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Sorpresas NCAA (II): Mid-Majors que nadie se esperaba tan bien

En este segundo artículo de conjuntos sorpresa de la División I de la NCAA, nos referimos a aquellas universidades que, sin ser ni mucho menos grandes, están destacando y sobrepasando las expectativas planteadas por casi todos los especialistas en esta competición.

DUQUESNE DUKES

Desde 1993 llevaba la universidad de Pittsburgh sin lograr ocho victorias en otros tantos encuentros y, aunque con un calendario no increíblemente exigente, por fin lo han logrado los de Keith Dambrot.

Como acabamos de comentar, su calendario no ha sido especialmente exigente, sí que las victorias que han conseguido han sido de nivel ya que no solo han logrado vencer a conjuntos de similar nivel como Indiana State (74-71) o Loyola Marymount (71-50) o alzarse con el Junkanoo Jam, sino que lo han hecho con bastante diferencia ya que han derrotado a todos sus rivales por al menos 5 puntos, siendo 6 de esas 8 victorias por 10 o más puntos.

Estas victorias están conseguidas por un conjunto de jugadores muy bueno y que continua respecto a la campaña precedente, conjunto que se encuentra encabezado por Sincere Carry, base que ya demostró su buen nivel tanto de dirección como de defensa la temporada pasada en su campaña freshman pero que en esta ha elevado su nivel anotador y está promediando más de 12 puntos y 5 asistencias. Junto a él encontramos a un alero como Maceo Austin que es un tormento para las defensas rivales gracias a un gran lanzamiento en suspensión, o a la pareja de juego interior formada por Michael Hughes, un cinco de escasa altura, 2.03 metros, pero con grandes capacidades de salto que le permiten ser un jugador muy destacado tanto en el apartado reboteador como taponador como en los lanzamientos cercanos al aro, y por Baylee Steele, un pívot de 2.11 y 110 kilos llegado a los Dukes vía transfer de Utah Valley, que, al contrario de lo que se pudiera esperar conocido su físico, es un jugador con muy buen lanzamiento exterior que permite abrir defensas y hacer que defenderlo sea complejo.

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Sincere Carry está siendo el jugador más destacado de los Dukes | Foto: Duquesne University

Con todos estos argumentos y siendo capaces de mantener esta inercia, los de Pittsburgh deben volver a soñar con alcanzar una Madness que no consiguen disputar desde hace 43 temporadas.

DELAWARE BLUE HENS

Incluidos en la Colonial Athletic Association y teóricamente candidatos a mantenerse en mitad de la tabla de la temporada de esa conferencia, los Blue Hens están sorprendiendo sobremanera al haber logrado el mejor comienzo en la historia del programa con sus nueve victorias consecutivas hasta que el pasado sábado fueron derrotados por la universidad de George Washington, college de una conferencia de mayor nivel como es la Atlantic 10.

Por si no fuese poco, consiguieron este récord venciendo hasta cinco universidades teóricamente superiores como los tres rivales que derrotaron para imponerse en el Sunshine Slam: Oakland (56-53), Southern Illinois (56-54) y UTSA (91-79), junto a las victorias a domicilio frente a Lafayette (81-73) y Saint Francis (79-64). Además han vencido a dos rivales de nivel similar como Columbia (84-76) y Stony Brook (75-61).

Este comienzo lo han logrado con un gran equilibrio ofensivo que se basa en sus cuatro grandes jugadores: Nate Darling, Justyn Mutts, Ryan Allen y Kevin Anderson: Darling es un alero de 196 y 90 kilos considerado la principal referencia ofensiva de los de Martin Inglesby debido a ser el jugador que más minutos disputa de la plantilla, el que más posesiones asume y un tirador letal de tres puntos para hacer que promedie más de 21 puntos por partido. En la otra ala destaca Ryan Allen, jugador más bajito que Darling y que es el mejor defensor del perímetro, además de destacar por su muñeca desde el 4.60, siendo capaz de promediar más de un 90% de acierto desde la línea de personal para casi 14 tantos por noche. Kevin Anderson es el base del equipo, un playmaker muy difícil de defender ya que hablamos de un “base moderno” con su más de 1.95 de altura que hace daño a su par si lo lleva al poste, gran visión de juego que le permite asistir a un compañero mejor situado y gran lanzamiento desde más allá del arco. El último de los cuatro líderes de los Blue Hens es Justyn Mutts, su referencia interior, ya que a pesar de ser un jugador undersized -1.98 metros y 100 kilos-, posee una gran capacidad de salto que provoca que sea un muy buen taponador y se encuentre entre los máximos reboteadores de la competición, lo que unido a sus más de 13 puntos por choque, lo convierten en otro arma importantísima para los de Newark.

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Los Blue Hens han encontrado en Nate Darling un anotador de más de 20 puntos por partido | Foto:

Con todos estos argumentos, los Blue Hens tienen complicado reinar en el territorio de la Hofstra de Desure Buie o la Northeastern de Jordan Roland pero, de mantener el nivel, pueden ser una de las sorpresas agradables que encontremos en la próxima locura.

LIBERTY FLAMES

Ya en su primera temporada en la Atlantic Sun procedente de la Big South, sorprendieron proclamándose campeones de conferencia y en esta segunda los de Ritchie McKay, que ya aparecían como máximos favoritos al título en las encuestas de pretemporada, han empezado de manera espectacular con un balance de 11-0.

Para alcanzar esta racha, han basado el éxito en una grandísima defensa, ya que a pesar de no haberse enfrentado todavía a ninguna gran universidad, no han permitido a ninguno de sus 11 rivales hasta ahora llegar a 65 puntos en el partido, demostrando que a ritmos bajos son uno de los mejores equipos del país ya que tienen mucho acierto en el tiro de campo como demuestra que están en el Top 50 en tiro de campo efectivo y Top 10 en el tiro de campo efectivo que sus rivales realizan cuando se enfrentan a ellos, lo que habla maravillas de su defensa. Además, son uno de los equipos que mejor conserva el balón ya que son Top 15 en el porcentaje de pérdidas. Estos ingredientes son las causas de victorias frente a equipos que deberían de ser de su nivel como Radford, Rice o Grand Canyon, siendo esta última especialmente significativa al producirse en la difícil pista de los Lopes en Phoenix, así como también lograr la victoria en el The Island of Bahamas Showcase.

Para mostrar este juego, no hace falta otra cosa que la coralidad y esto queda patente en el hecho de que el equipo dirigido por Ritchie McKay mantiene gran parte de la plantilla campeona de conferencia la temporada pasada en la que, al mismo tiempo, es complicado destacar a uno solo de sus jugadores por unos grandísimos números. Entre los más destacados encontramos al alero Caleb Homesley, que está demostrando un buen nivel con sus más de 10 puntos por partido, aunque se espera un mejor desempeño y que esté más acertado desde la larga distancia ya que es el gran candidato a jugador del año en la A-Sun. Junto a él encontramos a otros dos seniors con posible futuro europeo: Scottie James, un interior undersized pero que es bastante efectivo en la zona y un grandísimo reboteador, sobretodo en ataque, y el base boricua Georgie Pacheco-Ortiz, que controla perfectamente el tempo de juego, no pierde balones y, si el equipo lo necesita, anotar de media distancia con un más que decente lanzamiento de media distancia.

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Caleb Homesley es el gran candidato a jugador del año en la Atlantic Sun | Foto: Liberty University

Además de los seniors los de Lynchburg cuentan, por un lado con el combo Darius McGhee que en su temporada sophomore ha dado un salto adelante en su productividad y se ha convertido en una amenaza desde la línea de tres con su 43% y 11 puntos por noche, y por el otro el freshman Kyle Rode que con su anotación exterior en el puesto de cuatro, está abriendo defensas y siendo la gran sorpresa positiva de los de Coach McKay.

Si el año pasado lograron llegar hasta la segunda ronda del NCAA Tournament tras derrotar a una High Major como Mississippi State, este año los Flames deben soñar con volver a ponerse los zapatos de baile y ser uno de los equipos más incómodos del próximo marzo.

RICHMOND SPIDERS

La segunda sorpresa agradable de lo que llevamos de temporada dentro de los equipos que conforman la Atlantic 10, son los de Chris Mooney ya que, considerados como el sexto mejor equipo de la conferencia, están realizando una temporada mejor de lo pronosticado y han sido capaces de sorprender a High Majors del nivel de Boston College, Vanderbilt o Wisconsin, siendo únicamente derrotados por uno de los mejores equipos del país como es Auburn, actual número 12 del país.

Uno de las principales causas del rendimiento de los Spiders está siendo el desempeño de su backcourt formado por Jacob Gilyard y Blake Francis, que junto a Nick Sherod en el otro ala, cada uno de ellos está promediando más de 15 puntos por partido. Jacob Gilyard estaba considerado como el hombre que debía guiar a los del estado de Virginia al ser incluido en el mejor quinteto de la conferencia y en el quinteto defensivo en la encuesta de pretemporada, y eso mismo está demostrando ya que es uno de los mejores jugadores del país en ambos lados, siendo el tercer mejor jugador de toda la competición en porcentaje de robos y un anotador letal en el ámbito ofensivo promediando 17,22 puntos por partido que le permiten ser el octavo mejor Rating Ofensivo de toda la competición -143 puntos por cada 100 posesiones en las que participa-, el noveno mejor en porcentaje de tiro efectivo con un 73,9% y el sexto mejor en True Scoring con su 75%. Junto a él encontramos al combo guard Blake Francis, transfer de Wagner que tras un año sentado y entrenando con el resto de la plantilla, se ha convertido en otro de los referentes en pista desde el primer partido, sobretodo en el lado ofensivo, ya que está siendo el máximo anotador del equipo con 18 puntos por noche y una de las sorpresas positivas de lo que llevamos de temporada. Junto a ellos en el puesto de alero encontramos a Nick Sherod, un jugador bajito de 1.93 pero que con sus más de 103 kilos es un jugador muy físico y que añadido a una muñeca de seda, le lleva a anotar más de 3 triples por partido con un porcentaje cercano al 50% de acierto, haciéndole promediar más 15 puntos por partido y convirtiéndolo en un jugador muy peligroso desde más allá del arco.

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Jacob Gilyard es uno de los mejores jugadores de la A-10 | Foto: University of Richmond

Además del juego exterior los de Chris Mooney complementan con un juego interior también potente con el power forward Nathan Cayo, jugador que hace de la zona su fortín ya que en defensa es un gran intimidador y en ataque es un jugador muy decisivo en las cercanías de la canasta, promediando un 62% en lanzamientos de 2 puntos. Junto a él se encuentra el pívot Grant Golden, la torre del equipo con sus 2.08 y 115 kilos, que está demostrando porqué fue incluido en el segundo quinteto de la conferencia en la pretemporada y con sus más de 11 puntos y sus casi 8 rebotes en solo 26 minutos, debe ser uno de los jugadores a vigilar en la Atlantic 10.

Todos los especialistas coinciden en que el título debe estar entre VCU y Davidson pero, ¿quién dice que no serán las arañas los que se alcen con su primer título de la A-10 y vuelvan al baile por primera vez desde 2011?

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