Jonathan Kuminga cerró con Minnesota por dos años y por menos dinero del que los Lakers le ofrecieron. Lo que realmente importa, sin embargo, está en el segundo año del contrato: es una opción del jugador, no del equipo. Si la rechaza, vuelve al mercado en 2027 y devuelve a los Lakers la oportunidad que perdieron en agosto.
Kuminga eligió la salida, no el sueldo
La lectura fácil del verano fue que los Lakers perdieron a Kuminga ante un rival del Oeste. La lectura correcta es otra. Los Lakers ofrecían un rol similar y poco más de $12 millones por año durante tres temporadas, en una operación de sign-and-trade que nunca llegó a cerrarse entre las tres partes. Minnesota ofreció dos años y $12.4 millones en total, mediante la excepción de nivel medio para equipos con impuesto de lujo. Kuminga se fue con la propuesta más pequeña.
Tim Connelly interjects & makes the reporter reword his question about what Kuminga feels like he needs to prove this season:
— Kyle Ingram (@SnapshotKyle) September 10, 2026
“It’s nothing really I gotta come and prove to certain people…everything will take care of itself” pic.twitter.com/Kw8par9xIe
Lo que compró con la diferencia fue tiempo. La opción del segundo año, de $6.4 millones, es del jugador y no del equipo. Su agente, Aaron Turner, dejó claro que la intención era tener el control sobre su propio futuro y poder volver al mercado el verano siguiente. La información fue obtenida por Anthony Slater y los términos, confirmados a Shams Charania.
Lo que esto abre para los Lakers
Un contrato de dos años con opción del jugador no es una puerta cerrada, sino una puerta entornada. En julio de 2027, Minnesota no tendrá ningún derecho de tanteo si Kuminga rechaza la opción, y los Lakers llegarán a esa ventana sin haber comprometido espacio salarial con él ahora, que es exactamente lo que el equipo necesitaba este año.
Hay un detalle en el calendario que refuerza esto: según el acuerdo, no puede ser traspasado antes del 15 de diciembre. Minnesota ni siquiera puede convertirlo en un activo de intercambio en la primera mitad de temporada, lo que hace muy probable que llegue a 2027 todavía como jugador de los Timberwolves.
Vale recordar de quién estamos hablando, porque la novela del verano ocupó el lugar del jugador en la conversación. La temporada pasada, Kuminga repartió el año entre Golden State y Atlanta, y su mejor tramo llegó en la segunda parada: 16 partidos con 12.3 puntos, 5.3 rebotes y 2.1 asistencias, con un 47.6% en tiro de campo y un 34.6% en triples en 22 minutos por noche. Tiene 23 años y aún no ha tenido una temporada completa con un rol definido.
Ese es el perfil que los Lakers buscaron todo el verano sin encontrar: un alero grande capaz de atacar el aro, defender más de una posición y jugar sin necesitar el balón en las manos constantemente. El equipo acabó cubriendo el puesto por otros caminos, y el propio plantel resolvió la posición de alero con Quentin Grimes.
La diferencia entre 2026 y 2027, desde la perspectiva de los Lakers, es de posición en la fila. Este año el equipo dependía de un sign-and-trade, la operación más frágil que existe en el mercado porque requiere que tres partes estén de acuerdo al mismo tiempo. Fue exactamente ahí donde murió la negociación. En 2027, si rechaza la opción, se convierte en agente libre sin restricciones y entonces solo depende del espacio salarial y de la conversación.