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El lado oscuro NBA, los 7 pecados capitales (I): Empezamos con dinero, drogas y violencia

  • Un viaje por los 7 pecados capitales, explorando el lado más turbio de la competición, repasando los personajes más sombríos y los sucesos más inmorales a lo largo de la historia de la NBA. Empezamos por los 3 primeros que, nuestro redactor Gorka Blázquez, ha categorizado

La NBA tiene un reverso tenebroso, latente, pero siempre dispuesto a emerger. En ese lado oscuro de la historia confluyen 7 pecados que están presentes desde los primeros pasos de la liga hasta la actualidad, manifestándose como todo tipo de controversias, polémicas y escándalos. En este artículo realizaremos un breve paseo por los infiernos de la NBA, conoceremos a los demonios que los habitan, a los malditos, las leyendas negras, los actos más impuros, y nos sumergiremos en sus 7 pecados capitales: los amaños y apuestas ilegales, las drogas, alcohol y sustancias dopantes, las peleas, las armas, el sexo, el racismo y la xenofobia,  las redes sociales y las nuevas tecnologías.

 

EL PECADO ORIGINAL: LOS AMAÑOS Y LAS APUESTAS ILEGALES

En las primeras décadas de la competición, décadas de los 50 y 60, se produjeron varios escándalos debido a apuestas ilegales y amaños de partidos que salpicaron de muy distinta forma a la floreciente NBA.
En 1951, saltaba a los medios de comunicación el primer episodio importante de fraudes y apuestas ilegales en partidos universitarios, en el que se vieron involucrados los equipos de baloncesto de importantes universidades del país como el City College de New York (campeón de la NCAA y la NIT en el 50), Long Island University, Bradley o Kentucky, y en el que la mafia tenía una participación activa. Este controvertido caso trajo la exclusión por parte de la NBA de varios jugadores de la desaparecida franquicia de los Indiana Olimpians (Ralph Beard y Alex Groza, dos de los Fabulosos Cinco de Kentucky), por acceder a amaños bajo comisión en su etapa en universitaria. Asimismo, Gene Melchiorre, elegido número uno del Draft de ese año por los Baltimore Bullets, corrió la misma suerte que sus compañeros de pecado y no pudo disputar ni un solo minuto en la NBA. Además de los nombrados, y aunque extrañamente el hecho no tuviera demasiada repercusión, se expulsó al árbitro NBA Sol Levi, por haber incidido voluntariamente en al menos de 3 a 6 partidos de la temporada 1949-1950. Ellos fueron los primeros pecadores, pero por desgracia, no los últimos.

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Portada del libro de Charley Rosen que trata el caso Jack Molinas
En 1954, el jugador de los Fort Wayne Pistons (futuros Detroit Pistons) Jack Molinas, tras sospechosas irregularidades en diferentes partidos (en especial uno contra los Boston Celtics de Bill Russell), fue investigado y excluido de por vida por amañar resultados de los encuentros que disputaba y hasta realizar apuestas ilegales contra su propio equipo. Pero desgraciadamente la carrera delictiva de Jack Molinas, que pasó a ser uno de los personajes malditos en los capítulos más oscuros de la historia de la NBA, no terminó con su expulsión, ya que fue pieza fundamental en otro gran escándalo por amaño en partidos universitarios y apuestas ilegales en 1961: 37 jugadores de 22 universidades se vieron envueltos en el escándalo. Además de la entrada en prisión de Jack Molinas, el suceso trajo la suspensión para la NBA en 1966 de un joven universitario Connie “The Hawk” Hawkins. Años más tarde, la NBA tendría que recular y aceptar a Hawkins, pagándole una compensación económica cercana a los 1.3 millones de dólares. “The Hawk” no defraudo en su periplo NBA, y tras ser elegido por los Phoenix Suns, disputó el All-Star Game en 4 ocasiones y se convirtió en Hall of Famer en 1992.

Tras los escándalos protagonizados por Jack Molinas, que siguió con sus asuntos turbios fuera de la NBA y murió misteriosamente por un disparo en la cabeza, la tranquilidad pareció imperar en la competición y no salieron a la luz pública nuevos casos de fraude y apuestas ilegales (no así en la NCAA, donde hubo más escándalos) hasta la llegada del nuevo milenio, concretamente en 2007, cuando un nuevo escándalo sacudió la liga:

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David Stern (www.nba.com).
En 2008, el colegiado número 21 (con 13 años de experiencia en la NBA), Tim Donaghy, fue condenado a pasar 15 meses en la cárcel por amañar partidos con sus decisiones premeditadas, entregar información privilegiada a los apostadores y apostar en los partidos (a veces en los que arbitraba) para pagar sus numerosas deudas de juego. La NBA, por medio de su comisionado David Stern, se apresuró a decir que Donaghy era un criminal aislado, aunque el árbitro acusó a otros (e incluso a la NBA) de prácticas similares en diferentes medios de comunicación y en su libro Personal Foul: A First-Person Account of the Scandal That Rocked the NBA. Las investigaciones e interrogatorios del FBI se extendieron a otros árbitros pero hasta el momento no se han encontrado más culpables…

 

EL PECADO DE LA AUTODESTRUCCIÓN: DROGAS, ALCOHOL Y SUSTANCIAS DOPANTES

Desde la prohibición en 1983 de las llamadas drogas de abuso (cocaína, heroína, LSD, morfina y otras drogas duras que acarrean una suspensión de 2 años) y las posteriores ampliaciones (marihuana y esteroides como el clembuterol en 1999, nandrolona en 2000, efedrina y hormona de crecimiento en 2004), no pocos han sido los jugadores cazados en los controles que realiza la NBA. Algunos han conseguido rehabilitarse y apartarse del camino de este pecado autodestructivo, otros muchos se han perdido por su mala cabeza en una espiral demoniaca sin fin, y desgraciadamente, ha habido jugadores que perdían el preciado bien de la vida siendo víctimas de sus errores.

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Un jovencísimo Washburn. El futuro era suyo (www.thedraftreview.com)
Uno de los episodios más trágicos que se recuerdan fue el de Len Bias, que falleció poco después de ser elegido en el Draft de 1986 por los Boston Celtics, tras sufrir una arritmia cardiaca producida por una sobredosis de cocaína. Pero por desgracia, otros tampoco aprendieron nada de la trágica muerte de Bias, y ese mismo año eran cazados John Drew (Atlanta Hawks) y Michael Ray Richardson (New Jersey Nets), y en posteriores temporadas “Fast Eddie” Johnson (Atlanta Hawks), Duane Washington (New Jersey Nets) y los jugadores de los Houston Rockets, Mitchell Wiggins y Lewis Lloyd. La década se cerraba con la exclusión indefinida de otra cabeza mal amueblada, Chris Washburn, por su reincidencia en el abuso de substancias prohibidas.

Otro célebre capitulo en el libro negro de la NBA fue el protagonizado por el jugador de los Dallas Mavericks, Roy Tarpley, un fuera de serie al que pudimos disfrutar en el baloncesto europeo, pese a sus problemas con las drogas y alcohol. Tras tener una segunda oportunidad en la NBA fue excluido indefinidamente en 1995. Otros casos con duras y ejemplares sanciones en la década de los noventa, fueron los sufridos por Richard Dumas y el exmadridista (etiquetado como el anti-Norris) Stanley Roberts.

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Birdman extiende sus alas para celebrar un gran acabado (www.adamriff.com).
En 2006, la NBA sancionaba a Chris “Birdman” Andersen por dar positivo nuevamente en un control antidroga durante la Regular Season, pero el jugador consiguió retornar totalmente limpio a final de la temporada 2007-2008. Andersen pudo haberse convertido en un nuevo ejemplo de juguete roto (como ya lo fueran Shawn Kemp o Vin Baker en su últimas etapas), pero al igual que las historias de George Gervin y David “Skywalker” Thompson con las drogas o los problemas con el alcohol de Chris Mullin, su historia ha tenido un final feliz. Al menos de momento…

Queda claro que las indicaciones que se dan en el Rookie Camp a los recién llegados (ejemplar que en 2008 los novatos Mario Chalmers y Darrell Arthur fuesen descubiertos fumando marihuana en su habitación después de que saltara la alarma de incendios), el programa antidrogas y antidopaje de la NBA o los internamientos en centros de rehabilitación, no han conseguido erradicar totalmente este autodestructivo pecado de la NBA.

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Allen Iverson arrestado por ir a buscar a su mujer, Tawanna, con una pistola después de una discusión
Por otro lado, las noticias de jugadores con problemas policiales por drogas blandas, como la marihuana, son un goteo incesante (Allen Iverson, Micheal Beasley, Rasheed Wallace, Chris Webber, Damon Stoudamire, Marcus Camby…) al igual que las que nos hablan de conductores que sobrepasan la tasa de alcohol permitida (Andrés Noccioni, Zach Randolph, Charles Barkley, Ben Wallace, Jalen Rose y una listado sin final), pero apenas se conocen casos de positivos por sustancias dopantes, pese a la supuesta rigidez y control de la NBA. En una liga con tal recorrido histórico, tantas franquicias, tantos jugadores y especialmente tantos partidos y exigencia física, apenas se conocen casos de dopaje: Soumalia Samake, Don McLean, Matt Geiger, Lindsey Hunter, Darius Miles, Rashard Lewis y O.J. Mayo son de los pocos positivos conocidos por sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento. A Derrick Rose se le atribuyeron unas polémicas declaraciones en 2011 (que posteriormente negó) en las que supuestamente advertía del uso generalizado de este tipo de substancias en la competición.

 

EL PECADO DE LA VIOLENCIA: LAS PELEAS

La violencia física ha existido siempre en la NBA. Dicen los más entendidos que en sus comienzos (décadas de los 50, 60 y 70) la competición era mucho más violenta. La violencia era parte del juego, inherente a la competición en esas primeras décadas (e incluso se llegaron a utilizar matones en los partidos), y que con la aplicación de nuevas reglas el pecado de la violencia fue relajándose.

Uno de los incidentes más escandalosos que se recuerdan fue el puñetazo que propinó en 1977, durante una brawl o pelea multitudinaria, Kermit Washington (jugador de los Ángeles Lakers) al entonces jugador de Houston Rockets, Rudy Tomjanovich. Tomjanovich, que más tarde sería entrenador tanto de los Rockets como de los Lakers, tardó mucho en recuperarse físicamente y psicológicamente de aquel golpe que lo dejó inconsciente sobre la cancha (se perdió toda la temporada y tuvo que someterse a varias cirugías posteriores). Para el otro jugador, Washington, multado con una fuerte suma de dinero y 26 partidos, nada volvió a ser igual tras esa jugada aunque permaneciese en la NBA.

En los 80, asistimos a multitud de broncas que llegaban a las manos entre clasicorros (Dr J vrs Bird, las tanganas entre los Bad Boys de Lambieer y los Sixers de Mahorn…) y en los 90 a un Suns-Knicks (1993) que marcó historia o a la caricia de Karl Malone que le supuso a Isiah Thomas 40 puntos de sutura en la ceja en diciembre de 1991.
20 años más tarde del incidente Washington, Latrell Sprewell se llevó una de las sanciones más duras que se recuerdan (una temporada suspendido que finalmente se quedó en 62 partidos) tras agredir en un entrenamiento a su entrenador en Golden State Warriors, P.J. Carlesimo.

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Ron Artest posando ante la cámara (Foto: NBA)
En el siglo XXI, se vivió sobre una cancha uno de los mayores escándalos del baloncesto moderno, que supuso un antes y un después en la política contra la violencia de la NBA: Malice at the Palace.
Hablamos de la brawl del 2004, en el partido celebrado entre los locales Detroit Pistons y los Indiana Pacers en Auburn Hills. La tangana que se formó adquirió proporciones faraónicas y se vieron inmersos incluso aficionados. Los peores parados fueron los jugadores de los Pacers, entre ellos Ron Artest (ahora Metta World Pace) que se llevó una sanción de 86 partidos y perdió un buen pellizco de su sueldo, además de Stephen Jackson (30 partidos) y Jermaine O`Neal (15 partidos). Aunque ésta no fue la primera vez que los aficionados y similares aparecían en escena: a Vernon Maxwell le cayeron 10 partidos por agredir a un fan en 1995 y 11 partidos a Dennis Rodman por pegar una patada en sus partes nobles a un pobre cámara en 1997. La penosa imagen dada por Pistons y Pacers hizo que las sanciones se endurecieran bastante más desde ese momento. La macropelea entre New York Knicks y Denver Nuggets en 2006 (Carmelo Anthony fue sancionado con 15 partidos), fue un ejemplo de la mano dura con la que la NBA resolvía ahora estás cuestiones.

<f> Aun así, por desgracia, las peleas no solo se da en las canchas, también fuera de ellas podemos encontrar muchos ejemplos de incidentes violentos en los que se ven involucrados jugadores NBA. Si empezásemos a hablar de broncas en diferentes lugares de entretenimiento (clubs, locales nocturnos, etc) nunca acabaríamos: Allen Iverson y Jayson Williams han sido unos especialistas en meterse en jaleos extradeportivos de este tipo, Paul Pierce casi muere a la salida de un local nocturno en 2000, Deron Williams y Robert Whaley se las vieron y desearon con unos aficionados de los Nuggets en un bar, Marquis Daniels y su compañero Jamal Tinsley llegaron a las manos con el encargado y el equipo de seguridad de un club nocturno, a Rafer Alston su carácter le jugaba malas pasadas siendo jugador, Isiah Rider tiene un historial sin final…
 

Continuará...

 

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Comentarios

Menudos piezas que hay por las americas, a su lado los europeos parecen monaguillos. Al leer el titular del articulo crei que se desglosaria en los siete pecados capitales: gula (barkley, stanley roberts), envidia (isaiah thomas), ira (laimbeer, artest), soberbia (mark cuban o garnett por poner un par de tantos), pereza (milicic), avaricia (lebron) y lujuria (kobe, wilt chamberlain). De todos modos espero el siguiente capitulo de esta entrega con muchas ganas, gorka!

Hola gente,

El la segunda parte saldrán algunos nombres más. La verdad es que buscaba los pecados más fuertes por eso el enfoque, ya que los que conocemos están en todas la sociedad, todas las ligas...
PD: Chencho nos conocemos?
Un saludo

Buen artículo, aunque realizar un listado de 'malas artes' en la NBA da para un libro por los elementos que han pasado por ella. Me ha gustado más el primer capítulo porque está más documentado. Esperamos la segunda entrega

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