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Swen Nater en la liga Holandesa en el final de su carrera

¿Quién era Swen Nater?

Hace muchísimos años en una entrevista leí una entrevista al gigante que jugaba en los Utah Jazz Mark Eaton, éste comentaba que le descubrió el mismo entrenador que a Swen Nater. A pesar de que un tipo con la historia de Eaton hablaba del jugador como una eminencia, yo no sabía ni que existía. Este jugador a partir de ahí he buscado toda la información


¿Quién era Swen Nater?

Curiosa la historia de Swen Eric Langeberg (conocido como Swen Nater), nunca imaginó este holandés nacido en Den Helder el 14 de enero de 1950 que su futuro estaría ligado al baloncesto. De hecho sus inicios fueron cuando menos chocantes; éste estudiaba en un Instituto de California en el que jugaba (es un decir) al basket en sus ratos libres. Más que nada por su altura y corpulencia: 2,10 y más de 100 kilos. Esta fisonomía fue la causa de su descubrimiento cuando casualmente Tom Lubin, un entrenador de un junior collage, se lo encontró por la calle y le comentó: “He notado que usted es bastante alto. ¿Ha pensado jugar al baloncesto en la universidad?”.

Después de pensarlo dio el paso y se enroló en Cypress, (idéntica circunstancia se produjo años más tarde entre Lubin y un gigantón llamado Mark Eaton, como les comenté posteriormente).

Las primeras sesiones no pudieron ser más frustrantes, el bueno de Nater era muy lento y carecía de la coordinación suficiente, y como el mismo cuenta, le era imposible tocar el aro dos veces seguidas. En Cypress pasó dos años antes de su incorporación a UCLA. Un tanto sorpresiva pues el propio John Wooden afirmó que Swen tenía una clase lamentable... aunque le gustó por su tesón y esfuerzo en los entrenamientos. Tras este comienzo difícil, tanto Wooden como Walton le ayudaron a mejorar y a ser un jugador muy útil al equipo y se convirtió en lo que hoy llamamos un especialista, es decir, un buen defensor, reboteador y además daba minutos de descanso a la estrella de UCLA.


Cosecha una importante carrera en la ABA y NBA

Su evolución no pasó desapercibida para los ojeadores de la NBA y es elegido en la primera ronda del draft de 1973 con el número 16 por Milwaukee Bucks, sin embargo se inclinaría por la espectacular ABA y Los San Antonio Spurs en el que se encontraba un tal Gervin. Es nombrado rookie del año y no cesan de llegar elogios, como los de su compañero Iceman “Swen era mi hombre, era grande, fuerte y un rebounder, justo lo que necesitábamos”.

Tras tres campañas en la ABA, la última en los Nets del Doctor J, comenzó su andadura en la NBA con los Bucks, 13 puntos y 12 rebotes por partido fueron más que suficientes para que varias franquicias intentaran su fichaje como agente libre. Al final los Braves (posteriormente Clippers) se llevaron a uno de los grandes reboteadores del momento y aquí compartió banco con el padre de Kobe Bryant, Joe, World B Free o Bill Walton. Con los San Diego realizó sus mejores campañas: máximo reboteador de la NBA en la temporada 79-80 con 15 RPP y varios records que aún perduran en la franquicia pobre de Los Ángeles: 32 rebotes en un partido, 21 en un tiempo, 25 defensivos en un partido y 18 en un tiempo, 54 dobles-dobles en una temporada...

Finalmente en su último año de profesional, 1983, firma por Lakers como suplente de Jabbar ante los continuos problemas físicos de Mitch Kupchak. Se despide de la NBA con un subcampeonato ante los Celtics.


¿Qué fue de Nater?

Un año después jugaría en Udine una campaña. Ahí acabó la carrera de Swen Nater y a partir de entonces se dedicó a su trabajo en Costco Wholesale Corp., a la edición de libros y videos sobre fundamentos de baloncesto, a participar en clínics y campus e incluso a jugar torneos en su Holanda natal, en los que como no podía ser de otra manera terminaba como máximo reboteador. También buscó un rincón para su otra gran pasión: la poesía. Aún envía algunos poemas a su gran maestro, John Wooden.


El dato, por José Antonio Jiménez

Se nota que os habéis currado el reportaje sobre el pivot holandés, pero te ha faltado contar lo más interesante. A mediados de los ochenta, el Barcelona necesitaba un jugador que marcara diferencias bajos lo tableros. Corría el verano de 1985, y la directiva culé puso los ojos en Nater. Todo estaba cerrado y el jugador se disponía a coger un avión que lo transportara al aeropuerto e El Prat. Pero poco antes de embarcar se echó atrás. ¿Por qué? Según Nater, una visión divina le recomendaba no jugar en nuestro país. En la Ciudad Condal no se creyeron tan ridícula justificación, pero no tuvieron más remedio que aceptarla. Al final, contrataron a otro pivot blanco, buen reboteador, pero algo tosco en ataque, el canadiense Greg Wiltjer.



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