Solapas principales

La estrella de D'Angelo Russell comienza a brillar

  • El base ha explotado en su segundo año en Brooklyn
  • Así está logrando los mejores números de su carrera

El contexto es siempre importante. Cualquier acontecimiento político, económico o social va acompañado de unos hechos que matizan su realidad. En el baloncesto esto se traduce en que hay equipos más adecuados que otros para determinados jugadores; una franquicia que cierra la puerta a un jugador puede impulsar la carrera de otro, y a quien no le dan oportunidades en un sitio puede toparse con un papel importante e inesperado en otro lugar.

 

Excluyendo a un grupo de unos 25 jugadores que han alcanzado un nivel que les permite rendir en prácticamente cualquier situación, el resto de la NBA está poblada de rol players, jóvenes con proyección, otros que no acaban de explotar, veteranos en el ocaso de su trayectoria… Pero de vez en cuando hay buenos jugadores que, después de haber estado algo escondidos por cualquier motivo, dan el paso que necesitaban para alcanzar la élite. Algo así sucedió con Victor Oladipo la pasada campaña: tras cuatro años sin encontrar su sitio en la liga, en su primera temporada en Indiana encontró el escenario perfecto para su desarrollo, se hizo con el premio al Jugador Más Mejorado y ya nadie discute su calibre All-Star.

 

En Brooklyn están viviendo un caso similar. El último lustro de los neoyorquinos ha sido uno de los períodos más extraños que la liga haya visto recientemente: después del traspaso que todos conocemos la franquicia se quedó en el fondo de la liga, sin elecciones del Draft en su poder y con un incierto y preocupante futuro por delante. En una reconstrucción express sin precedentes, los Nets han resurgido de sus cenizas y actualmente andan en la sexta posición del Este, con legítimas opciones de participar en PlayOffs. En una plantilla confeccionada con descartes de otros equipos e improbables sorpresas, un jugador destaca por encima del resto: D’Angelo Russell. En sus primeras temporadas en la liga no hizo mucho ruido, pero al tiempo que el equipo ha ido mejorando el joven base ha dejado de ser un boceto para convertirse en una realidad, constatada con su reciente elección para disputar el All-Star. ¿Qué está haciendo Russell para que se le empiece a considerar uno de los mejores jugadores de su Conferencia?

 

Dirección brooklyn

 

D’Angelo, segunda elección del Draft de 2015, aterrizó en Los Angeles Lakers como la primera pieza del proyecto de reconstrucción post-Kobe Bryant, al que más tarde se sumarían Ingram, Ball, Kuzma y Hart, actualmente el núcleo joven de la franquicia. El perfil de Russell estaba delimitado por su talento ofensivo y sus carencias atléticas y defensivas. Un jugador que vive de maniobrar con la pelota en sus manos y que con frecuencia rehúye el contacto; que posee una mecánica de tiro tan extraña como atractiva, gracias a la cual vienen la mayoría de sus puntos. En Los Angeles, presos de la inconstancia y sujetos a las prisas, no supieron transformar su magia en rendimiento real en pista. Tras dos de los peores años de la historia de la franquicia, que para Russell se saldaron con 14 puntos y 4 asistencias de promedio, el base hizo las maletas con dirección Brooklyn.

 

 

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Russell superando a su defensor / NBA.com

 

La temporada pasada solo pudo disputar 48 partidos por culpa de una lesión en su rodilla izquierda, pero dejó entrever el papel que Kenny Atkinson le podía tener reservado. Su usage (porcentaje de posesiones del equipo que un jugador acaba en tiro de campo, tiro libre o pérdida) se incrementó en tres puntos respecto a su último año en Los Angeles, alcanzando el 29.2%. Su media anotadora -15.5 tantos- y sus porcentajes se mantuvieron prácticamente idénticos, pero lo más importante fueron las sensaciones: Russell estaba más suelto en un equipo sin nada que perder en el que aprendería mediante el error. Sin aspiraciones de grandeza, tenía carta blanca para desarrollarse en libertad.

 

Por eso su temporada actual, la que nos ocupa, está siendo más interesante. Los Nets han dejado de ser un chiste para convertirse en una realidad y Russell está ejerciendo de líder en el primer equipo de su carrera que puede acabar el año con un balance de victorias positivo. El 5 de diciembre, tras una derrota ante Oklahoma que coronaba una racha de ocho partidos sin ganar, Brooklyn se ponía con un 8-18 de registro. Desde entonces su parcial es de 21 victorias y solo 10 derrotas, desplegando uno de los juegos más atractivos de la liga y abrazando con decisión el modelo de baloncesto actual.

 

Hasta ese momento, la gran atracción del equipo no estaba siendo Russell, sino Caris LeVert, jugador de enorme progresión que estaba promediando 18 puntos por partido. Tras su terrible lesión a mitad de noviembre, los Nets pasaron a depender de la inspiración de sus otros dos hombres fuertes de perímetro: Russell y Spencer Dinwiddie. En Brooklyn son los jugadores exteriores, y más concretamente los bases -exceptuando al propio LeVert- los que ejercen casi exclusivamente como generadores, creando tiros para los demás y relegando a los interiores al mero rol de finalizadores en la pintura.

 

Líder anotador y pasador

Como decíamos, esta estructura lanza responsabilidades a D’Angelo, pues es el principal responsable de que la maquinaria ofensiva engrase, pero también le deja libertad para modelar los ataques a su gusto. Con un porcentaje de uso calcado al de la temporada anterior -uno de los trece más altos de la liga-, el base ha optimizado su anotación al tiempo que ha convertido su siempre presente -y excelente- visión de juego en verdaderas dotes pasadoras. Russell está haciendo sus mejores marcas de carrera en asistencias -6.5 por noche-, ratio de asistencias-pérdidas (2.25) y porcentaje de asistencias (36.7%, séptimo mejor dato de la NBA), es decir, el porcentaje de canastas de su equipo que son asistidas por él cuando está en pista.

 

Brooklyn está optando por un modelo ofensivo basado en la estadística avanzada similar al que tantas veces se ha hecho referencia hablando de equipos como Houston o Milwaukee. Los neoyorquinos son el sexto equipo que más triples intenta por partido (34.7) con un 35.5% de acierto y solo lanzan 8.6 veces desde la prohibida media distancia, cuarto dato más bajo de la NBA. El predominio del triple se ve acompañado por un juego agresivo de cara al aro: los Nets son el tercer equipo que más veces penetra a canasta por noche -54.3-, produciendo 30.8 puntos en esas situaciones, mejor registro de la liga. Exteriores como LeVert o Dinwiddie están entre los doce jugadores de la liga que más entran a canasta y los Nets cuentan en sus filas con tiradores experimentados como Joe Harris o Demarre Carroll.

 

 

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Los jugadores de Brooklyn antes de un partido / NBA.com

 

El arma ofensiva más importante de Russell -y la más vistosa-, que ha mostrado desde sus inicios, es el lanzamiento tras bote. Mientras que dentro de la zona restringida apenas llega al 52%, uno de los peores datos entre jugadores de su posición y que da cuenta de la dificultad que tiene para finalizar en contacto, en pull up shots ya se ha inmiscuido dentro de la élite de la liga. El base es el sexto jugador de la NBA que más lanzamientos tras bote intenta (9.1) y es el décimo con mejor porcentaje -42.7%- entre los jugadores que intentan al menos cinco tiros por encuentro en estas situaciones. Y en cuanto a los triples tras bote, D’Angelo es el séptimo que más intenta, 4 por noche, con un más que notable 36% de acierto.

 

Sus medias globales de la temporada son de 19.8 puntos y 6.5 asistencias, pero desde que empezó 2019 han subido hasta 23.3 y 7.2 respectivamente. La baja de Dinwiddie, al que parecen quedarle varias semanas para volver a la acción, le ha arrojado aún más responsabilidades, pero Russell ha sabido asumirlas y responder con naturalidad.

 

dominio del pick and roll

Pese a su falta de potencia física, Russell es capaz de crear sus propios tiros gracias al dominio del bote y las fintas. Especialmente revelador es su dominio del pick and roll, tanto para pasar al bloqueador -aspecto que ha desarrollado enormemente- como para generar espacio respecto al defensor y convertirlo en una ventaja de cara al aro. Usando fintas de bote, el base sabe ponerse delante del defensor para quedarse en una situación de uno contra uno frente al pívot rival, y en estas situaciones es muy efectivo al pararse para realizar un tiro o una bomba por elevación.

 

Aquí tenemos dos ejemplos de su buen control de los tiempos en el bloqueo y continuación: en el primero se libra del defensor con un bote largo, entra hasta la zona y, siempre consciente de dónde están los demás jugadores, pasa a Allen para que éste finalice. En el segundo, tras el bloqueo el defensor rival recupera su posición, pero Russell se frena, finta y lanza de media distancia (también se aprecia cómo ha acelerado su mecánica de tiro, que era algo lenta cuando llegó a la liga y ahora parece mucho más natural).

 

Russell pick and roll

 

russell tiro media

 

 

En líneas generales, esta temporada está siendo la mejor de D’Angelo en cuanto a porcentajes. Está logrando sus mejores marcas en porcentaje de tiros de campo (43.6%), de triples (37.5%) y de tiros libres (82.9%), además de pasar por primera vez en su carrera del 50% en porcentaje de tiro efectivo.

 

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Carta de tiro de D'Angelo Russell en la presente temporada 2018/19

 

En esta carta de tiro por zonas -elaborada por austinclemens.com- vemos cómo Russell tiene un porcentaje muy mejorable en la zona restringida, pero es muy efectivo en el borde central de la zona, desde donde suele pararse para tirar tras bloqueo. La gran mayoría de sus triples, como se aprecia por el vacío de las esquinas, los lanza desde la zona frontal.

 

El base siempre ha sido un jugador con carácter, pero este año está ejerciendo como líder del equipo en pista, tanto en el aspecto más puramente ofensivo como llevando la voz cantante organizando a sus compañeros y dando indicaciones en los improvisados corrillos de jugadores. Sin embargo, el aspecto que aún debe mejorar, su gran lacra desde que llegó a la NBA, es la defensa. Russell no es demasiado lento al desplazarse, pero sufre ante bases más fuertes que él y con frecuencia se pierde en situaciones como la defensa de bloqueos indirectos. Aún así, su mejora en el liderazgo está yendo acompañada de una mayor disposición atrás, pues está registrando la mejor marca de su carrera en rating defensivo con 106.2 (cuatro puntos menos que la temporada pasada). Russell está lejos de ser un defensor notable, pero visto su rendimiento ofensivo es un mal menor que en Brooklyn se pueden permitir.

 

La temporada pasada ya vimos destellos, pero en esta 2018/19 estamos asistiendo a la iluminación de una nueva estrella en el firmamento NBA. D'Angelo Russell es un jugador vistoso que llama la atención del aficionado y esa magia, al fin, se está traduciendo en resultados favorables para su equipo. En Brooklyn ha encontrado un estilo a su medida y los Nets, libres de cualquier presión, andan con paso firme en su carrera por la postemporada. Con un pulido juego ofensivo y armas más que suficientes para ejercer de generador además de anotador, su primera parada en la élite, la llamada para disputar el All-Star, es ya un hecho. Hasta dónde pueda llegar en los próximos años será uno de los mayores alicientes para seguir a unos Nets que han salido del pozo mucho antes de lo previsto.

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