Los Wolves no se quedarán de brazos cruzados este verano. Eliminados por los Spurs en las semifinales de conferencia, la directiva ya ha dejado clara su postura: el offseason no será pasivo.

El dilema Gobert

Vamos a intentar ser tan agresivos como sea posible, advirtió Tim Connelly. Una frase que no apunta a nadie en concreto, pero que basta para reavivar las especulaciones en torno a un plantel caro y que ahora se enfrenta a sus propios límites.

En ese contexto, el nombre de Rudy Gobert vuelve a las conversaciones. Según Jake Fischer, los Wolves se preguntan si su matrimonio con el pívot francés tiene futuro a largo plazo. Chris Finch recordaba esta temporada que Gobert es capaz, casi por sí solo, de mantener al equipo entre las cinco mejores defensas de la liga. Sin embargo, sus limitaciones, especialmente en ataque, también pueden ser explotadas por los rivales en playoffs.

La paradoja Gobert no ha cambiado. Frente a Nikola Jokic, ofreció una primera ronda de altísimo nivel, mostrando la importancia de su envergadura, su posicionamiento y su protección del aro. Pero contra San Antonio, su influencia se diluyó rápidamente, hasta el punto de cuestionar su encaje en el proyecto construido alrededor de Anthony Edwards.

Un traspaso nada sencillo

Un traspaso, en todo caso, está lejos de ser sencillo. Rudy Gobert tiene $36.5 millones garantizados la próxima temporada, más una player option de $38 millones en 2027-28. Con casi 34 años, un perfil muy específico y un salario elevado, el cuatro veces Mejor Defensor del Año no es un activo fácil de mover.

Su contrato podría, sin embargo, resultar útil en una operación más amplia con tres equipos, especialmente si Minnesota decidiera posicionarse en un dossier mayor, como el de Giannis Antetokounmpo. No hay que olvidar que el año pasado, su nombre ya había circulado en conversaciones con los Suns en torno a Kevin Durant.