que estos jugadores puedan jugar en Playoffs puede ser la solución que necesitan. Aunque lo más probable es que no tengan ni un minuto, tal y como está definido ahora el contrato entre franquicia y jugador se rompe automáticamente cuando se llega a la postemporada. Si esto cambia, es una forma sencilla y rápida de garantizar al menos que cobrarán, y pasarán tiempo con la franquicia.

A raiz de las últimas encuestas, se ha podido saber que muchos propietarios han pedido mayor flexibilidad para las plantillas, donde se podría incluir este añadido. Tommy Shepard, GM de los Wizards, declaró que ellos querían aprovechar estos contratos hasta final de la temporada, porque la oportunidad para ambos es idónea. Influye también que la franquicia capitolina ha sido la que más contratos como estos ha concedido, y la situación actual (lejos de los Playoffs) fomenta que quieran cuidar a estos jugadores.

Caso similar es el de Rosas y sus Timberwolves. Siendo Jordan McLaughlin su gran tesoro en forma de two-way contract, el presidente de operaciones de baloncesto de Minnesota afirmó que no hay sustituto posible a estar semanas en el entorno de una franquicia NBA, y los contratos two-way permiten que esta clase de jugadores se aclimaten poco a poco, la curva de entrada a la liga sea menor, y sigan creciendo como profesionales.

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Jordan McLaughlin con los Timberwolves [Foto: NBA]

Desde que aparecieron en 2017, los contratos two-way han sido una herramienta muy interesante para la NBA, ya que permitían poner a prueba a ciertos jugadores, y estos mismos tenían unas semanas para brillar y lograr un contrato convencional. Caruso, Danuel House, Duncan Robinson, Quinn Cook, o Derrick Jones Jr son varios de los muchos nombres que pasaron de “no ser nadie” a entrar en rotaciones y establecerse incluso como titulares.

Es importante que Adam Silver no olvide a estos jugadores. En primer lugar, porque son los que más desprotegidos se encuentran, y los que más están pagando la suspensión temporal de la NBA justo en el momento en el que podían brillar. Y después, porque ha sido una vía de acceso a la NBA nueva y exitosa para jugadores realmente válidos, pero que por A o por B no lograron llegar antes. Merecen soluciones. Solo así la NBA seguirá teniendo la oportunidad de trabajar con fórmulas como esta.

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Comentarios

Ciertamente con el nombre alguien pudo creer que le estaban tomando el pelo, de otro modo no se entiende que Duncan Robinson, siendo sixth man of the year de la Big 10, pasará inadvertido para 29 de las 30 franquicias. Imagino que su destino futuro no puede ser otro que el de las espuelas.

Solo por el nombre ya merecía ser fichado, aunque sea por las risas y momentos que iba a dar en redes sociales. De todas formas, su primera temporada fue... discreta, siendo amable. Lanzó con muy malos porcentajes (menos de un 30% desde el triple) y no pasó los 10 minutos de promedio

Luego ya llegó un verano de mucho trabajo y preparación, y ahí está: con una de las mejores temporadas de siempre desde el triple, siendo pieza clave en el esquema de un equipo que aspira a todo. De ahí la importancia de cuidar bien a estos jugadores: no sucede siempre, pero eligiendo bien puedes encontrar oro en el lugar menos esperado