Golden State Warriors, la mejor Liga Regular de la historia

  • El mítico récord de los Bulls por fin ha caído
  • Curry ha sido el primer MVP unánime de la historia
  • Más de 400 triples para el genial base
  • La cara amarga de la temporada llegó en las Finales

Los Golden State Warriors sorprendieron a todos en la temporada 2014-2015. A pesar de que no se realizaron fichajes de relumbrón en la plantilla, la llegada de Steve Kerr al banquillo de los de la Bahía no pudo ser más afortunada. Los Warriors habían sido eliminados en la Primera Ronda de los playoffs después de ganar 51 partidos en la temporada regular. Se veía a los Warriors como un equipo atractivo de ver, pero que le faltaba alguna pieza para dar el salto.

Los rumores primaverales de 2014 hablaban de un posible traspaso con los Minnesota Timberwolves para que Kevin Love llegara a la Bahía. Sin embargo, Steve Kerr tenía claro que el titular en el puesto de ala-pívot debía ser Draymond Green, lo que marcó la diferencia respecto a la temporada pasada. Con un equipo basado en el pase, la circulación exterior y los triples, los Warriors cautivaron al mundo en aquella temporada, ganaron 67 partidos, promediaron 110 puntos por partido y, lo más importante, ganaron el anillo.

Para la siguiente temporada no hubo cambios de renombre, pero una noticia sacudió al equipo en la pretemporada. Steve Kerr necesitaba tiempo para recuperarse de una operación de espalda y era baja indefinida. Al mando del equipo se quedaba Luke Walton, un técnico joven que el año pasado ya estaba en el roster de ayudantes de Kerr.

La temporada comenzó de forma demoledora para los del norte de California. El juego del equipo era espectacular, con un Stephen Curry que se erigía en el único candidato a MVP de la liga. Una tras otra, las victorias fueron cayendo hasta batir el primer récord de la temporada. Ningún equipo había empezado la temporada ganando 24 partidos consecutivos.

Durante esa racha, los Warriors ya dejaron claro que la relajación no iba con ellos, por mucha temporada que quedara por delante. Las victorias eran muy abultadas y muchas de ellas contra rivales de gran entidad, que entraban al último cuarto sin opciones de pelear por el partido. En el cuarto partido de la temporada, ganaron a los Grizzlies por 50 puntos de ventaja (119-69). Ni siquiera las lesiones pudieron pararles. Harrison Barnes se perdió más de un mes de competición, pero ni así los Warriors perdían.

Pero la idílica situación era insostenible y el 12 de diciembre caían contra los Milwaukee Bucks, tras un partido durísimo en el Boston Garden. Aun así, a esas alturas de la temporada las comparaciones con los Bulls de la temporada 95-96 ya eran habituales y las cuentas de la lechera sobre las posibilidades que tenían de batir su récord se hicieron virales.

La temporada transcurría con el foco de atención puesto en los Warriors y no parecía que a Curry, Thompson, Green y compañía les afectados. En plena moda de los descansos a jugadores los Warriors apenas reservaban a sus jugadores, en parte por lo abultado de sus victorias, que permitía a sus estrellas más descanso que a sus rivales.

La temporada no solo destacó por los resultados, sino que el juego de los Warriors se elevó hasta límites desconocidos. Steve Kerr creó un sistema de juego como no se había visto anteriormente, basado en el empleo de jugadores polivalentes y aposicionales, es decir, todos ellos son capaces de desempeñar muchas funciones sobre la cancha, lo que no les encasqueta en una sola posición del campo. En muchas ocasiones, Bogut y Green comenzaban la jugada recibiendo en la parte frontal de la bombilla, mientras se daba una sucesión de bloqueos y cortes que provocaba la generación de una ventaja. La gran capacidad de pase y coordinación entre todos los miembros del equipo solía dar con varias opciones de tiro para resolver cada jugada.

De este modo, los Warriors no solo lideraron la liga en triunfos, sino también en casi todas las estadísticas, especialmente ofensivas. Eran el equipo que más puntos por partido anotaba, con una escandalosa media de 115 puntos por partido. Además de ello, lideraron el apartado de asistencias y el de porcentaje de tiros de campo y triples.

Este juego de pase, bloqueo y corte se elevaba a la enésima potencia con el llamado “quinteto de la muerte”. Bogut solía entrar de inicio, pero en muchos casos era sustituido por Iguodala, de modo que Green pasaba a la posición de pívot y Barnes a la de ala-pívot. Las cifras de efectividad ofensiva de este quinteto eran demoledoras y la vistosidad de su juego exquisita. No parecía que hubiera antídoto para los Warriors, a pesar de que tanto Spurs como Cavs estaban haciendo unas temporadas excelentes.

La temporada continuaba y los Warriors se mantenían con el mejor registro histórico de todos los tiempos. El All-Star premió a este equipo con tres jugadores en el equipo del Oeste (Green, Curry y Thompson) y con los Splash Brothers en el concurso de triples, que finalmente ganó Thompson.

Después del evento se empezaron a notar síntomas de cansancio en los Warriors. Las victorias continuaban, pero no se producían con diferencias tan amplias y, lo más importante, el juego ya no fluía tanto, la bola no corría como en los primeros meses de competición y la defensa no era tan activa sobre las líneas de pase. El récord estaba en juego y muchos analistas se preguntaban si lograrlo era tan importante, puesto que debían llegar descansados a los playoffs, el clímax de la temporada. Mientras que LeBron, Irving, Duncan o Parker se tomaban partidos de asueto con bastante asiduidad, no era el caso de Curry, Thompson o Green.

Los últimos partidos fueron muy emocionantes para dilucidar si el equipo se llevaba el récord. Con una temporada inmaculada en casa, los Celtics asaltaban el Oracle el 1 de abril para poner fin a la racha y solo dejar una derrota de margen para el récord. Es más, dos partidos más tarde, el rival que menos esperaban, los Timberwolves, les volvía a derrotar en el Oracle.

Quedaban cuatro partidos contra rivales duros. Dos contra los Spurs y dos contra los Grizzlies. Con mucho sufrimiento y finales apretados, ganaron los cuatro partidos y obtuvieron el ansiado récord, 73-9. Los Bulls de la 95-96 habían sido superados.

Los premios individuales fueron justos con los Warriors. Stephen Curry fue el primer MVP unánime de la historia de la NBA. Además, batió el récord de triples en una temporada con ¡402!, más de 5 por partido. Kerr fue designado Mejor Entrenador y Draymond Green quedó segundo en las votaciones al Defensor del Año.

LOS PLAYOFFS MÁS AMARGOS

El disgusto de la temporada llegó en los playoffs. La tendencia descendente en el juego del equipo se acrecentó en el momento más importante de la temporada. Además, una lesión de Curry en el primer partido le mantuvo renqueante durante toda la postemporada. Contra Houston y Portland no se temió por la eliminatoria en ningún momento, pero estaba claro que los Warriors no daban la sensación de imbatibilidad de la Liga Regular. Contra Oklahoma casi llega el desastre. Los Thunder se pusieron 3-1, con un juego físico para el que los Warriors no tenían respuesta. Los Warriors sacaron la furia y el talento para remontar la eliminatoria.

En las Finales, con un enorme ansia de revancha, esperaban los Cavs. Sin embargo, tras la pesadilla que fueron los Thunder, la eliminatoria contra los de Ohio transcurría sin excesivos problemas y tras el cuarto partido los Warriors ya ganaban 3-1. Sin embargo, el juego de pase de los Warriors desapareció y las opciones de ataque se reducían al uno contra uno de los fallones Thompson y Curry. En el otro lado, LeBron e Irving destapaban el tarro de las esencias jugada tras jugada, hasta el último triple del base que dejó en anécdota el récord del 73-9.

TEMPORADA NUEVA, VERSIÓN MEJORADA

Pero lo bonito de los Warriors es el que el sueño no ha terminado aquí, sino que han dado una vuelta de tuerca al proyecto. Kevin Durant ha sustituido a Harrison Barnes, de modo que el salto de calidad es importante. El juego de pase, bloqueos y cortes ha añadido a uno de los mejores anotadores de la historia para perfeccionar ese preciosos sistema de juego. Ganen o no, los Warriors son el equipo más bonito de ver desde hace unos años y su sistema de juego está siendo imitado, para gran regocijo de los seguidores NBA.

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