• GOLDEN STATE WARRIORS – HOUSTON ROCKETS 104-90 (4-1)

La gran final está servida. La esperada por muchos. Golden State Warrios contra Cleveland Cavaliers. O lo que es lo mismo, Stephen Curry contra LeBron James. El MVP de la actual campaña contre "El Elegido". Los Warriors no desaprovecharon su segundo matchball ante los Rockets y se plantan en la final de la NBA 40 años después, que se dice pronto. 

Los Warriors fueron de menos a más en el quinto partido. Los Rockets obtuvieron las primeras ventajas en el marcador (12-20, min. 10) en un buen arranque de James Harden. "La Barba" se iría a los 9 puntos en el primer periodo, pero se diluiría como un azucarillo según avanzaban los minutos, acabando con un paupérrimo 2/11 en tiros de campo y ¡13 pérdidas! En semejante tesitura, sería Dwight Howard el que mantuvo el tipo en los texanos con 18 puntos y 16 rebotes. Los Warriors, lentos pero seguros, irían manejando los tiempos, hasta asestar el golpe definitivo en el último periodo, con un parcial de 30-22 que les permitiría respirar con un triunfo nítido (104-90).

La tripleta exterior de los Warriors estuvo inmensa: entre Curry (26 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias), Thompson (20 puntos y 4 rebotes) y Barnes (24 puntos y 7 rebotes) sumarían 70 de los 104 puntos de su equipo. Green y Bogut aportarían 27 rebotes, pero tuvieron una noche aciaga en ataque: Bogut no estrenó su casillero anotador, mientras que Draymond Green firmó un espantoso 3/15 en tiros de campo. La sorpresa llegó desde el banquillo, con la excelente aportación de Festus Ezeli (12 puntos y 9 rebotes).

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El susto de la noche lo dio Klay Thompson, con una conmoción cerebral por tras recibir un fuerte golpe en la cabeza con una de las rodillas de Trevor Ariza: