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Los 3 proyectos de la NBA más interesantes para reconstruir

  • Reconstruir no es una ciencia, y por eso veremos 3 equipos que pueden tener más facilidades para acertar.
  • Contexto, economía, cultura de la franquicia y jóvenes, los elementos a potenciar.

En la NBA hay 30 franquicias y, como se suele decir, sólo puede quedar uno. Por ello, hay muchos equipos que pelean por ganar, y hay otros que cuando se pasa el ecuador de la temporada "se dejan ir" para lograr jóvenes con los que, en un futuro, pelear por ser ese 1 vencedor. Y en el medio de estas dos posibles vertientes suele haber entre 5 y 10 equipos que se quedan en tierra de nadie. Es decir, que no son tan buenos como para pelear por el Larry O'Brien, pero tampoco tienen un nivel tan bajo como para lograr una buena posición en el Draft y reconstruir más ágilmente. Por ello, suelen ser equipos que, si no dan un golpe de efecto muy serio, pueden pasar varios años danzando entre las posiciones finales de la lotería y las posiciones finales de PlayOff, convenciéndose a ellos mismos de que al menos compiten por algo. Aunque no vayan a ganar un título de esta manera. Y, por eso, hoy venimos a darle ese golpe de efecto.

Hay muchos equipos en esa zona media de la NBA que pueden encajar en la definición que acabamos de realizar. Como pueden ser los Wizards, los Bulls, los Blazers o los Magic. Y después otras opciones que, aún estando en la cola de la liga, necesitan más golpes de efecto para solucionar los problemas generados por otros golpes de efecto previos. Como los Knicks, los Suns, los Cavs o los Timberwolves. Pero nosotros hemos escogido 3 equipos que encajan con los elementos que buscamos.

Un contexto favorable, mucho potencial económico, cultura pasada de la franquicia y una base pre-existente a través de la cual moldear el futuro. Los San Antonio Spurs, los Detroit Pistons y los Sacramento Kings.

San Antonio Spurs

En San Antonio perder duele. Cada derrota retumba en el alma de las victorias del pasado, como si el Valhala fuera el AT&T Center, y viceversa. Por él han pasado muchas leyendas, y todas ellas tienen ya sus dorsales colgando del techo del pabellón. Es decir, todas se han ido ya. Hasta el que iba a suceder a Tim Duncan en el trono Spur' lo ha hecho, pasando por Toronto antes de recalar en los Clippers. Es por ello, que lo que se vive ahora en la ciudad Texana es una muy fuerte nostalgia del pasado. Un pasado que no se quiere dejar ir, pues los 22 cursos consecutivos entrando en PlayOffs certifican algo. San Antonio ha sido la franquicia más grande "longevamente" en todo el siglo XXI. Pero es eso, "ha sido".

El contexto actual

A día de hoy solamente quedan algunos vestigios de esos logros, como son Patty Mills, Marco Belinelli o Gregg Popovich. 3 personalidades que, cada uno con su importancia, definen el momento actual de San Antonio. Es hora de pasar página, de dejar de mirar hacia atrás, y de dar un paso -o cientos de ellos- hacia adelante. Porque reconstruír no es dar la espalda a tu cultura ganadora. Reconstruír es aceptar que se puede perder para volver a ganar en un futuro. Algo que se debe hacer si se quiere volver a ganar. Y, por ello, las últimas noticias salidas del Álamo son muy positivas.

DRAMATIC Double-OT THRILLER In San Antonio between the Rockets & Spurs | Dec. 3, 2019

DeMar DeRozan no va a aceptar su opción de jugador si no le ofrecen un contrato más longevo. Es decir, puede dejar libres los casi 30 millones de salario que ocupa, y ese puesto de escolta titular, para dejar de ahogar la cartera de la franquicia y las posibles decisiones de la misma. Y si él se va, es muy posible que también lo haga LaMarcus Aldridge en 2021. Pero eso queda para más adelante. Primero, vayamos a lo que sucedería si DeMar DeRozan no renueva este verano.

Potencial económico de los Spurs

Si DeRozan hace las maletas y se va a otro equipo, San Antonio tendría -junto a otras bajas menos sensibles e importantes- solamente 91 millones de dólares garantizados para el próximo curso. Y del núcleo importante de jóvenes solamente habría que renovar a Poeltl -que no convence en San Antonio- y a Forbes -un gran tirador de banquillo-. Y dado que este verano no hay grandes agentes libres -podrían pujar por Harrell, Hayward o forzar a New Orleans a darle un mega-contrato a Ingram- podrían optar por ahorrar para en el verano de 2021 poner toda la carne en el asador.

Entonces, si no se han comprometido con muchos jugadores a largo plazo -y si han dejado ir tanto a DeMar como a LaMarcus- podrían tener espacio para dos máximos tras renovar a Mills, Lyles o Rudy Gay a la baja el año anterior. Esto provocaría que podrían ir con todo, y presentar un proyecto con mucho potencial de futuro a Blake Griffin -que tiene opción de jugador-, Kelly Oubre Jr, Steven Adams o Evan Fournier. Además de poder ofrecer millonadas a Agentes Libres Restringidos, como Jonathan Isaac o Lauri Markkanen, que podrían encajar al 100% con el plan de futuro de Duncan o Hammon, quien sea que tome las riendas del banquillo.

La cultura de San Antonio

En San Antonio no importa sólo el resultado, si no que la forma de llegar a él está a la par en relevancia. El continente y el contenido van de la mano. Y, por eso, han triunfado. Y han dejado imágenes memorables en la retina de la gente. Posesiones larguísimas que acababan con un extra-pass para un tiro -que para ellos era una bandeja- liberado desde la esquina. Una defensa agobiante, bien ejecutada, bien acompasada, y muy difícil de superar. Y una mentalidad muy perfeccionista, de querer siempre más, de tener que alcanzar siempre más. Eso les llevó a superar el batacazo de 2013 y derrotar a Miami en 2014. Pero también les ha llevado a estancarse por no querer derruir y volver a empezar desde los cimientos.

Años consecutivos en la post-temporada -los que más, con 22-, 5 campeonatos de la NBA, el equipo con el mejor porcentaje de victorias-derrotas de la historia de la liga, y una cultura ganadora presente en todos los frentes de la franquicia. Directiva, staff técnico, jugadores -aunque ya en menor medida-, todo el mundo sabe lo que es haber peleado por un título, y saben qué tienen que hacer para volver a lograrlo.

Los primeros peldaños del proyecto Spur'

San Antonio tiene un doctorado en draftear jugadores al final del Draft, o incluso al principio, y transformarlos en grandísimos jugadores para pelearlo todo. Sirven de ejemplo, de forma histórica, Tony Parker o Manu Ginobili, y en tiempos más modernos, Derrick White, Dejounte Murray o Bryn Forbes. Además de las adhesiones de Lonnie Walker IV, Keldon Johnson y Luka Samanic -aunque estos últimos hayan podido demostrar menos-. Faltan interiores fuertes, con más potencial, pero hay una base muy interesante. Y esto a expensas de lo que se pueda conseguir en un traspaso de Aldridge, con los picks del Draft de este curso o en un canje con estas mismas elecciones. Pero ya no hay margen de error. Fallos como el de Bertans o el de DeMarre Carroll, sobre todo el de Davis, ya no se pueden permitir. Los próximos movimientos deben hacerse con un proyecto en mente, y no en forma de parches para cubrir una necesidad muy a corto plazo.

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Walker y Murray, junto a Chris Paul.

SAcramento kings

Cada vez que Adam Silver realiza un nuevo cambio en todo lo relativo al Draft de la NBA, la forma de conseguir elecciones elevadas y, en definitiva, la política del perdedor, trata de paliar los efectos del tanking. Antes del Proceso Sixer' -que ha marcado un antes y un después- cuando un equipo tenía una temporada mala -pero muy mala- solía tratar de volver lo antes posible a pelear, al menos, por entrar en PlayOffs. Y salvo los Clippers en los años 80, los Timberwolves al principio de los 90 y los Bobcats de principios de siglo no había muchos equipos que tuvieran temporadas consecutivas con un número muy elevado de derrotas. Pero entonces llegó Sam Hinkie a Philadelphia, y explotó el concepto de la reconstrucción. 19 victorias en 2014, 18 en 2015, y 10 en 2016. Mucha ronda de Draft, y a volver a competir. Y aún con muchas piedras por el camino, vuelven a estar peleando por la NBA. Sacramento, en cambio, está en el otro extremo de la balanza.

El contexto actual

Desde 2009 no tienen menos de 20 victorias en un curso, pero tampoco han conseguido alcanzar las 40 victorias desde 2006. Son, por tanto, el equipo que más tiempo lleva sin alcanzar los PlayOffs de la NBA. 14 largos años encadenando temporadas de 30 y 20 victorias, y dos proyectos de reconstrucción "chafados" por el fracaso de las derrotas. O de tratar de cambiarlo todo con grandes volantazos sin sentido. Pero desde que Vivek Ranadivé (propietario desde 2013) le dio el puesto de General Manager a Vlade Divac en agosto de 2015 todo empezó a cambiar. Y aunque ha habido decisiones muy polémicas en los últimos 5 años -el traspaso de DeMarcus Cousins es la más sonada- el potencial que tienen ahora mismo es el mayor que han tenido en la última década.

 

 

El año pasado lograron 39 victorias y 43 derrotas, quedaron 9º en una feroz Conferencia Oeste -el 8º tuvo 48 victorias- por encima de Los Ángeles Lakers, su eterno rival, y confirmaron el gran proyecto a largo plazo que habían construído los dos años anteriores. De'Aaron Fox, Bogdan Bogdanovic, Buddy Hield, Marvin Bagley III y la llegada de Harrison Barnes en el Deadline Day de 2019. Y este año, aunque la decisión de dejar ir a Dave Joerger para traer a Luke Walton no ha funcionado-, llevaban 28 victorias y 36 derrotas, a 3 partidos y medio del 8º puesto de los Memphis Grizzlies. Y a pesar de que puedan acabar perdiendo, o dejando ir, a Bogdanovic -es Agente Libre Restringido este año- sus cuentas de los próximos años prometen bastante.

Potencial económico de los Kings

Sin Kent Bazemore -19 millones- ni Bogdanovic -16 millones- el año que viene tendrían 110 millones ya adjudicados, aproximadamente. Y se cree que el Salary Cap de la temporada 2020/21 se podrá mover entre los 110 millones y los 115, y el impuesto de lujo en los 130. Están bastante maniatados. Pero lo importante es que si siguen desarrollando a su núcleo duro, y renuevan a Fox y a Bjelica o Jabari Parker, en el verano de 2021 podrían tener espacio suficiente para ir a por grandes jugadores que encajen con su estilo de juego. Como pueden ser Isaac, Jarrett Allen, Markkanen o John Collins.

La cultura de Sacramento

En Sacramento llevan mucho tiempo sin alegrías. Cada vez que una joven promesa destaca, su corazón y sus esperanzas se encadenan a su juego, teniendo resultados desastrosos en algunas ocasiones. En otras, simplemente, no acaba funcionando. Y así llevan más de una década. "Es que no funciona", y volver a empezar. Pero Sacramento es más que una consecución de varios proyectos fallidos. Sacramento casi consigue acabar con los Lakers de Kobe y de Shaquille O'Neal allá por 2002, encadenó 5 años consecutivos con 50 victorias o más y estuvieron en Semifinales de Conferencia, como mínimo, en 4 de esas 5 temporadas. Y establecieron un estilo de juego de mucho movimiento de balón, de elevar la anotación a lo más alto de la liga, y de transmitir optimismo y alegría en unos años en los que la liga atravesaba momentos difíciles en cuanto al juego de los equipos.

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Los Kings del 2002, con Bibby, Divac y Stojakovic a la cabeza.

Eran líderes en pace temporada sí temporada también, estaban en lo alto de la clasificación en puntos anotados y asistencias repartidas, y además tenían una gran defensa, una de las mejores de la NBA. Pero no pudo ser. Y a pesar de todo, a pesar de las derrotas, eso ha quedado en la memoria de Divac, integrante de aquellos Kings de los 2000, que ahora trata de inculcar las enseñanzas de Adelman en los jugadores de su franquicia. Así fueron el año pasado 5º en Pace, 9º en anotación y 14º en asistencias. A pesar de la situación actual, la cultura pasada influye. Y es algo a lo que no deben dar la espalda.

Los primeros peldaños del proyecto King'

De'Aaron Fox, Buddy Hield y Marvin Bagley III tienen que ser, sí o sí, intocables. A no ser que llegue una oferta irrechazable -cosa que no va a pasar-, han hecho apuestas muy importantes por los 3, y deben hacer todo lo posible para conseguir convertirlos en piezas fijas de un proyecto de PlayOff a medio-largo plazo. De los 3, el que más dudas levanta por su físico es Bagley. A ellos puede que no se les añada Bogdan Bogdanovic por encaje, edad y salario. Pero otros jóvenes como Harry Giles, Jabari Parker o Richaun Holmes tienen que estar ahí sí o sí.

Además, tienen sus dos primeras rondas de los Drafts 2020 y 2021, y tres segundas rondas también repartidas. Con todo, Harrison Barnes es probablemente la pata que más flojea en la capital de California. Este año, en el que debería haberse confirmado, ha dado un bajón considerable en su juego, y a pesar de ser el mejor pagado no llega a 15 puntos, 5 rebotes o 3 asistencias. Eso sí, a pesar de Barnes, el futuro sigue siendo prometedor en Sacramento.

Detroit Pistons

Detroit se encuentra en una situación similar a la de Sacramento. Con la salvedad de saber ya, por partida triple, qué se siente al ganar la NBA. Aunque sea un recuerdo que se haya ido poco a poco diluyendo en el tiempo. Entre 2001 y 2008 alcanzaron dos veces las Finales de la NBA y en otras 4 ocasiones cayeron en las Finales de Conferencia. Y todos los miembros de aquel equipo se fueron marchando, siendo Joe Dumars el último en dejarlo en 2014. Y desde entonces, Detroit va sin rumbo fijo.

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Van Gundy y Casey, las dos caras de la misma moneda (Foto: Clutch Points).

Son capaces de hacer una temporada nefasta y entrar en PlayOffs al año siguiente, porque nunca han conseguido formar un grupo de jugadores estable que pudiera "soñar" con pelear mínimamente por el preciado Larry O'Brien. Y aunque la marcha de Van Gundy y la llegada de Casey parecía apuntar a que esto sería diferente, al final los Pistons han acabado siendo verdaderamente un símbolo de su ciudad. Un equipo en bancarrota, parado en el arcén de la carretera y con el freno de mano puesto, sin poder contar con piezas que sostengan el coche para llegar lo más lejos posible. Aunque tengan el potencial para conseguirlo.

El contexto actual

Cuando Blake Griffin llegó a Michigan, el horizonte que tenía delante era muy diferente al actual. Entonces, Andre Drummond iba a ser su pareja ideal, un jugador supuestamente más completo -y joven- que DeAndre Jordan, Stanley Johnson y Luke Kennard iban a tener un contexto competitivo en el que progresar y Reggie Jackson podría tener a alguien en quien fijarse para explotar. En definitiva, Blake iba a ser la pieza que potenciase al resto de integrantes de los Pistons. El problema fue que tras 25 partidos, con un 11-14 de resultado en esos encuentros, se lesionó, y se perdió el resto del año. Acabaron 9º a 4 victorias de los Wizards, 8º.

El año pasado, recuperado completamente y con Dwane Casey al frente del equipo, parecía que podría ser el definitivo. Y el equipo mejoró, evidentemente. Entraron en PlayOffs, donde fueron arrasados por los Bucks, tras ganar 2 partidos más que el año anterior. Es decir, el nivel medio del Este descendió, y así pudieron hacerse un hueco. Y tras 18 meses de recorrido, el proyecto ya parece estar nuevamente abocado al fracaso. Aunque llegara Derrick Rose en la Agencia Libre, lo que llevamos de curso ha confirmado sensaciones. Tras 66 partidos llevan 20 victorias -una estimación de 24 sobre 82G-, han traspasado a Drummond en febrero a cambio de John Henson y Brandon Knight, y van en camino de hacer su peor temporada desde 1994, cuando consiguieron tan solo 20 victorias. Es decir, toca empezar de nuevo. Hacer borrón y cuenta nueva. Y no les faltan opciones para llevar a cabo esta reconstrucción.

Potencial económico de los Pistons

El salario de Blake Griffin es una carga muy pesada. En un equipo perdedor, que no va a pelear por nada, la presencia del ala-pívot -28 años, talento All Star-, no tiene sentido. Pero no se le puede traspasar, pues aún le faltan 75 millones por percibir en los próximos dos años, siempre que acepte su opción de jugador de la 2021/22. Teniendo esto en cuenta, aún hay hueco para el optimismo. Este curso finalizan contrato Brandon Knight -16 millones-, John Henson -9 millones- y Langston Galloway -7M- entre otros. Y si Snell ejerce su "Player Option" de 12 millones, tendrían solamente 70 millones asegurados para este próximo año. Lo que pueden ser dos grandes jugadores, o dos mega contratazos atados con un lazo a piezas de futuro o elecciones de Draft. Dos opciones interesantes de igual manera.

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Griffin, en el banquillo de los Pistons, lamentándose.

Y ya pensando en 2021, si este verano deciden coger "últimos años de contrato" vía traspaso y se quedan como están ahora mismo, el próximo verano tendrían solamente 2 contratos "fijos". Mucho espacio para ir a por grandes agentes restringidos, jugadores jóvenes que no acaben de encajar en su franquicia o volver a utilizar la estrategia de los grandes contratos, para seguir dejando espacio a agencias libres futuras.

La cultura de Detroit

Detroit ha perdido parte de su cultura ganadora. Eso está claro. Cuando una ciudad se acostumbra a perder, la franquicia pierde los trazos de lo que alguna vez la hizo grande. En los años 80 y 90 fueron los "Bad Boys", el equipo más temido -y puede que odiado- de la competición. Al principio de los 2000 consiguieron cargarse a los Lakers de Shaq y Kobe -y Malone y Payton- saliendo de la "nada" y bajando mucho las pulsaciones de los partidos. Y ahora, nada de eso queda en el Little Caesars Arena.

Por eso, Ed Stefanski y Tom Gores tienen que reconducir a través de la reconstrucción la dirección del equipo. Y dotarle de nuevo de una cultura fiel a los orígenes de la Motown. Casey, para ello, es una muy buena cara visible. Pero necesita de jugadores que sean capaces de llevar a cabo sus ideas, y morir por ellas. Que puedan presionar mucho atrás, incluso quedarse sin fuerzas para atacar, para que después la parte ofensiva fluya sola, sin necesidad de apretar muchas teclas. Y para ello, Derrick Rose es un talento increíble. Pero no puede ser una parte determinante en un proyecto a medio-largo plazo. Se necesita a alguien como Killian Hayes, Nico Mannion o RJ Hampton. 

Los primeros peldaños del proyecto Piston'

Los Pistons tienen un "pequeño" problema. Todos los jóvenes que han ido llegando a la franquicia no han alcanzado las expectativas que se tenía puestas en ellos, o simplemente han sido superados baloncestísticamente por jugadores que fueron seleccionados tras ellos. Este es el caso de Stanley Johnson, que ya ni está en el equipo; Luke Kennard, escogido 1 y 2 puestos respectivamente antes de Donovan Mitchell y Bam Adebayo; o Henry Ellenson, que tuvo más tiempo en G-League que en la NBA. Por eso, solamente Kennard puede ser contemplado como pieza importante de futuro. A él se le añade Sekou Doumbouya, recién llegado de este último Draft, y Thon maker y Bruce Brown en menor medida.

Junto a estos 4 jóvenes, el próximo proyecto de Detroit se verá potenciado por el rookie que llegue en la próxima noche de elecciones, que puede ser uno de los bases mencionados al final del último punto. Y con ellos 5, se debe ir a muerte. A por contratos en traspaso, o jugadores "en horas bajas" o bajo el radar en la Agencia Libre. Una vez se tenga esto, aspirar a conseguir con éxito imitar "The Process" estará más cerca, pero no habrá sido más que el comienzo.

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Comentarios

Has dado la clave. la reconstruccion de los Spurs, las 2 veces que lo han hecho, en los ultimos 30 años ha venido por la eleccion de dos jugadores nº1 del draft (2 HOF, aunque Tim oficialmente sera inducido en unos meses).
Tras la llegada de ambos jugadores, dan la vuelta la record de la temporada, pasando de 20 victorias a unas 55 en ambos casos. En el caso de Duncan, era esperable, tras la vuelta de Robinson de su año practicamente en blanco.
Evidentemente Duncan tenia referente, y luego los jovenes y apuestas como Parker y Ginobilli, podian crecer a la sonbra del referente sin tanta presion,ni responsabilidad.

Es cierto que en los Spurs hay mucha fama, y merecida, de desarrollar a jóvenes con picks muy bajos en el draft, pero hay que recordar que todo empezó con dos nº1 del draft, David Robinson y Tim Duncan, algo a lo que ha sido imposible acceder despúes ya que desde entonces han estado en playoffs. Es más fácil que estos jugadores se desarrollen a la sombra de estrellas y sin tanta presión, en este sentido, Demar DeRozan y Lamarcus Aldridge no han funcionado nunca como estrellas en San Antonio, pero es que tampoco es un mercado atractivo para Agentes Libres, así que veo muy difícil su reconstrucción....