Solapas principales

One on One: Houston o Golden State. ¿Quién es el favorito?

Último día de competición para los 30 equipos. Esta madrugada se acaba la temporada regular y por fin, llegan los playoffs de la NBA. En la Conferencia Este se espera la mejor versión de Lebron James que disipe todas las dudas, con la incógnita de ver si Philadelphia, Toronto o los Celtics son capaces de discutirle el dominio al Rey.

Mientras que, en la Conferencia Oeste, todas las miradas se centran en dos equipos Houston Rockets y Golden State Warriors. Simón Ruiz e Iñigo Doñabeitia, dos de nuestros expertos NBA, debaten sobre la rivalidad naciente en el Salvaje Oeste, ¿será capaz el equipo de James Harden de plantar cara a los Warriors de Curry?

Iñigo Doñabeitia- GSW

Vs.

Simón Ruiz- HOU

Ciertamente, Simón, es probable que estemos ante los peores Warriors desde la llegada de Steve Kerr. El acomodamiento, la falta de profundidad en la plantilla y, especialmente, las lesiones, han lastrado a los actuales campeones de la NBA. Con Curry lesionado, y las dudas sobre su vuelta generando dudas, con un Kevin Durant que no acaba de carburar y, sobre todo, sin una de las piezas básicas que siempre ha resultado fundamental para entender a estos Warriors, Andre Iguodala. Sin embargo, ¿será Houston capaz de hacerles frente a la hora de la verdad? Creo que no.

Trataré de explicarme, en primer lugar, hay que reconocer que, como bien dice Simon, en los últimos 4 años los Warriors jamás han tenido un competidor tan claro en la Conferencia Oeste. Estos Rockets son una verdadera maravilla de equipo, tienen a un James Harden que parece capaz de detonar absolutamente cualquier entramado defensivo y han sumado a un Chris Paul que, sinceramente, no me esperaba fuese capaz de adaptarse tan sumamente bien a los sistemas de D´Antoni. Houston ha conseguido ser un equipo a temer, que además ha innovado como nadie, lanzándose de cabeza al moneyball; explotando el recurso de tener tiradores abierto y, prácticamente, eliminando la existencia del mid-range. Merece ser alabado, pero también merece la pena hablar de sus debilidades.

Una de las virtudes, pero también posiblemente defectos, del juego de los Houston Rockets es la generación de juego desde el pick&roll o situaciones de aclarado, pero si por algo han destacado los de la Bahía desde la llegada de Kerr es, precisamente, por su versatilidad defensiva y por su capacidad de generar telarañas destructivas difíciles de romper. Frenar a Harden en un aclarado es algo muy difícil de hacer, más ahora que está a un nivel superlativo, y es capaz de generar puntos para sí y para el resto con una facilidad pasmosa, pero si hay un equipo capaz de minimizar su potencial de acción, esos son los Warriors y la pizarra de Steve Kerr.

Además, estos Rockets no dejan de ser una versión evolucionada del run&gun mezclado con la estadística avanzada, es decir, una copia progresista de los Phoenix Suns del propio Mike D´Antoni. Y es aquí, querido Simón, donde creo que los Rockets asumen un reto que les viene grande, jugarles a estos Warriors a ritmos elevados de juego, darles la oportunidad de correr, es lo mismo que firmar la sentencia de muerte antes de poner en marcha el plan. Es cierto que durante la temporada, en diferentes momentos, han hecho probaturas de juego más pausado y que, con la presencia de Chris Paul, han resultado efectivas, veremos si son capaces de reproducirlas ante los Warriors o, si bien, se lanzan a tumba abierta al juego vertiginoso que los de Oakland están esperando disfrutar.

La mayor duda que existe en el entorno de los Warriors es si van a conseguir activar el ritmo de crucero a tiempo dadas las lesiones que han mellado su juego habitual, pero en esto también soy optimista. Si bien es cierto que el Big-Four ha atravesado diferentes lesiones que les han hecho llegar mermados a la fase final de la Regular Season, también han permitido que éstos disfruten de mayores descansos y lleguen mentalmente más frescos que nunca, algo que les pesó en exceso la temporada del récord de victorias. Draymond Green y sus golpes, Klay Thompson y su pulgar o las costillas de Kevin Durant, ya están entrando en calor y sintiendo el cosquilleo competitivo. Se espera que André Iguodala llegue al primer partido de los playoff, y la gran incógnita sobrevuela al dos veces MVP: Stephen Curry.

Probablemente, Stephen Curry se pierda la primera ronda de los playoff, y el resto tendrán que acelerar para disipar cualquier duda de upset inicial, porque estos Warriors sin Stephen Curry no son los Warriors que estamos acostumbrados a ver. El base de Akron es quien dota de alma y sentido al juego de los campeones, y si él es capaz de volver a su máximo nivel, lo siento por Houston, pero volveremos a ver a los de la Bahía de San Francisco en unas Finales NBA.

En cualquier caso, y si nada se tuerce por el camino, estamos a punto de asistir a unas de las Finales de Conferencia más abiertas y divertidas de la última década.

 

No pretendo discutir el favoritismo de los Warriors en los playoffs, pero desde la llegada de Steve Kerr los californianos no han tenido un rival tan fuerte contra el que competir, LeBron incluido, ni han llegado a la postemporada en un momento de forma tan bajo. Desde el 9 de marzo llevan un balance de 6-9 y sus estadísticas no dejan de sorprender. Han entrado en una dinámica negativa, que se nota en la relajación de la tensión defensiva (ratio defensivo de 108 en esos 15 partidos, antes 103,3) y del juego en equipo (25,3 asistencias por partido, el 8.º, cuando antes era el 1.º con más de 30). Puede que los Warriors vuelvan a ser los de siempre, pero es difícil eliminar ciertos vicios y a los vigentes campeones puede que les cueste.

En el otro lado de la balanza, Houston ha construido un equipo que, si no fuera por el transatlántico de la Bahía, tiene pinta de campeón. Los texanos tienen un ataque histórico (ratio ofensivo de 112,7) con un exagerado estilo basado en el lanzamiento de tres (el 50,1% de sus tiros de campo son triples) que dificulta mucho la defensa, ya que sus rivales deben cubrir cada centímetro del campo. Además, al posible MVP James Harden se le ha unido Chris Paul, con lo que aseguran 48 minutos de creación de élite, la base del ataque de Houston (el 14,3% de sus posesiones se resuelven con un aclarado). Con tiradores como Eric Gordon, Ryan Anderson, Trevor Ariza o los recientes fichajes Gerald Green y Joe Johnson las ventajas que sus estrellas generan son perfectamente aprovechadas para martillear a sus rivales desde el triple (37% en catch & shoot).

Con un ataque tan despiadado, deberíamos pensar que la debilidad de Houston es la defensa, la principal duda que siempre han sembrado los equipos de Mike D’Antoni. Pero Houston ha mejorado tremendamente ese factor hasta el punto de que debemos considerarlo una fortaleza (103,9 de ratio defensivo, por encima de los Warriors). Los Rockets han hecho del espacio en ataque una prioridad y eso se ha traducido a la defensa, donde están preparados para cubrir todos los espacios que pueden generar sus rivales, un arma que usan mucho los Warriors, que pueden tener muchos problemas contra la defensa de los Rockets.

Pero el mayor salto cualitativo en defensa no lo han dado en la pista, sino en los despachos. El genio Daryl Morey supo captar, en el pasado verano, las debilidades del equipo y fichó al tipo de jugador que la D’Antoni necesitaba. Aparte de la estelar contratación de Chris Paul, el general manager fichó en la agencia libre a PJ Tucker, Luc Mbah a Moute y Nenê Hilario. Estos jugadores, junto a la habitual aportación defensiva de Ariza y Capela, han aumentado la intensidad defensiva de un equipo de carecía de ella. No es de extrañar que los fichajes sean los que mejor ratio defensivo tienen con ellos en pista, con lo que Houston ha visto paliada la principal desventaja que tenían contra los Warriors en la temporada pasada.

Hasta que no se demuestre lo contrario, Golden State sigue siendo el favorito para el anillo en esta temporada, pero Houston contará con la ventaja de campo, más armas que el año pasado, mayor confianza y una serie de perros de presa dispuestos a frenar a todas las estrellas de los Warriors. Por último, no debemos dejar de lado el importantísimo factor lesiones. D’Antoni ha aprendido a dosificar a sus jugadores y solo Harden llega a los 35 minutos por partido (35,5). No han tenido lesiones de importancia en la parte final de la temporada, al revés que los Warriors, que no podrán contar con Curry en el inicio de los playoffs y deja dudas acerca del estado de forma con el que volverá a la competición.

En los últimos 4 años, los Warriors nunca han tenido un rival tan fuerte. Los Rockets están preparados para una lucha que puede ser antológica.

 

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
3 años 10 meses
#contenidos: 
311
#Comentarios: 
2,774
Total lecturas: 
1,378,047

Comentarios

Triples, aclarados, 1 vs 1, pick and roll con McGee y Capela, a disfrutar, lo que pierdes en defensa con Harden, lo ganas con Paul, al igual que Warriors con Curry y Thompson, la balanza se desequilibra en la comparación de Iguodala y Green, con carácter y más importancia en los anillos que Curry y Thompson, respecto a Gordon, PJ Tucker y Ariza, muchos triples tendrán que meter estos.... pero es que luego está Durant.... si tuviera que poner dinero lo ponía en los Warriors, ojalá pasen los Rockets...

Warriors 4-1. Sueño con que habrá momentos de Durant sobre Harden y eso desquiciará a los tejanos, que entre Paul, Nene y Ariza no pueden caerme peor...Además, Chris Paul tiene la etiqueta de looser encima y eso es difícil vencerlo.

Muy de acuerdo con Pelolovic. El desgaste y las lesiones que pueden sufrir en las rondas previas a la final seguramente sean más decisivas que el potencial de cada uno de ellos. Con todo el mundo al 100% no creo que Houston fuese capaz de ganar más de 2 partidos.

Mucho depende de Curry, han tenido suerte y los Warriors van a jugar contra el equipo más mermado por las lesiones en primera ronda, lo que les va a permitir rodarse a los recuperados.
Por otro lado, Houston tendrá enfrente a los Wolves, parece fácil, pero Thibs a lo mejor recupera su conocimiento del juego y consigue que estos Wolves aprovechen mucho de lo que tienen tanto en defensa y ataque para ponerle las cosas difíciles a los Rockets.