Al día siguiente de la lesión de Jimmy Butler, Steve Kerr se mostró positivo. “Tenemos suficiente profundidad a nivel del plantel para continuar jugando a un alto nivel”, aseguró, evocando especialmente los refuerzos de De’Anthony Melton y Al Horford. “Creo que tenemos con qué ser competitivos”, insistió.

Solo que, detrás del discurso tranquilizador, otra pregunta se impone: ¿y si esta temporada fuera la última del entrenador en el banquillo de Golden State? Su contrato llega en efecto a vencimiento y ningún nuevo acuerdo se perfila.

El staff de Kerr ya busca otros destinos

Mientras Golden State atraviesa una temporada en tono menor marcada por las disensiones internas y el apartamiento de Kuminga, Steve Kerr permanece mudo sobre su futuro y, internamente, la incertidumbre pesa ya fuertemente sobre su cuerpo técnico: según The Ringer, varios asistentes piensan que va a partir en la próxima intersaison, algunos comenzando incluso a sondear la liga para asegurar un puesto la próxima temporada.

El movimiento por cierto ya comenzó. El mes pasado, Chris DeMarco, en el staff desde hace mucho tiempo, abandonó el barco para tomar el mando del New York Liberty en la WNBA.

A los 60 años, ¿Steve Kerr contempla colgar los botines al final de la temporada, después de 12 años y cuatro títulos al frente de los Warriors? Y si es el caso, ¿qué significa eso para su base, cuando el entrenador había asegurado recientemente que “nunca dejaría a Stephen Curry”, en una declaración con aires de declaración de amor?

Este artículo es una adaptación de un artículo publicado por nuestro socio Basket USA.