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Los secundarios en las Finales NBA: siempre decisivos

  • Antetokounmpo está siendo el mejor en la serie, pero los Suns están rindiendo mejor como equipo
  • La clave de la serie está siendo el rendimiento de jugadores como Bridges, Cameron Johnson o Brook López

Una de las principales diferencias entre el baloncesto europeo y el norteamericano es el desigual nivel de jerarquización dentro de las plantillas de los equipos. Mientras que en Europa las rotaciones y los roles pueden ser muy cambiantes entre partidos, en la NBA el escalafón de un jugador dentro de la plantilla tiene una importancia máxima. Por poner un ejemplo, en baloncesto FIBA los quintetos iniciales suelen cambiar en función del rival o el planteamiento del partido que haga el entrenador, mientras que en Estados Unidos estos son prácticamente inamovibles, debido a que el estatus de cada jugador dentro del equipo se muestra, entre otros posibles lugares, en si tiene un lugar o no dentro del quinteto inicial.

Esta jerarquización hace que las estrellas tengan mucho más protagonismo que en Europa y sean quienes marquen el rumbo de cada equipo. Las plantillas se modelan teniendo a su principal jugador como eje vertebrador de las mismas, quien favorece su juego está dentro y quien no encaja en pista con la estrella se le buscará un traspaso. Por esta razón, la búsqueda de una rotación estable es el mayor desafío de los entrenadores NBA, aunque afortunadamente en los últimos años estamos viendo mayores batallas tácticas en los playoffs, en los que los ajustes entre partidos son decisivos.

Las Finales de la NBA no están siendo distintas a lo habitual. En estas ocasiones, quienes han llevado a la última eliminatoria de la temporada suelen demostrar por qué lo han hecho. Las figuras de los equipos suelen tener rendimientos similares, de modo que deben ser los secundarios quienes decanten la balanza. ¿Qué rotación está destacando más en las Finales NBA?

Phoenix Suns, todo fluye a partir de la dupla exterior

Los Suns van ganando por 2-1. Un equipo que el año pasado no pisó la postemporada y hace dos temporadas fue el peor de la NBA. Milagros que el sistema de competición estadounidense permite que ocurran. La principal explicación a este rendimiento tan inesperado tiene nombre y apellido: Chris Paul. No negaré que el veterano base ha sido una adición determinante, pero la rotación de los Suns está cumpliendo sobradamente ante el reto que tienen por delante.

Con Chris Paul y Devin Booker como grandes estrellas y DeAndre Ayton como referencia exterior, la plantilla de Phoenix no cuenta con más nombres rutilantes. Pero su gerencia ha sabido rodar a sus figuras de jugadores perfectos para mezclarlos con ellos. Jae Crowder es el 4 titular, un veterano que sabe lo que es batirse en las últimas rondas de playoffs (único jugador que ha disputado unas Finales) y que aporta una dosis de energía, emparejamientos variados en defensa y tiro exterior (a rachas). El otro miembro de su quinteto inicial es Mikal Bridges. El alero, de tercer año, llegó como un gran jugador de rol y lo está demostrando. Con un físico llamativo por lo espigado de su figura, Bridges es una amenaza desde el triple, especialmente en las esquinas; sabe cortar y correr el contrataque y puede defender en todas las posiciones. Sus sorprendentes 15 puntos por partido en estas Finales están siendo un aporte inesperado que está decantando, de momento, la balanza a favor de los de Arizona.

Desde la grave lesión de Dario Saric, la rotación de los Suns se ha acortado a 8 hombres, 9 si contamos los escasos minutos que suele disponer Kaminsky. Cameron Payne es otro de los resucitados por la NBA. Tras años siendo una eterna promesa y vagando por varios equipos de la liga, tuvo que emigrar a China al quedarse sin sitio en su país. Los Suns le dieron una oportunidad en la burbuja pasada, que no desaprovechó. Todo desparpajo e imprevisibilidad, Payne es un espectáculo para la vista. Incluso con bajos porcentajes, es capaz de revolucionar el partido y mover a sus compañeros.

Cameron Johnson y Torrey Craig son, por el contrario, la fiabilidad que todo sistema necesita. Soldados al servicio de Monty Williams, cumple con sus órdenes y nunca se saltan el sistema, el cual tampoco les restringe demasiado sus movimientos. Johnson también está anotando más que de costumbre y siendo una amenaza desde el triple que abre la zona para las penetraciones de sus estelares compañeros.

Phoenix está siendo una maquinaria perfectamente engrasada, en la cual todos sus componentes están rindiendo de maravilla. No son los mejores complementos, pero están aportando justo lo que se espera y necesita de ellos.

Milwaukee Bucks, la rotación que va por días

La gran estrella de estas Finales está siendo Giannis Antetokounmpo, pero su equipo va perdiendo. Solo tiene una explicación, el griego está demasiado solo y eso se nota en pista, donde en ocasiones no hay más amenaza ofensiva que la inspiración de Giannis. Kris Middleton y Jrue Holiday están haciendo esforzado papel el defensa, pero en ataque no están teniendo la inspiración que se necesita de ellos.

Pat Connaughton está siendo una grata sorpresa para Mike Budenholzer. Muy acertado en el triple (47%) y siempre protagonista en todas las ocasiones de brega, el alero se está reivindicando ante la baja de Donte DiVincenzo. También está cumpliendo, como siempre, PJ Tucker. Con un escaso rol ofensivo, el veterano exescudero de Harden es el culpable de que Chris Paul y Devin Booker no estén destrozando a sus rivales, como en eliminatorias anteriores. Pero detrás de este quinteto, la rotación no está siendo tan fiable como la de Phoenix.

Brook López lleva en el ojo del huracán todos los playoffs. Su escasa movilidad hace que sea el favorito de las estrellas rivales para atacarle desde el bote y su tradicional poca presencia en el rebote (5,7 en las Finales) le lastra mucho ante uno de los mejores en la faceta, DeAndre Ayton (13 por partido). López es un problema en pista, ante lo cual Budenholzer está optando por incluir más a Bobby Portis, la personificación de la irregularidad y la imprevisibilidad, pero en el mal sentido la palabra. Portis tiene talento para ser titular en un equipo de la clase alta de la NBA, pero sus malas decisiones, su genio mal enfocado en pista y su tendencia a meterse en peleas le lastran demasiado.

Bryn Forbes es el tirador que los Bucks no están encontrando en estas Finales. Decisivo en otras eliminatorias para abrirle el campo a Anteto, no está contando con la confianza del entrenador. Finalmente, Jeff Teague es ese veterano que no ha podido o sabido reciclarse para seguir aportando en la actual NBA. Muy falto de piernas y sin una muñeca fiable, solo entra en pista para no sobrecargar de minutos y optimizar el rendimiento de Holiday.

Si el rendimiento de los secundarios de los Bucks va al alza, no hay duda de que pueden remontar la eliminatoria. Veremos qué sucede en los próximos partidos.

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Comentarios

Creo que los Bucks están haciendo unas finales bastante meritorias, es difícil adaptarse a un rival con capacidad de dar respuesta a cada desajuste que provocas o tratas de provocar. Probablemente si hay algo que achacar es la configuración del roster. Craigh, que no les valía, resulta que ahí está para un roto y un descosido, tejiendo el efecto telaraña junto a Johnson, Crowder y Bridges. No creo que tenga parangón. Mérito de Full Monty. Y claro DiVincenzo, que tiene días para olvidar atrás, pero es muy válido of ball y en términos generales no es la nulidad Forbes (de los 20 minutos en primera ronda ha pasado a promediar 7 en estas finales). Diría que Elijah Bryant sin ser un tirador al uso se ajusta a este baloncesto multiposición a la perfección, lo mismo que el bro de Andetokunbo,pero es lo que hablabas Simón de las jerarquías.

"Portis tiene talento para ser titular en un equipo de la clase alta de la NBA" ???
Nunca lo ha sido hasta ahora, ni en uno de la zona media, o baja... entonces?

Totalmente, tiene talento ofensivo a raudales, a eso se refiere el artículo, que por talento tiene.
Qué ocurre, que como bien dice también: desconexiones de los partidos, desidia en defensa, mal carácter... Pero por talento ofensivo que no sea, por suerte el deporte es mucho más y requiere de sacrificio y de otros valores y habilidades.

A raudales tampoco, que no es un Durant... entiendo lo q decís, pero no lo comparto.... simplemente no se puede decir que alguien sería titular en un equipo top, si no fuera por esto o por lo otro... pero que tampoco es grave, solo me gusta indicaros el camino a la excelencia, jeje