Segunda Edad de Oro de la NBA, ¿se defiende peor que antaño?

  • Los Rockets nos muestran el baloncesto del futuro
  • El cambio del juego nos lleva a ver barbaridades como las de Devin Booker o Klay Thompson

En la NBA siempre ha existido el caldo de cultivo perfecto para ver algunas de las mejores exhibiciones a nivel baloncestístico de la historia, por ello es la mejor liga del mundo con diferencia. Los mejores jugadores del planeta han jugado en alguna de la franquicias de la NBA y han convertido sus habituales jornadas vespertinas en momentos únicos para la historia del deporte. Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Julius Erving, Kareem Abdul-Jabbar, Shaquille O’Neal o Bill Russell, entre muchos otros, han dominado la NBA en algún momento de sus carreras dejando imágenes ya icónicas a las que rendir culto en algún que otro momento. Pocos ligas pueden presumir de tan grande Olimpo de dioses al que adorar y de una mitología tan rica en leyendas como la propia NBA.  Sin embargo, ese regusto de lo pasado parece ser demasiado sabroso como para poder disfrutar de los propios héroes del presente. En la NBA parece que la máxima aquella de “un tiempo pasado siempre fue mejor” parece siempre a la orden del día, sin embargo, es la propia realidad la que insiste en cambiar dicha mentalidad a base de barbaridades nunca vistas anteriormente. 

 
Promediar triple-doble, anotar y repartir más de dos mil puntos en cada una de las facetas, lanzar cuarenta triples en un partido por equipo o asistir al nacimiento de un anotador de 20 años como pocos en la historia gracias a 70 puntos en una de las plazas más mágicas de toda la liga, sin olvidar aquello de sesenta puntos anotados con tan sólo noventa segundos de posesión del balón en la manos son algunas de las proezas que los héroes de ahora han conseguido esta misma temporada en la NBA. Bestialidades, algunas, que hacía más de cincuenta años que no se veían y que los más grandes no consiguieron. Pero, ¿por qué ahora? El aficionado más hater buscará en la defensa la respuesta más fácil, listo para afilar los colmillos y declarar que “ahora no se defiende como antes” o que “Jordan habría promediado cincuenta puntos si hubiese querido”, sin embargo, Jordan no habría dominado tanto, quizás y sólo quizás, en la NBA actual como lo hizo en su época. 
 
 
La evolución del baloncesto ha dado un ritmo más alto que nunca en busca de la obtención de los tiros más eficientes, que no eficaces, posibles. Se trata de buscar y encontrar tiros desde debajo de la canasta (los más fáciles) y los triples (los tiros que más puntos dan) con la única intención de hacer lo más eficiente posible el propio ataque. Es decir, atacar de la manera más inteligente al equipo contrario. Algo que ha puesto en práctica este año de manera extrema Mike D’Antoni, uno de los hombres clave en el baloncesto moderno, en los Houston Rockets actuales y lo que podría llevar a James Harden a ganar su primer MVP.  Esa tiranía del triple que se ha instalado en la NBA y que lleva por bandera el mejor equipo de la historia (73-9, nadie en tres temporadas ha ganado tantos partidos como ellos), los Golden State Warriors. Como consecuencia asistimos, quizás, a la mayor concentración de estrellas de la historia de este deporte. Si bien es cierto que el primer nivel sigue estando reservado para unos pocos privilegiados, el nivel medio-alto ha subido tanto que es imposible no considerar a jugadores de un nivel, otrora secundario, como estrellas. Ese cajón de-sastre en el que colocar a jugadores como Whiteside, Gobert, Beal, Conley, Walker, Millsap, Dragic, Ricky Rubio o DeAndre Jordan. Es decir, el límite entre estrellas y jugadores comunmente llamados buenos ha desaparecido y parece más transitado que nunca. Para destacar, hay que ser más bueno que muchos otros. 
 
 
Pero no sólo esa es una de las grandes diferencias con la NBA de los 80’ y 90’, la gran época dorada de la NBA, la de Magic-Bird-Jordan, la santísima trinidad del baloncesto. En ningún otro deporte tres jugadores han significado tanto como este trío para el baloncesto. Pero sin atender a razones nostálgicas es justo decir que no se puede comparar una época con cualquier otra. ¿Por qué? El triple, como se ha anunciado anteriormente, ha transformado el baloncesto con el paso de los años. Y para ejemplo, un botón. Desde 1980 hasta 2003 el campeón siempre ha tenido una figura dominante en el poste (Kareem, Parish, Robinson, Olajuwon, Duncan o Shaq) excepto los Chicago Bulls, que tenían al jugador más dominante de todos los tiempos. Una tónica que ha cambiado de manera radical en los últimos años. De los Celtics de Garnett y los Lakers de Pau, con interiores móviles y modernos, a los Warriors y Cavaliers con una figura interior realmente de pequeña estatura. Buscando los espacios fuera que en la pintura no se podían encontrar, el pívot ha pasado de ser el factor dominante a ser una figura complementaria, el camino inversamente proporcional que ha experimentado el triple. ¿Y por qué ese cambio ha llevado a la explosión del nivel ofensivo en la actual NBA? 
 
La figura del pívot puramente interior tenía una solución relativamente fácil: otra figura igual o más dominante todavía. Es decir, para frenar a Olajuwon tan sólo te hacía falta tener un Shaq. Para parar a un Malone, bastaba con un Robinson. No es que se defendiera mejor, es que se podía defender al contrario ya que se trataba de un juego en un espacio reducido con un lugar de acción acotado, el contacto era la base y el exterior tan sólo se usaba como vía desatascadora y no como el camino más rápido a la victoria. Ahora, con poner a un Curry a defender a otro Curry no es suficiente, porque el triple, y más el de ocho y nueve metros, ese que ha hecho común ‘Steph’ pero que ya usan Klay Thompson, Damian Lillard, Paul George o Kevin Durant, no se puede defender con otro jugador de las mismas características. El contacto esta vez sólo serviría para regalar tres tiros libres. Algo que exige al equipo abrirse todavía más y despejar el espacio en una pintura que antaño estaba sobrexplotada y ahora se queda vacía. 
 
No es que se trate de que actualmente se defienda peor, es que es más complicado que nunca defender. De manera coherente, la defensa sigue siendo un medio clave para ganar campeonatos, pero ha pegado un giro tremendo, propiciado por un ritmo de juego, el actual, que será más frenético si cabe en el futuro. El baloncesto que practican los Rockets no es el baloncesto del presente, es el baloncesto del mañana, en el que el triple seguirá dominando y partidos con cincuenta tiros exteriores serán habituales y no la excepción que confirma la regla. Y es que, al fin y al cabo la búsqueda de espacios libres ha sido siempre el objetivo del baloncesto. Espacios libres para ejecutar un lanzamiento de la manera más eficaz para anotar más que el rival y, por supuesto, ganar el partido.  

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Comentarios

No es que se defienda peor, es que directamente no se defiende. Y atacar, por el estilo. Se le da el balón al "bueno" del equipo (el que más cobra, sea el mejor o no) y el resto a apartarse... vamos que la NBA es al baloncesto lo que la WWE a las artes marciales.

Interesante artículo que no obstante contiene una blasfemia propia de la juventud del redactor, quien es obvio que únicamente conoce a Michael Jordan por videos muy determinados. Yo le ví jugar durante toda su carrera, pude ver muchos de sus partidos, pero muchos ... y es cierto: Si hubiese querido, hubiera promediado 50 o más puntos, y no te quepa la más mínima duda, amigo Samuel, de que, en plena forma a día de hoy, dominaría la liga (rodeado de un buen equipo, como es lógico) a un nivel que ni Westbrook, ni Curry, ni ninguno de los que por debajo de ellos están, conocerían.
Hoy en día, es claro que se defiende menos que entonces, y además los equipos, como bien dices, hacen otro tipo de baloncesto mucho más propenso al lucimiento personal. Comparar, si quiera subrepticiamente, a Dios Jordan con los Klay Thompsons, los Hardens o los Booker de turno es escupir a la Sagrada Biblia del baloncesto. No hay color.

Ni se sabe ... Sería un jugador imparable si él quisiera serlo. Aunque la única cuestión es que estos jugadores (Magic, Bird, Jordan ... incluso antes que ellos Russell o el Dr. J) eran infinitamente menos individualistas que las estrellas de hoy en día, y consumían menos balón que los actuales.
Y yo te pongo otro ejemplo, a.walker ... ¿Qué no haría un Pippen en plenitud en los OKC Thunder actuales (sin Westbrook), con él como estrella?. Pues eso.

De todas formas, el artículo sigue teniendo razón en una cosa: la competencia es mucho mayor. Ahora los mediocres son mucho mejores que antes y saben hacen muchas más cosas. Para mi, el deporte en general, en todas sus ramas, ha evolucionado muchísimo y se ha profesionalizado mucho más, si encima a todo eso le juntas que hay más dinero...

Creo que en la discusión de si el nivel es mejor no hay discusión alguna ahora si los dioses de antes son mejores o peores que los de ahora, eso, para mi, si que tiene para rato

Yo no sería tan radical en cuanto que actualmente está claro que se ha llegado a un nivel físico muy superior al de los 80, al menos en términos medios. No hablando de bestias como Jordan, Doctor J o K. Malone, etc.. sino hablando de todos aquellos jugadores blancos tipo John KonKac de movilidad nula... También es cierto que hoy en día también hay jugones, como Curry o Harden, no todo son físicos. Donde sí estoy de acuerdo es que hoy apenas se defiende comparado con las Jordan rules. Incomprensible, porque si alguien del físico de hoy se aplicará con la intensidad y el conocimiento que se hacía en los 80... Jordan metería no sé si 50, pero sudaría más seguro. En resumen: para mí en todas las épocas han habido súper físicos, Chamberlain, Baylor, luego Jabbard, Robertson, después Doctor J, M Malone, Luego Jordan Olajuwoon, luego Shaq, Kobe.... por sólo nombrar algunos que encima eran jugones. Y jugones siempre han habido: Cousy, Maravich, Magic, Bird, etc... Lo que pasa es que hoy en día viendo el físico medio del jugador 2.00 100kg y un salto y movilidad de vértigo. Echamos en falta mayor rango táctico en el juego. Perdón por éste rollo. En definitiva, queremos que la NBA juegue con táctica Europea

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