Solapas principales

Rudy Gobert: la Torre Eiffel en Salt Lake City

  • Rudy Gobert está sorprendiendo a propios y extraños este año.

Apenas son unos segundos, pero ahí está, es él, es Rudy Bourgarel. Solo tienen que pausar el video, afinar un poco la vista, y deleitarse con tan simpático hallazgo. Aparece en la mítica película "Coming to America" (titulada “El príncipe de Zamunda”, en castellano), una divertida comedia ochentera protagonizada por Eddie Murphy, Arsenio Hall y Shari Headly. La cinta en cuestión trata sobre la llegada, a territorio yankee, de un poderoso príncipe africano, y de cómo ese radical choque de culturas genera situaciones disparatadas y jocosamente hilarantes. La escena referida es aquella en la que se desarrolla el partido de baloncesto, donde hace acto de presencia el modesto Marist College neoyorkino, de la NCAA.

Hasta allí se fue el padre de Rudy Gobert hace más de tres décadas, buscando cumplir un sueño que se perdió por el camino. Bourgarel no consiguió ser drafteado a pesar de contar con una buena mezcla de tamaño y agilidad, y tuvo que regresar a Francia, donde acabaría gozando de una respetable carrera como profesional de este deporte. Su hijo, que aparte de recibir el mismo nombre también ha heredado el don genético de su progenitor, está dispuesto a recoger el testigo de ese idílico sueño que nunca llegaría a materializarse. Y, por el momento, va en la buena dirección.

Rudy Gobert-Bourgarel, venido al mundo en la localidad francesa de San Quintín en 1992, está siendo una de las grandes sensaciones de la NBA esta temporada. Su evolución como jugador se sucede a una velocidad de vértigo, mucho más rápido de lo que cabía imaginar. A las órdenes de Quin Snyder, el salto adelante en el juego del francés se ha postulado como una evidencia imposible de ignorar, fruto del trabajo duro, pero también de unas condiciones físicas asombrosas, inscritas en el terreno de lo excepcional. Para comprender el “cómo” y el “porqué” de la situación que le ha llevado hasta aquí, tal vez sea necesario bucear por su aún imberbe carrera.

rudy_bourgarel.jpg

Rudy Bourgarel con Marist College

La primera gran aparición de Gobert en la escena internacional se produjo durante el campeonato europeo sub-18 de 2010, celebrado en Vilna, la capital de Lituania. Un torneo en el que también se pudieron ver a otras grandes promesas del baloncesto continental como son Jonas Valanciunas, Alex Len, Davis Bertans, Alessandro Gentile, Sergei Karasev o Dario Saric. El pívot formó parte de una débil escuadra francesa, que no pudo transitar más allá de la primera ronda. A pesar de todo, en aquella cita dejaría detalles sumamente interesantes. Lo que más llamaba la atención de aquel espigado jugador eran sus inagotables brazos, de corte casi biónico, que potenciaba gracias a una salvaje capacidad de salto. Estas privilegiadas cualidades anatómicas le permitieron ser una verdadera pesadilla en defensa, donde hizo gala de un instinto natural para el rebote y el tapón. Los numerosos scouts allí citados no lo pasaron por alto, y en sus libretas se añadaría un nuevo nombre, subrayado cuidadosamente en un amarillo chillón fosforito.

Tan solo dos años después, en el europeo sub-20 de 2012 celebrado en Eslovenia, la hasta entonces escuálida Francia se mostraría mucho más sólida, alcanzando la final del torneo, perdida ante Lituania. De nuevo Gobert ejercería un dominio apabullante, sobre todo a nivel defensivo. Como muestra un dato revelador: promediaría 7 rebotes y 3.8 tapones en 9 partidos, disputando tan solo 24 minutos por velada. Simplemente espectacular. No hubo rival que pudiera asaltar la zona gala.

Entre tanto, y en ese mismo verano de 2012, acudiría al Adidas Basketball Eurocamp, otro escaparate perfecto para exhibir sus atributos ante los reputados scouters allí congregados. Su conexión en pista con Leo Westermann, otro de los grandes talentos franceses, dejaría boquiabierta a la multitud presente. El nombre de Gobert cada vez aparecía más en las tertulias selectas, y su coqueteo con el universo del draft NBA estaba al caer. Era evidente que, tarde o temprano, el pívot de San Quintín jugaría en la mejor liga del mundo.

7'2" Rudy Gobert Shows Out at adidas EUROCAMP 2012!! 7'9" Wingspan Dominates!

Por lo pronto, sus derechos le seguían perteneciendo al Cholet Basket, modesto equipo de la Pro-A francesa. Los tres años anteriores se había formado a las órdenes de Jean-Manuel Sousa, el entrenador de origen portugués que dirigió al Cholet hasta la 2013-2014. El último año de Gobert en Francia (2012-2013) fue la confirmación de que se estaba asistiendo al inminente nacimiento de una estrella, un jugador único y diferencial. La competición local se le hacía cada vez más pequeña, y un sentimiento de claustrofobia competitiva le atormentaba sin cesar. Ya no se podía posponer por más tiempo: era hora de dar el salto al otro lado del charco.

En el Draft Combine de 2013, ceremonia donde las futuras promesas NBA miden sus capacidades físicas en pruebas de velocidad, salto, fuerza, etc, estaría Rudy Gobert. Fue allí donde, por primera vez en su vida, su nombre se instaló definitivamente en el ajetreado murmulleo mediático. Todo aquel que siguiera con más o menos interés el baloncesto, comenzaba a familiarizarse con el francés. Sin embargo, en aquella ocasión no pudo demostrar de qué pasta estaba hecho, al someterse a las diversas y exigentes pruebas bajo una inoportuna lesión de rodilla.

Poco tiempo después, y esta vez en plenas condiciones, el portal Draftexpress, prestigioso medio especializado en informar sobre los emergentes talentos baloncestísticos, haría justicia a la alienígena anatomía del pívot. Se hacían oficiales los verdaderos y escandalosos registros de Rudy Gobert. Medía 2.18 metros y pesaba 107 kilogramos. Pero lo que más impactaba de todo era su estratosférica envergadura de brazos, que superaba los 2.3 metros, y un alcance de mano (brazo extendido en posición completamente vertical) de 2.9 metros. Su envergadura era la tercera más alta jamás medida, por encima de gigantes como Shaquille O’Neal, Larry Sanders o Hasheem Thabeet. Era el hombre inacabable. El muñeco de los chicles Boomer en carne y hueso, y hecho persona. Así de simple.

El propio Gobert definía su juego, de manera clara y estoica, en una entrevista concedida durante el Draft Combine:

“Todo el mundo sabe que si quieres jugar de 5 tienes que ser fuerte. Lo estoy mejorando pero aún me queda mucho. También debo mejorar mi juego al poste, mi tiro de media distancia, etc.

Me considero un jugador defensivo. Aporto energía, rebotes, tapones, pero por encima de todo soy un jugador de equipo. Me gusta finalizar con fuerza, acabar los alley-oops. Me dedico a defender y a proteger el aro.”

Así pues, y con semejante carta de presentación, decidiría presentarse al draft de 2013, siendo elegido en el puesto 27 de la primera ronda por los Denver Nuggets, que acto seguido le traspasarían a los Utah Jazz. Por fin había cumplido el sueño que se le negó a su padre, tantos años atrás. Comenzaba un viaje hacia la eternidad.

rudy_gobert_draft_combine.jpg

Rudy Gobert - standing reach

Y aunque su primera temporada en la NBA sirvió de transición y adaptación (con un paseo por la D-League incluído), entendida como un proceso destinado a familiarizarse con las particularidades del nuevo contexto, este segundo año está siendo el de la confirmación. Rudy Gobert ha pasado, por méritos incontestables, de ser una promesa a ser una realidad.

En esta 2014-2015, el poderío defensivo del astro francés se está mostrando en todo su esplendor, aupando el rendimiento colectivo de su equipo y cogiendo desprevenidos a muchos de sus rivales. Su explosión no puede entenderse sin comprender este proyecto renovado que suponen los Utah Jazz, que firmaron a Quin Snyder el pasado verano. Como alumno aventajado de la escuela Popovich, el nuevo inquilino del banquillo ha implantado un sistema de juego fresco, dinámico y vistoso, donde se busca integrar a todas las jóvenes y valiosas piezas de que se disponen. El grupo formado por Favors, Kanter, Exum, Hayward, Burke, o el propio Gobert, cuenta con un potencial ilimitado, que crece sin prisa pero sin pausa.

En el camino hacia la brillantez colectiva, a Gobert le ha sido reservado el papel de ancla, un apagafuegos inagotable que disimula los errores defensivos de sus compañeros. A cierre de estas líneas, el pívot francés es, estadísticamente hablando, el que mejor defiende su aro de toda la NBA, permitiendo un 37.7 % de acierto a los rivales. Además, la defensa de Utah permite 8.5 puntos menos por 100 posesiones cuando él está en cancha. Es decir, su presencia se ha vuelto completamente imprescindible para el equipo, y solo tiene 22 años. De otro mundo.

En ataque, sigue siendo un jugador por hacer y con un amplio margen de mejora. No obstante, cuenta con una destacada agilidad, casi inexplicable si tenemos en cuenta su altura y la posición en la que se desempeña. Esta coordinación de movimientos le permite finalizar con maestría los alley-oops, el pick n roll, y aprovecharse de palmeos y segundas oportunidades generadas por los lanzamientos errados de sus compañeros. Además, en algún partido ha mostrado flashes de disponer un gancho en carrera bastante sólido, base sobre la que se puede ir trabajando. Otro aspecto en el que mejora cada día es en la capacidad de pase, haciendo gala de una inteligencia en pista soslayable, y una buena conexión con su pareja de baile en el interior, ya sea Kanter, Favors o Booker.

La excelencia del francés ha regalado actuaciones verdaderamente prodigiosas, que se suceden casi con naturalidad, como si solo vinieran a representar una fiel rutina. Por ejemplo, los 13 puntos/11 rebotes/6 tapones en la victoria ante Minnesota Timberwolves; o el sensacional encuentro que disputó ante San Antonio Spurs, cosechando 13 puntos/18 rebotes/4 tapones en apenas 28 minutos de juego. Cada partido supone una oportunidad para dar un clínic de dominación interior, sobre todo a nivel defensivo.

El precoz impacto de Gobert en la NBA no ha cogido por sorpresa a Derek Bodner, uno de esos scouts que tuvo el privilegio de asistir al Draft Combine de 2013, y que trabaja para Draftexpress:

“Lo mucho que ha contribuído tan tempranamente en su carrera está alucinando a muchos. La cantidad de terreno que puede cubrir, de forma rápida, de una sola galopada, es increíble. Es el tipo de taponador que no solo intimida a los jugadores de perímetro que penetran hacia el aro, sino que también es capaz de anular al hombre que cubre. Ejerce un impacto sobre todos los tiros que tocan el aro, incluso aquellos que no puede alcanzar”.

La evolución de esta Torre Eiffel andante no se debe solo a un don natural, sino que también bebe de una explicación más mundana: el trabajo duro. Antes de la presente temporada, su redoblado esfuerzo de gimnasio le hizo ganar 10 kilos de músculo, buscando paliar esa desventaja de fortaleza que el propio jugador apuntaba en la entrevista anteriormente citada. Es un tipo sencillo y un profesional disciplinado, que se involucra de manera total con el proyecto del que forma parte.

“No es tanto que expanda su juego, sino que mejora las cosas que ya sabe hacer. Ir hacia canasta, jugar al poste alto, finalizar en la zona. Se pasa el día analizando videos. Pasa mucho tiempo con Alex Jensen (asistente técnico de los Utah Jazz). Y además es un tipo que interactúa con el otro. Tiene una opinión sobre las cosas y no duda en compartirla”, afirmaba Quin Snyder, tras la sorprendente victoria de sus pupilos ante los intratables Golden State Warriors.

“Tenemos muchas esperanzas puestas en él. Las herramientas que Rudy tiene, considerando su altura y su longitud, son evidentes, y además le gusta mucho el baloncesto. Un siete pies motivado no está mal para empezar”, apostillaba Dennis Lindsey, general manager de los Utah Jazz.

b0a4fb2778c7.jpg

Taponazo de Gobert (FIBA)

Ya durante el pasado Mundial FIBA, disputado en territorio patrio, se pudieron apreciar los primeros signos de alarma de que estábamos ante algo grande, y no lo digo solo en sentido figurado. En ese fatídico choque de cuartos de final entre España y Francia, que supuso una de las peores derrotas históricas para el combinado nacional, nuestro protagonista se encargó de amargarle la noche a nuestros pívots, que presumían de ser la mejor rotación interior de todo el campeonato. No hubo tiros cómodos ni rebotes fáciles. Fue la pesadilla de Slender Man proyectada en una pista de baloncesto. Y si, la facilidad para encontrarle motes a Gobert prácticamente iguala su capacidad para taponar tiros. No podía ser de otra manera.

En un año que parece estar alumbrando la llegada de “cincos” dominantes de procedencia exótica y orígenes insospechados (Hassan Whiteside, Jusuf Nurkic), la explosión de Rudy es un delicioso aliciente para una liga que necesitaba de jugadores así.

La historia del apellido Gobert tomó cuerpo en el plano de la ficción, cuando compartió escenario con Eddie Murphy allá por 1988. Casi 27 años después, el chico de San Quintín lo ha transformado en realidad, iniciando un largo camino que aún está por recorrer, pero que sin duda será apasionante de seguir.

El límite es el cielo. Bien sabido lo tenían aquellos que empezaron a construir la Torre Eiffel hace más de un siglo.

Rudy Gobert Compilation

 

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
7 años 2 meses
#contenidos: 
52
#Comentarios: 
184
Total lecturas: 
387,136

Comentarios

La verdad que todos los dias abro www.nba.com para ver si jugo Utah y de paso observar la performance de Rudy Gobert. Me sorprendio gratamente en el Mundial cuando se los comió a los Gasol. Defensivamente, un fuera de serie. Ofensivamente, un basurero de aquellos. Me gustaria que en el verano boreal entrenara con Hakeem Olajuwon para agrandar su abanico de recursos en ataque. El juego de espaldas es nulo y un tiro de un rango de 4-5 metros seria un recurso mas para un jugador sin limites y con tan solo 23 años por cumplir. Solo falta Walter Tavares, Bogdanovic David Bertans . La gran generacion del 92 internacional esta en la NBA: Valanciunas, Kanter, Nogueira y el gran Rudy los esperan.
Utah tiene un gran futuro con el, Exum, Favors, Kanter y Haydward. Y en Francia, no hace falta que se preocupen por si va Noah. Rudy es un autentica garantia en la pintura.

Is rudyculus ese 37%. Gobert me parece un jugador que va a ser diferencial en esta liga, y pienso que con más continuidad a la mostrada por Chandler. En ataque no tiene malos skills para un tio tan infinito. Intentaría traspasar a Favors, ganando una amenaza que libere un poco a Gordon Hayward. Haría falta también un poco más de pase en Trey Burke. Por lo demás un proyecto interesante y sin volverse locos como en Orlando.

Tiene mucho mérito que un tío que no sabe ni botar, ni tirar ni pasar ( ABC del Basket), tenga cierta influencia sobre un partido de élite ( NBA o FIBA ). Su tope sería ser como Tyson Chandler ( con mas cm y menos fuerza ) y ser especialista importante en un equipo con aspiraciones. Nunca será como Pau Gasol, Marc, Ibaka, etc pero si puede ser un factor clave de un equipo haciendo el trabajo sucio. Yo creo que prácticamente ya ha alcanzado su techo este año , que es explotar sus grandes facultades físicas y que no se noten demasiado sus tremendas limitaciones técnicas.