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Miami, San Antonio, la historia y la leyenda

  • Un análisis de las Finales con las que llevamos soñando un año entero. De lo que ha cambiado y lo que no.

 

San Antonio vs Miami. Spurs vs Heat. Son las mismas Finales NBA del año pasado, pero al mismo tiempo no lo son. Y es que esta vez el nivel de repercusión histórica no tiene parangón reciente. Consideremos los siguientes hechos:

  1. La última vez que en unas Finales NBA se enfrentaron dos plantillas cuyos núcleos respectivos hubiesen conseguido varios anillos fue en el duelo Lakers-Celtics de 1987. Magic, Bird, Kareem, McHale, Worthy, Parish, etc. Han pasado 27 años de eso.
  2. Si bien diversos equipos han logrado repetir título en la historia de la NBA, tan sólo los Lakers de George Mikan y los de Kobe y Shaq, los Celtics de Bill Russell y los Bulls de Jordan han conseguido encadenar 3 anillos consecutivos. Los Heat de LeBron tienen una oportunidad magnífica de unirse a la lista.
  3. Quince años separan el anillo de Tim Duncan en 1999 y su participación en estas Finales, una marca sólo superada por Kareem Abdul-Jabbar (1971-1989) y Robert Parish (1981-1997). Duncan es el primero en conseguir dicha separación entre Finales sin cambiar de equipo. Además, si fuese elegido MVP de las Finales, establecería un récord de longevidad en la élite (el récord actual es de Jabbar elegido MVP de dos Finales distantes 14 años en el tiempo).
  4. Las 4 Finales NBA consecutivas de Miami entre 2011 y 2014 son una gesta sólo conseguida por Celtics y Lakers previamente.

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NBA Finals

Un tercer anillo pondría a LeBron a un nivel estratosférico, al haber conseguido en apenas 6 años nada menos que tres anillos, cuatro MVPs, dos (o quizás tres) MVPs de las Finales y dos oros olímpicos. Un anillo que, dicho sea de paso, sería el cuarto para Dwyane Wade.

Por otro lado, un quinto anillo para estos inmortales Spurs los encumbraría definitivamente como la dinastía más longeva en la historia de la NBA, y quizás situaría para muchos a Parker y Ginobili en el Top 3 histórico de jugadores "internacionales" (esto es, no formados baloncestísticamente en Estados Unidos).

Lo que sigue es un análisis de cómo llega a este momento cumbre cada uno de los dos equipos, qué fortalezas y debilidades ha mostrado y qué ventajas y problemas presenta este emparajamiento final.

MIAMI Y LA OTRA MARCHA

No hay espectáculo baloncestístico más abrumador en el mundo hoy día que cuando Miami entra en su estado de plenitud. Cuando esto ocurre la pista se hace diminuta para el rival. Cualquier pase tiene un brazo de defensor dispuesto a cortarlo, cualquier tiro una mano arriba que amenaza con taponar y cualquier bote es un peligro de pérdida de balón. Y cada pérdida, cada rebote largo, cada tapón colocado, se convierte automáticamente en dos o tres puntos en el aro rival. Esos momentos de caos en la pista suelen ser magistralmente aprovechados por LeBron y Wade, capaces de anotar canastas fáciles bajo el aro o dejar a compañeros totalmente abiertos en el triple en cuanto la defensa rival muestra el más mínimo desconcierto. Un parpadeo de relajación contra Miami en un momento inoportuno y te ves 10 puntos abajo. Varios parpadeos seguidos y te puedes ver 84-48 a mitad del tercer cuarto, como les pasó a los Pacers en el Game 6 de las Finales del Este.

El problema es que Miami apenas ha enseñado la patita por debajo de la puerta durante la temporada en lo que se refiere a mantener este nivel de concentración e intensidad por periodos prolongados, y es difícil adivinar hasta qué punto puede mantenerlo si lo necesitan. Los Heat han llegado a las Finales NBA sin estar en el Top 10 defensivo de la liga durante la Regular Season, algo enormemente infrecuente (los Mavs de 2006 habían sido los últimos en hacerlo). Por supuesto, esta vez hay una letra pequeña: una vez que los Heat decidieron que no les importaba ceder el factor cancha tanto a Indiana como a quien saliera del Oeste, la Regular Season básicamente les chupaba un pie; LeBron pasó de esforzarse defensivamente, Wade se perdió muchos partidos por descanso y precaución, y Spoelstra se dedicó a probar rotaciones de cara a los Playoffs.

El trayecto de Miami por la Conferencia Este no ha sido un paseo, pero poco le ha faltado. Barrieron en primera ronda a unos Bobcats con su estrella Al Jefferson cojo, ganaron fácilmente en 5 partidos a unos Brooklyn Nets con más hype del que en realidad merecían a esas alturas, y vencieron sin demasiados aprietos a unos Pacers que intentaban al mismo tiempo parar el proceso de combustión interna en el que estaban inmersos. Demasiada carga para el equipo de Vogel.

En su camino por el Este hemos aprendido varias cosas de estos Heat.

La primera, que el "LeBron, defensor de élite" no estaba muerto, que estaba tomando cañas (lerelerele). Juntemos a esto que LeBron está teniendo uno de los Playoffs más efectivos de la historia en lo que se refiere a meter la pelotita por el aro y tenemos al que ha sido, de largo, el mejor jugador esta postemporada. Por su parte, Dwyane Wade está mucho más sano que el año pasado a estas alturas, en gran medida gracias a que en esta Regular Season se ha dedicado a descansar en vez de a perseguir el brutal récord de las 33 victorias consecutivas de los Lakers de Jerry West y Wilt Chamberlain. El escolta incluso ha recuperado la confianza en su tiro exterior, hasta el punto de volver a tirar triples durante estos Playoffs. Mientras, Chris Bosh está realizando unos Playoffs típicos de él. Esto es, alternando días magníficos con días horripilantes en el tiro, y obteniendo un "destaca" como defensor de ayudas pero un "necesita mejorar un huevo" en su defensa individual al poste.

El resto de nombres propios de la plantilla de Miami han ido apareciendo en función de las necesidades del equipo y la bola que Spoelstra ha decidido darles en cada momento. Norris Cole está siendo superior a Mario Chalmers. Chris Andersen se ha convertido en el complemento interior perfecto a las amenazas exteriores que sus compañeros plantean. Ray Allen sigue siendo el tirador de élite de siempre, pero sorprende que a su edad siga defendiendo y creando jugadas poniendo el balón en el suelo. Entre Battier y Rashard Lewis se turnan para aportar ese combo "defensa polivalente más amenaza desde el triple" cada día más importante en la NBA actual, y crucial en el sistema de Spoelstra.

Conviene destacar que Miami ha jugado a un ritmo sorprendentemente bajo en estos Playoffs, y su esquema defensivo no ha sido tan agresivo como solía la temporada pasada. Aquí ha tenido que ver que sus rivales (Bobcats, Nets, Pacers) son todos pesadamente plomizos en cuanto al ritmo, pero es una mutación que convendrá seguir ante un equipo de juego más rápido y ofensivo como San Antonio.

Los Heat son, en resumen, un equipo perfectamente construido para llegar hasta donde LeBron les lleve, e incluso para capear el temporal momentaneamente si su gran estrella resbala por un momento. Las similitudes con los Bulls del primer threepeat de Jordan a nivel de esquema de juego y construcción de plantilla son tan grandes que a veces resulta difícil imaginar un desenlace de temporada que no acabe en anillo. Sobre todo para quienen seguíamos la NBA en aquella histórica época.

SAN ANTONIO O GANAR POR SISTEMA

San Antonio perdía al descanso del Game 6 en Oklahoma por 7 puntos cuando se enteró de que Tony Parker no jugaría en la segunda parte por problemas en su tobillo. Todo esto en una cancha donde acumulaban 9 derrotas seguidas. Dio igual. El sistema de San Antonio parece creado justamente para sobrevivir sin sus estrellas. Los Spurs jugaron un tercer cuarto majestuoso sin el francés (parcial de 37-20 para San Antonio) y acabaron por ganar en la prórroga y meterse en las Finales.

El ataque de San Antonio está basado en el movimiento perpetuo tanto del balón como de sus jugadores, y tiene un grado de sofisticación quizás sólo manejable por un equipo con el tipo de trayectoria de estos Spurs. Cuando un jugador pasa el balón, corta automáticamente. Cuando el balón se vence hacia un lado de la pista, un compañero se ofrece en la parte alta para aliviar la presión. Cuando un Spur recibe con una pequeña ventaja, busca rápidamente de dónde viene la ayuda defensiva para convertir dicha ventaja en otra decisiva para un compañero. Resulta irónico que una NBA tantas veces acusada de promover el baloncesto individualista haya creado la que quizás sea la mayor expresión del baloncesto clásico altruista de fluidez en pase y movimientos de los últimos años.

A San Antonio le costó 7 partidos deshacerse de unos Mavs que venían con el motor a tope desde hacía semanas buscando esos últimos puestos de la Conferencia Oeste. El susto despertó a los mejores Spurs, que liquidaron con un "gentleman sweep" a los Blazers y se aprocharon del desconcierto inicial de los Thunder ante la lesión de Ibaka para ponerse 2-0 en las Finales del Oeste y acabar cerrando la eliminatoria en 6 partidos pese a la vuelta de Serge.

Tony Parker es una amenaza ofensiva mortal cuando sus problemas físicos se lo permiten. Duncan sigue desafiando el paso del tiempo y regalándonos partidos que califican entre sólidos y estelares cada noche. Ginobili está jugando a gran nivel tanto en el tiro como en la generación tras unos malos Playoffs 2013. Leonard es quizás el jugador más imprescindible de San Antonio por su capacidad atlética y su juego en ambas canastas. Danny Green parece no fallar nunca un triple cuando juega en casa. Patty Mills y su tiro exterior es una amenaza latente para cualquier equipo rival despistado. Boris Diaw quizás esté jugando el baloncesto más trascendente de su vida, fantástico en la generación de ventajas, la distrubución de balón e incluso la anotación. Splitter está en el mejor momento de su carrera NBA. Belinelli ha tenido una gran temporada aunque no esté dando la talla en estos Playoffs. Y Matt Bonner es... un tío pelirrojo con barba.

Si nos ceñimos estrictamente a lo visto esta temporada olvidándonos del pasado, los San Antonio Spurs han sido de largo el mejor equipo del mundo. Y en unos Playoffs a 7 partidos el mejor equipo es quien suele ganar. No obstante, no es fácil ni conveniente olvidar el pasado en lo que a LeBron y los Miami Heat se refiere, pues muchas de las pegas de su temporada parecen más por diseño que por otra cosa. Esta serie se plantea como una batalla muy equilibrada entre dos equipos grandiosos, y el resultado dependerá en gran medida de qué equipo se ajuste más rápidamente y desactive los puntos fuertes del otro.

CINCO CLAVES PARA UNAS FINALES

1) El factor cancha, más factor que nunca.

Miami ha ganado los 8 partidos que ha jugado como local en estos Playoffs. Por otra parte, el registro de San Antonio como local es igualmente dominante (9-1), e incluso histórico si nos centramos en los últimos 7 partidos. Los Spurs son el primer equipo en la historia que gana 7 partidos de Playoffs seguidos como local por más de 15 puntos de diferencia. En todo el mes de mayo ningún equipo que haya pisado el AT&T Center de San Antonio ha llegado vivo al último cuarto. Es por ello que la ventaja de campo de los Spurs en estos Playoffs se aprecia como crucial.

Por otra parte, Miami lleva 54 partidos de Playoffs sin acumular dos derrotas seguidas. Esta asombrosa capacidad Heat para recomponerse tras las derrotas pone más presión aún en los dos primeros partidos que San Antonio debe jugar en casa. Y es que ir con 1-1 a Miami quizás sea un problema mayor del que en principio podría parecer.

2) La sombra alargada del triple de Ray Allen

La derrota de San Antonio en las últimas finales bien podría ser la más cruel desde la derrota de los Pistons ante los Lakers en 1988. No obstante, y pese a que las cicatrices todavía se aprecian en los comentarios de los jugadores cuando les hacen revivir esos momentos, los Spurs parecen haber somatizado la experiencia y están listos para redirigirla a su conveniencia.

Ray Allen's AMAZING game-tying 3-pointer in Game 6!

Mucho se ha dicho que esta es la primera vez que los Spurs ganan el Oeste dos años seguidos, pero poco se ha enfatizado que el año pasado fue la primera vez que perdieron unas Finales NBA. Ese factor de motivación extra quizás sea lo que les ha traído hasta aquí, así como uno de los factores decisivos de la serie.

3) Sobrevivir sin el mejor Parker

El base francés es el motor del ataque de San Antonio, y su primera referencia ofensiva, pero arrastra una lesión de tobillo que le podría limitar. El rendimiento de Parker es fundamental especialmente contra un equipo de defensa agresiva como Miami, pues su función no es solo la de anotar y generar juego sino también la de evitar los robos de balón Heat. El equipo de Spoelstra ha visto cómo en el último año Norris Cole se ha convertido en un muy buen defensor para jugadores del perfil de Parker, y probablemente sea esa la opción por defecto para ralentizar al francés.

San Antonio puede sobrevivir hasta cierto punto sin Parker gracias a su equilibrio ofensivo, la capacidad de Ginobili como generador y la "instant offense" que Patty Mills proporciona. No obstante, muchas cosas deben salir perfectas para que los Spurs puedan sobrevivir a unas finales ante Miami sin su mejor anotador. Demasiadas, quizás.

4) ¿Qué se inventará Popovich contra LeBron?

LeBron es demoledor cerca del aro hasta extremos absurdos. En estos Playoffs ha anotado el 80% de sus tiros a menos de metro y medio del aro, lo cual viene a ser no sólo la mejor marca de la NBA de largo, sino también un disparate absoluto. Pero esto no es todo, pues además su frecuencia en dichos tiros es altísima: más de la mitad de sus canastas provienen de dicha zona restringida, en la que sólo Howard, Griffin y David Lee han anotado más veces por partido que él. Esto contrasta con el porcentaje aproximado del 40% que LeBron promedia en su tiro a media distancia.

A la vista de esto, la estrategia a seguir está clara: cerrar el aro a LeBron y obligarle a lanzar desde 4-5 metros. Algo que es mucho más fácil decir que hacer. En las pasadas finales Popovich diseñó un sistema defensivo basado en flotar irreverentemente a LeBron para evitar que llegase bajo el aro. Un sistema este que atacaba directamente al que siempre ha sido su primer instinto: pasar al compañero abierto antes que anotar. Tras varios partidos donde Boris Diaw (!!) parecía el "LeBron stopper" definitivo, James logró descifrar lo que Popovich le planteaba, se soltó, empezó a anotar los tiros y acabó prevaleciendo.

Popovich tiene el material humano necesario para tratar de ralentizar a LeBron. Kawhi Leonard es un defensor de super élite, Danny Green tiene la habilidad defensiva y envergadura de brazos que a menudo molestan el juego de James, mientras que Diaw es mucho más rápido de manos y piernas de lo que su volumen corporal sugiere y no puede ser abrumado físicamente en el poste. Con estos mimbres, si el genio táctico de Popovich sale a relucir, Miami podría estar en problemas.

5) Boris Diaw y el espacio

Tiago Splitter ha sido durante toda la temporada un baluarte defensivo para San Antonio. En temporada regular, los Spurs recibieron 94.5 puntos por 100 posesiones con él en pista y 102 puntos sin él. Una tendencia que ha continuado en estos Playoffs, aunque de forma menos radical. Cuando Duncan y Splitter comparten pista, el rival siempre encuentra importantes dificultades para anotar.

Ahora bien, el juego de Splitter es perfecto para rivales como Dallas o Portland con juegos interiores convencionales, pero como ya se vió en las finales del año pasado se adapta fatal a los formatos de interiores abiertos con los que Miami jugará. Más aún, el combo Splitter-Duncan es menos efectivo en ataque que otras alineaciones capaces de generar más espacio.

Miami jugará una gran cantidad de minutos con LeBron, Battier o Lewis en el puesto nominal de ala-pívot, y los ratos en los que Andersen y Bosh compartan pista serán para colocar al ex-Raptor en la línea de tres puntos. Es muy difícil adaptarse a este tipo de ataques, y muchos equipos directamente no tienen respuesta convincente para ellos.

Sin embargo, los Spurs tienen como antídoto a un jugador tan poco convencional como el sistema al que se enfrentan: Boris Diaw. Sin ser un taponador, el francés tiene la altura, corpulencia y velocidad suficientes para ayudar a cerrar el aro, y para que no se le pueda atacar con facilidad ni en campo abierto ni en el poste bajo. Más aún, el arsenal de Diaw en ataque es igualmente incómodo para el esquema Heat: contra rivales altos busca el tiro exterior o la penetración, contra rivales pequeños el poste bajo, y su capacidad de pase, visión de juego y manejo de balón es una válvula de escape que pocos equipos tienen contra la presión defensiva de Miami.

Boris Diaw es un jugador que parece creado para estas Finales, y su rendimiento puede ser determinante en una dirección u otra.

En resumen: las finales Heat-Spurs del año pasado fueron una maravilla absoluta en casi todos los aspectos: nivel de juego, marcadores apretados, protagonistas inesperados, ajustes tácticos y un Game 6 que quizás ya forme parte de la lista corta de partidos más trascendentes de la historia NBA. Este año Miami es un campeón aún más sólido y los Spurs son un equipo aún mejor.

Que llegue ya la madrugada del jueves, por Belenos.

EPÍLOGO

En 1988 los Lakers de Magic, Kareem, Worthy y Pat Riley consiguieron ganar a los Detroit Pistons en un increíble séptimo partido, y ser así el primer equipo desde los Celtics de los años 60 en ganar dos anillos seguidos. Tras décadas hablando del famoso "repeat", y una vez hecho este realidad, el pensamiento de la posibilidad de acumular tres anillos seguidos llevó a un nuevo término: "threepeat". Riley, fino estratega donde los haya, se apresuró a patentar el término en lo que se refiere a su aparición en objetos de merchandising, dispuesto a forrarse con la idea. Los Lakers volvieron a llegar a las Finales ese año pero el sueño del threepeat murió tras ser barridos en ellas por los mismos Pistons que estuvieron a punto de destronarlos un año antes. Desde entonces, los threepeats de Jordan y de Shaquille-Kobe acabaron con Riley haciendo caja gracias a la patente, pese a no ser él mismo parte del proyecto.

Esta es la primera vez desde aquella época de los 80 en que Riley, presidente de los Miami Heat desde 1995, está involucrado en un posible threepeat de modo activo. El resultado de estas Finales podría bien cerrar un círculo, o bien dar lugar a la "maldición de la patente del threepeat".

Por si no había suficientes alicientes, digo.

 

 

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Comentarios

en Europa lo de Allen en el ultimo triple son pasos. En la NBA no? porque valian un anillo y lo vieron en la repeticion (aunque creo que solo para determinar si era de 3 o de 2, no se si pueden corregir la infraccion)

Fueron pasos también en la NBA, pero eran difíciles de ver. Yo no me fije hasta que lo leí, meses después. De todas formas, y siendo de SAS, ese triple merecía valer. Es un triplazo.

bueno, para eso hay 3 senores ahi muy bien pagados. Si no hace ese "trespies" no la tira de 3, imposible. Se aprovecha de una violacion del reglamento y no deberia valer. Perdon por los acentos... imposibles desde aqui.

No estaría mal desentrañar ese 80% above the rim de Bron. Si son en touchdown, tomahawk o similar, o bien a través de posteo. Dejo dato de las pasadas finales:

http://grantland.com/features/nba-finals-preview-heat-spurs-2014/

creo haber entendido: James elevó en un 7% respecto a RS las posesiones finalizadas al poste bajo, de las cuales solo logró levantar tiro en 3 de cada 10 ocasiones , teniendo en cuenta que forzó pocas faltas se deduce que la mayoría terminaron en pérdida . De hecho, señalan que con 50 posteos o más (en un jugador rival) es el penúltimo registro de puntos recibidos al poste por posesión de los Spurs la temporada pasada.

Otro dato interesante entresacado por Love en lo referente a anotación tras asistencia: Miami limitó a San Antonio a un 52% (traía un 64% en liga regular).

No parece que pueda haber cambio tan drástico como para revertir ambos escenarios. Busquen en otro lugar.

Eso sí la presión es para los Heat, que por algo juntaron en el 2010 a 3 players top-10 del momento. No para ganar, para ARRASAR.

Has entendido mal lo que escribe Lowe sobre Lebron ("LeBron shot 30 percent on those plays and barely drew any fouls"). Se refiere a que tuvo un porcentaje de acierto de un 30% en las situaciones en el poste bajo.

Completísimo artículo. Sois geniales!!
Pero se me antoja fundamental la figura de Andersen por su defensa a Duncan. Ha tenido problemas físicos, hasta faltar algún partido contra Indiana.
Si no está en condiciones, no tienen a nadie más para parar a Tim, Tiago o a Boris, desde el banquillo (Batttier y Lewis no parecen en dinámica).
Esta Bosh, pero como tenga que ocuparse él solo de estos interiores (más LBJ de vez en cuando) van demasiado justitos... salvo resurrección de Oden.

Lo de Parker parece similar (por lesionados) aunque no ha llegado a faltar a ningún partido.
Se puede pensar que por ser el máximo anotador, sus ausencias serán más graves, pero veo más importante que en su puesto Miami no tiene amenazas serias, y su presencia puede centrarse más al ataque.

Gran artículo, he disfrutado mucho con él.
Para mi la clave es el aguante físico de Manulo, Duncan, Parker y Diaw. Miami les va a exigir mucho mas en el campo y no les veo jugando 6-7 partidos al mas alto nivel.
Imagino que Pops regalará los partidos de Miami para centrarse en los de casa, pero aún así veo mejor a Miami por la fuerza física de Lebron y Westbrook